martes, 28 de abril de 2015

El verdadero sentido de la educación

Mucho se está hablando estos días de educación, del sistema educativo, de los límites, de las obligaciones de familias y de profesores, de qué ha fallado para que un chico de 13 años asesine a un profesor. Se ha escrito muchísimo. E investigando sobre el tema he caido sobre este viejo artículo de Gustavo Martín Garzo 
 Por una escuela pública, laica y literaria en el que de forma maravillosa nos recuerda cuál es el verdadero sentido de la educación, esa complicada misión que debemos compartir familias y escuelas.

"Se educa al niño para decirle que en este mundo, por muy raro que pueda parecer, es posible la felicidad. Educar es ayudar al niño a encontrar lugares donde vivir, donde encontrarse con los otros y aprender a respetarles. Lugares, a la vez, de dicha y de compromiso. Donde ser felices y hacernos responsables de algo. Blancanieves huye al bosque, se encuentra con la casa de los enanitos y pasa a ser una más en su pequeña comunidad; Ricitos de oro, al utilizar los platos, sillas y camas de los osos se está preguntando sin saberlo por su lugar entre los otros. Una casa hecha para escuchar a los demás y estar pendiente de sus deseos y sueños, donde hacernos cargo incluso de lo que no entendemos, así deberían ser todas las escuelas.
Educar no es pedirle al niño que renuncie a sus propios deseos, sino ayudarle a conciliar esos deseos con los deseos de los demás.En un cuento de Las mil y una noche dos niños viven felices en su palacio, donde tienen todo lo que pueden desear. Una tarde ayudan a un anciano y este, en señal de agradecimiento, les habla de un jardín donde pueden encontrar las cosas más maravillosas. Y los niños, desde que oyen hablar de un lugar así, solo viven para encontrarlo. Adorno dijo que la filosofía era preguntarnos no tanto por lo que tenemos sino por aquello que nos falta. Eso mismo debe hacer la educación, incitar al niño a no conformarse, a buscar siempre lo mejor. ¿Para qué le contaríamos cuentos si no tuviéramos la esperanza de que puede encontrar en el mundo un lugar donde los pájaros hablan, los árboles cantan y las fuentes son de oro? Aún más, ¿si no fuera para encontrar también nosotros, los adultos, gracias a los niños, lugares así?"

2 comentarios:

  1. Preciosa entrada...
    Educar es lo más difícil que he hecho y estoy haciendo en mi vida... Sería maravilloso que la educación consiguiera crear espacios así...
    Un abrazo, Ana

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  2. Yo creo que la sociedad vende cosas que no existen y así nos va. Nos enseñan cosas como "si lo deseas muy fuerte lo conseguirás", "sé feliz, sé feliz, sé feliz" y al final todo eso nos acaba angustiando. Nadie nos prepara para el fracaso, la frustración y para entender que uno no siempre puede ser el mejor ni ser el más exitoso porque simplemente no es posible. Nos venden un mundo mágico de yupi y no te enseñan la realidad. Y claro, cuando descubres la realidad menudo palo, y encima no te han enseñado a defenderte de la frustración y el fracaso. Algunos estallan y pasa lo que pasa.

    Sé que sueno como una pesimista pero no, solo intento ser REALISTA. Hay que explicar a los niños desde bien pequeños que el mundo real es DURO. Que muchas veces no se consigue lo que se quiere y que se van a tropezar constantemente, y por supuesto ayudarles a superar esos baches. En mi humilde opinión, ahí radica todo el problema.

    Un beso

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