miércoles, 17 de mayo de 2017

Dejar de ser niña en la era Instagram

Cuando era adolescente tuve una época en la que me vestía como un señor. Concretamente me vestía como mi padre. Le cogía sistemáticamente la ropa, me encantaba una americana que tenía de cuadros verdes, estilo  english gentleman de paseo por el campo, con coderas de cuero. También me ponía sus camisas de franela a cuadros. Y los jerseys de lana a juego, que me llegaban hasta medio muslo, porque mi padre es mucho más alto que yo, y también mucho más corpulento. Así que entre aquello y los cortes de pelo propios de los años 80 en los que yo crecí podéis imaginar las pintas que llevaba una al instituto. Pero yo me encontraba infinítamente más cómoda bajo toda aquella ropa que me quedaba grande y amorfa y que disimulaba las formas de un cuerpo en pleno desarrollo y mutación. Así iba a clases, como os imaginaréis no tuve ningún éxito con los chicos, era imposible que nadie en su sano juicio se fijase en mí. Pero a mí entonces no me importaba lo más mínimo.
Así crecí, así me hice mayor.  Y cuando me sentí más cómoda conmigo misma empecé poco a comprarme ropa femenina, pero lo fui haciendo poco a poco, sin presión. Porque el paso de niña a mujer no es fácil, es complicado asumir cómo tu cuerpo va cambiando, cómo empiezas, o no, como era mi caso bajo aquellas vestimentas, a convertirte en objeto de deseo.
Por eso no me quiero imaginar lo que debe ser hacerse mayor hoy en día con ese bombardeo de cuerpos perfectos, con esa imposición de mostrarte continuamente en las redes sociales, donde solo ves chicas ideales y maravillosas, seguras de sí mismas.  No, no debe de ser fácil dejar de ser niña en la era Instagram. No sé los años de terapia que habría necesitado para superar un selfie vestida de señor.

1 comentario:

  1. No te imagino vestida de señor, la verdad :) Yo era ... rara. Vestía con trajes de chaqueta y siempre faldas cuando tenía 14 años. Me gustaba y me daba exactamente igual que el resto del mundo fuese con pantalones y jerseys, todos idénticos. La verdad es que a veces miro a la adolescente que fui y me enorgullezco de mi determinación y de que me diera lo mismo el qué dirán. Cada uno se rebela como quiere :)

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