miércoles, 25 de febrero de 2015

¿Tú qué quieres ser de mayor?

El anuncio es mono y me quedo mirándolo cada vez que lo veo a toda página en un periódico (la friolera de 2,7 millones de euros le ha costado a la Comunidad de Madrid esta campaña promocional de su sistema educativo llamada Su educación la eliges tú). En el anuncio, del que aquí os muestro una foto porque los que no vivís en Madrid no lo habréis visto, salen dos niños muy monos, vestidos de lo que quieren ser de mayores delante de una pizarra con dibujos pintados a tizas. la niña sale con su bata, su fonendo, su carpeta de anotar todo lo que tiene el enfermo. El niño sale con su traje astronauta, con el mono, el casco, la bombona de oxígeno, y las botas espaciales. Todo muy mono, muy ideal, muy estimulante, muy inspirador. ¿Quién no quiere que sus hijos sean médicos o astronautas?


Y ya os digo que siempre que lo veo me quedo siempre mirándolo, como dándole vueltas, como que algo me chirriaba, como que algo me faltaba. Y hoy, que lo he visto de nuevo, he caído en cuál era el motivo de mi desazón. ¿Por qué la niña sale de médico y el niño de astronauta? ¿Por qué no se ha puesto a la niña el traje de ir a conquistar el espacio? ¿ Por qué el que se va a lanzar a la aventura espacial es el niño y la que va a cuidar de los enfermos es la niña?
Me da una rabia enorme que se perpetúe, a través de una campaña institucional pagada con el dinero de todos los madrileños, el viejo tópico, tan implantado hoy en día, de que la mujer cuida, sea como madre o como profesional de la sanidad, y el hombre se da a la aventura. Tengo dos hijos y una hija y hago un esfuerzo enorme por inculcarles desde pequeños la convicción de que pueden hacer lo que quieran, que no hay barreras de género, que son libres de elegir lo que quieren ser de mayor, que mis hijos si quieren pueden ser bailarines de ballet clásico y mi hija, si lo desea, puede convertirse en piloto de coches o conductora de camiones. Y por eso me da rabia que luego nos vengan con estas campañas. Y habrá quién me diga que estoy sobrerreaccionando y que soy una exagerada, pero no quiero que mis hijos crezcan asumiendo estos condicionamientos sociales.

martes, 17 de febrero de 2015

La regla del 80/20 o cómo criar hijos seguros de si mismos

Tengo que confesaros que fui sin muchas expectativas. Era una charla sobre Cómo fomentar la autoestima de nuestros hijos. En la escuela de la pequeña. Me pidieron las profesoras que fuera y allí que me planté, a hacer bulto.
Nada más llegar, el autor, un psicólogo veterano nos preguntó que si conocíamos la regla del 80/20. Creo que alguna profesora contestó que sí. Yo no lo había oido en mi vida. Y nos contó en que consistía: en la relación y el trato con nuestros cachorros el 80% de lo que les decimos ha de ser felicitación, piropo, aprobación. Y un 20% corrección, riña, límites y normas. 
"Si es al revés, inviértalo. Por el crio. Y por su propia salud", dijo, mientras todos los padres hacíamos cuentas mentales con cara de susto.
A toda velocidad pasé revista a los últimos días. Y no os quiero contar el porcentaje que me salía. No me lo contéis tampoco vosotros, pero haced vuestros cálculos. Solo os diré que me daría por contenta si hubiera sido 50/50. No lo era. Y para tratar de justificarme, que siempre se puede encontrar justificación a todo, pensé que mi educación castellana me hacía menos proclive a echar flores que a lanzar críticas, que muchas veces lo bueno nos parece normal y solo constatamos lo que está mal. Que nuestra función como padres es corregir a nuestros hijos... Mil y una justificaciones encontré. Pero ninguna me quitó la angustia. Llegué a casa dándole mil vueltas. Y llevo unos días que no paro de decirles a mis hijos lo buenos que son, lo bien que hacen las cosas y lo bonitos que son sus dibujos. El mayor, con la astucia y la desconfianza de la preadolescencia, me mira alucinado como pensando, qué mosca le ha picado ahora a mi madre. Pero los otros dos están encantados. Y les sigo riñiendo sí, pero me parece que estamos invirtiendo poco a poco el porcentaje. 

domingo, 8 de febrero de 2015

Cosas que me dejan estupefacta de 50 sombras de Grey

Estoy perpleja. Faltan cinco días para el estreno de la película de Cincuenta Sombras de Grey y más de 100.000 personas han comprado ya su entrada en España para ver lo que se prevé sea el estreno del año. 

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