jueves, 28 de febrero de 2013

La magia de la infancia

Me apunté con el mediano a un curso de teatro en el colegio, en mi intento de dedicarle a él, mi pobrecito niño sandwich, aprisionado entre el primogénito y la princesa de la casa, un tiempo exclusivo con su mamá. Durante un mes hemos estado yendo juntitos una tarde por semana a nuestro taller, a imitar animales, a bailar,  a hacer el gamba en múltiples versiones, en definitiva a dejar de ser por un rato nosotros mismos, con nuestros roles y nuestros condicionantes, lo cual es un alivio muy grande. Ayer era el último día y, como tarea de fin de curso, teníamos que escribirle una poesía a nuestro retoño y entregársela con un regalo especial. Padres y madres se dejaron la piel en la tarea, una le escribió su poema en una gigantesca tarta de chocolate; otro se lo grabó en un arco de madera. Yo, con mi poema escrito en una libreta de las que uso para trabajar, me sentía como la peor madre del mundo y temblaba de imaginarme el disgusto, y la pataleta, de mi cachorro cuando se lo diera, después de los regalos fabulosos que habían recibido sus amigos. En un intento desesperado de última hora se me ocurrió decirle que mi regalo era un cuaderno mágico porque todo lo que se escribía en él se convertía en poesía. No os podéis ni imaginar la cara de fascinación de la criatura cuando se lo di. Me dijo que era, nada menos, "el mejor regalo de su vida", y corrimos a casa porque estaba nervioso de ponerse a garabatear en su cuaderno. Lo primero que hizo fue pintar un león, y me vino con la cara desencajada a contarme que lo había pintado y que no lograba encontrarlo. Yo le respondí, con mi cara más seria, pero al mismo tiempo poniendo a prueba hasta dónde llega la inocencia de la infancia, que normal, que era un cuaderno mágico, que ya se lo había advertido. Ha dormido abrazado al cuaderno. Y es que lo que es mágico es la infancia...

Teatralia

Y en marzo a la Comunidad de Madrid llega una de las citas más esperadas del año: Teatralia. En esta edición me temo que se nota la crisis y se ha recortado el número de espectáculos y, sobre todo, los lugares donde se representan (por ejemplo el Principito no vendrá a Madrid capital, para verla hay que irse fuera). Pero aún así, sigue habiendo cosas muy interesantes para todas las edades y gustos. Aquí podéis ver toda la programación.

miércoles, 27 de febrero de 2013

¡Qué familia más rara!

Debería estar contenta del tiempo que han tardado en 'coscarse' del tema, la verdad. Bastante tiempo les he tenido engañados, convencidos, pobres angelitos, de que hay cosas que son así porque no pueden ser de otra manera, vamos, que son inmutables e innexorables, como la rotación de la luna alrededor de la tierra o de la Tierra alrededor del sol. Con 'estas cosas' me refiero a las normas que rigen nuestra vida familiar, digamos, las leyes, hasta ahora incuestionables e incuestionables, que hay que cumplir sí o también. Hay algunas que son esenciales y que no admiten negociación alguna:
-de lunes a jueves no se ve televisión (el viernes ya se considera prefindesemana y ahí me ablando un poco).
- los dibujos animados se ven siempre en inglés (es decir, siempre que ese sea el idioma original, que más de una vez sin darme cuenta se los he plantado en chino). el que no quiere verlos en inglés, no ve dibujos, que al fin y al cabo no son obligatorios. Y vamos que si los ven en inglés....
- la hora de acostarse cuando hay cole al día siguiente son las ocho y media. Durante todo el curso. Aunque en junio les dé el sol en la cara. Y se puede leer hasta las nueve y cuarto, hora de apagar las luces (o de bajar la persiana si áun es de día).
Y ya os digo, hasta ahora los angelitos habían aceptado estas normas, algunos días más a regañadientes que otros pero en general bastante sumisos, o más bien resignados a su suerte. Pero ayer, el mayor, que para algo tiene ya diez años, me soltó a la cara: "¡Pues vaya familia más rara que somos, que no vemos tele nunca cuando hay cole, que lo vemos todo en inglés y nos vamos a la cama a las ocho y media!". Y lo que es ceder no cederé, pero me temo que estamos entrando en una nueva etapa. Continuará.

viernes, 22 de febrero de 2013

Actividades de interior

A juzgar por los pronósticos del tiempo se nos viene encima un fin de semana de lo más casero. Ojala nevara y mañana pudiéramos dedicarnos a hacer guerras de bolas y muñecos de nieve. Pero como a la gran ciudad no suelen llegar los copos, aquí os voy a proponer algunas actividades para hacer un poco más llevadero el encierro con las fieras (por dios, que llegue ya de una vez la primavera!!!!!!!!!!!):

1- Manos a la masa. Pocas cosas pueden gustasr tanto a los enanos como remangarse y ponerse a amasar. Pertrechaos de mandiles (teneis ya un mandil para cada miembro de la familia???) y poneos manos a la obra. La pizza es un éxito seguro porque cada uno puede hacerse la suya. La masa es sencilla, pero tiene su práctica, así que no os desanimeis si la primera vez no os acaba de salir.
Ingredientes: medio kilo de harina, 250 cl. de agua templada, un cubito de levadura fresca, sal.
Se deshace la levadura en el agua templada, y se vierte sobre la harina, a la que habéis echado un poco de sal. Se amasa hasta que se despega, malamente, de las manos. Se deja reposar durante dos horas en un lugar caliente (horno apagado, por ejemplo). Y luego amasar, amasar y amasar -se puede añadir más harina- hasta que se cansen los cachorros. Encima se le pone tomate triturado y al horno. Y cuando ya está hecha la masa se añade el queso y lo que querais ponerle y se mete otros cinco minutos al horno.
2- Manualidades. Bajad al contenedor más cercano y coged grandes piezas de cartón. Probad a hacer castillos, casas, o ¿por qué no? la Torre Eiffel. El cartón también puede servir para cubrir el suelo y dejar que lo pinten con acuarelas.
3. Juego de palabras. Inventaros historias en la que cada uno cuenta una frase. O escribid vuestro nombre en vertical y probad a escribir una palabra que empiece con cada letra y luego con eso contar una historia.
4- Guateque infantil. Que escojan ellos la música, que mezclen villancicos con rap, cantajuegos con Manu Chao, salsa con ópera. Y a bailar todos, solos, o en pareja, o en corro. Con los pequeños en brazos, y bailad como si fuera la última fiesta de vuestras vidas.

 5. Aperitivo casero. A los niños les encanta, que uno haga de camarero y sirva zumo con patatas a todos los demás.
6- Ordenar la habitación. Se puede aprovechar también las jornadas de encierro forzoso para darle un repaso en familia a la habitación, colocar los cajones, ordenar los juguetes, de manera que a los niños les resulte divertido hacerlo. Quien recoja antes, tiene premio.
7.Videoclub de clásicos. Ver en familia algunos de los clásicos del cine. El otro fin de semana vimos todos juntos El mago de Oz y fue un éxito sensacional. Para este fin de semana tenemos cogidas de la biblioteca algunas de los hermanos Marx.

Y lo fundamental, salid de la rutina, haced cosas diferentes, salid, aunque sea durante media hora mientras bailais al son de una marcha nupcial, de vuestros roles. Buen fin de semana!





¿Crisis de los 40?

Está muy de moda últimamente hablar de la crisis de los 40, han salido varias películas y, como ya sabéis que los periodistas somos muy poco originales, está todo el mundo hablando de ello. Y qué queréis que os diga, que lo bueno de estar metida en el túnel de la crianza es que ni te enteras de esas cosas, no os digo más que hace dos años que pasé esa supuesta frontera terrible de los 40 y es ahora la primera vez que me paro a pensar si tuve una crisis...

miércoles, 20 de febrero de 2013

El estado de la cuestión

Hoy se está celebrando el Debate sobre el Estado de la Nación, y me imagino que mucho debatirán porque dado el estado de nuestra nación mucho hay para decir, la verdad sea dicha. Pero no vengo yo a hablaros de eso. Vari@s de vosotro@s me habeis preguntado si mis hijos ya no usan chupete, desde cuando dejaron de tomar biberones nocturnos y otras cuestiones cotidianas de transcendental importancia para la armonía familiar. Así que se me ha ocurrido hacer aquí en un momento un Resumen, en vez de un debate, del Estado de la Cuestión, para recapitular en qué momento nos hallamos de la crianza con cada uno de los cachorros que llenan este blog de anécdotas y ocurrencias:
1- El mayor con sus diez años es ya un aprendiz de hombrecillo, que se alimenta, viste y comporta casi casi como un mayor. Esos casi casi no los detallaré aquí, por eso del respeto a la intimidad, que no quiero yo que mis hijos me denuncien y me acaben cerrando el blog.
2- El mediano, que como alguien me recordó no hace mucho usó chupete hasta pasados los cuatro años, tiene ya seis años y medio y salvo ataques puntuales de rabia y furia asesina sabe comportarse en público y, por lo general, también en privado. Lleva ya más de tres años durmiendo como un verdadero oso en fase de hibernación.
3- Y la pequeña, que cumplirá cuatro años en abril, lleva sin chupete desde la noche de Reyes, cuando en un acto de heroismo, a sugerencia de una lectora, se lo entregó a sus Majestades. Desde ese día, que varias veces os confieso he maldecido, no duerme ya la siesta y llora todas las noches reclamando su chupete "para dormir más bien". "yo no se lo quería dar a los reyes" gritaba ayer, arrepentida. Os confieso también que tentada he estado varias veces de recuperar un chupete viejo y pretender que se lo habían mandado los reyes desde Oriente (o desde Tarteso, Benedicto dixit), pero como yo también sé ser heroica, he logrado contenerme. Hasta la fecha. Hace ya un año que no toma biberones en mitad de la noche. ¿Qué cómo logramos que los dejara?, pues supongo que no hicimos nada, simplemente dejamos que se hartara de ellos, o que empezara a dormir toda la noche, milagro que aconteció cuando tenía la tierna edad de tres años y dos meses, ¡alabado sea el Señor!, y por lo cual sigo dando gracias cada día que pasa y me levanto habiendo dormido, aleluya, una noche entera de un tirón.
Así que, querid@s lector@es, no vamos mal en esto de la crianza, grandes progresos hemos hecho y comenzamos a ver la luz al final del túnel (por lo menos vemos que hay luz, cosa que no sé si podrán decir en el otro Debate, el de la Nación).

lunes, 18 de febrero de 2013

¿Finlandia no está tan lejos?

Lo mejor de un blog son sus lectores, los que estáis ahí, y lo leéis, lo soportáis y, sobre todo, lo enriquecéis con vuestros comentarios. De verdad que esto no se paga con dinero, me habéis consolado, animado, aconsejado, apoyado, habéis compartido lo que pensaís y lo que os pasa, me habéis dicho cómo quitarle el chupete a la niña (gracias a esa lectora que me sugirió que se lo entregáramos a los Reyes Magos la niña lleva ya casi dos meses sin usarlo) o cómo castigar a mis hijos. Habéis compartido vuestras vivencias, y así se hace más llevadero el agotador negocio este de la crianza, porque hay veces que te parece que estás luchando tú sola contracorriente.
Como pequeño homenaje a todos los que me escribís, voy a publicar parte de un mensaje que me envió otra mamá bloguera, autora de Finlandia no está tan lejos, un blog delicioso donde cuenta su vida por esos nortes, a los que se ha mudado con sus tres cachorros. Y el otro día me escribió y me hizo replantearme la actitud que tengo en los últimos meses, porque debo confesar que el mal tiempo ha podido conmigo y he reducido al mínimo las actividades al aire libre, hace meses que no piso un parque y mi humor, y mi casa (sobre todo las paredes y las puertas) se están resintiendo.
Esto me contaba Susana:  "Aquí, como ya habrás oído/visto en la tv... los niños van solos de casa al cole y a casas de amigos y blablabla; puede que eso te esté machacando un poco. sí, es cierto, van solos a muchos sitios, pero no se puede comparar.Yo, aquí soy la única madre paranoica que se queda en el parque a jugar con sus hijos, Pero no lo hago sólo por vigilar, que también, lo hago xq me gusta estar con ellos, jugar, disfrutarles ahora que aún se dejan.... Aquí es fácil ir al parque, tienes uno cada dos pasos y ahora.. de momento... todos cubiertos de nieve. el otro día se pusieron a dar saltos de alegría cuando después de mucho rastrillo encontraron "VERDE", mamá, Está verde, está verde, como si fuese oro. Aunque hace muchísimo frío.. vamos tan forradísimos que ni lo notamos, siempre y cuando no perdamos gorro ni manoplas ("los periféricos"). Y sí, les dejan ir solos, ¿sabes xq?, porque la mayoría de los niños tienen el cole a 30 segundos de casa, puede que a un máximo de cinco minutos. Suelen estar en barrios residenciales, lo que supone que no hay tráfico, la gente conduce despacio, lo que supone que quitamos algún peligro y el caso no ves gente por ninguna parte en la calle, da sensación de seguridad. Eso... en Madrid no pasa. No se podría hacer, no es comparable".
Y este mensaje de Susana me ha servido para sacar dos conclusiones: 1- que si en Finlandia van al parque bajo cero y con nieve, nosotros también vamos a ir al parque y no vamos a dejar que el tiempo gris pueda con nosotros. 2- que a pesar del título de su blog, Finlandia sí está lejos, a años luz de nosotros en lo que se refiere a los niños, a su educación y su importancia en la sociedad.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Ventajas de la gran ciudad

Como ya sabéis, vivimos en el centro de Madrid, cerca de uno de los puntos de medición donde regularmente se sobrepasan todos los máximos permitidos de contaminación. Así que hay días que pienso si no será una locura estar criando a mis hijos aquí entre tantos humos. También hay días que el tráfico se me hace insoportable, y desearía pasear con ellos por calles sin coches. Otros días las distancias me pesan. La gran ciudad es así, y la tomas o la dejas. Yo, al menos de momento, la tomo. Y mi mejor terapia contra estos bajones es pensar en lo mucho que, a cambio de tanta contaminación y tanto tráfico, me ofrece. Y me echo a los museos y a los teatros, y a los cines y los parques. Tienen mis hijos una agenda cultural envidiable. Maravillas hemos visto, porque ya puestos pues veamos cosas que sean para niños pero tan buenas que nos gusten, y mucho, también a los mayores. Así que ahora me relamo ante la llegada de lo que anuncian como "el mejor clown del mundo", un italiano de aspecto bonachón llamado David Larible. Del 22 de febrero al 3 de marzo en el Circo Price. Ventajas de la gran ciudad.





lunes, 11 de febrero de 2013

¿A qué edad pueden ir solos?

Al final va a resultar que soy una madre hiperprotectora. Nunca lo habría imaginado, pero supongo que tengo que hacérmelo mirar. Resulta que todavía no me atrevo a dar el paso de dejar que el mayor vaya solo, solito, a algún lado. Tengo que reconocer que me he ido rajando. Primero pensé que le dejaría ir solo a sitios cercanos (como a comprar el pan o a clase de inglés, que está tan solo a dos manzanas de distancia de nuestra casa) cuando cumpliera diez años. Los cumplió en octubre y me pareció pronto, así que decidí dejarlo para el nuevo año. Estamos ya a mediados de febrero y le sigo acompañando a todas partes. Cierto es que tampoco él se ha mostrado deseoso de lanzarse al mundo, el otro día le pregunté tímidamente '¿quieres ir tú solo a clase de inglés?', y os confieso que cuando me dijo que no, me sentí aliviada. No sé si es pronto para que salga solo, o si es tarde, si le estoy hiperprotegiendo y obstaculizando su desarrollo personal, o si lanzarle a las calles solo es una irresponsabilidad. De verdad, necesito un manual.

sábado, 9 de febrero de 2013

Lapsus ortográfico

Disfunciones neuronales causadas por años de privación de sueño. Esa es la única explicación posible que le encuentro al escandaloso "handrajoso" (ahora corregido) que ha salido publicado en el post anterior. Vamos, que me duele la vista de leerlo. De sobra sé que andrajoso y andrajo se escriben sin h, y por ello se me escapa por qué lo escribí sin h. Un problema de riego cerebral, o una defectuosa trasmisión de las órdenes del cerebro a la mano. Solo puedo pediros disculpas por el atentado ortográfico y daros las gracias a los que me avisasteis del desliz.

viernes, 8 de febrero de 2013

La bruja piruja

De bruja. De bruja y de bruja. No hubo manera de convencerla de que fuera vestida de otra cosa. Teníamos también un disfraz graciosísimo de mariquita, con sus alitas rojas con lunares negros, y unas antenitas plateadas, que le hicimos a su hermano en la guardería. Pero no hubo manera. Ella quería ir de bruja, con una faldita rosa y negra. Para completar el disfraz nos faltaba el sombrero picudo, así que nos fuimos a comprar una cartulina negra, con la que le hice un cucurucho grande, al que le pegué estrellitas que corté en papel aluminio, con gran dificultad, y pegué, con los restos de pegamento que tenía el mayor, que en casa nunca tenemos pegamento, parece que se lo comen. Una vez terminado le puse una gomita para que se le sostuviera en la cabeza. Y puse encima de un mueble para que quedara fuera del alcance de todos, no me lo fueran a estropear antes de llevarlo al cole. Esta mañana se despertó a las seis, y sin ningún género de dudas, me dijo Hoy es el carnaval en el cole y yo voy de bruja. A las siete estaba ya con su vestido andrajoso. Desayunó con el traje puesto. A la hora de salir de casa le puse el gorro y ya empezó a decir que no quería, le dije que lo llevaríamos quitado y se lo pondría en el cole. Al llegar a su clase se lo coloqué. Y en ese momento se le pasó toda la ilusión del carnaval, empezó a llorar desconsoladamente, no hubo manera de que se lo dejara puesto, ni de que se hiciera una foto, ni nada de nada. Ahí la he dejado, desolada, con el gorro en la papelera de clase, rodeada de princesas, tigres, dinosaurios y aprendices de corsario. Y a vosotros, ¿qué tal os está yendo el carnaval?

martes, 5 de febrero de 2013

Una apps para castigar

Creo que ya lo hemos comentado aquí en alguna ocasión, que debería escribirse algo así como una enciclopedia del castigo para dar pautas a los padres, a menudo perdidos en el complejo proceso de educación y crianza. Pero como los tiempos están que el que no corre vuela, quizás ya no bastaría con una enciclopedia, lo más útil sería una aplicación para el móvil, que te dijera al instante, en cualquier momento, la reprimenda más adecuada para la hazaña que acaba de cometer uno de tus angelitos. Os pondré un ejemplo de ayer mismo. Regresé a casa del trabajo y me encontré un agujero en la puerta de mi habitación. A la altura del suelo. Un agujero por el que cabría un puño de un adulto, pero obviamente no había sido un adulto el autor. Llamé enseguida a capítulo a los tres sospechosos, y en cuestión de segundos tuvimos un culpable confeso: el mediano, en uno de sus habituales ataques de ira, le había dado una patada. Y le había hecho un agujero. Le delataron sus hermanos, y el tio aguantó el tirón sin inmutarse, ni una lágrima le cayó ante mi furia, vamos, que de arrepentimiento cero. Le dije que estaba enfadadísima, porque lo estaba, y que él estaba castigadísimo, pero os aseguro que fui incapaz de encontrar un castigo a la altura de su fechoría. Y ahí que he estado media noche dándole vueltas y sigo sin tener las cosas claras, ¿basta con que le deje sin ir a un cumpleaños? ¿le hago escribir cien veces No daré patadas a las puertas? ¿Le confisco los juguetes?

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