domingo, 15 de abril de 2012

¿De qué tienes miedo?

El otro día el mayor (nueve años y medio) entró en casa casi sin saludar, se le veía que estaba preocupado. Le pregunté que qué tal había ido en clase. "Bien", respondió mecánicamente, así que me di cuenta de que la preocupación tenía otro origen. "¿Qué te pasa?", pregunté, entrando al trapo directamente, para no perder más tiempo. "Que en la calle he visto a unos chicos malos con unos botes con algo dentro y había cuatro policías que lo estaban oliendo. Y yo creo que eran drogas, como eso que salió hoy en las noticias". "Y me da miedo", añadió ya con un hilo de voz, como asustado de oirse contar lo que le atormentaba por dentro.
Pude haberme ido por la tangente, haber inventado un cuento chino de los tantos que he derrochado en estos años, o haberle metido prisa para que se fuera a la ducha. Pero hace ya unos cuantos meses que con el mayor me he dado cuenta de que hace falta ir agarrando los toros por los cuernos cuando se ponen delante, que ya toca tener con él conversaciones de esas en las que hace falta medir cada palabra, sopesar cada silencio. Así que, a pesar de que tenía a los otros dos solos en la cocina y de que el padre de las criaturas no estaba, tomé aliento y me puse a explicarle qué son las drogas, la diferencia entre drogas legales e ilegales, el por qué no hay que tomarlas, la importancia tanto de hablar con los padres como de saber que existen para no caer en ellas. Y mientras lo hacía, al mismo tiempo pensaba frenéticamente hasta dónde podía contarle a un niño que aún no tiene diez años, si estaría haciendo bien o si m estaba adelantando, si no sería peor el remedio que la enfermedad, pero ya que me puse pues decidí seguir, porque pensé, y supongo que así, sin saberlo a ciencia cierta pero con la mejor voluntad, tomamos la mayoría de las decisiones en esta aventura de la crianza en la que nos hemos metido, que esa sería la única manera de calmarlo y de irle preparando para el mundo exterior, porque ahí fuera hace frío... Y debió de funcionar, porque su cara se fue relajando y perdiendo la expresión de terror con la que había entrado en casa.

Y ya para cambiar de tema, y desdramatizar un poco, le conté que sus hermanos también estaban muertos de miedo esa noche porque habían visto la película de Blancanieves. "Ya, pero ellos tienen miedo de cosas que no existen, porque las brujas, los monstruos y esas cosas no existen. Y yo tengo miedo de cosas que sí existen, y eso es peor", me replicó con una lógica que me dejó al mismo tiempo apabullada y desolada. Ganas me dieron de echarme a llorar con él, decirle que sí, que es mucho peor naturalmente tener miedo de cosas que existen, confesarle que yo también tengo miedo de muchas cosas que existen, vaya que si existen, admitir que cuando él nació, y me transformé en madre, me costó mucho aceptar que ahora tenía que protegerle yo a él y, por tanto, debía por lo menos fingir que no tenía miedo. E incluso confesarle que incluso hoy en día cuando algo me tortura por la noche, en esas horas previas a la madrugada en las que todo parece volverse incierto y pantanoso, lo que más me consuela es acudir a la cama de él o de sus hermanos, profundamente dormidos, y tumbarme a su lado para sentir su respiración, y dejarme acunar por ella, que es eso lo único que me alivia el miedo. Pero naturalmente no lo hice. Me limité a darle un beso y a decirle que ya estaba la cena lista, que se duchara rápido y viniera a la cocina.

P.S. Regreso a este mi ciberrincón, que es el vuestro, esta tarde desapacible de domingo después de prolongada ausencia. Gracias por seguir ahí. Se les echaba de menos.

23 comentarios:

  1. Qué difícil tratar estos temas con los niños... Supongo que es importante ir hablándolo, aunque no lo entiendan todo, se va haciendo poso.
    Yo también te echaba de menos.
    Un abrazo.

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  2. Gracias por volver, te hemos echado muchooooooooooooooo de menos.

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  3. Yo creo que hiciste muy bien. Por una parte es cierto que ya es una edad apropiada, y si encima es que te pregunta él directamente, pues hay que contestarle.

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  4. ¡¡GRACIAS POR VOLVER!! Y vaya "temazo", el mayor de mis también tres tiene 8, y me espanta ver lo cerca que está el tiempo de hablar de todos estos temas que te encogen el estómago, pero que sabes que tienes que abordar en casa, y antes de que se hagan ideas falsas con información de fuera. Besos y bienvenida

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  5. Bienvenida!!! Q alegría!! Se te echaba de menos!!!

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  6. Es difícil sabe hasta donde debes contar, que palabras usar, y como prepararlo para el mundo exterior sin asustarles... pero hacemos lo mejor que sabemos en cada momento y ocasión y creo que es nuestro único consuelo. De todos modos en mi humilde opinión , te has defendido muy bien. Yo hoy he respondido a la pregunta de mi hijo de 11 años recién cumplidos de como entran los espermatozoides dentro de una mujer...ufffff

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  7. Aquí estamos... también echandola de menos.
    Muchos ánimos en la dura tarea de madre, y sí, tienes que estar muerta de miedo. Yo lo estoy y mis hijos tienen 3 y 1 año (sigo en la etapa de no dormir), y pienso en las madres como tu, con hijos preadolescentes y me da pavor pensar en que un día nuestros pequeños se harán grandes y sufriran enfrentándose a la realidad, como le está pasando ahora a tu hijo mayor, y tenemos que seguir siendo su principal apoyo. Creo que tu actuación en ese asunto fue perfecta.
    Chelo

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  8. Hola:

    "y supongo que así, sin saberlo a ciencia cierta pero con la mejor voluntad, tomamos la mayoría de las decisiones en esta aventura de la crianza en la que nos hemos metido". ¡Cuánta razón! Aunque intentes estar preparado para lo que puede venirte encima, muchas veces te pilla de sopetón y haces lo que puedes...

    Gracias por volver. :-)

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  9. Yo hago lo mismo que tú, acostarme a su lado cuando duermen y escuchar su respiración para tranquilizarme y coger fuerzas.
    Algún día me llegará el momento de hablar de temas serios con mi hijo, espero hacerlo igual de sinceramente que tú!

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  10. A tí sí que te echábamos de menos Isabel!!
    Bienvenida de nuevo!!

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  11. Cuando nacio mi hijo la segunda noche de vida casi se ahoga, fue todo un correr de enfermeras en la habitacion del hospital y yo temblaba de miedo literalmente con mi cesarea, que ni me dolia ya siquiera del susto.

    Cuando me devolvieron esa cosita de apenas 2.5 kilos y me dijeron "vijilalo" estaba ATERRADA...me meti en el baño y empece a llorar con una tembladera que no podia controlar y recuerdo que empece a decir "mama, mama, mama....quiero que vengas".....entonces de repente entendi que ahora la madre era yo, y que ser madre es hacer como que no tienes miedo para que ellos crezcan seguros y que mi madre tambien habria llorado y habria tenido miedo....
    En ese baño con azulejos marrones del hospital, rajada enterica y dolorida, con pelos de loca propios de un ingreso hospitalario, los pies hinchados como 2 botellas de butano de la retencion de liquidos (las tetas a la par que los pies) y un camison que me hacia parecer una mesa camilla aprendi a lo bestia la primera leccion de la maternidad.
    Sali del baño, cogi a mi hijo y me lo meti en la cama.....asi hasta hoy

    5 años despues sigo acojonada, pero te juro que no me lo nota nadie.

    Un beso Isabel.

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  12. De nuevo al leerte se me han llenado los ojos de lágrimas... gracias por estos pequeños momentos!!!
    Cristina

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  13. Yo creo que la ocasión la pinta calva y que hay que ir tratando las cosas, supongo que la duda es con cuánta profundidad puedes hacerlo, pero de eso, cada padre debe valorar según el hijo, supongo. Todos son suposiciones en esto de la crianza, pocas certezas, porque todo depende de los pitufos.
    Bienvenida!!!

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  14. Y acabas de empezar! deberías sentirte afortunada porque tus hijos crecen en una familia estructurada y bajo las normas generales, es decir, felizmente casada con el padre de los tres.
    No quiero ni contarte cómo le expliqué yo a la mía que mi exmarido no era su papá y "engañarla" acerca de que su papá biológico nos abandonó sin mayores explicaciones. Y hay que hacerlo. En qué momento? cuando preguntan. Ni antes ni después. Tan sólo porque te preguntan sobre algo, es cuando te das cuenta de que están preparados para saberlo todo acerca de esa duda en particular.
    Perdona...puede parecer que te doy clases, pero ni de lejos era mi intención!
    Enhorabuena, tu hijo mayor es muy listo, llegará lejos.
    Ánimo! esto de la maternidad ya está hecho! jajaja

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  15. A todas las madres nos calma lo mismo... precioso post!

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  16. Si te sirve de algo, mi madre era de las que hablaba y hablaba de todas las cosas, creo que aunque no lo entiendan todo las cosas se van quedando.
    Yo tengos esos miedos, miedo a la adolescencia, a cómo explicarles las cosas, a todo lo que puede escapar de mi control, a todo lo que hay fuera, de lo que les puedo o no proteger... si yo estoy así y mis peques tienen de 4 para abajo, ni me imagino lo que debe ser para ti y todas las mamis que ya están en puertas de la adolescencia... solo cabe esperar que sigan teniendo estos miedos a las cosas que sí existen, y ninguno para preguntarnos lo que aún no entienden del todo... y ojalá les quede algo de lo que hablamos con ellos y sepan separar lo que hace bien y lo que hace mal...

    Un besazo enorme y otro para tu hijo que ya se nota que es inteligentísimo.

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  17. ¡¡Qué bonito!! Sí, hay tantos miedos reales que irán viendo con los años que es a nosotras las que nos da miedo...pero lo mejor es hablarlo claro con ellos (y si es necesario por la noche, acudir a su respiración para sentirnos mejor).

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  18. ¿Adelantarte? ¡¡¡¡nunca!!!! es genial que tu hijo acuda a ti para tratar un tema como el de las drogas, y es genial que su propia madre sea quien le hable y le explique en qué consisten, así no tendrá que preguntar por ahí o peor aún, buscar en google.

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  19. Mi hijo el segundo tiene exactamente la misma edad, y yo intento explicarselo casi todo adaptado a su edad, aunque el caso de las drogas es delicado, tienen una edad buena para ir entendiendo el asunto.
    Un abrazo!

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  20. Ellos tienen miedo de tantas cosas, y nosotros, los padres, temblamos al ver que el tiempo pasó y nuestros hijos ya están grandes. Que la burbujita hay que empezar a romperla despacito desde casa, porque afuera hace muchísimo frío, y tienen que ir aprendiendo a cuidarse solitos. Yo también desearía no tener que explicarles millones de cosas, que el tiempo no pasar nunca, y sólo las asustara la remota posibilidad de que un lobo entrara a casa. Ahora saben que ése miedo ya no existe, ha dejado lugar a cosas reales, como dice tu hijo. Creo que la información y la contención, son muy buenas herramientas para darles.
    Besotes argentinos! Qué bueno que volviste!

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  21. qué gusto da abrazarles cuando duermen...

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  22. Un post precioso, y preciosas todas las respuestas. Yo aún no tengo hijos, y me da pánico tenerlos, porque me aterra pensar en poder sufrir por ellos. Me da pánico pensar que les puede pasar algo malo. Y a veces pienso que si no tengo hijos no sufriré... Sé que soy muy egoísta, lo sé, de verdad. Sé que si no tengo hijos me arrepentiré toda la vida, ¿o quizás no?

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  23. Sus miedos, nuestros miedos ... lo importante es que podamos hablar sobre ellos

    Precioso post!

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