jueves, 30 de mayo de 2013

Tres (hijos) es un circo


La actriz Sharon Stone, madre de dos hijos adoptados, acaba de soltar en una entrevista en el último número de Vanity Fair una frase que me ha dejado turulata:  "Tres hijos es demasiado. Uno es como tener un bolso. Puedes ir a cualquier sitio con él en cualquier momento, es tranquilo y sencillo. Dos... es dulce. Pero ¿tres? ¡Tres es un circo!".
Esta es su respuesta a la pregunta de si va a adoptar un tercer hijo, cosa que como podeis deducir tiene completamente descartada. Y de verdad que me ha dejado turulata la frase, porque llega justo después de ese estudio que mencioné hace poco, también de EEUU, que decía que las madres de tres son las más estresadas. Y me está entrando la paranoia: ¿hay una campaña en contra de los tres hijos? ¿vamos a acabar pagando más impuestos por ser tan fecundos? ¿Nos van a limitar la entrada en los lugares públicos?
 Pero en una cosa estoy de acuerdo con Sharon: tres es un circo. ¿Y adivinais quién hace de acróbata, domador, payaso, malabarista y jefe de pista????????

martes, 28 de mayo de 2013

De cuentos

En casa todavía no tenemos tableta. Nos la vamos a regalar si el mayor saca buenas notas. Si no las saca tendré que inventar algún otro argumento, o me la regalaré a mí misma directamente y luego que cada uno haga méritos para usarla, ah, se siente. Así que ante la inminencia de la llegada de una tableta (aún sin definir) a nuestras vidas, estoy prestando ya mucha atención a ese mundo por descubrir de las aplicaciones educativas. Maravillas hay, o eso parece. Y en ellas tengo depositadas mis esperanzas para que mis hijos viajen tranquilos en el coche, a la par que se educan. Si la cosa funciona quizás podamos hacer ese soñado viaje a la Costa Brava, que hasta la fecha, con tres hijos que no soportan viajar en coche, se me ha antojado siempre tan remota y tan difícil de alcanzar como el mismísimo Marte. Pero a lo que iba, que me disperso, que hay aplicaciones maravillosas para la infancia, como esta que ha sacado el Centro Internacional del Libro Infantil y Juvenil: se llama Decuentos, tiene decenas de video-relatos y os la podéis descargar gratis en su página web. Va a ser la primera que descargue yo cuando nos ganemos la tableta.

lunes, 27 de mayo de 2013

Soy una madre bestial

Ayer nos invitó Faunia a un grupo de blogueras a pasar el día allí, rodeados de fieras, propias y ajenas. Debo confesaros que a mí este tipo de parques temáticos con animales en cautividad me crean todo tipo de sentimientos encontrados. Pero al final, en un nuevo ejemplo de mi relativismo moral, acabo sucumbiendo al entusiasmo de mis hijos y disfruto como la que más. Y ellos sí que disfrutaron, pipa se lo pasaron viendo toda clase de bichos, muchos desde más cerca de lo que yo hubiera deseado (tener a un mamatí de más de 200 kilos pasando por encima de tu cabeza a menos de dos metros es verdaderamente impactante). Pasamos allí el día entero, porque mis hijos no se cansaban de verlo todo una y otra vez y no hubo manera humana de sacarlos de allí hasta que hubieron visto, guía en mano, hasta el último bicho. Y qué queréis que os diga, que esta visita ha enriquecido muchísimo nuestras conversaciones familiares: ahora podemos comentar con mucha autoridad dónde tiene el veneno el ornitorrinco y qué efectos causa, cómo se impulsan de árbol en árbol los lemures de Madagascar o por qué parece que hablan los guacamayos. También hemos aumentado nuestros recursos para jugar a las adivinanzas animales, uno de los juegos favoritos de mis hijos pequeños, y hemos adquirido conocimientos impagables para poner en práctica nuestro talento dramático: hasta 20 veces interpretaron anoche mis hijos los siete pasos escasos que logra dar antes de morir una persona a la que ha picado una serpiente coral! Y seguro que esta noche continúa la representación.
Si queréis vivir en carne propia esta experiencia, y que vuestros hijos hablen con familiariedad de lemures y armadillos, podéis participar -mandando un comentario con vuestra dirección de mail- en el sorteo de dos entradas dobles para Faunia (o sea para dos adultos con dos niños). Teneis de plazo para participar hasta 9 de junio. Y así podreis gritar:

lunes, 20 de mayo de 2013

El 40 de mayo

Hasta el 40 de mayo no te quites el sayo.
Hasta el 40 de mayo no te quites el sayo.
Hasta el 40 de mayo no te quites el sayo.
Hasta el 40 de mayo no te quites el sayo.
Hasta el 40 de mayo no te quites el sayo.
Hasta el 40 de mayo no te quites el sayo.
Hasta el 40 de mayo no te quites el sayo.
Hasta el 40 de mayo no te quites el sayo.
Hasta el 40 de mayo no te quites el sayo.
Hasta el 40 de mayo no te quites el sayo.
Hasta el 40 de mayo no te quites el sayo.



Pues eso, que he aprendido la lección. No volveré a hacer cambio de armarios antes de esa fecha que tan sabiamente dice el refrán; hasta el 9 de junio mantendré a la par, abarrotando cajones y armarios, los plumíferos y las camisetas, las botas de goretex y las sandalias. No volveré a dejarme llevar por ese optimismo de temporada que nos hizo creer que ya se instalaba para siempre el buen tiempo y nuestras vidas serían un diario paseito al parque. Porque claro, luego llega lo que ha llegado, o sea este temporal de frio y nieve a mitad de mayo, y te pilla con los niños en camiseta, el ánimo ya lúdico y festivo, la mente ya solo pensando en helados, granizados y ensaladas de tomate,  y además de pilllarte una neumonía, te agarras una depresión por quedarte encerrado en casa, comiendo cocido y aguantando a los niños que están ya como potros salvajes, tiritando y tú sin recursos mentales ni físicos para hacerle frente.


















lunes, 13 de mayo de 2013

Las madres de tres son las más estresadas

Un solventísimo estudio norteamericano - hecho nada menos que entre 7.164 madres estadounidenses- acaba de concluir que las madres de tres hijos son las más estresadas de entre todas las madres mundiales. En una escala del 0 al 10, siendo el 0 la placidez total y el diez la puntuacion para ingresar en un manicomio, ellas puntuan nada menos que 8,5! Ahí es nada.
El paso de dos a tres, según este estudio, es el más dificil porque, por ejemplo, ya no tienes manos suficientes para ir llevarlos agarrados por la calle, ni ojos para vigilarles y literalmente, la situación se te va de las manos. Eso llevo yo tiempo diciéndolo, que va contra natura tener tantos hijos, que no estamos programados como seres humanos para ello, que solo tenemos dos manos, dos ojos, y un cerebro (cada vez más dañado y menos capaz, me temo). Luego parece ser que si ya tienes cuatro, pues o ya los dejas sueltos o ya pasas a un nivel superior en el que el estrés no te afecta tanto, además parece que se dividen entre ellos en parejas y ninguno se queda colgado.  Y es que es el dos contra uno el que resulta mortal para la estabilidad mental.
Ahora que lo veo reconocido como algo oficial y científico os confieso que no sé si sentirme aliviada, ponerme a llorar o emborracharme a mi misma y al padre de las criaturas para tener el cuarto (algo que, os anuncio ya, nunca se me ha pasado por la cabeza ni una sola fracción de segundo).






jueves, 9 de mayo de 2013

Por una educación pública de calidad

Hoy solo diré una cosa: yo estudié en la pública. Y aquel recorrido, de 1º de EGB a COU (siglas que ahora se antojan tan antiguas como las del PREU cuando yo se lo oía mencionar a mis padres), en aulas mixtas, no solo de sexos, sino de ideas, de procedencias familiares, de conocimientos, de presupuestos, crecí y me convertí en quién soy, aprendí a respetar, y a que me respetaran, y sobre todo aprendí a aprender. Con profesores entregados y con una vocación a prueba de recortes. Por eso hoy solo diré, porque creo que hay que decirlo, que es necesario defender, con uñas y dientes, una educación pública de calidad. Por todos y para todos.

martes, 7 de mayo de 2013

Mejora de la especie

Servidora aprendió a montar en bici (sin ruedines, se entiende) a la 'tierna' edad de 12 años. Con la misma altura que tengo ahora, a juzgar por los documentos gráficos de la época que se conservan. Con falda plisada arremangada a un lado y pinza en el pelo para que los rizos no impidieran la visión. Mi padre, que se hizo kilómetros y kilómetros corriendo detrás de mí agarrando la bici, me ha confesado que llegó a pensar que no lo lograría nunca, estaba ya casi hecho a la idea de que su hija mayor, que no le salió muy ágil, nunca montaría en bici. Por eso en mi familia se recibió como un gran acontecimiento cuando mi hijo mayor, el primer nieto, se lanzó a correr él solito en bicicleta a los seis años. Seis años antes que su madre, ahí es nada. El mediano superó la marca y lo hizo a los cinco años. Y la niña y reina de la casa con tres tiernos añitos, justo antes de cumplir cuatro. Le habíamos comprado antes una de esas bicis sin ruedines, de las que dicen que son perfectas para aprender el equilibrio y lanzarse luego a los pedales directamente sin ruedines. Os confesaré que a mí todo eso me sonaba a estrategia de marketing y, descreida que es una, no me convencía mucho, pero la nena quería su bici sin pedales y la tuvo. Con tres años era ya la reina de la bici sin pedales, y cual sería nuestra sorpresa cuando decidió probar suerte con la minibici de pedales de sus hermanos y sin dudarlo un instante arrancó a pedalear. Casi se me descoyuntó la mandíbula de verla ahí, con sus tres añitos pedaleando, hecha una pulguita, no como su madre que ya era una moza. Decididamente la especie mejora.

viernes, 3 de mayo de 2013

DECÁLOGO PARA SOBREVIVIR A LA MATERNIDAD


1- Mata a la superwoman que no hay en ti (ni en nadie). Lo ha dicho lo más parecido a una de ellas, Sheryl Sandberg, directora de operaciones de Facebook y una de las ejecutivas más influyentes del mundo: “Nadie consigue hacer todo bien, es imposible”.

2- Flagélate lo estrictamente necesario. Si descubres que has dado a tus hijos albóndigas con carne equina no es el fin del mundo, quizás así te salgan campeones de hípica, vete tú a saber.

3- Relativiza y prioriza, no es lo mismo que no haber tenido un disfraz a tiempo, o una tarta de cumpleaños (porque a lo que hemos llegado, como decía Sarah Jessica Parker en Tentación en Manhattan, “antes nos tocaba fingir los orgasmos y ahora las tartas”) que haber retrasado un par de años una dosis de vacunas (y ahora que lo digo, voy a revisar el calendario de vacunación que no las tengo todas conmigo…)

4- Destierra la culpa de tu vocabulario, de tu pensamiento, de tu vida… gestiona tu culpa con mesura.

5- Haz terapia de grupo. Comparte con otras madres, en el parque, frente a un café o un par de cervezas o de gintonics. Te consolaré darte cuenta de que tus problemas son los de muchas.

6- Disfrútalo. Ya que es para toda la vida, pasátelo bien con tus hijos, aprovecha los buenos momentos (que los hay y muchos) y eso te dará fuerzas para soportar los malos (que ídem).

7- Escucha lo que te dicen. Lo de la voz de la experiencia es cierto, y más sabe el diablo por viejo… Pero al mismo tiempo, no escuches lo que te dicen, déjate llevar por tu instinto. Lo que es bueno para otras personas, otros hogares, puede que no encaje en el tuyo ni en tu estilo de vida.

8- Acuerdate de quién eres, o de quién eras. Una cosa es que hayas ‘nacido’ como madre el mismo día que tu hijo y otra bien distinta que olvides quién eras tú antes de serlo. Recuerda que sigues siendo amiga, hija, pareja, investigadora, corredora de maratón, o fan de la costura, pero sigues siendo tú.

9- Reinvidica la imperfección. No se puede tener todo perfecto. Es más, no es saludable ni siquiera intentarlo. Así que no finjas.

10- Y recuerda que la mejor madre es la madre feliz. Lo ha dicho una gran sabia de la materia, la filósofa francesa, Elizabeth Badinter.

¡FELIZ DÍA DE LA MADRE!

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