martes, 15 de septiembre de 2015

Carta a Susana. De madre a madre.

Querida Susana (me dejas que te llame Susana, verdad? es que señora presidenta me resulta un poco lejano y yo quiero hablarte de algo muy cercano). Leí ayer que volvías a trabajar a las 7 semanas de haber dado a luz, así que has dejado a tu niño con menos de dos mesitos en casa. Estoy segura de que se te habrá encogido el corazón al alejarte de él, como nos ha pasado a todas, que siempre cuesta romper ese cordón umbilical que se sigue manteniendo incluso después de parir. 
Me ha sorprendido mucho ver que tu vuelta no solo ha sido noticia (cuando debería ser algo normal, una mujer regresando al trabajo después de una baja por maternidad) sino que ha habido mucha gente que te ha criticado por no haber agotado todas las semanas de baja de maternidad (es decir, te has tomado solo 7 de las 16 a las que tendrías derecho). Te han dicho de todo, que si eres un mal ejemplo, que si mala madre... Y me ha dado tanta rabia que me he decidido a escribirte. Ya bastante mal lo estarás pasando tú, con la vuelta al curro, con el separarte de tu bebé, como para encimar que te pongan verde. Antes de seguir déjame que te cuente, para darte ánimos, que con mi primer hijo yo volví al trabajo no cuando él tenía siete semanas, sino seis. Tenía un trabajo que así lo requería, en una situación muy especial y así lo hice. Y te diré, para tu tranquilidad, que mi hijo creció feliz, sin traumas y que, a día de hoy, es un niño con un desarrollo plenamente normal. Con los otros dos, eso sí, me desquité y agoté las 16 semanas, e incluso con el último, la niña, por eso de que sabía que era la última vez que daba a luz y tenía un bebé, me tomé hasta un mes de excedencia, pero eso ya es otra historia. Con todo esto te quería decir que cada madre, en cada momento, ha de ser libre de actuar de la manera que en ese momento le parece mejor y más conveniente, teniendo en cuenta además que no siempre se está en una posición laboral en la que tienes que dar el do de pecho. Hay puestos en los que es difícil ausentarse tanto tiempo. O simplemente, quizás prefieres tú misma volver a trabajar, porque no quieres que se te pase el tren, porque no quieres perderte nada, o porque simplemente te apetece hacerlo. Y nadie debería criticarte por ello. Para algo la ley española dispone que las seis primeras semanas han de ser disfrutadas exclusivamente por la madre y luego las otras diez pueden ser para el padre. Y cada mujer debe decidir qué es lo que quiere decir. Que una mujer no haga uso de toda las semanas no quiere decir que otras no puedan hacerlo. La libertad de elección y el respeto a las decisiones ajenas me parece la clave en este asunto, como en tantos otros. Naturalmente sería mucho mejor que todas las madres, y todos los padres, pudiéramos disfrutar de varios meses de permiso para estar con nuestros bebés, como ocurre en esos países maravillosos del norte de Europa, pero de momento no es así. Y nada, para despedirme te contaré que primer hijo pasó mucho más tiempo con su padre que conmigo, y estuvo muy bien, como también lo estará tu hijo con el suyo. Así que mucho ánimo, Susana.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Contrato para la compra del primer móvil

Le hemos dado un móvil a mi hijo mayor (a punto de cumplir 13 años). Es algo que él llevaba pidiendo insistentemente desde hacía tiempo. Casi todos sus amigos y compañeros de clase ya lo tenían al menos desde el año pasado. Pero nosotros habíamos resistido numantinamente, compichados con las madres de los otros que seguían sin móvil. Me parecía que era demasiado pronto, que no lo necesitaba todavía y que era mejor esperar, porque una vez que tuviera uno en la mano se iba a convertir en una prolongación de su cuerpo y ya no lo iba a soltar más. Así que en esas hemos ido aguantando, ya os digo que de manera numantina, contra viento y marea.
De alguna manera siento como si ahora hubiéramos claudicado, pero supongo que ya lo necesitaba, se va a estudiar unos meses fuera y ahora sí que va a necesitar tener una manera de comunicarse, por mucho que no me guste nada esa dependencia que tienen hoy los chicos de sus smartphones. Por eso me he leído con mucho interés este reportaje publicado hace poco ¿A qué edad debo comprar el primer móvil? y he respirado aliviada al comprobar que mi hijo cumple todos los requisitos que citan los expertos para dar este paso (madurez, responsabilidad..). Siento como si le hubiera dado a mi niño, ya no tan niño, el pasaporte a la vida adulta. Quiero creer que hará buen uso...
Y de todas maneras, antes de dar este gran paso me he líido todo lo que tienen decir los expertos, incluida la policía nacional, que ha publicado incluso un acuerdo entre padres e hijos para la compra del primer móvil. Como me parecía muy serio, he redactado yo nuestro propio contrato, que he hecho leer, y firmar, al interfecto, antes de entregarle el cacharro. Aquí os lo dejo por si os vale.


- el móvil te lo hemos comprado nosotros, no se te olvide, eso significa que hasta que te puedas comprar uno con tu propio dinero, y aún te faltan unos cuantos añitos, tendrás que aceptar nuestras normas.
- si te hemos comprado el móvil significa que nos fiamos de ti, que consideramos que eres ya grande y que vas a ser capaz de hacer un uso responsable de él. Si no nos fiáramos de ti ni se nos pasaría por la cabeza poner un smartphone en tus manos.
- tú eres el responsable de tu móvil, si se te pierde o se te rompe no está garantizada una sustitución inmediata, así que cuídalo.
- el móvil no es una prolongación de tu cuerpo, es una herramienta y, como tal, hay momentos que conviene usarla y otros que no.
- responderás con amabilidad. no tienes por qué responder a todas las llamadas, con excepción de las nuestras que responderás, bien mediante voz o por mensaje, siempre, porque si te llamamos es porque necesitamos saber que estás bien. Al fin y al cabo, esa ha sido uno de los principales motivos por lo que te hemos comprado un móvil.
-  conoceremos tus contraseñas. y, por lo menos al principio, instalaremos filtros en tu aparato para controlar a qué páginas accedes y por dónde navegas. Eres pequeño y el mundo es muy grande, déjanos que te guiemos a medida que lo vas descubriendo, y desde luego no queremos que todavía caigas en páginas violentas o pornográficas.
- no lo llevarás al colegio a diario. iremos valorando los momentos en los que sí puede ser útil que lo lleves, como una excursión, o cuando vuelvas tarde a casa de alguna clase o de un entrenamiento.
- cuando estés en casa, mientras no lo estés usando, el móvil estará en el salón, en el mueble donde dejamos todos los demás teléfonos. Por la noche se apagará siempre y se dejará en ese mismo mueble.
- podrás usarlo un rato cada día, ni muchísimo menos todo el tiempo que estés en casa. Y la norma de no televisión ni pantallas entre semana durante el curso escolar se aplicará también al móvil. De lunes a viernes no se juega con el móvil, su uso principal será para comunicarte con tus amigos y compañeros de clase. Y antes de irse a dormir, no hay que usar el móvil, tampoco otras pantallas, porque no es bueno para conciliar el sueño.
- nos contarás qué aplicaciones y qué juegos te descargas.
- lo tendrás silenciado en lugares públicos.
- no lo usarás cuando estés hablando con alguien. Recuerda, un móvil no reemplaza la conversación cara a cara, sigue mirando a los ojos a la persona a la que hablas. Eres un niño encantador, muy sociable y bien educado y queremos que sigas siéndolo.
- no dirás nunca por whatsapp, por mail o por sms algo que no dirías en persona cara a cara. El móvil no es una manera de esconderse.
- no mandarás fotos tuyas a gente que no conoces. de ningún tipo. Y fotos íntimas tuyas, esto quiere decir sin ropa, a nadie, absolutamente a nadie.
-  no dejarás que el móvil te aisle del mundo en el que vives, no dejarás que el móvil te impida ver lo que tienes alrededor. no te obsesiones con sacar fotografías, mira bien lo que tienes delante. Y disfrútalo, que para eso está el mundo real.
- puede que nos equivoquemos, para nosotros también es nuevo esto de lanzarte al mundo adulto. pero para eso estamos, para ir mejorando y corrigiendo errores.

-




miércoles, 9 de septiembre de 2015

Confidencias sobre el desayuno en días de cole*

Una vez leí en un estudio que la hora más estresante para una madre trabajadora son las 8,25 de la mañana. En mi caso acierta al 100%. Ese es mi pico de estrés, incluso cuando llevamos tan solo tres días de cole, porque a esa hora los tres cachorros han de estar ya vestidos, peinados, lavados, equipados y alimentados, listos para salir por la puerta de casa para llegar a tiempo a clase. Ahi es nada. Los gritos y esfuerzos necesarios para lograr este objetivo solo los conoce una madre, un padre o un domador de fieras.
Me gustaría poder contaros que me levanto una hora antes que los niños para poder desayunar con calma, asearme en paz, elegir mi ropa para el día e incluso realizar algunas posturas de yoga, para así poder luego despertar con calma y sin agobios a mis hijos, y prepararles con mucho amor el desayuno y la merienda. Eso pediría yo si pudiera elegir cómo quisiera ser yo. Pero como no lo he elegido y me ha tocado ser quién soy, pues me levanto a duras penas cinco minutos antes de los niños, los despierto corriendo camino de la cocina a preparar desayunos y me dedico a llamarles a gritos  mientras, a contrarreloj, voy haciendo tostadas, con mucho amor, sí, pero también con mucha prisa, que una cosa no quita lo otro. Indefectiblemente siempre hay uno, el mediano, que llega más tarde porque se le pegan las sábanas. Llegan a la mesa y, entre que tienen sueño y no tienen mucha hambre a esas horas, pues les cuesta terminarse el desayuno. Mis hijos se quejan de que siempre les pongo lo mismo para desayunar, tengo que reconocer que cuando hay colegio no soy muy creativa a esas horas de la mañana (algunos fines de semana sí, e incluso hago hasta tortitas o brunch a la inglesa), el tiempo apremia y no es momento de florituras, así que prefiero ir sobre seguro y proporcionarles la alimentación adecuada para que tengan la energía necesaria que requiere un día de cole. Así que les doy un batido de chocolate, y una tostada con mantequilla y mermelada, o con aceite, eso es lo único que les dejo elegir. Os confieso que hay días que alguno no logra comerse las tostadas, y, con el reloj ya acercándose peligrosamente a las 8,25, pues hago la vista gorda y le apuro para que termine de vestirse, y me doy con un canto en los dientes si se termina la leche, porque además, si se trata del nuevo Cacaolat upp! (el batido de toda la vida pero reforzado con cereales para aumentar su valor nutricional) ya no van mal alimentados y por lo menos aguantan hasta la hora de la merienda a media mañana. Porque a esas horas ya sí están bien despiertos y atacan sin piedad todo lo que les metemos en la mochila (tarea encomendada al padre de las criaturas, por eso de un reparto corresponsable de la crianza). Por lo general les metemos una pieza de fruta, un bocadillo y, de vez en cuando, otro batido de chocolate. Como la preparación de la merienda puede ser una labor aburrida, en esta web de Cacaolat upp nos dan ideas de cómo combinar los desayunos y las meriendas para no caer en la monotonía de siempre lo mismo (se lo voy a imprimir al padre de las criaturas y se lo voy a colgar en la nevera, en plan indirecta muy directa).





* Post elaborado en colaboración con Cacaolat.

martes, 8 de septiembre de 2015

Vuelta al cole, muy a mi pesar

Ya hemos vuelto al cole. Este año es además importante en nuestra casa porque la niña, seis añitos, empieza ya primaria. Pasa el tiempo y nos crecen los enanos. "Estoy nerviosa por ir a primero", decía anoche tumbada en el sofá. Normal que esté nerviosa, va a salir del mundo de colores y despreocupación en el que ha vivido, sin una sola letra, ni un solo número, solo colores y dibujos, para entrar en otro de fichas, deberes y cuadrícula. Poco a poco la vida se va poniendo más seria y menos colorida. Supongo que por eso sus hermanos mayores, 9 y 13, tenían muy pocas ganas de volver al cole, porque sabían lo que les esperaba...

Y yo os confesaré que por una parte estoy aliviada de que las fieras recuperen la rutina, y con ella los horarios y los normas. Pero la verdad que tampoco estaba yo especialmente deseosa de que empezaran. No tenía, y no tengo, ninguna gana, de recuperar mi yo sargento, me da una pereza inconmensurable convertirme de nuevo en esa persona obligada a dar órdenes e instrucciones nada más abrir el ojo, con lo poco que me gusta a mí hablar recién levantada... Prefería seguir instalada en la anarquía de los levantares tardíos, irme a trabajar dejando a los niños en pijama, y podernos acostar todos a la hora que nos apeteciera, sin deberes, sin otra ropa que chanclas y bermudas. Es que yo soy mejor persona en vacaciones y en verano...
Feliz vuelta al cole a todos!




jueves, 3 de septiembre de 2015

Tres ideas para ahorrar en la ropa de la vuelta al cole

Regresa una de las vacaciones con la cuenta corriente tiritando (porque es el único periodo del año en el que la madre sargento tacañona baja la guardia, se apea del atril de mando y concede caprichos sin remordimientos). Y el día siguiente ha de afrontar la vuelta al cole de sopetón. Así a palo seco. Sin transición. Sin que te de tiempo ni a pensarlo has de empezar a pagar como loca aquí y allá. Que si libros, que si preinscripciones, que si mochilas, que si matrículas, que si ropa... Os aseguro que consulto varias veces a diario mi cuenta online para ver cómo voy de fondos porque esto es uno parar de desembolsar (perdón por la rima, me ha salido solita, no creáis que me pongo poética de pensar en la vuelta al cole)
Por eso se agradecen las iniciativas de las marcas para vender ropa a buen precio y ayudarnos a capear este temporal de gastos. Como buena madre de familia numerosa me he hecho una experta en fichar gangas con las que vestir a mis hijos sin arruinarme en el intento. Sin que sirva de precedente (a no ser, claro está, que alguna de esas marcas tenga a bien convertirse en patrocinadora de este su humilde blog, algo desde lo que aquí invito) aquí os cuento las que he fichado en los tres días que llevo de vuelta.

- En la web Percentil puedes encontrar ropa de segunda mano de lo más apañada y a muy buen precio. Yo soy una ferviente defensora de reciclar toda la ropa y productos infantiles, y por eso me encanta que pongan en marcha estas webs, muchas más debería haber en nuestro país para reutilizar la ropa y darle una segunda vida, y de paso ahorrarnos todos un dinerín.

- LIDL (tienda sorpresa a la que me gusta ir de vez en cuando porque nunca sabes lo que te vas a encontrar, que un día fui a por una barra de pan y salí con un soplete para caramelizar natillas) ha puesto a la venta una colección inspirada en EEUU. Esta linda chaqueta para apuesto mocetón sale por 6,99.


- HM lanza, ojo solo hasta el 9 de septiembre, esta promoción de pantalón+ camiseta por 9,99 euros. Imbatible, allá que me irá a equipar a las dos fieras pequeñas, el mayor se me sale ya de talla.




Y vosotr@s? Habés encontrado algún chollo que compartir?


miércoles, 2 de septiembre de 2015

Volviendo a la rutina a marchas forzadas

Ya estamos de vuelta a la vida real. Hemos estado varias semanas fuera, en el campo y en la playa, disfrutando como enanos, rompiendo rutinas, olvidándonos de las obligaciones cotidianas y de muchas de las normas que rigen nuestra vida durante el curso. Dejando atrás también la voz de sargento, qué gusto disfrutar de la maternidad de otra manera, sin tener que ejercer de manera castrense, que casi a veces se me olvida cómo era yo antes de dar órdenes. Lo hemos pasado maravilloso, los cachorros son ya más grandes y las vacaciones han recuperado esa improvisación y espontaneidad que habíamos perdido cuando eran bebés. Y no hay mayor placer que no saber qué te va a deparar un día de vacaciones, en ir improvisando en función del tiempo y las apetencias. En ir a la playa pensando que vas a para un par de horas y acabar quedandote todo el día porque hay unas olas fabulosas y comer todos en un chiringuito. Volvemos a ser personas!
Regresamos el pasado domingo, el 30 de agosto. La víspera de volver al curro y tan solo una semanita antes de la vuelta al cole. Y una vez más me juré que no voy a volver a apurar tanto las vacaciones. Debería estar prohibido volver de vacaciones el día antes de la vuelta al curro, deberían obligarnos a regresar unos días antes para tener algo así como 'un periodo de transición'. Unos días en los que deshacer maletas con calma, en los que poner lavadoras, eliminar la arena de playa de toda la casa, que se tardan varios días en quitar su rastro. Días para saborear con calma los recuerdos de las vacaciones, para descargar las fotos (ay, pobre ilusa, que por soñar no quede), para comentar los momentos más divertidos, para contárselo a los amigos, para ir recuperando progresivamente horarios y rutinas, para abastecer el frigorífico. Y una vez hecho todo eso, empezar a preparar con calma la mochila, los libros de texto, los estuches, la ropa de los niños, los zapatos.... Y volver al trabajo con las lavadoras ya puestas, con la ropa colgada, con el frigorífico lleno. Suena bonito, ¿verdad? Así, supongo yo, se podría enfrentar la vuelta al curro y al cole, la tan temida 'rentrée' con cierta serenidad, con todo preparado. Pero no, me temo que lo estamos haciendo a trompicones, a marchas forzadas, pasando de cero (esa deliciosa velocidad de crucero de vagancia e indolencia vacacional) a mil en un minuto. Y es que no me extraña que nos dé así eso que me llaman síndrome postvacacional, que es como un pasmo ante todo lo que tienes por delante. A mí me dio por adelantado, en los últimos días de vacaciones, en los que me despertaba en mitad de la noche con ataque de ansiedad pensando en todo lo que iba a tener que hacer cuando llegara a casa, con la cabeza como una centrifugadora pensando en las extraescolares, en los libros, en los zapatos... Así que ya os digo, el próximo año, aquí lo dejo por escrito, regresaré antes de las vacaciones, para poder afrontar la vuelta con calma y no dejarme la piel y la salud mental en el intento.

Compártelo