martes, 23 de mayo de 2017

La niña que quería ser hija única

Idealmente, o así lo pensaba yo que soy la mayor de mis hermanos, cuando una tiene hermanos mayores, estos la protegen y la cuidan, la miman y la defienden ante las inclemencias de la vida. Pues bien, no es así. Este es uno más de los muchos mitos sobre la maternidad y la crianza que la vida me ha hecho tragarme con patatas, Y van muchos. Mis hijos mayores tratan fatal a su hermana pequeña. No le dan tregua. Se burlan de ella. Y desde luego no la protegen ni la miman. Así que la pobre de vez en cuando rompe a llorar diciendo que quiere ser hija única.
Así que el otro día por la tarde cuando fuímos de paseo al parque, aprovechando que sus hermanos no venían, le dije que íbamos a jugar a que era hija única por un rato. Y se le iluminó la cara. Le dije que podía ir en patines. Y que cada vez que llegarámos a unos columpios se los podía quitar y volver a poner para seguir patinando. Normalmente nuestra regla es 'una vez que te pones los patines sigues con patines hasta que vuelves a casa y si te los quitas ya no te los vuelves a poner' . Ser familia numerosa es lo más parecido al ejército o a una dictadura militar, no hay excepciones que valgan, las normas se aplican para todos en todas las circunstancias, y no se atiende a individualidades, es la única manera de hacer frente al día a día. Así que ahí teníais a mi hija única temporal como loca quitándose y poniéndose patines, subiendo y bajando de toboganes, con la cara iluminada. No hicimos nada más especial.
Y por la noche cuando se estaba lavando los dientes me dijo, criaturita, ' me ha gustado mucho lo de ser hija única, ¿podemos hacerlo otra vez?'.

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