viernes, 20 de junio de 2014

El gran reto: educar a nuestros hijos

Uno de los grandes retos más difíciles de los nuevos reyes de España será educar a su primogénita y heredera. Lo cuenta hoy muy bien en El Mundo Carlos Nieto Sánchez, doctor en Historia Contemporánea: "¿Cómo ha de ser la educación de una princesa? ¿cómo ha de conciliarse la normalidad de una niña de ocho años con la alta misión a la que está llamada? No son fáciles las respuestas".
 Salvando obviamente las distancias -nosotros no tenemos, afortunadamente, que educar ni princesas ni a una heredera al trono-  todos los padres y madres nos enfrentamos diariamente a este reto.
Os confesaré que llevo días preocupada por cómo estaré educando a mis hijos, faena a la que todos nos ponemos con mucha buena voluntad, mucha improvisación, mucho acierto y error, y muy pocas tablas. Diréis que tengo tres cachorros, y que algo habré aprendido de uno o otro. Pues me da la impresión de que no tanto, porque lo que me funcionaba con uno, con otro no sirve de nada, y en la confusión de la multitud me da miedo estarme dejando por el camino cosas importantes, de estar descuidando facetas de mis hijos, de estar cometiendo injusticias. Se dice con frecuencia que los hijos no vienen con manual de uso, y es completamente cierto. Nos entregan unos cachorros y ahí nos las apañemos, con la dificultad añadida de que van creciendo y cada edad nos plantea nuevos retos. A veces me encuentro a mi misma gritándoles, y yo sé que no es manera de lograr nada, pero aún así no puedo evitarlo. Y pienso que no me gustaría que me recordaran como una madre gritona. Tampoco me gusta cuando me toca estar todo el día diciendo, esto no, esto no, esto no,  no, no, no y tampoco. Pero se supone que ese es nuestro papel, ponerles límites a estas criaturitas, convertirlas en seres capaces de comportarse en sociedad, reencauzar ese egocentrismo tiránico tan propio de la infancia para transformarlos en personitas. Y qué queréis que os diga, que la mayor parte del tiempo estoy perdida, no sé si lo estoy haciendo bien, o rematadamente mal. El tema es complejo,  terriblemente complejo, tanto que da para grandes tratados. No os digo más que la supernanny de la tele, Rocio Ramos, se ha escrito Niños, instrucciones de uso. El manual definitivo, que tiene casi 1.000 páginas!!! Un tocho impresionante. Lo tengo encima de mi mesa por si algún día me atrevo a hincarle el diente. Y al lado otro más gordo y más pesado todavía, Lejos del árbol, de un tal Andrew Solomon, sobre las relaciones entre padres e hijos. Me voy a poner con ellos a ver si la teoría me ayuda un poco o termina de confundirme. Y vosotros ¿qué tal estáis educando a vuestros hijos?

7 comentarios:

  1. Estamos pues como tú, más o menos, dando más voces de las que nos gustaría y metiendo la pata también más de lo que nos gustaría. A mí me gustó mucho: "Cómo hablar para que tus hijos te escuchen y cómo escuchar para que tus hijos te hablen."

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  2. Sí yo también soy de las que tiene todos esos libros que nombrais, bueno de Super Nanny no. No sé si hay una generación de padres más preparados que nosotros en cuanto a información de profesionales, y aun así la generación de nuestros hijos son criticados por maleducados, inútiles... Algo no me cuadra, nuestros abuelos no tenían libros y siempr se apela ala educación de entonces, exceptuando el castigo físico, que si autoridad la de antes, que si educación como la de antes no hay... Yo siempre me voy a la cama pidiendo perdón pro esto lo otro y lo de más allá, de lo de madre gritona ya ni hablo porque creo que si no me pongo descargas eléctricas no voy a conseguir contar hasta tres antes de...

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  3. Yo no soy madre (aunque algún día me gustaría serlo). Pero algo me dice que el hecho de que te hagas todas estas preguntas y te esfuerces cada día en ser buena madre, ya te hace serlo.

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  4. Con muchísimo respeto, Isabel, te pediría que rectificaras el "uno O otro" a "uno u otro", por favor.

    A parte de esto, que es más un tic nervioso mío que un fallo de escritura, te diré que dejes de sufrir. Si tú recuerdas un poco cómo fue tu infancia, imagino que recordarás que tus padres fueron la leche hasta que cumpliste 15 y de repente se volvieron odiosos y luego para los 18-20 ya volvieron a ser maravillosos. Así que no te comas tanto el tarro porque los pobres nuestros después de odiarnos en la edad del pavo, irremisiblemente nos volverán a querer, hagamos lo que hagamos. ;)

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  5. Uff , Complicado el tema . Segura estoy de que todas lo intentamos hacer lo mejor que podemos .
    Yo hablo mucho con mis hijos , les cuento como fue mi educación con mis padres y la de mi marido con los suyos , les hago ver a diario las ventajas , las oportunidades , las posibilidades y el lujo de vida que tienen con respecto a nosotros mismos y que sólo se les pide que estudien, por tanto ya que es su única obligación deben hacerlo bien . Otra cosa que estoy siempre con ellos encima es para que valoren todo , tanto lo material como a las personas . Yo noto a mi alrededor en un amplio radio que la gente es muy egoísta y por tanto sus hijos también , no respetan y no se ponen en el lugar de los demás .En los colegios, los grupitos o manadas con influencias de los padres que manipulan las relaciones hasta un grado tan infantil , excluyen a otros por motivos superficiales y eso se enseña en casa , a valorar la amistad, a cuidarla y respetarla .A los míos les enseño a tratar a todos por igual y están acostumbrados porque al viajar ,rápidamente entablan amistad con niños de todas partes. En fin , es un trabajo de todos los días , de cada minuto , pero si inculcas a tus hijos buenos valores seguro que no lo estas haciendo mal , aunque parezca que ellos no captan esas cosas , no es cierto , son muy sensibles a las demás personas y sus problemas porque para mí es una premisa fundamental .
    http://serendipeandoagusto.blogspot.com.es

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  6. Puff tu post expresa todos mis pensamientos. De ahi que me haya decidido a escribir un blog proponiéndome un reto "no gritar más". Animate y unete conmigo. La union hace la fuerza no dicen eso jjjj
    http://mamadverdad.blogspot.com.es

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  7. Qué difícil es hacer algo que se supone "normal", ¿verdad?
    Pues nada, yo imagino que como todas; venga a gritar, venga a desesperarme.... El otro día me dí cuenta que me paso el idem diciendo "Vamos!" " Vamos... venga; vamos termina; vamos, come; vamos recoge; vamos, camina!....Vamos, vamos, vamos!"
    Si mi peque quiere una frase rápida para acordarse de mi en el futuro, se lo estoy poniendo bien fácil.

    Gracias a todas por vuestras experiencias!
    Y nada, ánimo con el trabajo más difícil al que hacemos frente todos los días: EDUCAR A NUESTROS HIJOS.

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