miércoles, 29 de abril de 2015

Las madres deberíamos cobrar 200.000 euros al año

Pensad por un momento en las tareas que desempeña una madre: cocinera, canguro, nutricionista, chófer, enfermera, psicóloga, maestra, coach, personal shopper, personal assistant, modista...
Y seguro que todavía me dejo varias tareas sin mencionar (¿se os ocurre alguna más? echadme una mano). Y además a todas estas tareas hay que añadirle que muchas de ellas se realizan en horas extras, en días festivos, y con nocturnidad. Y sin planificación, es decir, hay que ir improvisando sobre la marcha, y cambiando el programa, lo que sirve para hoy quizás no sea lo ideal mañana. Y desarrollando varias tareas a la vez, con el estrés que eso conlleva. Y sin estudios previos, y además hay que irse actualizando sobre la marcha, la famosa esa formación continua.

Pues bien, si estoy hubiera que pagarlo, una madre debería de cobrar más de 200.000 euros al año. Sí, habéis leido bien, más de 200.000 euros al año (exactamente 240.000, el equivalente a 170.000 libras esterlinas). La cifra sale de un reciente estudio elaborado en Inglaterra por Interflora (supongo que para revalorizar la labor de las madres y que eso repercuta en un aumento exponencial de las ventas de flores). Han entrevistado a 1.000 madres para radiografiar la profesión y han llegado a la conclusión de que ese sueldazo es lo que se merece una madre a cambio de 119 horas de trabajo semanal. El estudio incluye incluso una calculadora para que eches las cuentas de cuánto exactamente te mereces, aunque la verdad no sé si es buena idea hacerlo...





martes, 28 de abril de 2015

El verdadero sentido de la educación

Mucho se está hablando estos días de educación, del sistema educativo, de los límites, de las obligaciones de familias y de profesores, de qué ha fallado para que un chico de 13 años asesine a un profesor. Se ha escrito muchísimo. E investigando sobre el tema he caido sobre este viejo artículo de Gustavo Martín Garzo 
 Por una escuela pública, laica y literaria en el que de forma maravillosa nos recuerda cuál es el verdadero sentido de la educación, esa complicada misión que debemos compartir familias y escuelas.

"Se educa al niño para decirle que en este mundo, por muy raro que pueda parecer, es posible la felicidad. Educar es ayudar al niño a encontrar lugares donde vivir, donde encontrarse con los otros y aprender a respetarles. Lugares, a la vez, de dicha y de compromiso. Donde ser felices y hacernos responsables de algo. Blancanieves huye al bosque, se encuentra con la casa de los enanitos y pasa a ser una más en su pequeña comunidad; Ricitos de oro, al utilizar los platos, sillas y camas de los osos se está preguntando sin saberlo por su lugar entre los otros. Una casa hecha para escuchar a los demás y estar pendiente de sus deseos y sueños, donde hacernos cargo incluso de lo que no entendemos, así deberían ser todas las escuelas.
Educar no es pedirle al niño que renuncie a sus propios deseos, sino ayudarle a conciliar esos deseos con los deseos de los demás.En un cuento de Las mil y una noche dos niños viven felices en su palacio, donde tienen todo lo que pueden desear. Una tarde ayudan a un anciano y este, en señal de agradecimiento, les habla de un jardín donde pueden encontrar las cosas más maravillosas. Y los niños, desde que oyen hablar de un lugar así, solo viven para encontrarlo. Adorno dijo que la filosofía era preguntarnos no tanto por lo que tenemos sino por aquello que nos falta. Eso mismo debe hacer la educación, incitar al niño a no conformarse, a buscar siempre lo mejor. ¿Para qué le contaríamos cuentos si no tuviéramos la esperanza de que puede encontrar en el mundo un lugar donde los pájaros hablan, los árboles cantan y las fuentes son de oro? Aún más, ¿si no fuera para encontrar también nosotros, los adultos, gracias a los niños, lugares así?"

viernes, 24 de abril de 2015

Contra la tiranía del baño diario

Os lo conté ayer en Facebook, esta vuestra página, muro de las lamentaciones y las alegrías: nunca he bañado a mis hijos todos los días. No lo hice cuando eran bebés. Y no lo hago ahora que son oseznos sudorosos. En nuestra casa los baños se hacen a días alternos (siempre naturalmente que no haya causas de fuerza mayor que indiquen una mayor frecuencia) o incluso, en los meses de invierno, de poco parque y de piernas cubiertas, en algo que se hace unas tres veces por semana. Os lo confesé, y lo confieso, sin rubor y sin temor a que se presenten en mi casa los servicios sociales. 

Siempre me han causado extrañeza esas madres (y también algunos padres, cosa que está bien, que ellos se impliquen en las rutinas diarias) que llegada cierta hora de la tarde ponen cara de Cenicienta al borde de la medianoche y mirando el reloj exclaman, como si el carrito de bebé se les fuera a convertir en calabaza: "Tenemos que irnos que es casi la hora del baño".Y estén donde estén interrumpen lo que estén haciendo salen corriendo a cumplir con esa regla que parece haber sido grabada a fuego en la piedra con los Diez Mandamientos de toda buena madre que se precie. 
Por eso me encantó ayer que mi confesión se propagara veloz en FB y que fueráis muchas las  madresquenobañanadiarioasushijos que salisteis del armario y comentastéis lo que casi parece ya un Manifiesto contra la Tiranía del Baño Diario. 







jueves, 23 de abril de 2015

Los últimos libros en los que he 'vivido'

Hubo una época, cuando estábamos inmersos en aquel túnel de la crianza y las noches insomnes, en el que dejé de leer novelas. Mi cabeza era incapaz de recordar lo que había ocurrido antes, no lograba concentrarme en la lectura. Fue una época dura en la que, sin embargo, no dejé de leer y devoré relatos cortos (me leí todo todito Alice Munro, imprescindible). Era lo único que mis neuronas podían asimilar.
Afortunadamente las fieras ya duermen toda la noche de un tirón y mis neuronas, aunque mermadas, han recuperado algo de su capacidad de retención. Así , y he vuelto a hincarle el diente a las novelas y a recuperar ese placer inenarrable de vivir entre las páginas de un libro, de desear que no se acabe nunca.


Y hoy, para celebrar el Día del Libro, os voy a contar los últimos libros en los que he 'vivido' las últimas semanas y que, al terminarlos, me han sumido en un vacío que solo se llena sumergiéndose en otro por lo menos igual de bueno:
Canciones de amor a quemarropa de Nickolas Butler, publicado por Libros del Asteroide, esa colección maravillosa que edita con mimo y selecciona con esmero lo que publica. Un libro en el que quedarse a vivir, con unas descripciones de paisajes únicas y unos personajes que quisieras conocer.
- Entre limones. Historia de un optimista de Chris Stewart. Un canto a la vida hecho por este músico inglés que decidió instalarse en un recóndito rincón de la Alpujarra (doy fe de que es absolutamente recóndito porque estas vacaciones de Semana Santa nos fuimos a buscarlo, libro en mano, cual fans histéricos) .
Lejos de Ghana de Taiye Selasi, publicado por Anagrama. Una historia familiar que te deja sin aliento y te mantiene pegada a las  páginas hasta que termina, escrito con una maestría envidiable.
Limonov de Eduard Carrere, publicado también por Anagrama. No es ficción, pero tiene el pulso y la tensión narrativa de la mejor de las novelas. Apasionante.
- También esto pasará de Milena Busquets, publicado también por Anagrama (os juro que esto post no está patrocinado por Anagrama), un canto desgarrador y cómico de una mujer que acaba de perder a su madre. No os cuento más, leedlo.

Y con estas confesiones literarias os deseo Felicísimo Día del Libro. Leed mucho, que si vuestros hijos os ven haciéndolo, lo harán también ellos.

miércoles, 22 de abril de 2015

Planes muy chulos en Madrid

La primavera llega cargada de flores y de actividades a Madrid. En esta estación es fácil reenamorarse de esta ciudad. Hace un tiempo maravilloso que invita a echarse a las calles. Los parques están preciosos. Y, por si fuera poco, el calendario cultural para todos los públicos es apabullante. Hay para todos los gustos. Si aún no habéis decidido qué hacer este fin de semana, podéis elegir entre:
Malakids El festival para familias marchosas vuelve al barrio de Malasaña con conciertos, talleres, cuentacuentos y muchas muchas sorpresas.
- Feria Libros Mutantes en La Casa Encendida. Además del programa adulto habrá un kid´s corner donde tendrán lugar varios talleres de ilustración para niños. Una gozada para los pequeños artistas.

jueves, 9 de abril de 2015

De coches para transportar a la familia numerosa

La familia numerosa tiene que cambiar de coche. Y eso ha generado enormes y largas discusiones entre el padre de las criaturas y servidora (vamos, que estoy por ofrecerme para rematar los flecos que faltan en el acuerdo nuclear entre Estados Unidos e Irán).














El que tenemos, un modesto Ford Focus CMax, que cuando lo compramos hace ya diez años era ya muy básico -por no decir rudimentario, con manivelas para bajar la ventana de esas de darle vueltas-, empieza a ser un modelo casi vintage. Lo llamamos la cafeterita, y bastante ha resistido el pobre porque lo compramos cuando solo teníamos un hijo, en aquella época ahora lejana en la que el ser una familia numerosa ni se nos había pasado remotamente por la cabeza.
Nos decididimos a cambiar de coche cuando íbamos a tener el segundo niño. Y tardamos tanto en decidirnos que el coche lo estrenamos para ir a dar a luz al hospital. Ese mismo día cogimos por primera vez el coche nuevo. No tenía casi ni gasolina, y cuando mi marido trató de parar en una gasolinera le dije que no lo hiciera porque no quería dar a luz ahí mismo, que no quería salir en la prensa local bajo el titular "Da a luz ayudada por un gasolinero entre los surtidores de gasoil".
 Así que no compramos el coche pensando en que tendría que albergar a una familia numerosa. De hecho, cuando me quedé embarazada por tercera vez tardamos varios meses -debimos de hacerlo poco antes de salir yo de cuentas- en atrevernos a comprobar si nos iban a caber tres sillitas en los asientos de atrás. Temblandito estábamos de tener que cambiar de coche de nuevo, que justamente uno de los grandes shocks que produce la 'numerosez' es tener que cambiar de coche para meter a todos los cachorros.
Recuerdo perfectamente el momento en el que mi marido bajo temblando con el maxicosi al garage a hacer la prueba. Y subió triunfante diciendo que sí, que cabían las tres sillas. Justitas y a presión. Tanto que para atar el cinturón de una, la de al lado tiene que levantarse y ponerse lateral. Pero se logra atar a los niños. Más de una vez, eso sí, he estado a punto de perder un dedo en el intento. Y luego cierras las puertas y quedan a presión. Y así hemos resistido los últimos seis años. Pero ahora ya va a tocar renovarnos, porque andamos muy justos. Y hemos entrado en ese difícil momento de tener que elegir. Elegir combinando el coche que nos conviene, el que necesitamos, el que nos gustaría con el que podemos permitirnos. Muchos condicionantes juntos que no siempre van de la mano. Y que rara vez coinciden en un solo modelo de coche. Para seros sinceros el coche que a mí me gustaría todavía no se ha creado. Querría uno de siete plazas (a pesar de la oposición del padre de las criaturas que dice que tres niños es el número máximo que puede soportar dentro de un solo vehículo), pero que no sea una furgoneta, sino que sea estilizado, que no sea 4x4 porque el padre de las criaturas tiene serios principios ecologistas... Tras largas discusiones, uno de los modelos que más nos ha gustado es el Opel Zafira Tourer que hemos podido probar estas vacaciones y que ha dejado a mis hijos fascinados. Está claro que cualquier modelo nuevo nos deja boquiabiertos. Nuestra cafeterita es fácil de superar. Poder abrir y cerrar todas las ventanas desde adelante me parece ciencia ficción, a los niños les emociona tener aire acondicionado que les sale solo para ellos, y qué decir del techo panorámico que se puede abrir y ver las estrellas!Así que ahí estamos, tratando de convencer al padre de las criaturas de que no es tan terrible llevar en alguna ocasión a cinco niños en un coche (los tres propios más otros dos 'invitados' , que nadie saque otras conclusiones erróneas). Y vosotros, ¿qué coche aconsejáis a las familias numerosas?

Compártelo