viernes, 25 de mayo de 2012

El bolso sin fondo de Mamá Mumin

Ya os he contado que soy una madre sargento. Por lo menos la mayor parte del tiempo. Me gustaría que fuera menos a menudo. Quisiera ser otra madre. Antes de tener hijos mi modelo de madre ideal era Mamá Mumin, la rechoncha matriarca del clan Mumin, esos deliciosos personajes finlandeses reeditados en España por la editorial Siruela en una colección deliciosa (buscadlo en la Feria del Libro de Madrid, no os defraudarán, no me canso de decirlo). Una siempre quiere ser de otra manera, pero luego la realidad se impone y te convierte en otra. Es así. Resignémonos, o no nos resignemos y tratemos de evitarlo. A lo que iba, que yo quería ser como mamá Mumin, esa madre maravillosa, que nunca pierde el buen humor ni la paciencia, que siempre tiene la despensa llena de mermeladas caseras, que perdona todo a sus hijos porque sabe que en el fondo son maravillosos, que confia en ellos ciegamente porque sabe que eso les fortalece, que siempre les recibe con buen humor, a ellos y a todos sus múltiples amigos, hagan lo que hagan, que se apunta a cualquier plan por disparatado que sea, que sabe cómo actuar en cada momento... Y que lleva con ella siempre un enorme bolso lleno de todo lo que se puede necesitar en cualquier circunstancia, como las hojas de abeto para los dolores de tripa.
Al final de mamá Mumin, tengo que reconocerlo, no he logrado tener mucho, aunque ya os digo que la tengo en mente y cuando le releo los cuentos a mis hijos trato de pensar en todo lo que tengo que aprender de ella. Pero si hay algo en lo que no tengo nada que envidiarle es en el bolso. Otra cosa no tendré, pero un bolso bien preparado ese lo llevo siempre conmigo, faltaría más. Cuando salgo con mis criaturas llevo un bolso que más que bolso parece el sombrero de un mago porque en su interior se puede encontrar cualquier cosa. Llevo siempre galletas y frutos secos, para esos intempestivos ataques de hambre, pañuelos de papel y toallitas húmedas, pinturas y papeles para entretener las esperas, bolsas de plástico porque nunca se sabe qué podemos encontrar por el camino, algún jersey por si hace frio, hasta hace poco llevaba hasta recambios de ropa interior, ahora ya me he relajado un poco con eso, tiritas. Y desde hace poco también he metido una barrita de arnidol, una especie de barra mágica que alivia  los golpes, porque con las fieras hay que estar preparada para cualquier eventualidad. Eso me consuela, pensar que por lo menos en el bolso me parezco a mamá Mumin.

12 comentarios:

  1. Buaaaaa! No llevo nada de eso en el bolso. Si ya lo pienso yo cuando alguna mamá del parque me tiene que ofrecer una toallita...Soy un desastre y una mala madre.Ni Arnidol, ni ná. A lo sumo keenex y con suerte en verano agua para la peque...ains...

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  2. yo tb tengo tres. Los tres chicos (5 años, 4 años y 2.5 años), ya sabeis que mi vida se parece bastante a la vuestra.
    hace tiempo de desistí de bolso, voy directamente con la mochila, como un caracol, a la que añado, además de lo que cuentas: botella de agua, un pañal y sigo con los calzoncillos de repuesto....
    Mis amigas se sorprenden cuando ven las bolsas verdes de plástico que llevo siempre conmigo, por si hay urgencias ineludibles.....

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  3. Mira, los colores no los llevo y los añadiré a mi macrobolso. No me digas que no da gusto cuando necesitan algo y puedes sacarlo del "bolso-chistera". A mí cuando me pasa, me sube la autoestima maternal :-) Besos.

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  4. Me identifico contigo al 200%, yo haciendo gala a mi nombre, tengo un bolso tamaño maletón y menos lámparas como en la peli, llevo de todo. También llevo galletas, frutos secos no pero alguna chuche, Arnidol por supuesto, crema para los labios, botellita de agua.....
    Buf no sigo que me estreso.....

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  5. Me encanta tu blog, pero últimamente me pierdo los post podrías poner la opción de recibir las actualizaciones x email.
    Muchas gracias:)
    Montse

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    1. soy una inepta tecnológica, pero tengo un 'angel de la guarda' que me ha instalado el RSS para poder suscriberse y recibir los posts.

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  6. Yo la barrita de Arnidol también la llevo siempre encima, y respecto a lo de ser como mamá Mumin... es lo que tiene ser personas y no dibujos animados... ¡ellos pueden ser como quieran! ;o)

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  7. Yo también tengo un bolso de esos. Pero osy tan desastre que, cuando llega el momento de echar mano de algo, es imposible encontrarlo entre tanta cosa. Tengo que sacarlo toooodo. El objeto deseado siempre se encuentra en el fondo. Debajo de todo. Buscaré a Mamá Mumin. No la ocnozco y me ha picado la curiosidad. Gracias por la recomendación.

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  8. Je,je,je...me siento tan identificada!! ¿cómo era eso de salir de casa llevando las llaves y punto? Y con los niños, yo todos los días intento el ser así, el no alterarme, el sonreir siempre...nunca llego al final del día.

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  9. Jaja, es verdad. Yo llevo el bolso lleno, la moto de Moltó, una bolsa con cubos, rastrillos y palas, tiro de una bici y a veces hasta me llevo al perro!! Enhorabuena por el blog.

    http://lamadreninja.blogspot.com.es/

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  10. Parece que llevar la barrita de Arnidol es lo que se estila no? jajajjajaa
    Todas a la moda!

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  11. Pues si.... Parece una moda, aunque la verdad es que yo conozco Arnidol desde hace años.

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