viernes, 28 de diciembre de 2012

Una reina maga contra los juguetes sexistas

La madre imperfecta llevaba en el bolso bien guardado un folleto de la campaña a favor de los juguetes no sexistas que le habían dado por la calle. Se lo había leido bien aplicadita y se lo había vuelto a guardar en el bolso para tenerlo bien presente. Y se echó a las calles de incógnito convertida en la Reina Maga paladina de la lucha contra el sexismo en la infancia.
En su cabeza resonaban las machaconas repeticiones de sus hijos, porque como es bien sabido, las crias humanas son capaces de repetir la misma cosa millones de veces, sobre todo cuando se trata de los regalos que les piden a los Reyes. El mayor quería un coche teledirigido, y la niña, en plena fiebre de las princesas disney, una cenicienta y una rapunzel. El mediano una peonza de esas que tienen un tirador y un nombre imposible de pronunciar y más aún de escribir. ¿Es sexista una peonza? Consultó el folleto por si acaso se le había pasado un listado de juguetes sexistas, y no, no había, tampoco un número de teléfono adonde llamar para hacer consultas. Sobre el coche teledirigido y las princesas Disney no tenía ninguna duda: eran claros instrumentos de la dominación sexista a la que están sometidos hoy en día los niños occidentales. ¿Por qué los niños quieren coches de rally y las niñas princesas de sonrisa almibarada? ¿Hay algo que se puede hacer para revertir esa tendencia? Como madre se sentía en la obligación de intentarlo.
Cierto es que este año sus tres hijos habían sido extraordinariamente comedidos en sus peticiones, y la madre imperfecta no sabía si sentirse orgullosa, por estarles enseñando a sus hijos el valor de la austeridad y la contención, o culpable por ser una madre castradora y frustradora de sus deseos en una época tan entrañable como la navidad. Con esas dudas entró en la juguetería, decidida a no sucumbir a las imposiciones sexistas. Pero hete ahí que se dio de bruces con algo con lo que no contaba: una caja de Lego con la mismísima cenicienta subida a una carroza hecha de piezas gordotas de Lego. Y vio ya a su niña jugando con su cenicienta mezclada con el lego de bomberos que tenían sus hermanos. Y para calmar su conciencia, pensó que incluso a su hijo mediano le gustaría esa carroza para echar una carrera con sus pilotos. Así que cogió como un tesoro la última caja que quedaba, no se la fueran a quitar. Y tan contenta, con la conciencia ya más tranquila, porque no hay como una madre para manejar a su favor los argumentos en una dirección y en la contraria, se encaminó a coger un coche teledirigido, que, sin duda, también le encantaría a la niña para embestir a sus muñecas. De camino hacia la caja, se hizo con la peonza. Y pagó más contenta que unas pascuas, con la satisfacción que da el haber cumplido una misión importante.



jueves, 27 de diciembre de 2012

Feliz 2013

Llevo varios días pensando en mis propósitos para 2013. Y os aseguro que no se me ocurre ninguno digno de ser mencionado. Claro está, seguro que alguna lectora atenta y aplicada (que, por extraño que os parezca, las hay, si es que no os merezco) me dirá, y con razón, que, después de haberme comprometido hace un año a darme crema hidratante después de la ducha, tampoco tengo que romperme mucho la cabeza ahora buscando un propósito mucho más elevado, porque a los ojos de todos está que tengo el listón muy bajo y que con cualquier cosita me conformo. Y así es; la verdad, buena gana de pensar en aprender un nuevo idioma o conseguir un cuerpo escultural, porque luego vienen las decepciones, y no está una con el cuerpo para chascos. Así que aquí sigo dándole vueltas, porque algo hay que pensar para el nuevo año, que es buen momento de hacer propósito de enmienda. Y mira, ahora que lo pienso, mi propósito va a ser este: tratar de mantener mi casa como una burbuja de alegría, es decir, que, en la medida de lo posible, no entre dentro el desánimo y el catastrofismo que nos rodea. Dejar los malos rollos en el felpudo de la entrada y abrir la puerta de buen humor, que mis fieras no tienen la culpa de nada. Y una vez dentro, disfrutar cada momento, de esos pequeños placeres que la crisis no puede arrebatarnos: cada partida de Memory (momery, para la niña), de cartas, de cada cuento, de cada tanda de galletas recién horneadas, de cada pizza, de cada beso y de cada abrazo. Ala, ahí queda eso, que no es poco. Feliz 2013.

viernes, 21 de diciembre de 2012

FELIZ NAVIDAD

Ahora que el mundo no se ha acabado (y sin embargo, empiezan las vacaciones escolares, que es lo más parecido en la tierra no al fin del mundo pero sí al fin de la tranquilidad), ya os puedo desear unas Felices Navidades. Que disfruteis cada minuto como si el fin del mundo fuera cierto, porque esos momentos únicos, esas capsulitas de felicidad, son el mejor antídoto para salir adelante en estos tiempos inciertos que nos ha tocado vivir. Así que ya sabeis, a cantar villancicos hasta quedaros mudos, a pintar postales de Navidad, con mucha purpurina, que anima mucho, a  hacer galletas con forma de estrella, todos con un gorro de Papa Noel. Y sobre todo, no me veais las noticias!.
FELICÍSIMAS NAVIDADES

martes, 18 de diciembre de 2012

El día grande de la madre fan

La madre fan se echa a las calles de buena hora, arreglada como un pincel, con ropa cómoda para aplaudir a destajo. La madre fan se pinta la cara para aparentar la mejor cara del mundo, y ser la madre más guapa del universo -a ojos de sus hijos, naturalmente-, y tiene buen cuidado de ponerse máscara waterproof, porque ya sabe que con la emoción siempre se echa unas lagrimillas y no quiere acabar como un oso panda. La madre fan no olvida la cámara de fotos y video, que tuvo buen cuidado de poner a cargar la noche anterior, porque algún año la ha llevado sin batería. La madre fan, que se ha pasado el día anterior  horneando galletas de Navidad para la fiesta de navidad de su hija, aprovecha el momento social para conocer a las madres de las amiguitas de sus hijas, intercambiar teléfonos, recetas de galletas, y hacer planes futuros para invitar a las amiguitas a casa. La madre fan graba en su totalidad cada una de las canciones que susurra su hija -decir cantar sería demasiado triunfalista-, con buen cuidado de terminar justo a tiempo para que, cuando su niña le mire nada más terminar la canción, ya estar aplaudiendo a rabiar. La madre fan también graba a otros niños, para que no se diga que solo tiene ojos para la suya. La madre fan se ha pedido el día libre en el trabajo para no tener que estar pendiente de la hora y poder aplaudir hasta que la echen de la sala. La madre fan tan pronto aplaude en un recital -susurrado- de villancicos que vocifera en un torneo de baloncesto. La madre fan también tiene elogios para otros jugadores que no son sus hijos. La madre fan no se avergüenza de saltar del asiento cuando un retoño suyo marca canasta. La madre fan regresa a casa exhausta y afónica, pero feliz.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Regalad libros, por lo que más queráis

A riesgo de convertirme en la típica madre repetitiva, siempre siempre regalo libros. En todos los cumpleaños de mis fieras y de sus amigos. Mi tesis es que los niños se aburren de los juguetes, acaban arriconándolos, y que una vez que tienen dos coches, o dos peluches, un tercero les sobra. Pero un libro nuevo, una historia diferente, que te abre los ojos a otros mundos reales o imaginados, nunca nunca está de más. Siempre viene bien un nuevo libro. Para que lean (y así de paso mejoren en esos rankings educativos en los que tan mal quedan los niños españoles), para que desarrollen su imaginación, para que sueñen otros mundos, para que conozcan otras realidades, para que vuelen. Cada uno de mis hijos tiene una estantería repleta con sus propios libros, allí tiene sus mundos y a ellos recurren varias veces al día, y sobre todo en ese momento mágico de antes de irse a dormir.
Como es época ahora de muchos regalos, aquí os dejo esta guía de los mejores libros para niños y adolescentes publicados este año: Los mejores libros del 2012
Y una recomendación personal mía, de un maravilloso libro navideño para disfrutar con vuestros hijos (de la superrecomendable editorial SM, que además en Navidades por cada libro que se compra, dona otro a una ONG). No os perdais ese maravilloso subtítulo que es todo un lema a tener en cuenta en esta época tan consumista: Los regalos que más te harán soñar son los que no existen.



lunes, 10 de diciembre de 2012

Que alguien invente algo, por caridad

Hace décadas que el hombre pisó la luna; se ha mandado un robot a Marte; los ordenadores son tan finos como un periódico; se ha descubierto la secuencia del ADN; se ha logrado alterar los genes; las redes de comunicación unen prácticamente todos los puntos del planeta; la cirugía fetal salva vidas de niños en el vientre de su madre; la mayoría de los cánceres se superan; se ha logrado aprovechar la energía del sol y de las corrientes marinas. Con todo lo que ha avanzado la humanidad en el último siglo, con tanto progreso técnico, científico y médico, me pregunto yo que como es posible que en pleno siglo XXI no se haya logrado combatir eficazmente los piojos!!!! Que parece mentira que la única manera efectiva de acabar con la plaga sea ir despiojando uno a uno de la cabeza de la cria, igual que hacen las orangutanas en los documentales de La 2!! Que se han vuelto invulnerables a todas las lociones y no hay otra manera de terminar con ellos. De verdad que al que descubriera la manera de eliminarlos, de erradicarlos de la faz de la tierra, le daba yo el Premio Nobel de la Paz, porque de verdad que pocas cosas crean tanta tensión en mi hogar como una plaga de piojos.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Un señor muy avaricioso

No sé si son los acontecimientos, que cada día se superan, o que simplemente mi niño mayor se está haciendo mayor y ya quiere explicaciones más concretas y menos vagas. Pero el caso es que cada vez me cuesta más explicarle las noticias. Antesdeayer sin ir más lejos, vio a Diaz Ferrán en la portada del periódico, y luego en las noticias, camino de la cárcel. Y me preguntó: 'Mamá, ¿y este señor qué ha hecho?'. Yo estaba leyendo, dejé el periódico, respiré hondo, y se lo expliqué lo mejor que pude, sin saber muy bien hasta dónde puede entender. Pero debió de entenderlo, porque cuando terminé de contarle, comentó. 'Pues eso es de ser muy avaricioso, ¿verdad?'.

Mejor Manolo

Aprovechando que tenemos nueva entrega de Manolito, perdón, Mejor Manolo (gracias, Elvira), rescaté para mi hijo mayor los libros de Manolito que tenía guardados esperando que les llegara el momento de leerlos, que ya con diez años recién cumplidos me parece que ya puede disfrutarlos. Se los entregué como oro en paño. Y al leer el título de uno de ellos, Yo y el imbecil, a mi hijo se le hicieron los ojos chiribitas, como si su madre le hubiera dado a leer un libro prohibido. '¿El imbecil?', preguntó atónito, sin dar crédito a ver un insulto impreso nada menos que en la portada de un libro, que además le estaba recomendando su madre, la misma que le prohibe terminantemente usar esa palabra. "Sí, el imbecil, así llama Manolito a su hermano pequeño", contestó una, imperturbable, con toda naturalidad. Con cara aún de sorpresa, mi hijo agarró los dos libros y se los llevó raudo y veloz, pensando que lo mismo yo me arrepentía de habérselos sacado, y se puso inmediatamente a leerlos en su habitación. Al poco rato, me llamó, con la misma voz de sorpresa, para decirme, como con temor, "mamá, pero es que este libro es un poco macarra" (palabra que usa para referirse a todo lo que va contra el orden establecido, establecido quiero decir mayormente por su madre). Le tranquilicé, le dije que sí, que Manolito a veces era un poco macarra, y sus amigos todavía más, pero que era muy divertido. Y entonces sí, ahí sí que empezó a partirse de la risa. Y se ha leido dos libros en menos de una semana. Gracias, Manolito, perdón, Mejor Manolo, que así se llama el nuevo título de la serie, que ya está en manos de mi hijo. Y gracias, Elvira.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Diez negritos en adviento

Una tenía preparado su calendario de adviento, con sus sorpresitas, sus chucherías, sus pegatinas, sus planes navideños... Con toda ilusión había ido yo recopilándolo a escondidas. Todo listo para empezar, como es de rigor, el 1 de diciembre. Pero hete ahí que el destino tenía otros planes para nosotros. Y en vez de comenzar con el guión navideño, nos tocó por carambolas del destino, el de una película de terror. El virus asesino en vez de Cuento de Navidad. En la madrugada del 1 de diciembre empezó la niña a vomitar y estuvimos toda la noche sin dormir. Al principio yo pensé, ilusa de mí, que le había sentado algo mal y que era un episodio aislado sin mayor trascendencia. Pero cuando el mediano empezó a sentirse mal, ahí me di cuenta ya de que la cosa apuntaba a mayores. El virus asesino había entrado en casa. Y ya no había nada que pudiéramos hacer para frenar sus macabras andanzas. Os aseguro que cuando el mayor sucumbió, me sentía como en la historia esa de Agatha Cristie, Diez negritos, en la que van cayendo muertos de uno en uno y están todos aterrados sin saber quién va a ser la próxima víctima. Mi marido se fue a correr al parque para ver si con el ejercicio físico a temperaturas polares contrarrestaba la amenaza. Y a mí ganas me dieron de darme al ron para matar el virus con un exceso etílico. Pero todo fue en vano. El virus se mostró impacable y al tercer día sucumbimos los adultos. A ver si hoy cinco de diciembre, un poco desmejorados y con algún kilo menos, nos vamos ya poniendo en modo navideño.

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