miércoles, 12 de septiembre de 2012

Nos toca semana de adaptación al cole

La pequeña de 9 a 10, 30. Y los otros dos de 9 a 1. Total, que me paso la mañana yendo y volviendo del colegio. No hago otra cosa, vamos. Y menos mal que me he cogido vacaciones para esta primera semana. Que la adaptación aquí la hago yo. Soy  yo la que se tiene que 'adaptar' al nuevo ritmo escolar. A levantarnos todos a una hora razonable, vestirnos, a ser posible cada uno a si mismo porque sino no nos van a dar las manos, que este año ya salimos todos de casa, no como hasta ahora que la niña se quedaba en casa y era una menos a vestir y arrastrar por la calle. Y una vez vestidos, a desayunar, a ser posible un desayuno completo (leche con pan) porque sino luego no hay quien aguante hasta la hora de la merienda. Y luego a lavarse la cara, para no ir con berretes de chocolate al cole, y los dientes, que lo de los dientes de verdad que tiene mucho mérito, que me toca estar todo el día detrás de ellos para que se los laven, y así luego las encuestas, de esas que hace alguien pensando en culpabilizar a los padres, que siempre hay algo que echarnos en cara, dicen que la mayoría de los niños españoles solo se lavan los dientes dos veces al día. Y qué queréis que os diga, que ya me parece una proeza, que se los laven dos veces, pero vamos, esto lo negaré ante el dentista encima de la tumba de mis antepasados. Y eso, que una vez vestidos, desayunados, lavados y peinados (que esa es otra, peinar), toca revisar las meriendas, para que cada uno lleve la suya, y meterlas en las mochilas. De verdad que me siento como un arriero en plena transumancia. Ganas me dan de irme a algún curso de entrenamiento de animales a ver si me enseñaban cómo modular mi voz, cómo adoptar un tono que provoque una obediencia ciega e inmediata en los cachorros. Sobre todo inmediata, porque no sé cuánto tardaremos en coger el ritmo para llegar a la hora. Que por más que grito, ayudo, amenazo, estimulo, chantajeo, no hay manera de que se vistan y desayunen en un tiempo razonable. Y a esto hay que sumarle, al menos en estos primeros días, el rechazo frontal al cole. "No quiero ir al cole", fueron las primeras palabras esta mañana de la niña y el mediano. A este último logré convencerle, tras media hora de dialéctica, de las ventajas de la escolarización. Pero a la niña no hubo manera y me tocó llevarla berreando y en brazos desde casa hasta el cole, que vaya espectáculo hemos dado por el barrio. Y en el cole la maestra me la ha tenido que arrancar literalmente de los brazos. Pero ventajas de tener varios hijos, mientras que con el primero y el segundo se me rompía el corazón de dejarles llorando, ahora con la niña ni me he inmutado, se la he pasado berreando a su profesora y me he ido tan pancha a tomar un café con una amiga. Corazón de pedernal me he vuelto.
Pues eso, que feliz vuelta al cole.

4 comentarios:

  1. Igual acá. Este año entró el pequeño, se arrancó a llorar cuando yo me iba y me dio a mí fue pesar con las profesoras porque se quedaron 10 niños llorando al tiempo y a ellas no les alcanzaban los brazos. Bueno, que sepan lo que es bueno. Y me fui tan contenta al trabajo! jajajja.

    ResponderEliminar
  2. Jajajaja, parece que has estado en mi casa esta mañana!!!!
    Lo suscribo todo (incluido lo de los dientes, me cuesta horrores!)

    ResponderEliminar
  3. Jajajaja... Feliz curso. Loable comienzo de mañanas que te espera...

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Tu blog está excelente, me encantaría enlazarte en mis sitios webs. Por mi parte te pediría un enlace hacia mis web y asi beneficiar ambos con mas visitas.

    me respondes a munekitacat19@hotmail.com
    besoss
    Emilia

    ResponderEliminar

Compártelo