viernes, 21 de febrero de 2014

¡¡¡¡Mamás, salid en la foto!!!

Me consoló saber que no me pasa solo a mí. Si alguien viera las fotos de nuestra familia de los últimos años pensaría que mis hijos son huérfanos de madre. No salgo en ninguna. Por lo menos no entera. En algunas salgo con la cabeza cortada, o, como mucho, borrosa y a lo lejos (el padre de las criaturas es bastante miope y la fotografía no está desde luego entre sus talentos), podría ser yo o cualquiera que pasaba por allí porque casi no se me reconoce. El otro día fui a un taller de máscaras en el colegio de mi hija y, cuando la profesora se puso a hacer fotos, le pedí que por favor me hiciera también una a mí con la niña, por eso de que quedaría inmortalizado y documentado para la posteridad que la criatura tiene una madre que se lo curra día a día, que va a los talleres del cole, que hace máscaras y se reboza en purpurina. Y fue entonces cuando las otras madres, casi al unísono, empezaron a pedir también fotos, diciendo que ellas tampoco salen en las fotos. No digo que no haya padres que sean buenos fotógrafos, que los hay y conozco varios, pero somos muchas las madres que nos estamos quedando fuera de los álbumes familiares. Incluso ayer mi querida bloguera  finlandianoestatanlejos me reenviaba, por purita telepatía, un post que hablaba de esto. Así que desde aquí os digo, mamás, salid en las fotos. Que se os vea. Que os vean luego vuestros hijos y vuestros nietos.

jueves, 20 de febrero de 2014

Ganas de primavera

Esta mañana la niña lloró al llegar al cole, se quería volver a casa. Vamos a casa, mami, me decía hipando. O eso me pareció entender porque con el hipo y la llantina no se le entendía muy bien. Y de verdad que me dieron ganas de ponerme a llorar con ella, y luego de agarrarla de la mano y salir las dos corriendo para casa. Porque yo también estoy cansada de la rutina invernal. Casa-cole-trabajo-cole-casa. Estoy cansada. Estoy harta. Quiero que llegue la primavera. Quiero que llegue la primavera. Quiero salir al parque. Quiero ponerme sandalias. Quiero comer helados. Quiero ir en manga corta. Quiero pasear al sol. Quiero coger flores en el campo y hacer coronas con ellas. Quiero poner ramos de margaritas en vasos con agua. Y hasta entonces me quedaría en casa encerrada. Ni cole ni trabajo. Mamá en huelga.

viernes, 7 de febrero de 2014

Planes macanudos para el fin de semana

¡¡¡Ya es viernes!!! Hi hip Hurra!! Y sé que muchas madres pensaréis, como a menudo pienso yo, ¿y eso qué cambia para mí? Si no voy a descansar nada.... Cierto es que tregua no hay en la maternidad, y seguiremos madrugando y lidiando con la prole. Pero con un poquito de imaginación y buen humor el fin de semana puede ser divertido y festivo para todos. Aquí os dejo dos planes de éxito garantizado:
- Plan de exterior: La nieve. Es el equivalente invernal de la playa, es decir, un lugar gratis donde divertirse mucho y agotar a las fieras. Ha nevado muchísimo en los últimos días, así que echaos al monte más cercano a vuestra casa pertrechados con buenas botas, buenos guantes y trineo. Corred por la nieve, haced muñecos, tiraos cuesta abajo y haced batallas de bolas con vuestros hijos.
- Plan de interior. La peli Lego. Se estrena hoy. Nosotros tuvimos la suerte de poder ir al preestreno y nos encantó a toda la familia. No os voy a desvelar nada. Solo os advertiré que estaréis varios días cantando: "Todo es fabulosoooooooo".

jueves, 6 de febrero de 2014

Marcas que nos gustan: Gorila

Os voy a confesar algo: cuando compro ropa para mis fieras un solo principio me guía, el precio. No tengo pudor en reconocer que por lo general compro lo más barato. A igualdad de condiciones compro siempre el más barato, total, para lo que les dura. Si la media de días de un pantalón sin romper es de tres. Unos leotardos, dos. Un jersey, dos semanas.
Solo rompo esta regla con los zapatos. Ahí sí que me dejo los dineros. Y una marca que me gusta especialmente, porque es española, porque es sinónimo de calidad y, más importante todavía, durabilidad y porque me recuerda mucho a mi infancia, que ya entonces la llevaba yo, es Gorila. Recuerdo cuando iba a una zapatería de mi ciudad, en la que te sentaban en unas sillas altas de colores para que tu mamá te probara los zapatos. Y ya entonces los zapatos y botas gorilas venían acompañados, como ahora, de una pelotita de goma verde. Me encanta su lema, 'resistentes a los niños'. Y su CEO, Basilio García, asegura que testan cada modelo con niños. Y no con unos niños cualquiera, no, con ejemplares" movidos e inquietos que les dan gran uso a los zapatos" (me los imagino arrastrándose a gastas por el asfalto, que es lo que deben hacer mis hijos).





lunes, 3 de febrero de 2014

Nana de la cebolla

Leo un comentario que me deja una madre desesperada en el post de las toses nocturnas (un post antiguo y sin ninguna duda uno de los más visitados de todo mi blog, lo que indica mucho de qué buscamos las madres en internet y qué les pedimos a los blogs: consejos y ayuda para superar la cotidianeidad de la crianza, con sus altos y sus bajos). La madre en cuestión dice que su hijo tiene mucha tos y que lo ha probado ya todo y que está desesperada y que si alguien sabe de otro remedio que le digamos. Pues resulta que también mi hija pequeña estaba hace un par de días con una tos perruna, de ese tipo de tos traicionera que por el día da una tregua y que ataca en cuanto la criatura pone la cabeza sobre la almohada. Ya me preparaba yo para una noche en vela, cuando la abuela de la criatura (a la sazón, pediatra) me dijo que le habían hablado de un nuevo remedio.
Yo esperaba que me diera el nombre de un nuevo fármaco revolucionario, alguna técnica ultramoderna, algo resultado de años de investigación. Y cual sería mi sorpresa cuando me dijo que le pusiera media cebolla cortada bajo la cama. ¿Media cebolla?, pregunté, pensando que había entendido mal. Sí, bajo la cama, corroboró. Y ahí me tenéis a mí, que odio la cebolla, cortando el vegetal y poniéndolo bajo la cama. Me sentía como si estuviera poniendo ajos para espantar vampiros; al fin y al cabo se trataba de espantar otro monstruo nocturno: la tos. Y os diré que la niña, que hasta ese momento, había estado tosiendo, dejó de toser y durmió como los ángeles toda la noche. A la noche siguiente repetí y durmió de nuevo como un angelito. Se  me han acabado las cebollas. Hoy tengo que comprar sin falta. Como poco un par de kilos.

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