miércoles, 2 de octubre de 2013

Una madre también puede tener miedo

Fue uno de los primeros pensamientos que se me vinieron a la mente cuando tuve a mi primer hijo: ¿ Y ahora si tengo miedo qué? Ahora soy yo la madre, ya no puedo salir corriendo llorando a llamar a la mía, porque no va a colar, tengo que ejercer yo, y ser yo la que calmo, infundo seguridad, protección y espanto temores. Algo difícil cuando se es miedosa, porque lo soy, no tengo miedo a confesarlo aquí en la red, y aquí quedará colgado para la posteridad (menos mal que no tengo pensado, aunque bien pensado nunca se sabe porque con esto de la crisis a saber con qué acabaremos ganándonos las lentejas, solicitar ningún trabajo donde se requieran altas dosis de valor y gallardía). Pues eso, que tuve que fingir ante mi primer hijo, y hacerme la valiente, y aprender a calmarle, y luego, ya con más práctica, lo seguí haciendo con los demás, y así me fui convenciendo a mí misma de que ya no me daba miedo, aunque todavía me lo da. Y yo pensaba que estaba colando, y que lo estaba haciendo bien, y que me estaba convirtiendo en una madre respetable y tranquilizadora, un remanso de calma y seguridad, pero me parece que no ha debido de colar mucho porque todavía hoy, cuando mi marido se va de viaje, mi hijo mayor me pregunta con un hilo de voz ¿mamá, y ahora nos quedamos nosotros solitos? Y yo entonces saco pecho y le digo, no te preocupes, mi amor, que estará mamá.
Todo esto viene a cuento porque acabamos de volver de nuestro viaje anual a Italia, tierra paterna. Y resulta que a mi hijo mediano le da mucho miedo volar, no soporta el despegue. Y yo tampoco. Y entonces tengo que abrazarle fuerte y calmarle (porque en estos momentos no quiere estar con su padre, solo con su madre, porque el pobre aún no sabe que soy miedosa), y, con el corazón yo misma agarrotado por el susto, espantar sus temores, sin dejar ver los mios. Y ahí me tenéis, en medio de las turbulencias, respondiendo a preguntas tales como ¿mamá, se está cayendo el avión? ¿pero la Tierra no es un imán que nos atrae? ¿Y si nos estrellamos ahora y nos caemos en el mar nos morimos todos? ¿y al avión le puede fallar un motor? De verdad que es un verdadera prueba de madurez. Con un hilo de voz le fui respondiendo, cuando ganas me daban a mí de taparme también la cara y llorar.
¿Y vosotros? ¿habéis sido capaces de esconder vuestros miedos?


11 comentarios:

  1. Pues como tu, ahi ando. Mi miedo es a la muerte y mi hija de 9 años no para de decir: mami cuando tu estés muerta... mami yo no me quiero morir... cuando te mueres tu? no lo soportaré. Y yo disimulando, cruzando los dedos detras de la espalda para que no me de mal fario, y sonriendo como si la cosa no fuese conmigo! Joder!

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  2. Pues no....a mi se me hace un nudo en la garganta cuando me pregunta el mayor por la muerte. Lo paso fatal.

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  3. Sí, y me gusta que trates este tema. Yo tengo miedo a un bichito que me da vergüenza decir porque es un miedo muy irracional, pero ni por todo el oro del mundo le quiero pasar el miedo a mi hija. Y asombrosamente desde que la tengo a ella, digo que estos bichitos son adorables y poco a poco me lo empiezo a creer. Yo creo que el amor hacia ellos nos hace superar cualquier miedo así que ánimo y ¡a volar!

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  4. Yo le tengo terror a los perros, antes cruzaba la calle si veía uno que yo consideraba peligroso y era capaz de no ir a una casa si tenían un perro. Pues mi hija nació amante de los perros y ya hemos adoptado una legión perruna en el pueblo, los toca, los abraza y yo a fu lado dando palmadas en el lomo esperando que no me traicione el horror que les tengo, y que no nos muerda ninguno

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  5. Pues yo tengo miedo a la oscuridad y, cuando por las noches mi hijo me pide que encienda la luz del pasillo me descubro a mi misma diciéndole que en la oscuridad no hay nada y que ahí está mami para lo que necesite. Uffff

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  6. yo tengo pavor a las avispas y mi hijo es el que me dice 'mami que no pasa nada, quédate quieta y verás cómo no te hacen nada' y yo me paralizo cuando veo una y no soy capaz ni de responderle... pero al menos no les he transmitido mi miedo!!! creo que hay que ser 'humana' y no superwoman, y si en algún momento tenemos miedo con ellos o sin ellos, no pasa nada por demostrarlo siempre que no caigamos en el histerismo o siempre que ellos se sigan sintiendo protegidos... fácil eh???

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  7. cuando era niña quedé traumada con un terremoto que afectó a mi ciudad, desde ahí que tuve siempre miedo a cualquier movimiento sísmico, queriendo huir al primer movimiento; pero nació mi hijo, y me dije que yo jamás le iba a traspasar mis miedos a él, y luego cuando nació mi hija, rehice mi promesa. Y lo he hecho, ahora aunque igual se me arranca el corazón del susto, yo no lo demuestro, al contrario, me informé, aprendí y les hablo en el momento del epicentro, del tipo de movimiento, etc., todo lo que sea con tapar mi propio miedo.
    Quizá ya le he perdido gran parte de miedo a los sismos, pero cuando son muy fuertes, el corazón corre huyendo a donde yo no puedo...
    Saludos desde Coquimbo, Chile

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  8. Hace aproximadamente un año viaje con mi hija a visitar a mi familia saltando el charco, pase muchos meses negandome a viajar por el miedo que tengo a volar, pero un decidi que ella era mi mayor medicina y mi mayor fuerza para vencer ese miedo y asi fue... nos subimos al avion las dos solas y realizamos ese viaje de 11 horas de viaje y la verdad definitivamente los hijos llegan a tu vida para cambiarla, ahora sigo con miedo pero tengo mucho menos y Gracias a ella hoy en dia me siento mucho mas fuerte! ... me encanta este comentario me siento identificada. Un Saludo!

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  9. pues en mi caso me cuesta mucho controlar mis sentimientos... soy natural hasta la médula y si algo me afecta se me caen las lágrimas... no lo puedo evitar, soy asi y le transmito a mi hijo (el peque aun no se entera) que es natural llorar si algo nos afecta, que no pasa nada, que enseguida pasa y no tiene importancia. Lo mismo me pasa con el miedo a las arañas, que por estos lares hay millones en todas las esquinas... casi es un juego para nosotras buscarlas y hablar de lo asquerosas que son... Pero como siempre "no pasa nada" "en realidad cariño no hacen nada, pero que aaaasco" jajajaja bueno, cada uno es como es y lo más importante es aceptarlo y saber llevarlo bien.

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  10. Me ha encantado tu post de hoy, estoy embarazada, y es curioso porque cuando te quedas en estado, son miles las sensaciones, temores, dudas, o pensamientos que te pueden venir,

    a mi solo se me vio uno, "pensaba que me quedaría embarazada cuando no tuviera miedo a nada, y sigo teniendo miedos"

    de más joven siempre piensas a los 23 seré "madura" luego a los 25, luego a los 28.. y llegas a los 30 y aunque si has madurado, sigues con tus miedos, tus inseguridades, no hay una varita mágica que te cambie porque vas a ser madre,
    que tonta pero de ver a mi súper madre, pensé que cuando eres madre te vuelves así, y no.. seguimos siendo las mismas personas con todas nuestras seguridades e inseguridades, lo que pasa que las mamás lo hacéis(hacemos) muy bien y lo parece.

    Gracias por este post, porque nunca lo había verbalizado, ni escuchado a nadie explicarlo tan bien.

    Gema

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  11. Yo acabo de quedar al nivel del betún al montarme en el ascensor del terror (una cosa con caída libre) con mis hijos. Ellos lo pasaron mal, pero el resto del personal se quedó sordo con mis alaridos. Ya no hay Dios que lo arregle...

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