viernes, 19 de septiembre de 2014

Las extraescolares me quitan el sueño

Odio el mes de septiembre. Lo odio a muerte.Por múltiples razones. Porque no soporto la vuelta al cole, porque me llena de tristeza el fin del verano, porque odio retomar la rutina, porque me sientan mal los cambios de tiempo, porque desearía llevar sandalias todos los días de mi vida, porque soy más simpática en verano, porque odio sacar la ropa de invierno, porque lo que más me gusta en el mundo es nadar con mis hijos al aire libre. Y podría seguir así un buen rato más.
Pero sobre todo, sobre todo, por encima de todo en el mundo, odio septiembre porque me toca ponerme a encajar el diabólico rompecabezas de las actividades extraescolares. Con un hijo es complicado, con dos ya hay que hacer malabarismos y echar muchas cuentas, y con tres ya toca practicar el don de la ubicuidad, la teletransportación y privarse de comer. Todos los años tardo varias semanas en irlo cuadrando todo, nunca me resulta fácil. Pero este año... Os aseguro que este año me está resultando imposible. A la cuadratura del círculo me estoy enfrentando. Cuando creo que ya he cerrado algo, me cambian los horarios de otra cosa o de otro niño, o va uno de los tres cachorros y se me rebela y dice que no quiere ir a nada, y ya se me va todo al carajo.
Dos noches en vela he pasado ya. Y no porque yo haya querido, sino porque me meto en la cama y la cabeza se me dispara pensando en posibilidades, en combinaciones, en alternativas. Y me pongo a repasar todo lo que dicen los expertos sobre las extraescolares, y me entra la duda de si es absolutamente obligatorio que los niños hagan deporte porque el mediano se niega a ir a ningún lado por la tarde, y en el colegio casi no hacen deporte, ni dan inglés, y entonces claro, cómo no los voy a llevar por las tardes a que hagan deporte e inglés. ¿Y música? ¿si no los llevo a música estoy convirtiéndoles en seres embrutecidos sin sensibilidad?  Y cuando me quiero dar cuenta me han dado las siete de la mañana y no he pegado ojo. Así estoy hoy. Agotada tras una noche en blanco. Acabo de llamar a la academia de inglés para cambiar, por cuarta vez, los días a los que va a clase mi hijo mayor. Menos mal que el responsable es todo un caballero inglés, pura flema británica.
A día de hoy solo tengo cerrada una cosa: las clases de ballet a las que quiere ir mi hija pequeña. Porque eso sí, para mandar a mi hija al ballet si hace falta yo dejo de comer.

4 comentarios:

  1. Te entiendo yo también tengo tres, en nuestro caso el deporte lo dejamos para los fines de semana en familia. Por ahora música y la catequesis, la peque quería ballet pero me queda lejos y no me cuadran los horarios. Así que todas las tardes hay que llevar a alguno a algún sitio y los demás acompañantes claro. Nosotros descartamos los idiomas por experiencia personal, preferimos que los refuercen de más mayores con intensivos o cursos en el extranjero en verano.

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  2. Te entiendo, para mí también es un mes loco; de transición, dice una amiga mía.

    Sin embargo, no lo odio. No odio septiembre. En el fondo, me seduce la idea de que las cosas vuelvan a su cauce tras el paréntesis veraniego. Todo vuelve al orden, a su fluir. Supongo que ser una Virgo de septiembre influye. Ánimo, que se nos escapa el mes.

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  3. Por favor Isabel, es increible que hayas descrito tan bien mi situación ahora mismo, pero con una pequeñiiiita diferencia, que en mi caso son dos, ¡¡¡Gracia a Dios!!!
    Me he tenido que reir leyendo la entrada e incluso se la he leido a mi marido, porque justo antes de abrir tu blog acababa de pasar a limpio el horario de los niños con las extraescolares, y estaba diciendo que haber como me las apaño para estar a la misma hora en dos sitios dististo, jajajajaja.
    Mejor nos lo tomamos con humor, si no .....
    Un beso,
    María J.

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  4. A mí me pasa igual , pasó semanas hasta lograr cuadrar todo , y estoy tan pasada que hasta programo actividades el mismo día con el mismo horario y luego claro tengo que volver a llamar para quitarla y no sé si me creen que es que meto a dos actividades a la vez a los chicos . Los míos hacen 3 días deporte y 2 días inglés , y el mayor encantado ese se apunta a un bombardeo , y el pequeño no le puede faltar su fútbol y su tenis , porque si no le llevo , le tengo en casa dando balonazos a toda hora.

    http://serendipeandoagusto.blogspot.com.es

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