lunes, 29 de diciembre de 2014

Señores Reyes Magos: traigan muchos libros

Leo en un informe que los juguetes más pedidos por los niños españoles son los derivados de la película Frozen que, a pesar de que se estrenó hace ya un año, está arrasando en estas Navidades con su merchandising. Y cierto ha de ser, porque en mi casa se espera que nos traigan los Reyes una muñeca Elsa.
Pero también esperamos que sus Majestades de Oriente traigan libros, libros para leer y disfrutar con ellos. Aquí os doy algunas ideas de los que nos hemos pedido en casa:
- Para la pequeña de la casa (pero también para todos los demás, incluidos los grandes), esta maravilla ilustrada. Mumin, la colección completa de tiras cómicas de Tove Jansson. Imprescindible. Una delicia cuya recuperación debemos agradecer a la editorial Coco Books, cuyo lema ya dice mucho: 'libros infantiles para pensar'.

- Para el mediano, que sigue inmerso en su mundo propio de monstruos, superhéroes y villanos, otra joya de Coco Books, Superlibro para Superhéroes, un libro 'interactivo' para dibujar, colorear y crear los héroes con los que salvar al mundo de los villanos más malvados.

- Y para el mayor, otra joya, Don Quijote de la Mancha, en versión adaptada por Arturo Pérez Reverte, de la editorial Santillana.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Feliz Navidad

Hago una pausa entre el cierre de las maletas y la preparación de las provisiones para el largo viaje a la patria paterna para desearos Feliz Navidad (y de paso recupero el aliento, me sereno y recupero la cabeza fria para afrontar los útlimos preparativos y no dejar atrás ningún niño, ni ningún documento de identidad ni ningún bulto importante). Para desearos que seáis felices. Que disfrutéis como niños. Que recarguéis baterias para empezar el año llenos de energia y de entusiasmo. Que compartáis todo. Que sepaís hacer los regalos que de verdad llegan al corazón. Que paséis unas navidades maravillosas!

P.S. Enhorabuena a Cristina Alvárez, de Orense, ganadora de la Nancy en el oceano. Y a Beatriz Pascual, de Pamplona, que se ha llevado la bici de la Nancy.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Reyes Magos: no os perdáis este sorteo de Nancy!

Estamos ya todos con el gorro de Rey Mago puesto. Preguntando a nuestros hijos qué le van a pedir a sus Majestades de Oriente. Metiéndoles prisa para que se decidan de una vez y terminen de escribir la carta. A ser posible la definitiva. Dejando claro que no valen cambios de última hora, que sí, que los Reyes son magos, pero tampoco tanto. Comprobando si los juguetes deseados siguen estando disponibles, porque algunos se agotan.
Para echaros una mano con este proceso sorteamos, con la ayuda de Famosa, estos dos sets de la Nancy:
1- Nancy aventuras en el océano:
2- Bicicleta de la Nancy.

Para participar solo tienes que rellenar este formulario. Como ya se nos echan las Navidades encima y sus Majestades tienen que cargar los camellos para partir, tenéis de plazo para participar solo hasta el viernes 19 de enero a las 24 horas. Haremos dos sorteos entre todos los participantes para ver quién se lleva cada premio. Mucha suerte!



domingo, 14 de diciembre de 2014

La inteligencia emocional puesta en práctica

Me invitaron a un taller de inteligencia emocional. Era la última etapa del Viaje hacia el Bienestar en Familia organizado por Coca Cola. Estábamos una veintena de blogueras, entre otras, Baballa, Quintano, escarabajosbichosymariposas, blogmodabebe entremadres....Y allí estuvimos todas muy aplicadas tomando notas. Lo primero que nos dijeron era que si nosotras lográbamos ser emocionalmente inteligentes nuestros hijos también lo serían. '¡Qué presión! comentó una madre. Que debíamos tener una actitud positiva. Saber reconocer  y canalizar nuestras emociones, tomar decisiones y tener la autoestima elevada. Dejar atrás el victimismo, el resentimiento y la culpa. Y no escuchar a aquello que te hunde o te desanima. No dejar que el miedo al fracaso nos bloquee. Y usar el humor. Mucho humor. Para practicar lo de reirnos de nosotras mismas hasta nos pusimos una nariz roja y estuvimos haciendo juegos con un payaso terapeuta.
Así pasamos unas cuantas horas. Y cuandoa ya terminaba la sesión y nos estábamos ya despidiendo, alguien mencionó lo que le había dicho el dentista de su hijo.
- A mí me riñó el dentista porque me dijo que mis hijos llevaban los dientes mal lavados. Y que no era cosa de solo un día.
- Pues a mí me dijo que les tenía que lavar yo misma los dientes para evitar justamente esto, y no estoy dispuesta!, comentó otra.
- A mí el oculista me cogió las gafas del niño y me dijo: Diagnóstico: gafas sucias, añadió otra.
Y entre risas de las demás otra comentó, sabiamente, que no se puede llegar a todo, hay que aceptarlo, y llegar hasta donde se pueda.
Y me pareció que habíamos aprendido verdaderamente eso tan complejo de la inteligencia emocional.

jueves, 11 de diciembre de 2014

La difícil gestión diaria de la familia numerosa

Lo he dicho muchas veces, me repito cual cebolla: si me hicieran un test de idoneidad como los que hacen a los padres de adopción no lo pasaba. Quizás para un hijo lograba dar el pego y me lo concedían, incluso para dos si me pillara en un día bueno, bien dormida y espabilada. Pero para tres, o sea para familia numerosa, ya os digo yo que bajo ningún concepto aprobaba. Así lo digo públicamente. Y ahora que vengan a mi casa los servicios sociales y lo hablamos cara a cara. No tengo reparo en comunicarlo. Y a diario tengo pruebas que me lo demuestran. 
Simplemente no me da la cabeza para gestionar la vida diaria. No me da. Es una cuestión de capacidad. Como cuando se te llena el disco duro del ordenador y te dice que borres algo para hacer espacio. Y mientras tanto el ordenador funciona lento y mal. Así tengo yo la cabeza. Sin espacio. Saturada. Y claro, eso produce fallos. Colapsos del sistema que una trata de sobrellevar mejor o peor. Pero claro, es que la gestión de mis días es, como poco, compleja. Como los de cualquier otra familia numerosa, ojo, que no me las voy a dar yo de ser más, en absoluto, ni más ni menos que cualquier otra familia con tres hijos (los que tienen más me parecen ya héroes y personas de una capacidad intelectual, moral y física sin duda muy superior, vaya por delante mi rendida admiración). Una locura. Todas las noches, una vez acostadas las fieras, su padre y yo celebramos una mini cumbre ejecutiva para coordinar el día siguiente, tú llevas, yo recojo, y cuando tú llegues, yo voy, y luego vuelvo y mientras tanto tú. y luego yo vuelvo. Y así a diario. Para no ir dejando a hijos por los caminos. Llevo todos los horarios apuntados en la agenda y la miro continuamente. Pero a veces ni aún así lo logramos.
Os pongo un ejemplo muy gráfico y muy revelador: el otro día me ofrecí a llevar en coche a mi hijo mayor y sus compañeros de equipo al entrenamiento de baloncesto. Al otro extremo de Madrid. Después de dejar a mi hijo mediano en clase de inglés. Y arrastrando a mi hija pequeña. Hasta aquí todo bien. Pero cuando tenía a los niños en casa listos para salir, voy a coger las llaves del coche y me di cuenta de que lo había dejado en el trabajo. Y no me había acordado hasta ese momento. Me quise echar a llorar. Me sentí fatal. Pero, en un ejercicio de autontrol que hasta a mí me admiró, les dije que el coche se había estropeado y nos fuimos en taxi. Espero que la clavada que me supuso me ayude a que esto no vuelva a ocurrir.
Y a vosotr@s? os ocurren también estas cosas? por favor, que alguna madre de familia numerosa se sincere y me diga que también le pasa, que me estoy sintiendo fatal!!!

 

martes, 9 de diciembre de 2014

Circo Price en Navidad: razones para no perdértelo

Desde que tengo hijos asocio las Navidades con el circo. Es uno de los grandes momentos de las fiestas navideñas. Reconozco que me encanta llevar a mis fieras a verlo cada año. Disfruto, como poco, igual que ellos. En Madrid tenemos la suerte de contar con el Circo Price , que cada año nos trae puntual un espectáculo navideño para dejarnos con la boca abierta. Hemos visto ya la función de este año y os cuento por qué deberíais ir a verlo:
- Nos emocionamos. Con el mago que vende palomitas. Con los caballos blancos que parecen sacados de un sueño.

- Nos reimos. Con los payasos. Tiernos y entrañables.


- Nos sorprendimos. Con los forzudos, que no parecían humanos sino sacados de un cuento. Con los malabaristas que desafiaban las leyes de la física.

- Pasamos miedo. Confieso que tuve que taparme los ojos, y los de mi hijo mediano, en algún momento de las increibles actuaciones de la Rueda de la Muerte (el número de la rueda del hamster, lo llaman mis hijos) y de la trapecista. Me daba vértigo solo mirarlos. Inolvidables.



-Se nos hizo corto. Mis hijos me preguntaron como poco 20 veces 'No se acaba todavía, verdad?'.
- Disfrutamos al unísono, grandes y pequeños. Ahí reside para mí la gran magia del circo, en que nos devuelve a todos la inocencia de la infancia y nos permite disfrutar por igual a padres e hijos.
- Hay entradas de diversos precios, e incluso hay descuentos de hasta el 50%.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

No al consumismo. Sí el trueque de juguetes

Vaya por delante que me encanta la Navidad. Disfruto entregándome al espíritu navideño y cumpliendo una por una todas las tradiciones. Lo pongo todo, belén y árbol, decoro ventanas. Mando felicitaciones. Preparo una bandeja de dulces navideños para ofrecer a todo el que se asoma por la puerta de casa. Me pongo el gorro de Papa Noel y perpetro villancicos a voz en grito. Pero sí hay algo que no soporto de estas fiestas es el consumismo exacerbado. Me parece que es algo que nos perjudica a todos y que atenta contra el verdadero espíritu de estas fechas. Por eso me esfuerzo por contener las peticiones de mis hijos y, sobre todo, el aluvión de regalos que les cae en estas fechas. Vamos, que les pongo severos límites a papa noel y a los reyes magos. No soporto ver a los niños sepultados en regalos que ni disfrutan ni aprecian. Mis hijos ya lo saben y depuran su carta a los Reyes Magos hasta dejarla en tres o cuatro regalos (que, eso sí, cambian una y otra vez hasta casi la víspera de la Noche de Reyes, volviendo locos a sus majestades).
Por eso me parecen maravillosas las iniciativas de trueque de juguetes, que les enseñan a los niños el valor de las cosas. Este fin de semana en la Casa Encendida de Madrid hay una nueva edición de su ya famoso sile nole, adonde los niños pueden llevar juguetes y libros en buen estado y cambiarlos por otros. 

martes, 2 de diciembre de 2014

De SEO, hidratación corporal y buenos propósitos

Antes de nada, me voy a disculpar. Que acabo de percatarme que hace un mes que no pasaba por aquí. Así es esto de tener un blog, empiezas muy entusiasmada escribiendo cada día, incluso hay días que te emocionas y hasta te escribes dos posts y vas y los cuelgas. Luego te programas para hacer tres posts a la semana, de ahi pasas a dos y el tercero te lo guardas para la semana siguiente. Pero llega un día, o sea hoy, que te das cuenta que llevas un post por mes.
Y no es plan. No, queridos míos. Que nos ha costado mucho llegar hasta aquí como para echarlo todo a perder. Con lo que lleva uno aprendido de SEO, de optimización, de diseño gráfico, de redes sociales (aunque no me cunda ni se note), de fidelización de lectores, de interacción 2.0. Así que he decidido regresar. Y retomar viejos propósitos, como lo de mantener el blog actualizado. Al final mi vida es un bucle y no logro salir de la casilla de partida. Cuando creo que ya lo he logrado, zas, me toca volver a empezar: mis objetivos para el próximo años son mantener el blog actualizado y la piel hidratada (así fueron mis propósitos para el 2012 y del 2009), que el otro día fui a una revisión dermatológica y la doctora me echó una buena bronca por estar escamándome. Si es que no aprendemos...

martes, 4 de noviembre de 2014

El parto y otros lugares para ejercer de padre

Puede que mi cuñada no me lo perdone nunca. Pero me salió del alma. Estábamos hablando del curso de preparación al parto al que iban a asistir como padres primerizos  y les solté que "el papel del padre en el parto está muy sobrevalorado". Quizás no habría debido decirlo, con la ilusión con la que iban a ir los dos a su primera clase de preparación para tal momento, pero es que lo pienso verdaderamente. Nunca he entendido la insistencia en que los hombres estén presentes en el parto, es decir, para ellos puede resultar conmovedor y emocionante asistir al nacimiento de su criatura, pero desde un punto de vista práctico a la madre le aporta más bien poco tirando a nada. Esa al menos ha sido mi experiencia, si la vuestra ha sido otra estaré encantada de escucharla, me tragaré mis palabras y comenzaré a recomendar fervientemente que los hombres os acompañen a parir.
En mis tres partos el hombre más importante ha sido el anestesista. En ese terrible calvario el hombre solo sirve para le insultes por haberte metido en tamaño embrollo. Eso si no está desmayado y no tienen que asistirle a él, porque en el parto de mi primer hijo casi tuve yo que tranquilizar al padre. Al tercer parto directamente no llegó a tiempo y, si os soy sincera, no le eché de menos.
Pero, queridos padres novatos o primerizos, deseosos de ejercer a tope vuestra recién estrenada paternidad, no os preocupéis, que eso sí, a partir de que el niño respira por primera vez fuera del vientre, se abre un enorme mundo de oportunidades para vosotros. Ahí sí que son imprescindibles los padres. Y necesarios.
Y os preguntaréis que a qué viene esto. Pues a que últimamente estoy constatando con preocupación que la implicación de los padres no acaba de ser la que debiera. Y no me refiero a esas terroríficas estadísticas que nos recuerdan continuamente que las mujeres realizan el doble de horas de tareas del hogar y de cuidado de seres dependientes, que las lees siempre pensando que eso ocurre en otras casas y otros contextos muy diferentes al tuyo. No, me refiero a casos de amigas cercanas, muy modernas ellas, emparejadas con chicos megamodernos ellos, y megaliberales y megaenrollados. Y que, sin embargo, a la hora de la verdad entran en pánico porque no son capaces de quedarse solos con sus hijos. Y se ponen nerviosos. Y exigen que la madre, que ha salido por primera vez en seis meses de casa por la noche, vuelva corriendo a casa para calmar a la criatura que llora. O se quejan cuando ella vuelve después de haber estado todo el día fuera trabajando y se encuentra la casa hecha un desastre y los niños poco menos que sin cenar, y naturalmente sin bañar. Dicen los expertos en estos temas que las mujeres hemos hecho un camino largo y duro para salir del hogar y ponernos a currar fuera, y que los hombres todavía no han terminado de hacer el camino paralelo que les toca hacer a ellos, es decir, desde el trabajo al hogar. Chicos ¿a qué esperáis? ¿no os parece que ya va siendo hora?
P.S. Naturalmente hay excepciones. Los padres megaimplicados y megapresentes, capaces de afrontar sin despeinarse ni alterarse la logística diaria de sus churumbeles, que haberlos haylos, no tengo duda, por favor sírvanse escribir al Instituto Roslin de Escocia para proceder a su inmediata clonación.

jueves, 30 de octubre de 2014

Os voy a dar calabazas

Se me pasan volando las semanas, que ya estamos en noviembre. Y yo sigo aquí con la lengua fuera, que a este paso voy a terminar de forrar los libros y de comprar el material escolar justo antes de Navidades. Pero antes tenemos el Halloween, jaloín para castizos, que a la chita callando se nos ha metido en el calendario familiar-festivo-escolar y ya es imposible obviarlo.

No era yo muy partidaria en un inicio, pero he acabado rindiéndome a los encantos de calabazas, fantasmas y monstruos. Y tengo la casa llena de dibujos de calabazas y de máscaras de seres terroríficos que han ido haciendo mis hijos y que ayer terminamos de confeccionar previa visita a la mercería para comprar gomas, que una es muy partidaria del handmade. He comprado un par de calabazas y esta tarde veré cómo las cocino. Y para mañana, noche de Halloween, hemos cogido un par de pelis de brujería, La bruja novata y Harry Potter para entregarnos al esoterismo.

jueves, 16 de octubre de 2014

De ovulos congelados, madres despedidas y demás barbaridades

Estoy perpleja. No doy crédito ante la retahila de barbaridades que nos está tocando escuchar en los últimos días sobre la maternidad y el mundo laboral. Primero fue doña Mónica de Oriol, presidenta del Círculo de Empresarios, la que se despachó agusto diciendo que prefería no contratar a mujeres entre los 25 y 45 años, porque si se quedaban embarazadas tenía un problema. Luego, ante la que se le echó encima, comenzó a decir donde dije digo, digo diego, y demás trabalenguas verbales, pero la barbaridad estaba dicha, y, lejos de desdecirse, se excusó alegando que era algo que ella había oido a sus colegas empresarios.
Nos estábamos recuperando del 'oriolazo' cuando, de allende los mares, llegó una noticia bomba: los modernísimos empresarios de Facebook y Apple, sí, esos tan enrollados que van por la oficina con jeans desgastados y patinete, ofrecen a sus empleadas, como parte de su contrato, la posibilidad de congelar sus ovulitos, para que así no se distraigan de sus ocupaciones laborales. Que sí, que sí, que son de lo más majos, que ellos lo hacen por el bien de las mujeres, para que no se estresen con que se les pasa el arroz.  Lo cuenta muy bien Virginia Alonso en este post de 20 Minutos. 'Sutil coacción' lo llama Virginia. Vamos, que lo que están diciendo es que es incompatible ser madre con una carrera profesional satisfactoria, que si tienes ganas de currar y llegar a algo más vale que te quites de la cabeza el tema de la procreación. Y me pregunto yo ¿les dirán también a sus empleadas cuál es el momento más adecuado de descongelar esos ovulitos? ¿les llamará el director de RRHH para decirles 'Hemos pensado que el próximo año, en febrero, cuando terminemos el nuevo proyecto, puede usted proceder a inseminarse-?
Y cuándo estábamos todavía asimilando esto, nos desayunamos hoy con que un concejal de Hortaleza, el señor Ángel Donesteve (aprendeos bien el nombre de este elemento por si el destino os lo pone en vuestro camino) ha despedido a una alto cargo del distrito de Hortaleza porque necesita que su equipo tenga "el máximo rendimiento".
Lo dicho, que estoy perpleja, que no sé si todo obedece a una regresión cíclica en la conquista de derechos o a una conspiración interplanetaria para que las madres de familia regresemos sumisas y obedientes a nuestras casasa para dedicarnos a tiempo completo a las delicias de la crianza.

martes, 30 de septiembre de 2014

Grandes hitos del mes de septiembre

Ahora está muy de moda lo de poner por escrito tus momentos felices del día. Para no olvidarlos y, sobre todo, para darnos cuenta de que la felicidad está en lo pequeño, en las nimiedades del día a día. Os confieso que yo no soy muy de hacerlo, primero porque no me da la vida. Y segundo, porque creo que tiendo a disfrutar bastante cada momento de felicidad, creo que soy plenamente consciente de ellos. Pero algo que sí creo que deberíamos hacer es autofelicitarnos por todo lo que hacemos, por lo menos darnos cuenta de todo lo que tenemos entre manos, de todo lo que sacamos adelante, que es mucho, porque a veces nos sentimos agobiadas (y aquí, queridos lectores del sexo masculino, estoy hablando conscientemente en femenino porque me estoy refiriendo a todas esas heroínas anónimas que somos todas y cada de las madres de familia del planeta Tierra) y pensamos que no llegamos a nada, cuando en realidad estamos llegando a mucho. Así que aquí procedo a dar paso a este pequeño e íntimo momento de autobombo y autoaplauso. Os animo a todas a hacer lo mismo. Estos son mis logros del mes de septiembre:
- Adaptación a los nuevos horarios. Hemos adelantado la hora de irse a dormir en casi dos horas, lo cual, unido al cuarto de hora que han anticipado la entrada en el cole, nos ha producido a todos una sensación muy parecida al jetlag. Aún estamos recuperándonos y confio en haberlo logrado antes del cambio de hora de final de octubre.
- Procesamiento y prueba de vestuario. Concretamente ocho bolsas, bolsones para ser exactos, de ropa. Un metro cúbico. Una habitación llena de prendas. Tres horas de pruebas, voluntarias y forzadas. De nuevo he vuelto a desear ser rica y no tener que aceptar herencias, ni guardar ropa de un niño para otro y poder ir directamente a la tienda a comprar todo lo que les hiciera falta cada temporada. Pero como no lo soy, me toca dedicar varios días al año a esta ingrata tarea. Me consuela pensar que los niños están ya preparados para cualquier adversidad metereológica.
- Gestión de un presupuesto menguante para hacer frente a gastos al alza. Tiritando tengo la cuenta corriente con la lluvia de recibos y la imposibilidad de reducir gastos (debo confesar que el único gasto que he logrado reducir ha sido el de agua caliente, aún no he podido valorar si esto ha tenido alguna repercusión en la higiene familiar).
- Gestión del talento. El gran dilema del mes de septiembre es decidir a qué apuntas a cada niño, en qué inviertes tu escaso tiempo y aún más escaso dinero. Cuando yo era pequeña, mi madre nos llevó a los tres hermanos a clases de música, y la profesora le dijo a mi madre que conmigo no merecía la pena que tirara el dinero. Probablemente no fue muy pedagógico, ni muy bueno para mi autoestima, y desde luego fue nefasto para mi educación musical, pero ese dinero que se ahorró mi madre. Ahora yo estoy en ese dilema de qué aptitudes desarrollar en mis polluelos.
- Y esto me lleva a la siguiente tarea: Planificación eficaz del tiempo, apuntando a cada niño al menos una actividad motora, de manera que una sola persona, sin superpoderes, sea capaz de llevarlos a todos de un lugar a otro, sin que peligre su vida ni su salud mental. Hasta que no empiece el mes de octubre y comiencen todos sus extraescolares no seremos capaces de comprobar el éxito de esta empresa que me ha hecho pasar varias noches en vela.
- Gestión de crisis. No una sola, sino varias. Desde yo no desayuno, ni me visto, ni me muevo, ni me levanto. Hasta no quiero ir al cole, ni hacer deberes, ni aprender a leer ni a multiplicar.
 - Motivación del equipo. Para que las cosas funcionen bien es importante que todos sean conscientes de lo que tienen que hacer y lo acometan con entusiasmo, ya sea levantarse para ir al cole, recoger los juguetes o poner la mesa. Y lo verdaderamente difícil de esto es motivar a los demás cuando la primera que está desmotivada es una misma. No quiero madrugar, no quiero que se acabe el verano, no quiero ser mayor.
- Mediación en conflictos. Después de la tregua veraniega, en la que sea porque estábamos todos más relajados o porque la vida al aire libre propicia la serenidad y la paz, el regreso a la rutina ha venido acompañado de un incremento de los enfrentamientos entre los tres hermanos, con un nuevo factor a tener en cuenta: la niña ha aprendido a dar puñetazos.
- Planificación de los menús de la nueva temporada, adaptándolos a la climatología inestable. Se acabaron las ensaladas de patata y los gazpachitos, ahora toca pasarse a la legumbre y las sopas para dar energía.

La verdad que viéndolo todo así apuntado una cosa detrás de la otra entiendo por qué estoy literalmente extenuada. Solo me consuela pensar que ahora el resto del curso va a ser pan comido (el que no se consuela es porque no quiere...). Y eso sí, creo que voy a hablar con alguna escuela de negocios para que me convaliden al menos un trimestre de un MBA.
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viernes, 19 de septiembre de 2014

Las extraescolares me quitan el sueño

Odio el mes de septiembre. Lo odio a muerte.Por múltiples razones. Porque no soporto la vuelta al cole, porque me llena de tristeza el fin del verano, porque odio retomar la rutina, porque me sientan mal los cambios de tiempo, porque desearía llevar sandalias todos los días de mi vida, porque soy más simpática en verano, porque odio sacar la ropa de invierno, porque lo que más me gusta en el mundo es nadar con mis hijos al aire libre. Y podría seguir así un buen rato más.
Pero sobre todo, sobre todo, por encima de todo en el mundo, odio septiembre porque me toca ponerme a encajar el diabólico rompecabezas de las actividades extraescolares. Con un hijo es complicado, con dos ya hay que hacer malabarismos y echar muchas cuentas, y con tres ya toca practicar el don de la ubicuidad, la teletransportación y privarse de comer. Todos los años tardo varias semanas en irlo cuadrando todo, nunca me resulta fácil. Pero este año... Os aseguro que este año me está resultando imposible. A la cuadratura del círculo me estoy enfrentando. Cuando creo que ya he cerrado algo, me cambian los horarios de otra cosa o de otro niño, o va uno de los tres cachorros y se me rebela y dice que no quiere ir a nada, y ya se me va todo al carajo.
Dos noches en vela he pasado ya. Y no porque yo haya querido, sino porque me meto en la cama y la cabeza se me dispara pensando en posibilidades, en combinaciones, en alternativas. Y me pongo a repasar todo lo que dicen los expertos sobre las extraescolares, y me entra la duda de si es absolutamente obligatorio que los niños hagan deporte porque el mediano se niega a ir a ningún lado por la tarde, y en el colegio casi no hacen deporte, ni dan inglés, y entonces claro, cómo no los voy a llevar por las tardes a que hagan deporte e inglés. ¿Y música? ¿si no los llevo a música estoy convirtiéndoles en seres embrutecidos sin sensibilidad?  Y cuando me quiero dar cuenta me han dado las siete de la mañana y no he pegado ojo. Así estoy hoy. Agotada tras una noche en blanco. Acabo de llamar a la academia de inglés para cambiar, por cuarta vez, los días a los que va a clase mi hijo mayor. Menos mal que el responsable es todo un caballero inglés, pura flema británica.
A día de hoy solo tengo cerrada una cosa: las clases de ballet a las que quiere ir mi hija pequeña. Porque eso sí, para mandar a mi hija al ballet si hace falta yo dejo de comer.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Ganador del sorteo showroomprivé

Tenemos ya flamante ganadora del sorteo de un vale de compra de 100 euritos en showroomprive, la web que ofrece descuentos de hasta el 70% en unas marcas fabulosas. Vaya ayudita fabulosa para iniciar el curso.
Y la ganadora, gracias a random.org, es Patricia Roncallo. ¡Enhorabuena Patricia y gracias a todos por participar!




martes, 9 de septiembre de 2014

En contra de la pesada carga de los libros escolares

La Defensora del Pueblo y el presidente de UNICEF han unido hoy sus voces para pedir a la administración y a los actores públicos y privados implicados que  reduzcan la carga económica que suponen los libros escolares para las familias. Me uno totalmente a esa petición. Es más deberíamos hacer una campaña, una marea humana, una sentada, una manifestación, un flashmob, un lo que sea, en contra de la carga de los libros escolares. Carga económica por un lado, porque el desembolso es brutal y absolutamente innecesario (exceptuando para cuadrar las cuentas de las editoriales, naturalmente, que recurren a todo tipo de artimañas, tal como cambiar el orden de los capítulos o incluir nuevas lecturas, para que los libros no se puedan usar de un año para otro). Y carga física, por otro, porque ¿nos hemos vuelto locos obligando a nuestros hijos a que acarreen de aquí para allá todos esos kilos? Leía ayer un informe que decía que un niño no puede cargar más del 10 o el 12% de su peso. La mochila de mi hijo mayor pesó el año pasado 10 kilos!!! Hay niños de su clase que llevan auténticos trolleys de viaje para que sea más llevadero. Y a mí se me encoge el corazón de verlos, como también de oir esta mañana a mi hijo de ocho años quejándose de que le dolían los hombros de llevar la mochila, y eso que aún le faltan la mitad de los libros...
Sin darme cuenta me he puesto muy seria, es que el comienzo del curso no es para menos.

lunes, 8 de septiembre de 2014

No quiero volver al cole

Siempre me han gustado los chistes tontos, y uno de mis favoritos (quizás porque es de los pocos que logro recordar) es este: -  'Mamá, no quiero ir al cole'. -'Pues hija, no te queda mas remedio porque eres la directora'. Tontísimo, sí, pero me hace gracia y todos los años lo recuerdo por estas fechas cuando toca volver al cole.
Mis hijos han vuelto hoy. Con todo el dolor de nuestros corazones. Podéis llamarme escapista, acusarme de estar practicando la negación y la técnica del avestruz, y tendréis razón. pero yo no quería volver al cole, yo prefería seguir ejerciendo de 'mamá en verano', sin gritos, sin horarios, sin broncas, sin acarreos, sin madrugones. Y hasta ayer mismo, concretamente hasta anoche no me puse a pensar en la vuelta al cole. Preferí postergar lo inexorable, prolongar el sabor del verano, ignorar las responsabilidades.Y fue anoche cuando me encontré con el que al mediano le faltaban varias páginas de deberes de matemáticas por terminar, con que la niña no había acabado su caja de recuerdo de las vacaciones, con que a todos les faltaba material escolar... Pero qué queréis que os diga, que ya habrá tiempo, que el curso es muy largo, que ya habrá tiempo de ponerse a la faena, que me daba mucha pereza ponerme la gorra de sargento y empezar con el toque de queda y el ritmo marcial.
Feliz vuelta al cole a todos, que os sea leve.




miércoles, 3 de septiembre de 2014

Sorteamos 100 euros para hacer más llevadera la vuelta al cole *

La vuelta al cole nos deja la cartera tiritando. Así que para echaros una mano vamos a sortear un vale de compra de 100 euros que podéis gastar en showroomprive, una web que ofrece una selección completísima de marcas nacionales e internacionales  de todo tipo con descuentos de hasta el 70%. Para las que tenemos poco o ningún tiempo para salir de compras, la compra online es una solución maravillosa. Además, a diferencia de otras webs similares con las que casi te olvidas de lo que has comprado, en esta te llega la compra a los pocos días. Yo renové el material deportivo familiar en lo que se tarda en tomar un café, y a un precio remódico, y acabo de encargar, para afrontar el otoño, un pedido de pasta italiana que estoy ya deseando recibir!


 Tenéis de plazo para participar hasta el 17 de septiembre. Y solo tenéis que hacer esto:
1- Registraros en showroomprive.

2- Responder este formulario.
*Post patrocinado por showroomprive

martes, 2 de septiembre de 2014

Instrucciones para sobrevivir a la vuelta de las vacaciones (y 2)

Ya estamos todos de vuelta en casa. Con un poco de suerte tu lavadora habrá sobrevivido a la sesión intensiva de lavados y tus hijos estarán absortos en los juguetes, lo que te dará algo de tiempo para empezar a pensar, como si fuera todavía algo lejano, en la vuelta al cole, ese momento que marca un antes y un después en nuestras vidas. La tarea no es fácil, pero siempre es posible hacerla más llevadera.

- Los expertos aconsejar empezar por las tareas más gratas para hacer más llevadero el trago. Os confieso que llevo un rato pensando y no se me ocurre ninguna por la que empezar, desde luego, no el forrado de libros, ni el marcado de ropa.... ¿quizás el abastecimiento de galletas, zumos y demás para las meriendas?
- -Destierra cualquier tentación de acometer el cambio de armario. El tiempo está siendo generoso con nosotros y nos está regalando un final del verano bastante caluroso, así que con un poco de suerte podremos iniciar el cole con ropa veraniega (siempre y cuando tus hijos no lleven uniforme, claro está) y así postergar para más adelante, cuando ya estemos plenamente adaptados a las nuevas obligaciones y las vacaciones hayan quedado muy atrás.
- Lleva todo a cabo de manera progresiva. No es necesario forrarse 20 libros una sola noche, ni poner en orden tres estuches, ni preparar todos los uniformes de golpe.
- Irse adaptando a los nuevos horarios. En esto hay dos escuelas: la adaptación progresiva , es decir, cada día les metes media hora antes en la cama y por la mañana idem con los levantares. O la escuela favorable de la terapia de choque, a saber, pasar directamente de los horarios libres de las vacaciones a la disciplina militar del curso escolar. Os confesaré que este año yo soy casi más partidaria de la segunda opción-  aunque les cause jetlag-  porque estoy postergando al máximo mi inexorable transformación en madre sargento, que luego me quedan muchos meses de servicio por delante.
- A falta de becas para libros -ay, qué nostalgia de aquella tarjeta de cien eurillos por niño, qué tiempos aquellos- tira de agenda y pide libros escolares sin pudor. Siempre puedes alegar motivos ecológicos (la reutilización es buena para el medio ambiente). Y participa en todo sorteo posible. Hoy mismo puedes participar en este del  Club de las Malas Madres. Y mañana mismo, aquí en vuestro blog, lanzaremos un sorteo que os tenéis que perder por nada del mundo, avisad@s quedáis.
- Y last but not least, no destierres por completo las alegrías veraniegas. Reducir drásticamente de un día para otro el consumo de helados y cervezas con limón puede ser altamente contraproducente.


viernes, 29 de agosto de 2014

Instrucciones para sobrevivir a la vuelta de las vacaciones 1

(Post dedicado a todos los colegas de crianza que os disponéis, en este final de agosto, a regresar a vuestros hogares con vuestros retoños morenos y asalvajados).

Hablaremos hoy de la vuelta en sí, es decir, al viaje en coche, este temido trayecto que se sabe cuando empieza pero no cuándo ni cómo termina.




 Desde la experiencia que me dan los casi 3.000 kilómetros que nos hemos marcado este verano (sí, por fin hemos vuelto a la carretera, al viajazo, ha sido un back on the road en toda regla! sí, se puede, queridos amigos/as, yes we can! hay vida con los hijos!) os aconsejo estas menudencias para hacerlo más agradable y menos indoloro:
- abastecerse de agua, comida, almohadas, cortinillas laterales y demás objetos susceptibles de hacer más cómodo el trayecto, evitando, eso sí, objetos que sean susceptibles de ser usados como armas arrojadizas o amenazantes. Resulta de gran ayuda visualizarse a una misma como la guardia de seguridad que filtra el acceso a un partido de liga.
- estudiarse el recorrido para conocer dónde hay lugares adecuados para hacer distintos de parada, a saber, pausa corta, pausa intermedia y pausa larga e indefinida, indicada en casos de absoluta desesperación e incapacidad para seguir adelante con el viaje.
- recordarse previamente los rudimentos de la meditación budista y el autocontrol mental, que pueden resultar de gran utilidad para mediar en las innumerables situaciones de conflicto y tensión que pueden surgir durante el viaje. Si se domina bien la técnica se podrá incluso mantener la voz tranquila y el tono uniforme la octava vez que el mediano aporrea a su hermana pequeña y responder sin alterarse a la vigésimoctava pregunta de cuánto falta.
- y por último, lo más importante, la verdadera clave del éxito de todo viaje largo:  barra libre de pantallas y de chuches. Todo lo que el cuerpo les aguante. A discreción. Que quieren escucharse las canciones de Dora exploradora durante cuatro horas seguidas, eso sí, con sus convenientes cascos de escucha individual, que lo hagan. Que son capaces de comerse una bolsa entera de chuches, que se la coman (y no alarmarse si, una vez terminada la bolsa entera, se descubre que tenía una advertencia avisando de que el consumo de dichas gominolas 'puede provocar hiperactividad y trastornos del comportamiento') Que piden una tercera bolsa de gusanitos, se la das. Que quieren pasarse tres horas construyendo casas virtuales, que se las pasen. Ya vendrá luego Paco con las rebajas, y la madre sargento con la dieta estricta de cero chuches y cero pantallas durante el año escolar.


Buen  regreso a todos!

P.S. Si alguien se hace la pregunta de si yo ya he vuelto de vacaciones, os confesaré que sí pero no. Es decir he vuelto en cuerpo pero no en alma. Llevo cinco días de regreso en la oficina y en mi casa, pero estoy agazapada, haciendo como que no he vuelto, dada a lo holganza por la tarde en la piscina y consumiendo las mismas cantidades vespertinas de cerveza que en vacaciones, tratando de estirar al máximo el espejismo veraniego.

viernes, 25 de julio de 2014

Trucos infalibles y baratos para pasarlo muy bien en verano

Esta que suscribe se está marchando hoy mismito de vacaciones. Así os lo digo. No pretendo daros envidia, que ya habrá quién esté de vacaciones, sino compartir con todos vosotros la felicidad tan inmensa que me embarga, igual que lo hago, y muchas veces, con mis penas y agonías. Ya lo sé, requetebien, y mi querida Baballa todos los años me recuerda que no es lo mismo vacaciones que veraneo, y que desde que tenemos hijos ya no tenemos vacaciones sino veraneo, que viene a ser hacer lo mismo de siempre (es decir, dar de comer, recoger, reñir, inculcar modales con diverso éxito, corregir conductas e impedir que se maten) pero en otro sitio o con más calor. Pero será que mis hijos ya son algo más grandes este año o que yo estoy con mayor espíritu hedonista-epicureo, pero me voy a dar al disfrute desde el minuto 1, así os lo digo. Pienso disfrutar enormemente estas vacaciones. Y que nadie me hable de crisis, que sí, que estamos en crisis, y la economía familiar la tenemos hecha unos zorros, y todo es incierto y quién sabe qué ocurrirá a la vuelta y el otoño será agitado y demás previsiones agoreras. Pero no, señor@s mi@s, nada de eso va a arruinar mis vacaciones ni mi veraneo. Que para pasarlo bien y ser muy feliz tampoco hace falta mucho, que se puede ser enormemente feliz con cosas muy tontas y muy baratas. Y aquí tenéis varias infalibles y de eficacia probada para disfrutar muchísimo en verano:
- Hacer guerras de agua. Con globos, con cubos, chapoteando. Vestidos, en bañador o desnudos.
- Hacer pompas de jabón. Muchas. Perseguirlas corriendo.Y tratar de explotarlas todas antes de que lleguen al suelo.
- Dormir la siesta. A la sombra o al sol. Solo o acompañado, a ser posible de algún cachorro sudado y maloliente.
- Leer libros a la luz de la luna. Este es para mí el verdadero valor del ebook, las tablets y demás cacharros, poder leer con ellos de noche bajo las estrellas. Pero si no tienes uno, con un libro en papel y una linterna también vale.
- Ver las estrellas por la noche. En familia. Y pensar cada uno un deseo mientras buscas estrellas fugaces.
- Perder el tiempo. Dejar pasar las horas sin hacer nada, sentados o tumbados, y hablar de las cosas más tontas que se os pasen por la cabeza.
- Hacer yogures helados metiendo yogures individuales o esos grandes de un litro en el congelador, y hacer turnos para darle vueltas cada media hora.
- Hacer granizados. Esto exige invertir en una buena batidora, de esas de vaso de toda la vida, ha de ser una muy buena para que triture hielo,y no son baratas, pero con los granizados que llevo hechos la tengo ya más que amortizada. Los puedes hacer de todo lo imaginable: de nectarina, de sandía, de mango, de chocolate. Nuestro favorito es el de limón con azúcar de caña. Y con este que nos hicimos ayer os deseo un felicíiiiisimo veraneo.


jueves, 24 de julio de 2014

Sobre deberes en vacaciones y lecturas estivales

Mis cachorros, como los vuestros, llevan ya un mes largo de vacaciones. Y aún les queda mucho verano por delante, que ni siquiera estamos en el ecuador. Los mios tienen exactamente tres meses de holganza y despiporre, que se dice pronto, tres meses con sus 90 días. Esto ha hecho que una haya cambiado su opinión acerca de los deberes para las vacaciones, de los cuadernos esos para completar a lo largo del verano. Recuerdo vagamente que antes estaba en contra, me parecía que coartaban ese aburrimiento tan creativo de la infancia. Pero ahora qué queréis que os diga, que me parece estupendo que las fieras tengan que hacer un par de páginas sino cada día, al menos sí tres o cuatro días a la semana, porque sino me temo que vamos a llegar a septiembre y se les va a haber olvidado hasta cuánto es dos más dos. Y de paso, así están un rato tranquilos por la mañana o después de comer. Así que me declaro partidaria de que hagan algo de deberes en vacaciones. No necesariamente cuadernos de esas editoriales que ya nos sacan las entretelas al comienzo del curso. También puede servir leerse algunos libros y luego hacer un resumencito. Los mios tienen ya cada uno elegidos tres libros para leerse este verano. Y a esos vamos a sumar estos dos que acaban de salir (gracias, Siruela) para celebrar el centenario de nuestra idolatrada escritora finlandesa Tove Jansson, creadora de los Mumin, esos maravillosos personajes que son todo un ejemplo cómo vivir en paz y armonía, dentro de un caos anárquico la mar de divertido. De nuevo os lo digo: leed a los Mumin, que aprendéreis mucho de ellos.




jueves, 17 de julio de 2014

Pintando la habitación del artista, la cueva de Altamira del siglo XXI

Aprovechando el ´fresquito´de estos días en Madrid ayer decidí ponerme a pintar la habitación del mediano. Un verdadero fresco, riete de Altamira, en estas paredes se podría también estudiar la evolución del ser humano. Ganas me dieron de inmortalizarlas en alguna foto antes de hacerlas desaparecer bajo el rodillo. Huelga decir que el interfecto en cuestión, el mediano, el del síndrome del idem, que seguro que algo tiene que ver también esto con su expresión artística en muros, no está en casa estos días. Porque de haber estado probablemente se habría negado a que hiciéramos desaparecer su obra. Había obra en acuarela, en carboncillo, con materiales, en relieve, escavado, incrustrado, pegado, repegado... Vamos, todo un despliegue de técnicas. Y ahí me tenéis a mí, a las 4 de la tarde, hora punta de la calor, dándole al rodillo. Pero lo peor no fue esto, sino que el mayor, este sí presente, muy preadolescente, se dedicó a echarme en cara lo poco severa que soy con el artista. "Claro, no le riñes. Le dices que no pasa nada. Y claro, se pone creativo".  Ganas me dieron de pasarle a él con el rodillo. Pero no lo hice.

miércoles, 16 de julio de 2014

Erase una vez o Cuando este país daba ayudas para libros de texto

Había una vez un país en el que los padres con varios hijos recibían una ayuda para comprarles los libros de texto al inicio del curso.  Así podría empezar un cuento para nuestros hijos. Tengo la sensación de que hay tantas cosas que están empezando a formar parte del pasado. Nos hemos quedado en un presente al que de repente le han robado el futuro con el que soñábamos. Acabo de encargar los libros de texto de mis dos hijos mayores para el curso que viene (la pequeña aún no usa libros) y he dejado la cuenta bancaria tiritando. Y me ha venido el recuerdo de aquella beca de libros, que no era mucha, era más bien escasa, pero que por lo menos paliaba en algo el golpe. Y sobre todo, te daba la sensación de que a alguien le importaba la educación de los niños, de que era algo responsabilidad de toda la sociedad, el educar a sus cachorros. Pero ahora tengo la sensación de que hemos quedado todos a la deriva, inmersos en un peligrosísimo 'Sálvese quien pueda' y cada uno que tire para adelante en la medida de sus posibilidades financieras. Y asi no sé si saldremos de esta dichosa crisis, pero desde luego no nos preparamos para el futuro.

viernes, 11 de julio de 2014

Albumes de fotos, los eternos postergados

Tres años y medio. Ese era el tiempo que llevaba sin organizar las fotos familiares. Desde el 2011 exactamente, para ser exactos, y valga la redundancia. Por lo menos alguna foto había impreso, que yo soy de las de imprimir y hacer álbumes de fotos. Sí, seré una antigua y una nostálgica pero me encanta los albumes de toda la vida, con sus fotos pegadas, separadas por papel de seda (o de cebolla? siempre confundo uno con otro). Y a los niños les fascina pasar las hojas, verse, compararse, recordar momentos... Así que en la medida de mis posibilidades trato de irlos haciendo. El año pasado imprimí cientos de fotos, compré los albumes (que por cierto, me costó muchísimo encontrar ¿se ha pasado todo el mundo a los albumes digitales???), lo guardé todo en un mueble y ahí lo dejé. Hasta ayer (aquí os dejo prueba gráfica de mi empeño y buena disposición, además del desorden en el que me sumí).

Mis hijos habían mezclado los cientos de fotos, así que la primera tarde la he pasado ordenandolas cronológicamente, recordando, no sin dificultad, dónde estábamos en cada momento. He vuelto a constatar que servidora, o sea la madre de las criaturas, no aparece prácticamente en ninguna foto. Es más, hay viajes enteros, vacaciones de varias semanas, en las que yo simplemente no salgo, parece que los niños se han ido solos con su padre. Cuando miren estas fotos dentro de unos años espero que se pregunten dónde estaba su madre, y que alguno recuerde que siempre estaba detrás del otro lado de la máquina... Así que ya tengo dos flamantes objetivos para este verano: 1- aparecer en las fotos. 2- terminar los albumes que tengo en marcha con las fotos ya impresas. Ahí es nada! Y vosotr@s? Qué hacéis con las fotos?

jueves, 10 de julio de 2014

El lujo de pasar una tarde a solas, sin hijos

Por razones que no vienen a cuento esta tarde del jueves 10 de junio me encuentro sola en mi casa sin ningún hijo. Para ser más exacta, os diré que estoy completamente sola. En una casa vacía. Hasta dentro de cuatro horas no empezará a hacer aparición nadie. Cuatro horas -en realidad son más, serán en total seis, ¡360 minutazos!- exclusivamente para mí. Para hacer lo que yo quiera. Que no tiene porque ser exactamente dedicarme a mí misma, puede ser incluso cocinar atún con bonito o limpiar los azulejos del baño. Pero sea lo que sea en total silencio, sin nadie que me exija nada, sin nadie que me reclame, sin nadie que me pida cosas, sin nadie que me llame, sin nadie que grite y me haga correr de un lado a otro de la casa. Una tarde entera yo sola. Y creo que, cuando ya llevo dos horas consumidas así en esta paz que me parece propia de un retiro budista, estoy alcanzando el nirvana. Cada minuto que pasa siento como mi espíritu se va serenando y sintiéndose más y más satisfecho conmigo misma y con mi vida. Esa misma vida que, siendo exactamente la misma, otros días se me antoja desesperante y terriblemente estresante. En estos momentos lo único que me inquieta levemente es decidir qué voy a hacer, porque se me ocurren cientos  de maneras para aprovechar el tiempo. Pero quizás lo mejor sea justamente no aprovechar el tiempo, que bastante lo aprovecho en circunstancias normales. Una amiga mía dice, con toda la razón del mundo, que estos momentos a solas deberían estar financiados por la Seguridad Social, porque se evitarían muchos casos de ansiedad, de estrés y de todo tipo de dolencias derivadas de ello. Pues lo dicho, qué maravilla.

martes, 8 de julio de 2014

Los mejores manguitos del mercado. Tranquilidad en la piscina

Voy a montar una asesoría de productos infantiles, así os lo digo. En los últimos meses varias colegas de trabajo han tenido su primer hijo y acuden a mí, cual oráculo, a consultarme las compras de los productos propios de los primeros meses. Y una, humildemente, pero con la experiencia que da el haber criado a tres cachorros, dos de ellos verdaderos fieras, pues va contando qué carrito, qué cuna, qué cambiador es el más adecuado para cada caso y situación. La consulta de hoy ha sido muy propia de la estación: instrumentos de flotación. Y le he recomendado un invento que a mí personalmente me cambió la vida cuando lo descubrí, pude finalmente estar tranquila en la piscina, sin temer que la pequeña se me fuera a ahogar de un momento a otro. Tal invento se llama puddle jumpers.
En España lo comercializan en varias páginas webs, si lo buscais por ese nombre de puddle jumpers lo encontraréis en varios sitios. Os garantizo que con ese aparato es físicamente imposible que un niño se hunda porque no puede volcarse con ellos y la protección delantera le mantiene la cabeza levantada, haciendo imposible que vaya debajo del agua. A mí me los regalaron hace tiempo, cuando nació la niña y fue el mejor regalo que me hicieron. Palabra de madre numerosa. 

jueves, 3 de julio de 2014

Vamos a donar kilómetros por una buena causa

El verano es una época maravillosa para ponerse en forma. Días largos con buena temperatura y atardeceres eternos son el momento ideal para echarse a hacer kilómetros caminando. Incluso la ciudad se puede convertir en un gigantesco gimnasio al aire libre si te dedicas a recorrerla con o sin tus polluelos. CocaCola nos quiere echar una mano, proporcionándonos la herramienta ideal para hacerlo y el reto de ir sumando kilómetros para una causa solidaria. Os cuento:
- A través de la app endomondo tu teléfono móvil se va a convertir en un entrenador personal gratuito y va a registrar todos toditos los kilómetros que haces andando (incluso de rebajas, por poner un ejemplo de cómo aprovechar el tiempo) corriendo o en bicicleta (en coche no vale, no hagamos trampas).
- CocaCola ha lanzado este reto virtual #RetoSupermamafeliz: si entre todas conseguimos 100.000 kilómetros se donarán 1.000 unidades de material deportivo a varias ONGs.
- Tienes de tiempo hasta el 31 de julio.
A sumar kilómetros!


viernes, 27 de junio de 2014

Mis hijos ya duermen toda la noche y (casi) no lloran

Mis hijos tienen 11, 7 y 5 años. Hace ya tiempo que dejamos atrás biberones, pañales, chupetes y noches insomnes. Pero todavía se me ponen los pelos de punta de recordarlo, así os lo digo. A veces llegan comentarios a posts antiguos mios, como el de los biberones nocturnos, de noviembre de 2008 y me dan escalofrios de recordarme en aquella tesitura. Ayer sin ir más lejos una lectora, madre de un niño de dos años que se sigue despertando tres veces por noche, escribió un comentario en ese post contando su experiencia y dando las gracias por poder compartir su experiencia y por todos los comentarios que habéis dejado,  que "nos ayudan mucho a los padres porque así no nos sentimos solos con las transochaderas". Y de repente pensé que ese es el sentido único de este blog, de muchos de los blogs de madres y padres, acompañarnos unos a otros durante las trasnochaderas, linda palabra. Y recordarnos unos a otros que hay luz al final del túnel, que llegará un día que tus hijos dormirán de noche y te parecerá al principio un milagro, y poco a poco te irás habituando y sentirás escalofrios al recordarlo. Por eso quiero animar a todos los que estáis con bebés pequeños, con niños que no duermen, que lloran toda la noche, que ya no os queda nada y, aunque ahora os parezca imposible, sobrevivireis a esto.
Y este post pseudonostálgico (porque no echo nada de menos las noches con bebés) viene a cuento porque ayer me llegó un mensaje ofreciéndome un traductor de llantos de bebés, para que lo probara y contara mi experiencia. Digamos, por decir algo, que el cacharro en cuestión me llega cuatro años tarde, hace unos añitos me habría venido muy bien, pero ahora casi necesito un traductor de rabietas o de respuestas preadolescentes. Si lo inventan ustedes, tengan a bien enviarmelo.


viernes, 20 de junio de 2014

El gran reto: educar a nuestros hijos

Uno de los grandes retos más difíciles de los nuevos reyes de España será educar a su primogénita y heredera. Lo cuenta hoy muy bien en El Mundo Carlos Nieto Sánchez, doctor en Historia Contemporánea: "¿Cómo ha de ser la educación de una princesa? ¿cómo ha de conciliarse la normalidad de una niña de ocho años con la alta misión a la que está llamada? No son fáciles las respuestas".
 Salvando obviamente las distancias -nosotros no tenemos, afortunadamente, que educar ni princesas ni a una heredera al trono-  todos los padres y madres nos enfrentamos diariamente a este reto.
Os confesaré que llevo días preocupada por cómo estaré educando a mis hijos, faena a la que todos nos ponemos con mucha buena voluntad, mucha improvisación, mucho acierto y error, y muy pocas tablas. Diréis que tengo tres cachorros, y que algo habré aprendido de uno o otro. Pues me da la impresión de que no tanto, porque lo que me funcionaba con uno, con otro no sirve de nada, y en la confusión de la multitud me da miedo estarme dejando por el camino cosas importantes, de estar descuidando facetas de mis hijos, de estar cometiendo injusticias. Se dice con frecuencia que los hijos no vienen con manual de uso, y es completamente cierto. Nos entregan unos cachorros y ahí nos las apañemos, con la dificultad añadida de que van creciendo y cada edad nos plantea nuevos retos. A veces me encuentro a mi misma gritándoles, y yo sé que no es manera de lograr nada, pero aún así no puedo evitarlo. Y pienso que no me gustaría que me recordaran como una madre gritona. Tampoco me gusta cuando me toca estar todo el día diciendo, esto no, esto no, esto no,  no, no, no y tampoco. Pero se supone que ese es nuestro papel, ponerles límites a estas criaturitas, convertirlas en seres capaces de comportarse en sociedad, reencauzar ese egocentrismo tiránico tan propio de la infancia para transformarlos en personitas. Y qué queréis que os diga, que la mayor parte del tiempo estoy perdida, no sé si lo estoy haciendo bien, o rematadamente mal. El tema es complejo,  terriblemente complejo, tanto que da para grandes tratados. No os digo más que la supernanny de la tele, Rocio Ramos, se ha escrito Niños, instrucciones de uso. El manual definitivo, que tiene casi 1.000 páginas!!! Un tocho impresionante. Lo tengo encima de mi mesa por si algún día me atrevo a hincarle el diente. Y al lado otro más gordo y más pesado todavía, Lejos del árbol, de un tal Andrew Solomon, sobre las relaciones entre padres e hijos. Me voy a poner con ellos a ver si la teoría me ayuda un poco o termina de confundirme. Y vosotros ¿qué tal estáis educando a vuestros hijos?

lunes, 9 de junio de 2014

La madre sargento se toma vacaciones

Se acerca el final del curso. Es más, en mi caso es inminente porque el colegio al que acuden mis hijos me los manda este miércoles 11 de junio a casa, con el cartelito de 'No devolver en tres meses'. Y sí, es muy pronto. Y sí, tres meses son una barbaridad de tiempo. Y sí, se aburrirán ellos. Y sí, me aburriré yo de ellos. Y sí, es un drama pensar en cómo llenar esos tres meses. Y sí, me van a destrozar la casa. En todo eso tenéis razón, pero eso ya será tema para otro post.
Y ahora, qué queréís que os diga, que después de nueve meses de madre sargento, con el kepis puesto 24 horas al día, gritando por las mañanas, apurando y metiendo prisa para llegar al cole, controlando deberes y mochilas, preguntando exámenes, repasando cuadernos, preguntando por los deberes olvidados, fotocopiando los libros idem, preparando la ropa del día siguiente, preparando meriendas, pegando rodilleras, repegando rodilleras, llevando a extraescolares, recogiendo de extraescolares...después de todo eso, estoy feliz, rabiosamente feliz de pensar que ahora me puedo tomar vacaciones y volver a ser algo más parecido a mí misma. Y dejar de gritar por la mañana, y de meter prisa, y de repasar deberes. ¿ Y vosotr@s? ¿Teméis el fin del cole o lo esperáis como agua de mayo?

viernes, 6 de junio de 2014

Las princesas al ataque contratacan!

Es un hecho irrefutable: a las niñas pequeñas de hoy en día les pirran las princesas. Mi hija se vuelve loca por todo lo que vaya vestido de rosa y lleve corona y brillos. No recuerdo que en mi época fuera así. Sí, nos gustaban las muñecas pero no recuerdo esa pasión por las princesas en sí. Ignoro a qué puede deberse (el debate puede tener mucho calado en el momento histórico actual de cambio en la jefatura del Estado, ¿obedecerá a una campaña de marketing para ir conquistando almas monárquicas desde la más tierna infancia? ¿estará Disney compinchado con la Casa Real? ahí queda la duda). Y lo cierto es que me da rabia, no me gusta que la ilusión máxima de mi hija sea vestirse de rosa y soñar con conquistar un príncipe azul. Por eso me han gustado alguna de las últimas películas de Disney, como Brave, donde se retrataba a una princesa guerrera. Y por eso me encanta la nueva colección de libros Princesas al ataque, de la editorial La Galera. Los dos primeros, El misterio del reloj de agua y El cofre mágico tienen muy buena pinta. Aprovechad la Feria del Libro para regalárselos a vuestras princesas.

jueves, 5 de junio de 2014

Kit indispensable para sobrevivir al fin de curso

Estamos ya inmersos en ese maratón que se debería llamar, ahora que está tan de moda el mundo running, las 40 millas del Fin del Cole. Para sobrevivir a esta prueba no hay entrenamiento que valga - aunque sin duda los curtidos en alta montaña lo tendrán más fácil-  pero sí que hay un kit indispensable que puede ayudar a hacerlo algo, solo algo, más llevadero:
- Zapato cómodo, plano, que permita lo mismo subir a un escenario que correr tras un niño hiperexcitado en pleno centro de Madrid.
- Ropa holgada, traspirable, en colores sufridos que esconda las manchas, de refrescos, pinturas, así como la transpiración. Se recomiendan pantalones antes que faldas, por si hubiera que subir a un escenario a bailar danzas africanas o sentarse en el suelo a tocar un tambor, que ya se sabe que últimamente se estila mucho el involucrar a los padres en las festividades de fin de curso.
- Bolsa grande y estilosa, del estilo de las de playa o de ir al gimnasio, para llevar refrescos, tortilla de patatas, bolsas de gusanitos, y demás aportaciones a las variadas festividades a las que se irá asistiendo para dar por terminado el curso escolar. En esta época el día que salgo de casa sin una botella de refresco y una bolsa de patatas, de verdad que siento que me falta algo.
- Agenda física o digital para anotar y tener bien presentes los distintos eventos a los que se debe asistir. Nada más terrible que olvidar una de estas fiestas. El trauma para la criatura podría ser de por vida, dicen los expertos, y no se descarta que en un futuro pudiera emprender acciones legales contra sus progenitores.
- Cámara de fotos y/o video. De esta manera los progenitores, en caso de ser, podrán turnarse para ir a uno u otro acto y luego disfrutar viendo en casa la actuación.

Mucho ánimo, que ya no nos queda para terminar el curso. Y empezará nuestro siguiente reto: sobrevivir a las vacaciones de nuestros hijos, pero no adelantemos acontecimientos.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Te invitamos a ver Pancho el perro millonario

¿Quieres ir al cine a ver Pancho el perro millonario?
Sorteamos, con la colaboración de Planeta Junior,  dos lotes compuestos de:
- un libro de Pancho.
- una entrada doble para ir a ver la película en cualquier cine donde se proyecte -se estrena el 6 de junio-



Para participar solo tienes que rellenar este sencillo formulario. Tienes de plazo hasta las 24 horas del 4 de junio. Avisaremos a los ganadores con un mail y anunciaremos sus nombres en nuestra página de Facebook.

lunes, 26 de mayo de 2014

Apología del bidé

Hace cinco años cuando nos cambiamos de casa (la familia numerosa necesitaba espacio) y tuvimos que hacer reforma, se nos planteó la duda en los cuartos de baños de qué hacer con los bidés. ¿Mantenerlos? ¿Aprovechar el espacio para un hermoso mueble donde guardarlo todo o una bañera más grande?. Os confieso que hasta entonces yo nunca me había planteado la utilidad de este sanitario (¿es un sanitario? ¿qué es?), me parecía algo trasnochado - alguna vez leí que surgió en los prostíbulos franceses- y de otra época, incluso en una casa donde vivimos pensé en convertirlo en estanque para nenúfares, no os digo más. Finalmente, tras darle muchas vueltas al tema, decidimos optar por la solución más conservadora y mantenerlos en los dos cuartos de baño, tanto en el baño de los niños como en el nuestro propio. Y debo deciros que, cinco años más tarde, me alegro enormemente de la decisión tomada porque los utilizamos mucho, especialmente el de los niños, para lavarles los pies y sus culitos redondos cuando han tenido algún 'percance', que aún los siguen teniendo y no voy a dar más detalles aquí. Así que debo confesar que, aún a riesgo de quedar como una antigua, completamente out de las últimas tendencias en decoración de baños y otros interiores,  me he convertido en acérrima defensora de la utilidad del bidé. Ahora que hay tal crisis de ideas, del bipartidismo y de las ideologías en general, y de las mayoritarias en particular, debería lanzar un partido, un movimiento, un algo 'Pro bidé'.
Y vosotr@s, ¿qué pensáis? ¿Bidé sí? o ¿Bidé no?
P.S. Y no, malpensad@s, este post no está patrocinado por Roca. Pero si alguna marca de sanitarios patria o extranjera está interesada, sírvase enviar mail a la dirección de contacto.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Homenaje a Mafalda


Hay días que una buena noticia tiene el poder de iluminarte el día. Como hoy la concesión del Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades a Quino, el autor de la única, irreverente, entrañable, maravillosa, irrepetible Mafalda, que hace poquito ha cumplido nada menos que 50 años, sin perder un ápice de su inocencia, su frescura y su acidez. Las tiras de Mafalda fueron de las primeras cosas que cayeron en mis manos cuando empecé a leer, hace ya de esto un tropel de años. En aquel momento no entendía ni la mitad, qué digo, ni el 80% de lo que contaba. Por eso las releía continuamente, para ver si ya lograba comprender algo más. Y así fui creciendo con Mafalda, con sus amigos, no sabría a cuál elegir, y su hermanito Guille, con sus ceceos y aquel inolvidable '¿Vieron todo lo que cabe en un lapiz?', delante de una pared llena de garabatos. Atesoré todos sus álbumes y una vez que vino Quino a Madrid hice cola pacientemente para pedirle un autógrafo, y hoy conservo como oro en paño aquel libro dedicado con un retrato que me hizo en dos minutos. Y todavía hoy, de vez en cuando, releeo los Mafaldas y me sorprende su vigencia y su actualidad. ¡Enhorabuena por ese premio tan merecido!
En cuanto a llegue a casa voy a bajar todos mis ejemplares de Mafalda del estante donde tengo los incunables y los pondré en manos de mis fieras para que empiecen a disfrutar, con cuidado y mimo, eso sí, de ellos, que Mafalda ayuda mucho a entender el mundo.









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miércoles, 14 de mayo de 2014

Por unos horarios más familiares

Mañana es el Día de la Familia. Poco puedo yo añadir a propósito de esta sacrosanta institución sobre la que se asienta la sociedad española. Qué sería de este país sin sus familias. Al garete nos habríamos ido ya hace tiempo. Y, sin embargo, qué poco apoyo tienen desde las instituciones. Debemos de ser unos de los países europeos con un gasto más bajo en políticas familiares. La Federación de Familias Numerosas ha aprovechado la ocasión para sugerirle al gobierno un centenar de medidas de apoyo a las familias.
Y pensando qué necesitamos las familias en este país una de las primeras cosas que me viene a la mente es un cambio en nuestros horarios. En esos endemoniados horarios españoles que hacen que los niños salgan del colegio prácticamente a la misma hora a la que sus padres retoman la jornada laboral tras la pausa del almuerzo. En esas pausas para las comidas tan improductivas y tan absurdas. En esas jornadas laborales que se alargan casi hasta la hora de llevar a los niños a la cama. Y así se explica que solo el 55% de las mujeres (frente al 100%) de los hombres recuperen su horario laboral después de tener un hijo -según un reciente informe de la Organización Internacional del Trabajo-  porque se ven abocadas a reducir jornada para poder compatibilizar su trabajo con el cuidado de los niños. Y digo yo que todos estaríamos más contentos, y rendiríamos más en el trabajo y tendríamos menos problemas de estrés y ansiedad, si tuviéramos tiempo para existir después del trabajo, para poder dedicarnos a nuestros hijos, a nuestros padres, a nuestros hobbies o a lo que tengamos a bien. Años lleva clamando, con una tenacidad inasequible al desaliento, la Asociación para la Racionalización de los Horarios en España. A su petición me uno desde aquí en el día de la familia. ¿y vosotros, qué pedís para vuestras familias?

jueves, 8 de mayo de 2014

Talleres de arte para niños en verano

Supongo que muchas familias estaréis todavía dándole vueltas al gran interrogante del año: ¿qué hacer con los niños en verano? Yo estoy totalmente de acuerdo en que los niños deben descansar, que sus maestros también deben reponer fuerzas. Pero de ahí a que sean necesarios tres largos meses de pausa... La mayoría de los mortales, entre los que me incluyo, tenemos, como mucho y con suerte, un mesecito escaso, o incluso tres o cuatro semanitas, de vacaciones estivales, lo cual deja otros dos meses que hay que rellenar de la mejor manera posible. Un verdadero quebradero de cabeza que nos quita el sueño a muchas. Yo tengo un calendario en el que voy anotando qué hago cada semana con cada hijo...
Os traigo aquí hoy una opción estupenda para rellenar alguna semanita: los talleres de verano que la Fundación Lázaro Galdiano organiza en su sede de Madrid para la última semana de junio y la primera de septiembre para aprender, a través del juego, diversas técnicas pictóricas. El plazo de matrícula se abre el lunes 12 de mayo. Podéis pedir más información en el correo: difusión@flg.es

martes, 6 de mayo de 2014

Estamos a 6 de mayo ¿es hora de quitarse el sayo?

El año pasado me precipité, haciendo el cambio de armarios con los primeros calores de la primavera, y estuve varias semanas arrepintiéndome, volviendo a sacar todo de nuevo y repitiéndome el dicho ese tan sabio de "Hasta el 40 de mayo no te quites el sayo". Y me juré yo entonces que lo cumpliría fielmente al pie de la letra. Y así he ido aguantando en esta primavera que ha llegado con tanta flor, tanto polen y unas temperaturas tan altas. Mis hijos han resistido estoicamente con botas, pantalón largo y camisetas idem, porque ni una mísera camiseta de manga corta tenía yo a mano. Hasta que ayer, cuando en el centro de la península debíamos de rondar los 30 grados, me di cuenta de que les iba a dar algo a las pobres criaturas, sufridas ellas que no han protestado, si no les aligeraba algo la ropa. El día menos pensado me llaman del colegio o de los servicios sociales del ayuntamiento.
Y me decidí a emprender la ingente labor del cambio de armario. De verdad que, cuando estoy ahí subida en lo alto de unas escaleras, reprimiendo el vértigo que me atenaza, es de las veces en mi vida que más me pesa 1- tener tantos hijos. 2- no ser rica y poder desechar la ropa que se les quede pequeña y renovar directamente el armario en la tienda. Pero como no es mi caso, me toca enfrentarte a la ingente misión de buscar entre las bolsas donde guardo 1- lo que se le quedó pequeño a los otros 2- lo que me han donado almas caritativas. Esto al mismo tiempo, o después de 1- guardar las ropas más invernales que aún preveo le pueden valer a alguno de los tres el próximo invierno. 2- decidir qué ropas se le han quedado pequeñas y dono yo a mi vez a alguien en esa rotación eterna de la ropa. Y de verdad que si pudiera contrataría a alguien que me lo hiciera, que le probara todo a los niños y, sobre todo, lo guardara bien catalogado, incluso fotografiado y debidamente almacenado, para ser capaz de recuperarlo cuando me hiciera falta. Unos conocidos han montado iwarda, un servicio de dress storage de lo más sofisticado, que lo mismo te guarda toda la ropa que te la digitaliza codificada para que puedas saber en todo momento qué prendas tienes y dónde están. Y de verdad que les voy a proponer que nos hagan un precio a las familias numerosas, que somos las que más necesitamos una ayuda con la gestión de la ropa ¡Socorro!
P.S. Y como queda más de un mes para el 40 de mayo no he guardado toda la ropa de invierno ni he sacado toda la de verano, así que, como os imaginaréis, tengo montado un lio de mucho cuidado en los armarios de mi casa. Encontrar algo va ser una misión titánica.

miércoles, 30 de abril de 2014

El trabajo más duro del mundo

Mañana es el Día del Trabajo y el domingo es el Día de la Madre - y este año las madres madrileñas hemos recibido un lindísimo regalo en forma de puente de cuatro días. !Ole Ole!-. ¿Habéis pensado alguna vez que ser madre es el trabajo más duro del mundo? Ved este vídeo para comprobarlo:



Y Feliz Día de la Madre a todas!!!

martes, 29 de abril de 2014

Noches a oscuras

Es un hecho: en mi casa se duerme ya 100% a oscuras.Todos. Después de años, muchos años durmiendo con diferentes lucecitas (de todas hemos tenido: pilotos en los enchufes, fantasmitas iluminados, mariquitas fosforecentes...) en la habitación de mis hijos por fin reina ya la oscuridad por la noche. Todo ocurrió sin planearlo cuando al volver de las vacaciones de Semana Santa descubrimos que no estaba el pilotito de luz del dormitorio de mis hijos pequeños (que nunca hasta ahora habían logrado dormir sin luz, de hecho cuando alguna vez se nos olvidaba encenderla se despertaban chillando: No veooooooooooo) . Nos pusimos a investigar qué había ocurrido con la lamparita dichosa y nos enteramos finalmente de que el mediano la había metido en su mochilita de viaje (donde lleva sus monstruos, sus talismanes, sus pinturas, su set de dibujo y hasta su oso de peluche) El muy pillín la había metido en el último momento (después de que yo se la revisara por quinta vez para sacarle cosas pesadas como una hormigonera metálica). Y cuando le dije que por qué no la había traido de vuelta, igual que se lo llevó, me respondió, con esa conmovedora fe ciega de la infancia en la omnipotencia materna: "Porque pensé que la ibas a traer tú".
Así que regresamos sin luz y yo me preparé la primera noche a pasar la noche en vela calmando niños, encendiendo luces del baño... Pero esa noche, sería porque llegaban rendidos del viaje, no dijeron nada, nadie se despertó hasta la mañana. Decidimos probar suerte una segunda noche, resistiendo sin comprar otra lamparita, y también pasó sin un solo grito. Y así llevamos ya cuatro, así que hoy ya puedo cantar victoria. Otra prueba superada! Qué gusto ir dejando atrás esos lastres de los primeros años.

viernes, 25 de abril de 2014

Un gran consejo de mi ginecóloga

Tengo una ginecóloga estupenda. Una mujer tranquila y tremendamente empática. Ella es también madre de tres hijos, y muy conocedora, y por tanto muy comprensiva, con las vicisitudes a las que estamos sometidas las madres de hoy en día. Me regaña con cariño cuando dejo de tomar algo que me ha recomendado o me hago la remolona para ir a revisión. Se preocupa por mis bajos y mis altos (que mantiene controlados mediante esos avances médicos a los que tanto debemos las mujeres pero que yo, sin embargo, tanto odio: la citología y la mamografía). Y además  se interesa por mi bienestar general, por si estoy muy estresada, si me siento bien... En  una de las últimas revisiones le conté que no lograba recordar nunca tomar una medicina natural que me había recomendado para el síndrome premenstrual ni hacer los ejercicios de kegel que tan bien vendrían a mis maltrechos músculos vaginales. Y me dio entonces un consejo que se me ha quedado grabado: "Por lo menos mea, hija, por lo menos mea". Y os cuento esto porque son las doce de la mañana y me estoy meando, que no sé cuanto tiempo llevo conteniendome y me va a reventar la vejiga. Y esto desde luego no puede ser bueno. (Si alguna queréis el contacto de mi maravillosa ginecóloga podéis pedírmelo por mensaje de mail).



jueves, 24 de abril de 2014

Fiesta para madres e hijas

Se aproxima el Día de la Madre y es una buena excusa para que las madres nos demos algún capricho, que bien merecido nos lo tenemos. Y si puede ser en compañía de nuestras hijas, mejor que mejor. Por eso YO DONA (la revista donde me gano las lentejas de mis hijos) y Sephora tienen a bien invitar a todas las madres e hijas a una fiesta muy especial.
Dónde: Sephora de Gran Via, Madrid.
Cuándo: Sábado 26, de 11,30 a 13,30


miércoles, 23 de abril de 2014

En el Día del Libro, predicad con el ejemplo

Dicen que los niños aprenden por imitación, así que, por lo que más queráis, leed mucho y así dad ejemplo a vuestros hijos, que aprendan de vosotros el enorme placer que puede proporcionar un libro. Si no sabéis por dónde empezar aquí os doy algunas pistas:

- Relee, por dios, releelo todo lo que os gustó, haced un homenaje y relee enterito a García Márquez, ¿cuándo fue la última vez que leiste Cien Años de Soledad o Amor en los Tiempos del cólera?
- Descubre nuevos autores. Aprovecha por ejemplo para sumergirte en la historia de México con Elena Poniatowska, nuestro último premio Cervantes.
- Busca si te queda algo por leer de tu autor favorito, seguro que aún queda algo, algún artículo, alguna obra menor que no hayas leído y que te hará disfrutar de nuevo.
- Háblale a tus hijos de tus libros favoritos, si no son adecuados para ellos, resuméselos, adáptalos para ellos.
- Busca ese libro que cambió tu infancia y regaláselo a tus hijos. Mejor aún, rebusca entre tus cosas para encontrar aquel ejemplar que leiste tú y que estará cogiendo polvo en alguna estantería. Atésoralo y entregáselo como quien hace trasmisión de un tesoro.
- Y leed, leed mucho, que no hay mejor manera de viajar ni de ser otro.



Confesiones de la vuelta de vacaciones

Lo tengo que contar. Si no lo cuento, reviento, que ya sabéis que una viene a este blog a exorcizar temores y a desahogar remordimientos. Llegamos anoche de viaje. Muy tarde. De la madre patria italiana  (la mamma patria, debería decir). El avión aterrizó con retraso. A las 10,30 estábamos aún cogiendo las maletas. A las 11 menos cuarto cogiendo el taxi (los tres niños y yo porque en un taxi normal no cabe una familia de cinco miembros, aunque anoche me contó el taxista que por fin han aprobado los taxis de siete plazas. aleluya!!! mis oraciones han sido escuchadas). A las 11 y 10 llegamos por fin a casa tras siete horas y media de viaje. Los niños se durmieron en el taxi, los tuve que despertar no ya solo porque no podía llevarlos en brazos, sino porque cada uno tenía que cargar además de consigo mismo con un bulto. Como una procesión de sonámbulos penitentes atravesamos el portal. Logré que hicieran un pis. Nos saltamos el lavado de dientes y se metieron en la cama tal y como estaban vestidos (les quité, eso sí, el abrigo y las botas, no os vayáis a creer). Y, aquí viene la confesión, esta mañana, tras un despertar duro donde los haya, se han ido al cole tal cual viajaron ayer y tal cual amanecieron esta mañana. Mentiría si os dijera que me he sentido mal por ello.

jueves, 10 de abril de 2014

¿Sabes qué ven realmente tus hijos en la tele?

Yo soy la primera que lo hago, no os lo voy a ocultar que ya sabéis que yo no presumo de madre perfecta: cuando mis hijos se ponen muy pesados o yo necesito un momento de calma (para cosas tan básicas como ir al baño o terminar algo de trabajo) les dejo que vean la tele. Se ponen ellos solos Clan u otro canal infantil y yo, tranquila de pensar que están viendo programación adecuada, pues le dejo. Sí es cierto que trato de ver qué están viendo, porque hay algunos dibujos que me parecen muy violentos o muy agresivos, y en ese caso les hago que lo quiten, pero la mayoría de las veces les doy el OK sin muchos miramientos y ahí les dejo delante de la pantalla mientras yo voy a lo mío.
Pues bien, queridos lector@s mi@os, esto es un grave error, porque gran parte de esas series de dibujos están trasmitiendo unos estereotipos que nuestros hijos no deberían estar viendo, al menos no sin la supervisión de un adulto.
Así lo advierte un estudio de la Universidad de Granada, el más exhaustivo que se ha hecho nunca sobre el contenido de los dibujos animados en nuestro país. Han analizado nada menos que 163 series y más de 600 personajes y han llegado a la conclusión de que los personajes femeninos que aparecen, además de que en muy pocos casos tienen un papel protagonista (por lo general son novias o madres del bueno o el malo principal), aparecen retratadas de forma muy negativa: son consumistas, celosas y obsesionadas por su aspecto físico y por agradar a los demás. Y los investigadores ponen como ejemplo de esta nefasta imagen a las Monster High que tanto gustan a nuestras niñas.
Os aseguro que desde hoy mismo voy a controlar qué ven mis hijos. A este paso solo voy a dejarles Peppa Pig, del que, por cierto, varios periódicos ingleses han dicho que trasmite una filosofía anarquista!






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miércoles, 9 de abril de 2014

La belleza es un estado de ánimo*

Mi cuñada me riñó el otro día por no llevar pendientes. Me comentó que últimamente siempre me veía sin ellos y cuando le dije que no me los ponía por falta de tiempo, me echó una bronca.Y os tengo que confesar que esto me ha hecho reflexionar mucho sobre cómo cuido mi aspecto: es cierto que he dejado de ponerme pendientes, igual que prácticamente he dejado de pintarme las uñas (llevarlas cortas y limpias me parece un triunfo). todo por falta de tiempo. Me podréis decir, como me dijo mi cuñada, que en ponerse unos pendientes se tardan segundos, y es cierto, pero más que el tiempo es pensarlo, tenerlo en mente, reservarle esos segundos en medio de la locura de tareas que tienes que hacer antes de salir de casa (prepara desayunos, saca ropa, peina, controla mochilas y ropa....). Me consuela pensar que, según un estudio realizado por Dove, no soy la única a la que le pasa esto: solo el 24% de las españolas dice tomar el tiempo necesario, o el que le gustaría, para cuidarse a lo largo del día. Es decir, que el 76% restante vamos tirando y a la carrera. Sin ponernos pendientes, sin pintarnos casi las uñas. Chicas, sin darnos ni siquiera crema hidratante (desde que tengo hijos mi propósito número uno cada año nuevo es darme crema en el cuerpo al salir de la ducha, no os digo más). Y no puede ser, así os lo digo, no podemos seguir así. Aquí vengo hoy a hacer firme propósito de enmienda, y me voy a plantar unos pendientes, hidratarme hasta las orejas y, en un esfuerzo sobrehumano, hasta me voy a pintar las uñas (me va a dar la impresión de que voy de boda con tanto cuidado).
Y de esta guisa me voy a echar al mundo a por todas, sintiéndome la reina del mundo. Ya lo dice el estudio de Dove, la belleza es un estado de ánimo y cada mujer tiene dentro de si misma el potencial de sentirse bella y radiante.Y eso le da fuerzas y seguridad en ti misma. No hacen falta grandes cambios ni grandes inversiones en ropa, operaciones o maquillajes.


Lo han demostrado con un experimento muy curioso que podéis ver en este video Dove:Parches. Durante dos semanas colocaron a varias mujeres un parche en el brazo, asegurándoles que les ayudaría a estar más guapas.

Al cabo de 15 días todas aseguraron que se sentían y se veían mucho mejor, que no solo se encontraban más atractivas, sino más fuertes y con mayor confianza en si mismas. Y fue entonces cuando se les reveló que el parche no tenía nada, ¡¡era un placebo!! Y es que la esencia de la belleza es,  al fin y al cabo, algo tan simple, y al mismo tiempo tan complicado, como sentirse bien con una misma. Y para vosotras, ¿qué es la belleza? ¿Qué os hace sentiros guapas?

*Post patrocinado por Dove.



lunes, 7 de abril de 2014

Cumpleaños lleno de huevos

La princesa cumplía ayer cinco años y como este año estamos en la recta final hacia la Semana Santa (que otros años ha caido antes del 6 de abril) decidimos que fuera una fiesta temática de pascua! Huevitos por doquier. Primero hicimos búsqueda de huevos de chocolate (y de conejitos, pollitos y hasta mariquitas, ya puestos, me hice con todas las existencias de figuritas de chocolate del supermercado) por la terraza.
Y luego pasamos al taller de pintar huevos de colores. Me recorrí todo mi barrio buscando huevos blancos (¿por qué ahora todos los huevos vienen marroncitos?). Los tenderos de las pollerías me miraban como si hubiera perdido el juicio y, cuando finalmente di con uno que los tenía, me puse tan contenta que casi le doy un abrazo y le tuve que explicar que era para que los pintaran los niños de colores. Logré agujerearlos por abajo y, con mucha paciencia, vaciarlos y lavarlos. Y, para mi sorpresa, no se rompen fácilmente, todos sobrevivieron a la sesión de pintura. Usamos témperas con pinceles y quedaron muy divertidos.



jueves, 3 de abril de 2014

Suspenso en la vida real

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Los chicos españoles suspenden en la vida real. El informe PISA nos ha vuelto a poner mala nota. Esta vez no ha evaluado los conocimientos en matemáticas o en comprensión lectora.  Se trataba de resolver cuestiones cotidianas, como moverse en metro por una ciudad nueva o programar el aire acondicionado. Y nuestros jóvenes de 15 años españoles han quedado nada menos que 23 puntitos por debajo de la media de los países desarrollados, a la altura de Polonia, Eslovenia o Serbia, y muy por debajo de Alemania, Italia o Francia.
Resulta muy curioso, y muy revelador, que los hijos de inmigrantes hayan tenido mejor nota, y que los jóvenes procedentes de familias con nivel socioeconómico alto hayan puntuado más bajo. 
El gobierno se ha apresurado en culpar al sistema educativo actual -no en vano acaba de aprobar la enésima nueva ley de la enseñanza-. Pero varios expertos, bien sensatos, han alzado ya su voz para denunciar que nuestra sociedad sobreprotege a los niños y no les da la oportunidad de resolver las cosas por si mismos. Yo comparto esa opinión, no podemos culpar de todo a la escuela, los padres somos también muy responsables de nuestros hijos, y si un chico, de 15 añazos, es incapaz de moverse en metro por una ciudad nueva, algo mal están haciendo en su casa. A todos nos da miedo ir dejando solos a nuestros hijos, darles autonomía cuesta, y la primera vez que va solo por la calle te quedas con el corazón encogido, igual que el primer día que llega a casa con su llave, porque no hay nadie dentro, o la primera vez que se va de viaje. Pero de eso se trata la educación, de irles dando alas a nuestros hijos para que poco a poco vayan volando solos, ¿no? Yo de verdad espero que a esa edad mis hijos sean capaces de superar pruebas similares. ¿y los vuestros? 

miércoles, 2 de abril de 2014

Hoy no me puedo levantar

Hoy no me puedo levantar. Ni ayer, ni antesdeayer. El cambio de hora este me ha dejado liquidada, por las noches no logro dormirme y por la mañana necesitaría que una tanqueta, o un carro de bomberos con manguera de agua me sacara de la cama. Nunca había acusado tanto el cambio de hora. En mi ciudad el periódico local siempre culpaba al cambio de hora de las derrotas del equipo de futbol, yo me reía mucho entonces de esa excusa, ahora me parece de lo más razonable. Yo no puedo con mi alma. Me consuela saber que otras madres me han comentado que les está ocurriendo lo mismo (curiosamente ahora que lo pienso, todas madres de familias numerosas, hete ahí un tema de estudio digno de tesis doctoral, ¿afecta más el cambio de hora a las madres de tres o más hijos? ).Os dejo, que me voy a tomar otro café.

martes, 1 de abril de 2014

Tenemos el verano encima, ¡socorro!

Hoy es 1 de abril. Estamos estrenando la primavera, pasada por agua, pero primavera. Tenemos la Semana Santa a la vuelta de la esquina, aunque este año viene tardía y aún nos quedan más de diez días para relamernos de gusto pensando en las vacaciones. Todo idílico, ¿verdad? El verano todavía se antoja lejano, más ahora que ha vuelto el invierno climatológico y seguimos con botas y abrigos. Así que todavía no pensamos en vacaciones estivales, nos limitamos a soñar con la primavera. ¡Grande error! Resulta que ya ha comenzado los plazos de inscripción para los campamentos de verano. Hay que decidir ya cómo colocas a los polluelos una vez que terminen el cole, que tres meses de verano son un largo páramo. Y eso supone decidir cuándo te coges las vacaciones, que como mucho serán cuatro semanas o un mes raspado, que es lo que tenemos la mayoría de los mortales proletarios, lo cual supone que tienes dos meses que solucionar, dos meses, ¡60 días!
Las madres de los amigos de tus hijos te preguntan si le vas a apuntar al campamento al que van los suyos. Las plazas en los campamentos municipales o puestos en marcha por algún institución sin ánimo de lucro se acaban el primer día que están disponibles, así que no hay tiempo que perder. Tu conciencia responsable te dice que el verano podría ser el momento para reforzar los idiomas, o los deportes, o la música. Te pones a mirar opciones de todo tipo, con pernoctación y sin ella, cerca de casa y en el extranjero, por semanas y por quincenas. Y todo ese estrés se multiplica por el número de hijos que tienes. Con el precio de algunos campamentos (¿qué les dan de comer? ¿blinis de salmón y caviar???? ¿tienen ópera en directo?) si tienes varios hijos casi te compensa contratar un monitor y montar tu propio campamento en casa. Y a todo esto el tiempo sigue corriendo en contra tuya. Dos noches llevo ya sin dormir dándole vueltas a las distintas posibilidades. No hay que me estrese más en el mundo que organizar el verano, creo que hasta le estoy cogiendo manía.
Y vosotros ¿qué hacéis con vuestros hijos en verano?




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