miércoles, 5 de diciembre de 2012

Diez negritos en adviento

Una tenía preparado su calendario de adviento, con sus sorpresitas, sus chucherías, sus pegatinas, sus planes navideños... Con toda ilusión había ido yo recopilándolo a escondidas. Todo listo para empezar, como es de rigor, el 1 de diciembre. Pero hete ahí que el destino tenía otros planes para nosotros. Y en vez de comenzar con el guión navideño, nos tocó por carambolas del destino, el de una película de terror. El virus asesino en vez de Cuento de Navidad. En la madrugada del 1 de diciembre empezó la niña a vomitar y estuvimos toda la noche sin dormir. Al principio yo pensé, ilusa de mí, que le había sentado algo mal y que era un episodio aislado sin mayor trascendencia. Pero cuando el mediano empezó a sentirse mal, ahí me di cuenta ya de que la cosa apuntaba a mayores. El virus asesino había entrado en casa. Y ya no había nada que pudiéramos hacer para frenar sus macabras andanzas. Os aseguro que cuando el mayor sucumbió, me sentía como en la historia esa de Agatha Cristie, Diez negritos, en la que van cayendo muertos de uno en uno y están todos aterrados sin saber quién va a ser la próxima víctima. Mi marido se fue a correr al parque para ver si con el ejercicio físico a temperaturas polares contrarrestaba la amenaza. Y a mí ganas me dieron de darme al ron para matar el virus con un exceso etílico. Pero todo fue en vano. El virus se mostró impacable y al tercer día sucumbimos los adultos. A ver si hoy cinco de diciembre, un poco desmejorados y con algún kilo menos, nos vamos ya poniendo en modo navideño.

2 comentarios:

  1. Isabel, vaya dieta de choque que os habéis echado encima para atacar los turrones. Bueno ya sabes como va eso dos días fatal y de golpe nuevos. Muchos besitos creativos.

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  2. Temidos virus, con lo mal que se pasa. ¡Animo! Y a recuperarse. Hay calditos caseros, que hacen milagros. Y a disfrutar de ese calendario. De que manera tan sencilla, disfrutan con ilusión.
    ¡Saludos!!

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