jueves, 14 de septiembre de 2017

¿Harta de consejos sobre la vuelta al cole? Así es una 'rentrée' realista

En estos inicios de septiembre padres y madres somos sometidos a un verdadero bombardeo de información sobre cómo afrontar la vuelta al cole de nuestros retoños. A los soldados del desembarco de Normandia se les dieron menos instrucciones.  Instrucciones que, en nuestro caso, no hacen sino aumentar la consabida presión sobre las madres para que todo esté como es debido por el bien de nuestras criaturas.
Pues bien, a pesar de tantas recomendaciones son muchas, y no quiero señalar, las madres imperfectas que no estamos a la altura del momento.  Por eso hoy nos disponemos a afrontar la vuelta al cole de la siguiente manera:
Para empezar tus hijos van con jetlag. Hoy, Día D, se han visto obligados a despertarse un par de horas antes de lo que llevan haciendo los últimos meses, porque tú y el padre de las criaturas, que aquí somos corresponsables para todo, habéis sido literalmente incapaces de ‘ir adecuando el horario progresivamente, adelantando el horario cada día diez minutos’, como aconsejan los expertos. Y no solo eso, sino que encima en los últimos días habéis estado encadenando fiestas para despedir el verano. Vamos, que tus hijos llegan al cole con jetlag y con resaca.
Y claro, también van en ayunas, porque con el desfase horario no tenían ni pizca de apetito y no has logrado que ingieran bocado. Así que para compensarlo les metes en la mochila uno de esos zumos de fruta, puro azúcar, que tienes escondidos para situaciones extremas, como que un día se queden aislados en la montaña y tengan que esperar la llegada de socorro bajo la nieve. Ya empezarás el plan de meriendas sanas cuando hayáis cogido todos el ritmo, allí para Navidades.
Te faltan libros por comprar. Naturalmente los que has comprado están todavía sin forrar de plástico, labor ingrata donde las haya. Y te has jurado a si misma que este año te negarás rotundamente a forrar no solo cuadernos, por descontado, sino también los libros trimestrales. Es más, estás considerando declararte objetora al forrado, por razones ecológicas, naturalmente.
Eso sí, vas muy orgullosa de que has logrado lavar las mochilas y garantizar que, por lo menos, no contengan frutas putrefactas de una era geológica anterior, aunque bien pensado, lo mismo podrían haber pasado por fósiles para la clase de ciencias.
Y sobre todo, a duras penas logras disimular la alegría que sientes, vamos, que irías por la calle bailando la Macarena. Los ves entrar por la puerta y te dan ganas de irte al bar de enfrente del cole a brindar. Feliz vuelta al cole!


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