lunes, 13 de julio de 2015

Maternidad bajo la ola de calor

Déjame que os diga una cosa: con temperaturas superiores a los 40 grados debería estar prohibido, por ley, ejercer la crianza. Es humanamente imposible ocuparse, con responsabilidad y cabeza, de seres humanos cuando te falta el aire para respirar. Yo ya he desistido, y podéis llamarme lo que queráis, de darle una alimentación adecuada a mis hijos. No hay manera humana de cocinar con este calor. Estoy a un paso de dejarles que coman solo helados. A puntito de instaurar en mi casa la dieta de helados y gazpacho de brick. Ya van tres semanas en Madrid con los termómetros en los 40 grados y yo no puedo más. Voy a hacer la compra y no quiero comprar nada que exija elaboración. Solo pensar en encender la cocina me dan temblores (que ojalá fueran de frio). Si por mí fuera comería solo ensaladas de bolsas.
Y si no logro cocinar, no os digo ya lo mal que llevo el tema de imponer normas de buena conducta y disciplina. A la madre sargento estos calores la dejan totalmente desprovista de autoridad. Mientras agonizo en el  sofá, cual morsa fuera del agua en medio del deshielo, mis hijos aprovechan esta coyuntura para darse atracones de tele y de tabletas. No me siento orgullosa de ello, no. Pero no puedo evitarlo. Como no bajen pronto las temperaturas, y no lleva camino de ello, la situación en mi casa va a ser difícil de revertir.

3 comentarios:

  1. Si es que el cerebro se licúa con estos calores.

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  2. No se como hemos sobrevivido en mi casa, en Levante, sin poder bajar a la piscina hasta las 7 de la escuela tarde, se me ha hecho un mundo comprar, cocinar, pensar y hasta nadar en el agua hirviendo. Hoy gracias a dios, escribo desde Asturias con 13 Grados, nunca creí que iba a agradecer el frío. Ha sido inhumano.

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  3. Jajaja, cómo me he reido con este post, me siento totalmente identificada :)

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