martes, 19 de enero de 2016

Carta a Carolina Bescansa

Querida Carolina, supongo que estás todavía sorprendida por la que se montó el otro día cuando decidiste llevarte a tu bebé a a la primera sesión del Congreso.
Dice mucho de un país que cause más revuelo ver en los escaños del parlamento a una madre amamantando que a un diputado acusado de embolsarse millones de euros en comisiones. Una cosa, la segunda, nos parece normal, el pan nuestro de cada día, y lo otro, lo primero, hace que medio país se lleve las manos a la cabeza. Y qué quieres que te diga, que a mí me parece que, con lo tuyo, se han sacado las cosas de quicio. Lo dijiste bien claro a la puerta del Congreso, hay que respetar todas las formas de crianza, incluida la crianza con apego, que es la que practicas tú, y  por eso no te separas de tu hijo. Has tenido un niño tarde en tu vida y tienes todo el derecho del mundo a criarlo como mejor te parezca. Que no te apetece llevarlo a la guardería del congreso (un lugar estupendo, por cierto, donde por 150 euros al mes tienes al niño superbien atendido, ya quisiéramos muchas algo similar en nuestro lugar de trabajo), pues no debería pasar nada. Como en tantas otras cosas en la vida, deberíamos ser todas libres de elegir la opción que mejor nos parece y más nos conviene. Te han acusado de postureo, de privilegiada, y poco menos que de maltratadora de niños... Y yo, muy humildemente, soy de la opinión de que cada mujer es libre de decidir cómo y cuándo quiere vivir su maternidad. A Soraya se la crucificó por incorporarse al traspaso de poderes poco después de dar a luz a su primer hijo- y a Susana -Diaz, idem, por tomarse solo las seis semanas obligatorias de baja maternal- : . Entiendo, y en determinados momentos hasta comparto, el argumento de que las mujeres políticas deben dar ejemplo. Pero es que igual de importante o más es que den ejemplo los hombres, que también son padres aunque a veces se nos olvida.
Y la verdad que no me parece mal que aparezca un bebé en el Congreso, en un país con una tasa de natalidad insuficiente y con enormes obstáculos a la conciliación, me parece bien que se visibilice, aunque sea de manera puntual y simbólica, el hecho de que las mujeres pueden ser madres y trabajar al mismo tiempo.
Lo dicho, Carolina, que a seguir bien y a disfrutar mucho de tu niño, que crecen muy rápido.
Saludos cordiales




jueves, 7 de enero de 2016

Rutina y verduras

Recorridos muchos kilómetros cargada de paquetes, surcados los cielos, superadas las turbulencias -aéreas y familiares-, empaquetados muchos regalos, alimentadas las ilusiones infantiles, devorados varios panettones y barras de turrones, preparadas varias comilonas, fregadas varias vajillas, recogidas muchas migas y limpiadas muchas caras sucias, engordados varios kilos, esperadas varias horas en estado de semicongelación al pie de pistas de esquí, de patinaje sobre hielo y de cabalgata de Reyes, debo confesaros, queridos míos, que servidora está requetecontenta, es más, feliz cual perdiz, de haber regresado a su casa, a su rutina y a partir de hoy mismo, a sus verduras, sus labores, su trabajo, sus lentejas y su esterilla de yoga. Solo me queda desearos lo mismo, felicísimo regreso a vuestras vidas normales y que el 2016 traiga buenos momentos y unas cuantas risas.

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