Esta labor de madre te obliga a desempeñar roles que nunca
te habrías imaginado. La mayor parte del tiempo me temo que soy un sargento que imparte
órdenes con cara de perro y tono desabrido. He probado la amabilidad, el tono
dulce, pero de verdad que no me funciona, más quisiera yo que poder decir sin
alterarme, “Amor mio, ¿te importaría dejar de aporrear a tu hermanita?" o Alegría de mis ojos, ¿por qué no dejas ya de chapotear en la bañera que estás inundando el pasillo y ya llega el agua hasta el comedor? ". No me
funciona, lo siento, pero no me sale, o mejor dicho, no me funciona, y os aseguro que he leído mucha
literatura de expertos sobre el tema, que yo interés le pongo y que más me gustaría a mí que ejercer mi maternidad de una manera más dulce, serena y armoniosa. Serán las
prisas, será el cansancio, será que son tres, pero al final se impone el mucho
menos amoroso “Que dejes a tu hermana de una vez! "Como sigas inundando el baño te vas a enterar!”, y la lengua me tengo que
morder más de una vez para no decir algo más soez de lo que luego me
arrepienta.
La otra mitad del tiempo soy un mediador en conflictos. Me paso el
día separando niños, literalmente separando para que no se hinchen un ojo o no
se abran la cabeza, y convenciéndoles de las ventajas de vivir en paz y armonía
sin recurrir a la violencia física. Vamos, que me voy a ofrecer de mediadora en
el conflicto palestino-israelí, que lleva tantos años atascado que a lo mejor
lo que necesita es otro enfoque diferente.
Así que ahora que lo pienso, me iría de cine en la OTAN. Ese
es mi lugar. Voy a mirar ahora mismo a ver qué vacantes tienen, como esto de la
maternidad puntuara como experiencia no tendría rivales!





Pues yo tengo 4 hijos y me paso el día como tú. Llámame y nos presentamos juntas :-)
ResponderEliminarA mí me pasa lo mismo, y eso que yo "sólo" tengo 2.
ResponderEliminarSiempre me dije a mí misma que mi actitud hacia esos problemillas iban a ser refuerzos positivos, pero simepre acabo en los negativos:
-Te voy a tirar los juguetes a la basura.
- Te voy a castigar
-No vas de excursión, cumple...
aunque luego no cumplo nada de lo que digo lo que hace que el efecto hecho en mis hijos sea peor aún.
Vamos, que me voy contigo a la OTAN :)
No sabes como te entiendo !!! Yo también tengo tres y me paso el día dando voces,lidiando con unos y con otros , o con los tres a la vez y deseando que llegue la hora de dormir para poder escuchar el silencio. Pero ya no me imagino la vida sin ellos !!!!
ResponderEliminarEnhorabuena por tu blog,me gusta mucho porque me veo reflejada en todo lo que cuentas y me encanta.Un saludo.
Madre, más que en la OTAN, la ONU clama a gritos por tu intervención!! Solo que ellos (los hijos) son criaturas preciosas a las que amas y aunque a veces te saquen de quicio, apuesto que por las noches cuando los ves dormidos pensás... ¡¡ Pero si son adorables!!
ResponderEliminarMe apunto!! Y de paso que me dieran algun destino exótico al que no me pudiera llevar a nadie....
ResponderEliminarMe siento totalmente identificada con lo que escribes. Lo peor es que antes de tener a los críos, me imaginaba a mí misma como una madre abnegada y paciente, casi como la Virgen María. Como bien dices, resulta que en lo que me estoy convirtiendo es en un militar. Un saludo.
ResponderEliminar¿Que no tendrías rivales?
ResponderEliminarLa competencia es infinita, y ahora que lo dices, creo que yo también voy a presentarme. Así por lo menos, podré decir que estoy entrenando para el trabajo...
Jajjajajaa! Militares todas, yo incluida. No os preocupeis, que nuestros hijos nos lo agradecerán algún día (espero!).
ResponderEliminarMientras tanto, respiraremos hondo, iremos volando a por el Arnidol para consolarles y una cervecita para nosotras ;-D
jajajajaja.
ResponderEliminaresto es una terapia buenísima.....
Yo últimamente en algunas ocasiones (contadas) hago de Suiza y no me mojo, miro para otro lado y es al rato cuando voy a ver cómo ha terminado el asunto, es la única manera de sobrevivir.
ResponderEliminar