jueves, 17 de julio de 2014

Pintando la habitación del artista, la cueva de Altamira del siglo XXI

Aprovechando el ´fresquito´de estos días en Madrid ayer decidí ponerme a pintar la habitación del mediano. Un verdadero fresco, riete de Altamira, en estas paredes se podría también estudiar la evolución del ser humano. Ganas me dieron de inmortalizarlas en alguna foto antes de hacerlas desaparecer bajo el rodillo. Huelga decir que el interfecto en cuestión, el mediano, el del síndrome del idem, que seguro que algo tiene que ver también esto con su expresión artística en muros, no está en casa estos días. Porque de haber estado probablemente se habría negado a que hiciéramos desaparecer su obra. Había obra en acuarela, en carboncillo, con materiales, en relieve, escavado, incrustrado, pegado, repegado... Vamos, todo un despliegue de técnicas. Y ahí me tenéis a mí, a las 4 de la tarde, hora punta de la calor, dándole al rodillo. Pero lo peor no fue esto, sino que el mayor, este sí presente, muy preadolescente, se dedicó a echarme en cara lo poco severa que soy con el artista. "Claro, no le riñes. Le dices que no pasa nada. Y claro, se pone creativo".  Ganas me dieron de pasarle a él con el rodillo. Pero no lo hice.

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