jueves, 30 de octubre de 2014

Os voy a dar calabazas

Se me pasan volando las semanas, que ya estamos en noviembre. Y yo sigo aquí con la lengua fuera, que a este paso voy a terminar de forrar los libros y de comprar el material escolar justo antes de Navidades. Pero antes tenemos el Halloween, jaloín para castizos, que a la chita callando se nos ha metido en el calendario familiar-festivo-escolar y ya es imposible obviarlo.

No era yo muy partidaria en un inicio, pero he acabado rindiéndome a los encantos de calabazas, fantasmas y monstruos. Y tengo la casa llena de dibujos de calabazas y de máscaras de seres terroríficos que han ido haciendo mis hijos y que ayer terminamos de confeccionar previa visita a la mercería para comprar gomas, que una es muy partidaria del handmade. He comprado un par de calabazas y esta tarde veré cómo las cocino. Y para mañana, noche de Halloween, hemos cogido un par de pelis de brujería, La bruja novata y Harry Potter para entregarnos al esoterismo.

jueves, 16 de octubre de 2014

De ovulos congelados, madres despedidas y demás barbaridades

Estoy perpleja. No doy crédito ante la retahila de barbaridades que nos está tocando escuchar en los últimos días sobre la maternidad y el mundo laboral. Primero fue doña Mónica de Oriol, presidenta del Círculo de Empresarios, la que se despachó agusto diciendo que prefería no contratar a mujeres entre los 25 y 45 años, porque si se quedaban embarazadas tenía un problema. Luego, ante la que se le echó encima, comenzó a decir donde dije digo, digo diego, y demás trabalenguas verbales, pero la barbaridad estaba dicha, y, lejos de desdecirse, se excusó alegando que era algo que ella había oido a sus colegas empresarios.
Nos estábamos recuperando del 'oriolazo' cuando, de allende los mares, llegó una noticia bomba: los modernísimos empresarios de Facebook y Apple, sí, esos tan enrollados que van por la oficina con jeans desgastados y patinete, ofrecen a sus empleadas, como parte de su contrato, la posibilidad de congelar sus ovulitos, para que así no se distraigan de sus ocupaciones laborales. Que sí, que sí, que son de lo más majos, que ellos lo hacen por el bien de las mujeres, para que no se estresen con que se les pasa el arroz.  Lo cuenta muy bien Virginia Alonso en este post de 20 Minutos. 'Sutil coacción' lo llama Virginia. Vamos, que lo que están diciendo es que es incompatible ser madre con una carrera profesional satisfactoria, que si tienes ganas de currar y llegar a algo más vale que te quites de la cabeza el tema de la procreación. Y me pregunto yo ¿les dirán también a sus empleadas cuál es el momento más adecuado de descongelar esos ovulitos? ¿les llamará el director de RRHH para decirles 'Hemos pensado que el próximo año, en febrero, cuando terminemos el nuevo proyecto, puede usted proceder a inseminarse-?
Y cuándo estábamos todavía asimilando esto, nos desayunamos hoy con que un concejal de Hortaleza, el señor Ángel Donesteve (aprendeos bien el nombre de este elemento por si el destino os lo pone en vuestro camino) ha despedido a una alto cargo del distrito de Hortaleza porque necesita que su equipo tenga "el máximo rendimiento".
Lo dicho, que estoy perpleja, que no sé si todo obedece a una regresión cíclica en la conquista de derechos o a una conspiración interplanetaria para que las madres de familia regresemos sumisas y obedientes a nuestras casasa para dedicarnos a tiempo completo a las delicias de la crianza.

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