viernes, 29 de agosto de 2014

Instrucciones para sobrevivir a la vuelta de las vacaciones 1

(Post dedicado a todos los colegas de crianza que os disponéis, en este final de agosto, a regresar a vuestros hogares con vuestros retoños morenos y asalvajados).

Hablaremos hoy de la vuelta en sí, es decir, al viaje en coche, este temido trayecto que se sabe cuando empieza pero no cuándo ni cómo termina.




 Desde la experiencia que me dan los casi 3.000 kilómetros que nos hemos marcado este verano (sí, por fin hemos vuelto a la carretera, al viajazo, ha sido un back on the road en toda regla! sí, se puede, queridos amigos/as, yes we can! hay vida con los hijos!) os aconsejo estas menudencias para hacerlo más agradable y menos indoloro:
- abastecerse de agua, comida, almohadas, cortinillas laterales y demás objetos susceptibles de hacer más cómodo el trayecto, evitando, eso sí, objetos que sean susceptibles de ser usados como armas arrojadizas o amenazantes. Resulta de gran ayuda visualizarse a una misma como la guardia de seguridad que filtra el acceso a un partido de liga.
- estudiarse el recorrido para conocer dónde hay lugares adecuados para hacer distintos de parada, a saber, pausa corta, pausa intermedia y pausa larga e indefinida, indicada en casos de absoluta desesperación e incapacidad para seguir adelante con el viaje.
- recordarse previamente los rudimentos de la meditación budista y el autocontrol mental, que pueden resultar de gran utilidad para mediar en las innumerables situaciones de conflicto y tensión que pueden surgir durante el viaje. Si se domina bien la técnica se podrá incluso mantener la voz tranquila y el tono uniforme la octava vez que el mediano aporrea a su hermana pequeña y responder sin alterarse a la vigésimoctava pregunta de cuánto falta.
- y por último, lo más importante, la verdadera clave del éxito de todo viaje largo:  barra libre de pantallas y de chuches. Todo lo que el cuerpo les aguante. A discreción. Que quieren escucharse las canciones de Dora exploradora durante cuatro horas seguidas, eso sí, con sus convenientes cascos de escucha individual, que lo hagan. Que son capaces de comerse una bolsa entera de chuches, que se la coman (y no alarmarse si, una vez terminada la bolsa entera, se descubre que tenía una advertencia avisando de que el consumo de dichas gominolas 'puede provocar hiperactividad y trastornos del comportamiento') Que piden una tercera bolsa de gusanitos, se la das. Que quieren pasarse tres horas construyendo casas virtuales, que se las pasen. Ya vendrá luego Paco con las rebajas, y la madre sargento con la dieta estricta de cero chuches y cero pantallas durante el año escolar.


Buen  regreso a todos!

P.S. Si alguien se hace la pregunta de si yo ya he vuelto de vacaciones, os confesaré que sí pero no. Es decir he vuelto en cuerpo pero no en alma. Llevo cinco días de regreso en la oficina y en mi casa, pero estoy agazapada, haciendo como que no he vuelto, dada a lo holganza por la tarde en la piscina y consumiendo las mismas cantidades vespertinas de cerveza que en vacaciones, tratando de estirar al máximo el espejismo veraniego.

1 comentario:

  1. Qué arte tienes y cuanta razón...
    Yo también he sido permisiva con las pantallas y el chocolate con tal de hacer el viaje más llevadero

    ResponderEliminar

Compártelo