miércoles, 29 de febrero de 2012

Nuevas posturas del Kamasutra

No suelo colgar material ajeno a este blog. Digamos que tiendo a la autarquía y a darle vueltas a mis obsesiones. Pero en esta ocasión no puedo resistirme a compartir con vosotros estas nuevas posturas del kamasutra. ¿Cual practicais vosotros? Os adelanto que nosotros la de Macho del Infierno (por si no se ve bien, es la de arriba a la derecha). Ahora entiendo mi dolor lumbar.















lunes, 27 de febrero de 2012

Reflexiones tardías sobre Soraya

No he tratado nunca el ya manido tema de la vicepresidenta del gobierno, Soraya Saenz de Santamaría, y de su súbita incorporación a la más frenética actividad laboral tras el nacimiento de su primer hijo. Vamos, que debía de tener todos los puntos aún en su sitio y ya estaba dándolo todo por el nuevo gobierno, que hasta a mí me dolían los bajos de verla en el balcón de Génova en esa noche de victoria electoral. Y os confieso que si no he escrito nada sobre el tema, y he estado tentada en más de una ocasión, es porque no acababa yo de tener las ideas muy claras. Supongo que entre las secuelas de mis años sin dormir está, entre otras muchas, la lentitud en alcanzar conclusiones. Pues bien, hoy he conocido a una flamante directora general del nuevo gobierno, también recién parida, y también haciendo malabares para estar en todas partes entre toma y toma de su hijo, pendiente del móvil para ver cuando tiene que salir corriendo a a cumplir con su función mamífera o cuando la reclama el señor ministro, y plenamente convencida de que ni quiere dejar el cargo ni quiere dejar de dar el pecho a su hijo. Y he pensado yo, ¿Y por qué tenemos que renunciar a nada? Será una locura andar corriendo de aquí para allá, que no lo niego. Yo misma me incorporé al trabajo cuando mi primer hijo tenía menos de un mes, y durante su primer medio año de vida me hice una media de 40 kilómetros al día en trayectos cortos para mantener la lactancia materna exclusiva, arriesgando mi cordura mental, mi trabajo y mi integridad física, que conducir en esas condiciones no se lo deseo a nadie. Con mi segundo hijo agoté las 16 semanas de permiso de maternidad, y con la niña hasta le añadí un mes de excedencia. Es decir, que cada hijo te llega en un momento diferente, con unas circunstancias muy distintas, y te pilla en una coyuntura u en otra, e incluso te puede llegar en el momento más importante de tu vida en el que además tú estás con ganas de comerte el mundo, y ¿por qué vas a renunciar a ello? Todo esto para concluir que cada mujer ha de poder decidir cómo ejercer su maternidad (que los hijos también suelen tener padres, no lo olvidemos) y cómo organizar su vida y decidir si aprieta el acelerador o frena, que ya bastante difícil tenemos las cosas, como para que encima te estén criticando por lo que haces o dejas de hacer. Así que ánimo Soraya y Guillermina!


domingo, 19 de febrero de 2012

Aprende geografía con Danonino

Igual que el mes anterior, y que el próximo, Danonino sortea un globo terráqueo interactivo CEFA. Es espectacular, en casa estamos aprendiendo geografía toda la familia (y confesaré que mis hijos están poniéndome en más de un apuro del tipo con preguntas, Mamá, cual es la capital de Uganda? o cuantos habitantes tiene Brasil? , a lo que yo respondo con cara impasible, pues hijo, a ver eres tú el que tienes que adivinarlo y aprenderlo).
Para concursar, solo tenéis que mandar un comentario con vuestra dirección de correo electrónico. Podeís hacerlo hasta el próximo domingo 25 a las 24 horas. Suerte!

jueves, 16 de febrero de 2012

Madre insumisa en Carnaval

Desde aquí lo digo alto y claro: mi hijo no va ir disfrazado de egipcio al colegio. En cuanto termine este post le mando el link a sus profesores y al director del cole para que sepan que esta madre aquí mismo procede a declararse insumisa. Al igual que hubo una época en que los hombres se negaban a ir a la mili, yo me niego a proporcionarle a mi hijo el disfraz exigido por el colegio. Que no sé yo además de dónde surge esta obsesión por el mundo egipcio, digo yo si será una campaña pagada por Turismo de Egipto para paliar el descenso en visitantes tras las revueltas. Ayer mismo me decía mi hermana que a su hijo de tres años le habían exigido hace dos días que mañana fuera disfrazado de egipcio, y que las madres de su clase, raudas y diligentes como solo las madres sabemos serlo, se habían recorrido todas las tiendas chinas de Madrid y periferia a la búsqueda de un disfraz de egipcio sin encontrarlo (cosa que me decepciona porque normalmente estos ávidos negociantes saben detectar las oportunidades de negocio donde las haya, ya sea en época navideña o en san isidro). Bueno, pues a lo que iba, que aún estaba yo perpleja de las exigencias del cole de mi sobrino, cuando me llega un mail del colegio de mis hijos para avisarme de que se está pidiendo a los niños, hoy jueves, que mañana viernes vayan vestidos de egipcio. Pero ¿qué conspiración es esta? ¿Por qué esta obsesión con el Antiguo Egipto? ¿Quién se cree que se puede improvisar un traje así de un día para otro? Y sí, las madres todo lo podemos, pero esta madre que aquí firma en esta ocasión ni quiere ni puede. Así que mi hijo mayor irá de lo que le apetezca, pero no de egipcio. Y si quereis ahora mismo iniciamos aquí una campaña de recogida de firmas en contra de las imposiciones de disfraces sin fin de semana de por medio.

lunes, 13 de febrero de 2012

Feliz Día de los Enamorados

Nunca he sido yo muy de celebrar esto de San Valentín, ni siquiera en el fragor de la pasión de los primeros meses (que lo hubo aunque ahora cueste creerlo), pero vamos, en mi situación actual de crianza se me antoja tan peregrino como celebrar el Aniversario del descubrimiento del acelerador de partículas o la independencia de Kirguistán. Y seguro que me diréis (ya os voy leyendo el pensamiento, jeje, son muchos meses los que llevamos aquí analizándonos unos a otros) que hay que cuidar la vida de pareja, que es importante mantener una relación adulta, que hay que mimarse, que hay que reservar espacio para todo. No lo niego. Toda la razón tenéis. Pero de ahí a que logre hacerlo va un trecho. Solo voy a contar tres anécdotas bastante reveladoras del desgaste que experimenta una pareja con hijos (la mía, pero podría ser otra):
- El verano pasado durante las vacaciones estaba mi hermano tendiendo la ropa mezclada de toda la familia y preguntó a mi hermana (madre de dos niños de corta edad) y a mí si unos calzoncillos estampados eran de alguno de nuestros maridos, y las dos respondimos, prácticamente al unísono, “pues no sé”. Y mi hermano, que no tiene hijos, respondió “no me quiero imaginar la vida que lleváis que no reconocéis los gayumbos de vuestros maridos”.
- El otro día, en un momento de ternura, cogí la mano del padre de las criaturas y casi me llevé un susto de lo grande que me pareció, acostumbrada como estoy a sujetar exclusivamente manos diminutas y regordetas.
- Pero sin duda el momento más bajo que alcanzó mi vida de pareja fue cuando en una cena le fui a dar una cucharada de puré al padre de las criaturas. Ahí me di cuenta de que habíamos tocado fondo y que había que empezar a remontar. Un poquito hemos remontado, no os lo voy a negar, y su esfuerzo nos ha costado, pero vamos, lo que más nos une a día de hoy es que somos compañeros en un curro de 24 horas y siete días a la semana, y eso sí que es un vínculo. Así que no, hoy no saldré a cenar con el padre de las criaturas, ni espero rosas, pero mira, como ya casi me he puesto romántica voy a tener un detallín y le voy a mandar un SMS, seguro que se lleva un susto y piensa que le oculto algo o que tengo que pedirle que me cambie algún turno...

sábado, 11 de febrero de 2012

En el zoo

Visitar un zoo me genera siempre sentimientos encontrados. No lo puedo evitar. Por una parte la pena de ver a esos animales ahí en vez de estar corriendo por la sabana, o saltando de árbol en árbol en alguna perdida selva tropical, o deslizándose por el hielo. Pero al mismo tiempo es una pasada ver la cara que ponen mis hijos al ir descubriendo las diferentes fieras a pocos metros. Que mi hijo mayor casi se infarta corriendo de un recinto a otro. Mira un elefanteeeeeeeeeeeeeee. Corred aquí que hay un oso pardoooooooooo. Claro, lo suyo sería verlos en su hábitat natural, pero como de momento no hemos logrado llenar la hucha destinada al safari en Kenia, pues nos tenemos que conformar con esto para ponerle cara los animales que vemos en los libros. El pasado domingo, desafiando con heroismo la alerta por frio polar, fuimos al zoo zoo aquarium de Madrid -que la verdad me sorprendió muy positivamente, todo un puntazo- y desde entonces mis propias fieras no paran de hablar de todo lo que vieron. La sensación: las jirafas.

viernes, 3 de febrero de 2012

Precauciones para encarar un fin de semana de frio polar

Ya pueden bajar las temperaturas bajo cero que a nosotros no nos pillará desprevenidos. Todas estas precauciones hemos tomado:
Radiadores encendidos a tope.
Provisión de pelis infantiles de la biblioteca.
Amiguito que se queda a dormir en casa.
Harina suficiente para hacer varios bizcochos y pizzas.
Dos docenas de huevos para hacer todos los postres que se nos ocurran, que el frio, aunque sea de ventanas para afuera, da mucha hambre.
Suficiente chocolate en polvo para varias tazas. Y especias para darle el 'toque adulto'.
Reservas de vino tinto como para reanimar a un regimiento.

Y anuncio ya que esta familia tiene intención de ir el domingo al zoo, pertrechados como para ir al Polo Norte, que la intemperie viene muy bien a las fieras, propias y ajenas. Así que iremos a ver pingüinos y osos polares, que estarán como en casa.

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