viernes, 27 de junio de 2014

Mis hijos ya duermen toda la noche y (casi) no lloran

Mis hijos tienen 11, 7 y 5 años. Hace ya tiempo que dejamos atrás biberones, pañales, chupetes y noches insomnes. Pero todavía se me ponen los pelos de punta de recordarlo, así os lo digo. A veces llegan comentarios a posts antiguos mios, como el de los biberones nocturnos, de noviembre de 2008 y me dan escalofrios de recordarme en aquella tesitura. Ayer sin ir más lejos una lectora, madre de un niño de dos años que se sigue despertando tres veces por noche, escribió un comentario en ese post contando su experiencia y dando las gracias por poder compartir su experiencia y por todos los comentarios que habéis dejado,  que "nos ayudan mucho a los padres porque así no nos sentimos solos con las transochaderas". Y de repente pensé que ese es el sentido único de este blog, de muchos de los blogs de madres y padres, acompañarnos unos a otros durante las trasnochaderas, linda palabra. Y recordarnos unos a otros que hay luz al final del túnel, que llegará un día que tus hijos dormirán de noche y te parecerá al principio un milagro, y poco a poco te irás habituando y sentirás escalofrios al recordarlo. Por eso quiero animar a todos los que estáis con bebés pequeños, con niños que no duermen, que lloran toda la noche, que ya no os queda nada y, aunque ahora os parezca imposible, sobrevivireis a esto.
Y este post pseudonostálgico (porque no echo nada de menos las noches con bebés) viene a cuento porque ayer me llegó un mensaje ofreciéndome un traductor de llantos de bebés, para que lo probara y contara mi experiencia. Digamos, por decir algo, que el cacharro en cuestión me llega cuatro años tarde, hace unos añitos me habría venido muy bien, pero ahora casi necesito un traductor de rabietas o de respuestas preadolescentes. Si lo inventan ustedes, tengan a bien enviarmelo.


viernes, 20 de junio de 2014

El gran reto: educar a nuestros hijos

Uno de los grandes retos más difíciles de los nuevos reyes de España será educar a su primogénita y heredera. Lo cuenta hoy muy bien en El Mundo Carlos Nieto Sánchez, doctor en Historia Contemporánea: "¿Cómo ha de ser la educación de una princesa? ¿cómo ha de conciliarse la normalidad de una niña de ocho años con la alta misión a la que está llamada? No son fáciles las respuestas".
 Salvando obviamente las distancias -nosotros no tenemos, afortunadamente, que educar ni princesas ni a una heredera al trono-  todos los padres y madres nos enfrentamos diariamente a este reto.
Os confesaré que llevo días preocupada por cómo estaré educando a mis hijos, faena a la que todos nos ponemos con mucha buena voluntad, mucha improvisación, mucho acierto y error, y muy pocas tablas. Diréis que tengo tres cachorros, y que algo habré aprendido de uno o otro. Pues me da la impresión de que no tanto, porque lo que me funcionaba con uno, con otro no sirve de nada, y en la confusión de la multitud me da miedo estarme dejando por el camino cosas importantes, de estar descuidando facetas de mis hijos, de estar cometiendo injusticias. Se dice con frecuencia que los hijos no vienen con manual de uso, y es completamente cierto. Nos entregan unos cachorros y ahí nos las apañemos, con la dificultad añadida de que van creciendo y cada edad nos plantea nuevos retos. A veces me encuentro a mi misma gritándoles, y yo sé que no es manera de lograr nada, pero aún así no puedo evitarlo. Y pienso que no me gustaría que me recordaran como una madre gritona. Tampoco me gusta cuando me toca estar todo el día diciendo, esto no, esto no, esto no,  no, no, no y tampoco. Pero se supone que ese es nuestro papel, ponerles límites a estas criaturitas, convertirlas en seres capaces de comportarse en sociedad, reencauzar ese egocentrismo tiránico tan propio de la infancia para transformarlos en personitas. Y qué queréis que os diga, que la mayor parte del tiempo estoy perdida, no sé si lo estoy haciendo bien, o rematadamente mal. El tema es complejo,  terriblemente complejo, tanto que da para grandes tratados. No os digo más que la supernanny de la tele, Rocio Ramos, se ha escrito Niños, instrucciones de uso. El manual definitivo, que tiene casi 1.000 páginas!!! Un tocho impresionante. Lo tengo encima de mi mesa por si algún día me atrevo a hincarle el diente. Y al lado otro más gordo y más pesado todavía, Lejos del árbol, de un tal Andrew Solomon, sobre las relaciones entre padres e hijos. Me voy a poner con ellos a ver si la teoría me ayuda un poco o termina de confundirme. Y vosotros ¿qué tal estáis educando a vuestros hijos?

lunes, 9 de junio de 2014

La madre sargento se toma vacaciones

Se acerca el final del curso. Es más, en mi caso es inminente porque el colegio al que acuden mis hijos me los manda este miércoles 11 de junio a casa, con el cartelito de 'No devolver en tres meses'. Y sí, es muy pronto. Y sí, tres meses son una barbaridad de tiempo. Y sí, se aburrirán ellos. Y sí, me aburriré yo de ellos. Y sí, es un drama pensar en cómo llenar esos tres meses. Y sí, me van a destrozar la casa. En todo eso tenéis razón, pero eso ya será tema para otro post.
Y ahora, qué queréís que os diga, que después de nueve meses de madre sargento, con el kepis puesto 24 horas al día, gritando por las mañanas, apurando y metiendo prisa para llegar al cole, controlando deberes y mochilas, preguntando exámenes, repasando cuadernos, preguntando por los deberes olvidados, fotocopiando los libros idem, preparando la ropa del día siguiente, preparando meriendas, pegando rodilleras, repegando rodilleras, llevando a extraescolares, recogiendo de extraescolares...después de todo eso, estoy feliz, rabiosamente feliz de pensar que ahora me puedo tomar vacaciones y volver a ser algo más parecido a mí misma. Y dejar de gritar por la mañana, y de meter prisa, y de repasar deberes. ¿ Y vosotr@s? ¿Teméis el fin del cole o lo esperáis como agua de mayo?

viernes, 6 de junio de 2014

Las princesas al ataque contratacan!

Es un hecho irrefutable: a las niñas pequeñas de hoy en día les pirran las princesas. Mi hija se vuelve loca por todo lo que vaya vestido de rosa y lleve corona y brillos. No recuerdo que en mi época fuera así. Sí, nos gustaban las muñecas pero no recuerdo esa pasión por las princesas en sí. Ignoro a qué puede deberse (el debate puede tener mucho calado en el momento histórico actual de cambio en la jefatura del Estado, ¿obedecerá a una campaña de marketing para ir conquistando almas monárquicas desde la más tierna infancia? ¿estará Disney compinchado con la Casa Real? ahí queda la duda). Y lo cierto es que me da rabia, no me gusta que la ilusión máxima de mi hija sea vestirse de rosa y soñar con conquistar un príncipe azul. Por eso me han gustado alguna de las últimas películas de Disney, como Brave, donde se retrataba a una princesa guerrera. Y por eso me encanta la nueva colección de libros Princesas al ataque, de la editorial La Galera. Los dos primeros, El misterio del reloj de agua y El cofre mágico tienen muy buena pinta. Aprovechad la Feria del Libro para regalárselos a vuestras princesas.

jueves, 5 de junio de 2014

Kit indispensable para sobrevivir al fin de curso

Estamos ya inmersos en ese maratón que se debería llamar, ahora que está tan de moda el mundo running, las 40 millas del Fin del Cole. Para sobrevivir a esta prueba no hay entrenamiento que valga - aunque sin duda los curtidos en alta montaña lo tendrán más fácil-  pero sí que hay un kit indispensable que puede ayudar a hacerlo algo, solo algo, más llevadero:
- Zapato cómodo, plano, que permita lo mismo subir a un escenario que correr tras un niño hiperexcitado en pleno centro de Madrid.
- Ropa holgada, traspirable, en colores sufridos que esconda las manchas, de refrescos, pinturas, así como la transpiración. Se recomiendan pantalones antes que faldas, por si hubiera que subir a un escenario a bailar danzas africanas o sentarse en el suelo a tocar un tambor, que ya se sabe que últimamente se estila mucho el involucrar a los padres en las festividades de fin de curso.
- Bolsa grande y estilosa, del estilo de las de playa o de ir al gimnasio, para llevar refrescos, tortilla de patatas, bolsas de gusanitos, y demás aportaciones a las variadas festividades a las que se irá asistiendo para dar por terminado el curso escolar. En esta época el día que salgo de casa sin una botella de refresco y una bolsa de patatas, de verdad que siento que me falta algo.
- Agenda física o digital para anotar y tener bien presentes los distintos eventos a los que se debe asistir. Nada más terrible que olvidar una de estas fiestas. El trauma para la criatura podría ser de por vida, dicen los expertos, y no se descarta que en un futuro pudiera emprender acciones legales contra sus progenitores.
- Cámara de fotos y/o video. De esta manera los progenitores, en caso de ser, podrán turnarse para ir a uno u otro acto y luego disfrutar viendo en casa la actuación.

Mucho ánimo, que ya no nos queda para terminar el curso. Y empezará nuestro siguiente reto: sobrevivir a las vacaciones de nuestros hijos, pero no adelantemos acontecimientos.

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