jueves, 11 de mayo de 2017

Diferencias en la educación entre el primer y el segundo hijo

Mucho se ha escrito sobre las diferencias entre el primer y el segundo hijo, nada tiene que ver la manera con la que te aplicas con el primero, con el celo propio de la madre primeriza, a la pachorra que se va desarrollando, afortunadamente, con el segundo y posteriores. Si con el primero esterilizas el chupete cuando se le cae al suelo, con el segundo lo lavas con agua y con el tercero, como mucho lo chupas tú y se lo enchufas. Y eso con todo. 
Al primero le presionas para que estudie con constancia desde 1º de Primaria, y al segundo le dejes que vaguee a placer hasta 5º porque te has dado cuenta de que la infancia es muy corta y piensas que mejor que disfrute lo poco que le queda, porque ves al mayor sepultado de deberes. 
Al primero le dejas ir solo por la calle solo después de un concienzudo entrenamiento sobre cómo ir por la calle, le das varias charlas sobre todo los riesgos a los que se puede enfrentar, incluido el de terremoto y tornado (tsunami no, porque Madrid no tiene costa, es una de sus grandes ventajas, que no tenemos riesgos de tsunami), y le explicas cómo hacer frente a todo tipo de situaciones. Y en las primeras veces que vaya solo le seguirás prudentemente a distancia para cerciorarte de que tiene la madurez y soltura necesaria. Al segundo le dejarás ir solo la primera vez que te diga que quiere bajar al chino a comprar chuches, te limitarás a decirle 'ten cuidado al cruzar la calle, mira bien para los dos lados' y te quedarás tan pancha. Y si tarda un poco en volver, algo que con el primero te ponía al borde del infarto, pensarás que se ha entretenido hablando con el portero y seguirás leyendo el periódico tan tranquila. 
Cuando el primero se va por primera vez de excursión de fin de curso con pernoctación incluida pasarás varios días pensando si le dejas ir, si es muy arriesgado, si el niño está preparado. Al segundo le apuntas directamente al viaje sin pensarlo dos veces y sin darle el curso de preparación para dar la vuelta al mundo que le diste al primero. Y no solo eso, por la noche caerás en la cuenta de que no le has hecho aprenderse el número de teléfono de casa, y que ni siquiera estás segura de que se sepa bien tu número de móvil (escena verídica vivida en casa de esta servidora ayer por la noche mientras el hijo mediano se encontraba feliz con su clase en Cuenca). 




1 comentario:

  1. debo ser lo peor porque esa evolución que tú marcas en 2 hijos distintos, yo los he tenido con la única hija que tengo!
    según va avanzando en edad, voy siendo "peor madre" :(

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