miércoles, 17 de febrero de 2016

La verdad nunca contada sobre el estrés de los cumpleaños

Espero sinceramente que este post no lo lea nadie que me conozca personalmente, sobre todo que no lo lea nadie relacionado con el colegio de mis hijos, y sobre todo ninguna madre de algún amigo de mis hijos. Pero si no lo escribo reviento, así que me lanzo a ello decidida, sin medir las consecuencias y sin valorar el riesgo que asumo (hijos mios, no me guardéis rencor si no os vuelven a invitar a ningún cumpleaños).
Como madre de tres hijos en edad escolar una gran parte importante de mi tiempo, y de mi whatsapp, está dedicado a gestionar sus vidas sociales. Y una gran parte de esa vida social son las invitaciones a los cumpleaños. Por alguna razón que desconozco se han puesto de moda dos cosas:

1- los cumpleaños masivos, es decir, todos los niños invitan a toda la clase. Si tu hijo ha sido cambiado de clase, es muy probable que le sigan llegando invitaciones de las dos clases (sí, está muy bien que el niño esté integrado y no tenga problemas para relacionarse y yo me alegro de ello), con lo cual si tienes tres hijos pues multiplica. Te sale una media de 90 cumpleaños al año, así tirando un poco por lo alto. (Aprovecho desde aquí para agradeceros de corazón a todos los que nos habéis invitado en los últimos años, por favor, no os lo toméis a mal, no tengo nada contra cada invitación en particular pero sí contra la acumulación en general). Vamos, que te puedes pasar los fines de semana de cumpleaños en cumpleaños, no hacer otra cosa en tu tiempo libre que llevar niños a todo tipo de espacios lúdicos (que sí, que está muy bien también que los padres se curren las opciones para que cada cumple sea único y especial, mis hijos han hecho talleres de robótica, de química, de pastelería, de disfraces, y casi hasta de física nuclear, que ya ni recuerdo).

2- los cumpleaños se anuncian con dos o tres, o incluso cuatro semanas de antelación. Y exigen confirmación, algo que puede resultar muy complicado y estresante. No ya solo porque seas un desastre incapaz de planificar ni lo que se va a cenar esta noche, que también, sino porque, pobre ilusa, a mí me gusta pensar que en mi vida todavía queda un resquicio de libertad e improvisación, que todavía se pueden hacer cosas sobre la marcha, según el humor del que te levantes por la mañana, que no todo está planificado y programado, que todavía se puede ser libre!!! ay, pobre tonta.

Dicho esto, hecho el mal, aprovecho para deciros a todos que mis hijos han disfrutado muchísimo todos y cada uno de los cumpleaños a los que han ido  y que mueren de ilusión cada vez que les invitan a uno. Y estoy convencida de que la participación en estas fiestas infantiles es parte esencial del crecimiento emocional de nuestras criaturas.
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4 comentarios:

  1. Excelente reflexión!!!

    www.elperiodicodetudia.com
    www.elrelatodetuvida.com

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  2. Respecto a los cumpleaños masivos, yo ni los celebro así con mis hijos, ni los llevo a todos. Es decir, que si nos llega una invitación a un cumple de un niño de clase que no es especialmente amigo de ellos, les explico que no van a ir, y no van. Lo asumen mejor de lo que crees, y es una buena enseñanza para ellos, creo. Y ya te digo, ellos invitan a unos 10 niños a sus fiestas. Como hacíamos nosotros.

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  3. Hola, soy Leticia madre de una niña de 4 años y otra de 2.
    No puedo estar más de acuerdo contigo en el uso de los grupos de wasap. Parece que las madres (porque suele ser cosa de nosotras) no tuviesen otra cosa que hacer que dejarse ver en el grupo de wasap y contar lo que ha hecho o dejado de hacer su hijo con fotos incluidas! Que cuando reviso las fotos del móvil casi tengo más de los amigos de mi hija que de nuestra familia.
    Y con respecto a los cumpleaños... Mi hija mayor está en 5º de infantil, es decir lleva dos años en el cole (ya dos años!). Yo tenía claro que no me gustaba el tema de los cumpleaños multitudinarios y después de escapar de varias invitaciones con diversas excusas decidí tomar el toro por los cuernos y dije abiertamente en el grupo de wasap que mi hija, en principio (porque seguro que llegará el día que me tenga que tragar mis palabras) no iba a ir a los cumpleaños del colegio por convicción de sus padres. Expliqué un poco que ella celebra el suyo en familia y que no somos partidarios de los parques de bolas y de toda la parafernalia montada hoy día alrededor de esa fecha. Los comentarios mayoritarios de las mamás fueron de comprensión aunque no puedo negar que alguno hubo de los que te hacen sentir mala madre porque privas a tu hija de una celebración única. Sinceramente, creo que desde ese día nos tildaron de asociales o de no tener dinero para pagar las celebraciones pero... ese era mi riesgo! Amén de que mi hija deje de hablarme de por vida cuando se entere cómo celebran el cumpleaños todos sus compañeros de clase!

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