jueves, 25 de abril de 2013

Elogio del hijo único

Los hijos únicos tienen muy mala prensa. Que sin son de esta manera, que si son de la otra. Yo sospecho que todo obedece a una campaña destinada a fomentar la procreacion masiva para garantizar ese cada vez más incierto futuro de las pensiones y todo eso. Yo misma me lo creí, y me decidí a tener familia numerosa, para que mis hijos crecieran con hermanos, y aprendieran a compartir y tuvieran compañeros de juegos. A día de hoy os puedo asegurar que han aprendido a compartir mayormente porrazos e insultos y que son compañeros de peleas, tirones de peleas, y batallas campales de todo tipo. No hay día que no tengamos una. Para ser exacta, no hay hora que no tengamos una.
La frase más repetida en mi casa, con diferencia, es que fulanito me ha chinchaoooooooooooo. Y ahí empieza toda una labor de investigación, digna de Sherlock Holmes, para comprobar quién ha chinchado a quién primero y en qué terminos, si han sido verdaderamente ofensivos y dignos de recibir esa contundente respuesta (un mandoble bien dado, una patada en la espinilla...). Ante la incapacidad de tener una visión objetiva de lo que ha ocurrido, últimamente estoy optando por castigar indiscriminadamente -en un acto de injusticia que me acabará llevando al Tribunal de la Haya a juzgar por los gritos de los implicados- al chinchado y al chinchador (que al fin y al cabo son papeles reversibles que desempeñan alternativa e incluso simultáneamente). Os aseguro que estas peleas son, con mucho, lo más agotador de nuestra ya agotadora cotidianeidad. Me ponen a prueba desde que abro un ojo por la mañana hasta que lo cierro por la noche. La semana pasada tuvimos una tregua de un par de días, porque el mayor se fue con el colegio de viaje de estudios. Y el mediano, que en su rol de niño sandwich está indefectiblemente implicado en todas las broncas que tienen lugar en casa, de repente parecía otro niño. Tranquilo, sereno, pacífico! Nadie chinchaba a nadie. Y sin venir a cuento, una noche me soltó, "pues ahora que no está M. estoy de lo más contento, sin nadie que me chinche". Sin nadie que me chinche.... Os aseguro que esa frase me quitó el sueño esa noche. Y de verdad que no pude evitar pensar que a este niño le he amargado la infancia con tanto hermano...


7 comentarios:

  1. Náaaaaaaa, en el fondo el chinche es la salsa, mujer. Es lógico que disfruten de tener más atención y menos jaleo unos días, pero qué aburrido no tener con quien pelearse cuando es tu rutina, te lo digo por experiencia. Cualquier día de estos te sorprenderán, como me ha pasado a mí hace poco, con una conversación en la que los tres, sí sí, LOS TRES, comentaban unánimemente que realmente lo que más les gustaría a día de hoy sería tener otro hermano. Casi se me salen los ojos de las órbitas, "otro hermano?, no os parece que ya somos bastantes? si no tenemos ni sitio...", acerté a decir yo. "Bueno mami, le pasaríamos todo y una cama se mete en cualquier sitio". Entonces, aunque sigas convencida de que tu familia ya está completa, pensarás que a lo mejor no ha sido tan mala idea decidirte por la familia numerosa.

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  2. te lo dice una hija única: me hubiera encantado tener hermanos!!! y sí, todos los juguetes eran para mí, todo el espacio era para mí, pero yo me pasaba la vida convenciendo a mis mejores amigas de que se vinieran a dormir a casa... y ahora de mayor, cuando se muere tu madre y hay miles de papeleos, vale que hay familias que acaban fatal por esas cosas, pero a mí me hubiera gustado tener con quien compartir lo malo y lo bueno... así que has -hemos, que yo tengo dos- hecho muy bien!!!

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  3. Cuanta razón tienes, los mios están todo el día a batalla campal, pero es cierto que todo eso lo suplen cuando veo cosas como ayer: la mediana tuvo un lacasito que le habían dado mas de una hora metido en la mano, para darselo a su hermana pequeña para cuando saliera de la guarde

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  4. eres genial¡¡¡¡
    yo estoy con la misma pelea de "chichaos" todos los dias

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  5. Ays estás describiendo mi casa, también tengo 3, me agotan esas peleas y al final acabamos todos chillando que parecemos locos.
    A mí, mi hija mayor, 7 años, me ha dicho que le gustaría ser hija única y no es por los juguetes y las cosas "es porque así solo estaríais pendientes de mi".
    En fin, las complejidades de la maternidad, vas quemando etapas y ves que superas una dificultad y aparecen otras 3 juntas.
    Paciencia.

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  6. Pues yo puedo hablaros de las dos cosas. Por un lado, yo soy hija única y actualmente hecho mucho de menos tener hermanos. Como dice una compañera por aquí arriba, necesitas a alguien que pueda sentir lo mismo que tú cuando pasan cosas buenas, pero sobre todo, cuando pasan cosas no tan buenas en tu familia. Por eso quizás, yo he tenido 3 niños (y tendría más pero cada vez que lo digo mi marido sale corriendo jajajaja). Sí, se pelean, se gritan, se chinchan, pero cada vez que se protegen se dan un abrazo o se muestran cariño a mí se me cae la baba. Realmente a mí sí que me compensa.

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  7. Todo tiene sus pros y contras!! Mi bella Amelia será hija única y espero que no sea menos feliz por eso. Es lo que estamos tratando su papá y yo.

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