martes, 24 de abril de 2018

Kate,¿eras tú realmente?



Al principio pensé que no estaba entendiendo la noticia. La duquesa de Cambridge, la siempre perfecta Kate Middleton dio a luz ayer lunes a las 11 de la mañana y no eran ni las seis de la tarde y ya estaba saliendo del hospital, radiante como recién levantada, maquillada como para ir de fiesta, con su hijo en brazos.

 Tuve que ver la noticia un par de veces, e incluso recurrir a la BBC en busca del mayor rigor posible, para convencerme de que había ocurrido así realmente. No habían pasado ni siete horas y ahí estaba ya mostrando a su retoño a la puerta de la clínica. Fue capaz incluso de sostener en brazos al niño ella misma, y al mismo tiempo, colocarse el pelo para las fotos, no fuera a salir despeinada, y saludar agitando grácilmente la mano, mirando hacia todos los lados, incluso hacia arriba a las cámaras que filmaban desde helicópteros. Y todo esto ¡sin dejar de sonreir! Y no solo eso, no:  por si esto no fuera suficiente para marcar distancia con el resto de las mortales, también bajó grácilmente las escaleras (¡cuatro escalones, uno por uno!) y se dirigió caminando con normalidad y soltura hasta el coche.
Noblesse oblige, y solo la propia Kate sabe lo que estaba sintiendo verdaderamente por dentro. Pero ¿de verdad hacía falta darse tanta prisa en salir del hospital? ¿Era tan necesario este monárquico despliegue de superpoderes?
Flaco favor le hacen estas imágenes a todas las plebeyas que irán a parir por primera vez un día de estos y se crean que lo normal es lo que la duquesa ha hecho.
Cualquier mujer que haya parido sabe que, por lo general, a las pocas horas después de dar a luz te sientes como si te hubiera atropellado un tren. Cierto es que hay partos que se dan bien, pero raro es que se den tan bien como para que a las siete horas estés ya para hacer ese despliegue de compostura y control de la situación. Tenerse en pie es ya un logro, ser capaz de agarrar a tu hijo otro, y no te digo ya caminar con soltura y bajar escalones. Seré una floja pero he parido tres veces y en ninguna de las tres hubiera estado en condiciones de hacer lo que ha hecho Kate.
La Sociedad Internacional de Psiquiatría tendría que prohibir estos posados por la salud mental de todas las mujeres del planeta porque este mes lo mismo se produce un repunte de las depresiones posparto por ‘el efecto Kate’.
De verdad que quiero creer que era una doble (al fin y al cabo no sería nada raro que la Reina Isabel, que tiene en nómina a un señor que le cuenta los cisnes de sus reales parques tuviera también una doble para cada una de sus reales nueras).


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