viernes, 8 de julio de 2016

Esto sí que es un 'sorpasso'

En mi casa sí se ha producido el sorpasso, no en las urnas, sino en la altura. Y este sí que es un sorpasso a tener en cuenta. Mi hijo mayor, 13 años y medio, me ha alcanzado, está igual de alto que yo. Así, sin pedir permiso. Sin avisar. Sin pretenderlo. Sin contemplaciones. De repente, tras unas semanas fuera, se planta en casa con la misma altura que su madre. Y en breve, en cuanto me descuide, me habrá superado, sorpasso mediante.
Y así de sopetón ha cambiado mi perspectiva.
Desde mi privilegiado 1,70, una altura superior a la de la media de la mujer española de mi edad, yo hasta ahora, hasta ayer por la noche había contemplado mi vida familiar con superioridad; desde la atalaya de la maternidad, me sentía en control de todo y yo era la máxima autoridad, junto con el padre de las criaturas. Pero ahora llega un pequeñajo, porque con 13 años se crea lo que se crea es todavía un crío, y se me planta a la misma altura que yo y me mira, desafiante, a los ojos de frente, cara a cara, sin alzar la cara, de igual a igual - o eso cree él-. Y os aseguro que me impresionó. Es ley de vida, me diréis, los hijos superan a los padres. Os ha pasado a todos, lo hemos hecho muchos: dejar pequeños, en altura, a los padres.
Pero yo aún estoy en estado de shock: mi niño lindo, mi primogénito, el que dio la vuelta a mi vida cuando nació, ahora me habla de tú a tú mirándome fijamente a los ojos. Creo que ya no le va a servir que le diga que haga algo porque lo digo yo, que soy su madre y hasta antesdeayer era más alta que él. Creo que ha cambiado algo. El sorpasso no me dejará indemne. Necesito unos días para asimilarlo.

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