viernes, 28 de diciembre de 2012

Una reina maga contra los juguetes sexistas

La madre imperfecta llevaba en el bolso bien guardado un folleto de la campaña a favor de los juguetes no sexistas que le habían dado por la calle. Se lo había leido bien aplicadita y se lo había vuelto a guardar en el bolso para tenerlo bien presente. Y se echó a las calles de incógnito convertida en la Reina Maga paladina de la lucha contra el sexismo en la infancia.
En su cabeza resonaban las machaconas repeticiones de sus hijos, porque como es bien sabido, las crias humanas son capaces de repetir la misma cosa millones de veces, sobre todo cuando se trata de los regalos que les piden a los Reyes. El mayor quería un coche teledirigido, y la niña, en plena fiebre de las princesas disney, una cenicienta y una rapunzel. El mediano una peonza de esas que tienen un tirador y un nombre imposible de pronunciar y más aún de escribir. ¿Es sexista una peonza? Consultó el folleto por si acaso se le había pasado un listado de juguetes sexistas, y no, no había, tampoco un número de teléfono adonde llamar para hacer consultas. Sobre el coche teledirigido y las princesas Disney no tenía ninguna duda: eran claros instrumentos de la dominación sexista a la que están sometidos hoy en día los niños occidentales. ¿Por qué los niños quieren coches de rally y las niñas princesas de sonrisa almibarada? ¿Hay algo que se puede hacer para revertir esa tendencia? Como madre se sentía en la obligación de intentarlo.
Cierto es que este año sus tres hijos habían sido extraordinariamente comedidos en sus peticiones, y la madre imperfecta no sabía si sentirse orgullosa, por estarles enseñando a sus hijos el valor de la austeridad y la contención, o culpable por ser una madre castradora y frustradora de sus deseos en una época tan entrañable como la navidad. Con esas dudas entró en la juguetería, decidida a no sucumbir a las imposiciones sexistas. Pero hete ahí que se dio de bruces con algo con lo que no contaba: una caja de Lego con la mismísima cenicienta subida a una carroza hecha de piezas gordotas de Lego. Y vio ya a su niña jugando con su cenicienta mezclada con el lego de bomberos que tenían sus hermanos. Y para calmar su conciencia, pensó que incluso a su hijo mediano le gustaría esa carroza para echar una carrera con sus pilotos. Así que cogió como un tesoro la última caja que quedaba, no se la fueran a quitar. Y tan contenta, con la conciencia ya más tranquila, porque no hay como una madre para manejar a su favor los argumentos en una dirección y en la contraria, se encaminó a coger un coche teledirigido, que, sin duda, también le encantaría a la niña para embestir a sus muñecas. De camino hacia la caja, se hizo con la peonza. Y pagó más contenta que unas pascuas, con la satisfacción que da el haber cumplido una misión importante.



jueves, 27 de diciembre de 2012

Feliz 2013

Llevo varios días pensando en mis propósitos para 2013. Y os aseguro que no se me ocurre ninguno digno de ser mencionado. Claro está, seguro que alguna lectora atenta y aplicada (que, por extraño que os parezca, las hay, si es que no os merezco) me dirá, y con razón, que, después de haberme comprometido hace un año a darme crema hidratante después de la ducha, tampoco tengo que romperme mucho la cabeza ahora buscando un propósito mucho más elevado, porque a los ojos de todos está que tengo el listón muy bajo y que con cualquier cosita me conformo. Y así es; la verdad, buena gana de pensar en aprender un nuevo idioma o conseguir un cuerpo escultural, porque luego vienen las decepciones, y no está una con el cuerpo para chascos. Así que aquí sigo dándole vueltas, porque algo hay que pensar para el nuevo año, que es buen momento de hacer propósito de enmienda. Y mira, ahora que lo pienso, mi propósito va a ser este: tratar de mantener mi casa como una burbuja de alegría, es decir, que, en la medida de lo posible, no entre dentro el desánimo y el catastrofismo que nos rodea. Dejar los malos rollos en el felpudo de la entrada y abrir la puerta de buen humor, que mis fieras no tienen la culpa de nada. Y una vez dentro, disfrutar cada momento, de esos pequeños placeres que la crisis no puede arrebatarnos: cada partida de Memory (momery, para la niña), de cartas, de cada cuento, de cada tanda de galletas recién horneadas, de cada pizza, de cada beso y de cada abrazo. Ala, ahí queda eso, que no es poco. Feliz 2013.

viernes, 21 de diciembre de 2012

FELIZ NAVIDAD

Ahora que el mundo no se ha acabado (y sin embargo, empiezan las vacaciones escolares, que es lo más parecido en la tierra no al fin del mundo pero sí al fin de la tranquilidad), ya os puedo desear unas Felices Navidades. Que disfruteis cada minuto como si el fin del mundo fuera cierto, porque esos momentos únicos, esas capsulitas de felicidad, son el mejor antídoto para salir adelante en estos tiempos inciertos que nos ha tocado vivir. Así que ya sabeis, a cantar villancicos hasta quedaros mudos, a pintar postales de Navidad, con mucha purpurina, que anima mucho, a  hacer galletas con forma de estrella, todos con un gorro de Papa Noel. Y sobre todo, no me veais las noticias!.
FELICÍSIMAS NAVIDADES

martes, 18 de diciembre de 2012

El día grande de la madre fan

La madre fan se echa a las calles de buena hora, arreglada como un pincel, con ropa cómoda para aplaudir a destajo. La madre fan se pinta la cara para aparentar la mejor cara del mundo, y ser la madre más guapa del universo -a ojos de sus hijos, naturalmente-, y tiene buen cuidado de ponerse máscara waterproof, porque ya sabe que con la emoción siempre se echa unas lagrimillas y no quiere acabar como un oso panda. La madre fan no olvida la cámara de fotos y video, que tuvo buen cuidado de poner a cargar la noche anterior, porque algún año la ha llevado sin batería. La madre fan, que se ha pasado el día anterior  horneando galletas de Navidad para la fiesta de navidad de su hija, aprovecha el momento social para conocer a las madres de las amiguitas de sus hijas, intercambiar teléfonos, recetas de galletas, y hacer planes futuros para invitar a las amiguitas a casa. La madre fan graba en su totalidad cada una de las canciones que susurra su hija -decir cantar sería demasiado triunfalista-, con buen cuidado de terminar justo a tiempo para que, cuando su niña le mire nada más terminar la canción, ya estar aplaudiendo a rabiar. La madre fan también graba a otros niños, para que no se diga que solo tiene ojos para la suya. La madre fan se ha pedido el día libre en el trabajo para no tener que estar pendiente de la hora y poder aplaudir hasta que la echen de la sala. La madre fan tan pronto aplaude en un recital -susurrado- de villancicos que vocifera en un torneo de baloncesto. La madre fan también tiene elogios para otros jugadores que no son sus hijos. La madre fan no se avergüenza de saltar del asiento cuando un retoño suyo marca canasta. La madre fan regresa a casa exhausta y afónica, pero feliz.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Regalad libros, por lo que más queráis

A riesgo de convertirme en la típica madre repetitiva, siempre siempre regalo libros. En todos los cumpleaños de mis fieras y de sus amigos. Mi tesis es que los niños se aburren de los juguetes, acaban arriconándolos, y que una vez que tienen dos coches, o dos peluches, un tercero les sobra. Pero un libro nuevo, una historia diferente, que te abre los ojos a otros mundos reales o imaginados, nunca nunca está de más. Siempre viene bien un nuevo libro. Para que lean (y así de paso mejoren en esos rankings educativos en los que tan mal quedan los niños españoles), para que desarrollen su imaginación, para que sueñen otros mundos, para que conozcan otras realidades, para que vuelen. Cada uno de mis hijos tiene una estantería repleta con sus propios libros, allí tiene sus mundos y a ellos recurren varias veces al día, y sobre todo en ese momento mágico de antes de irse a dormir.
Como es época ahora de muchos regalos, aquí os dejo esta guía de los mejores libros para niños y adolescentes publicados este año: Los mejores libros del 2012
Y una recomendación personal mía, de un maravilloso libro navideño para disfrutar con vuestros hijos (de la superrecomendable editorial SM, que además en Navidades por cada libro que se compra, dona otro a una ONG). No os perdais ese maravilloso subtítulo que es todo un lema a tener en cuenta en esta época tan consumista: Los regalos que más te harán soñar son los que no existen.



lunes, 10 de diciembre de 2012

Que alguien invente algo, por caridad

Hace décadas que el hombre pisó la luna; se ha mandado un robot a Marte; los ordenadores son tan finos como un periódico; se ha descubierto la secuencia del ADN; se ha logrado alterar los genes; las redes de comunicación unen prácticamente todos los puntos del planeta; la cirugía fetal salva vidas de niños en el vientre de su madre; la mayoría de los cánceres se superan; se ha logrado aprovechar la energía del sol y de las corrientes marinas. Con todo lo que ha avanzado la humanidad en el último siglo, con tanto progreso técnico, científico y médico, me pregunto yo que como es posible que en pleno siglo XXI no se haya logrado combatir eficazmente los piojos!!!! Que parece mentira que la única manera efectiva de acabar con la plaga sea ir despiojando uno a uno de la cabeza de la cria, igual que hacen las orangutanas en los documentales de La 2!! Que se han vuelto invulnerables a todas las lociones y no hay otra manera de terminar con ellos. De verdad que al que descubriera la manera de eliminarlos, de erradicarlos de la faz de la tierra, le daba yo el Premio Nobel de la Paz, porque de verdad que pocas cosas crean tanta tensión en mi hogar como una plaga de piojos.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Un señor muy avaricioso

No sé si son los acontecimientos, que cada día se superan, o que simplemente mi niño mayor se está haciendo mayor y ya quiere explicaciones más concretas y menos vagas. Pero el caso es que cada vez me cuesta más explicarle las noticias. Antesdeayer sin ir más lejos, vio a Diaz Ferrán en la portada del periódico, y luego en las noticias, camino de la cárcel. Y me preguntó: 'Mamá, ¿y este señor qué ha hecho?'. Yo estaba leyendo, dejé el periódico, respiré hondo, y se lo expliqué lo mejor que pude, sin saber muy bien hasta dónde puede entender. Pero debió de entenderlo, porque cuando terminé de contarle, comentó. 'Pues eso es de ser muy avaricioso, ¿verdad?'.

Mejor Manolo

Aprovechando que tenemos nueva entrega de Manolito, perdón, Mejor Manolo (gracias, Elvira), rescaté para mi hijo mayor los libros de Manolito que tenía guardados esperando que les llegara el momento de leerlos, que ya con diez años recién cumplidos me parece que ya puede disfrutarlos. Se los entregué como oro en paño. Y al leer el título de uno de ellos, Yo y el imbecil, a mi hijo se le hicieron los ojos chiribitas, como si su madre le hubiera dado a leer un libro prohibido. '¿El imbecil?', preguntó atónito, sin dar crédito a ver un insulto impreso nada menos que en la portada de un libro, que además le estaba recomendando su madre, la misma que le prohibe terminantemente usar esa palabra. "Sí, el imbecil, así llama Manolito a su hermano pequeño", contestó una, imperturbable, con toda naturalidad. Con cara aún de sorpresa, mi hijo agarró los dos libros y se los llevó raudo y veloz, pensando que lo mismo yo me arrepentía de habérselos sacado, y se puso inmediatamente a leerlos en su habitación. Al poco rato, me llamó, con la misma voz de sorpresa, para decirme, como con temor, "mamá, pero es que este libro es un poco macarra" (palabra que usa para referirse a todo lo que va contra el orden establecido, establecido quiero decir mayormente por su madre). Le tranquilicé, le dije que sí, que Manolito a veces era un poco macarra, y sus amigos todavía más, pero que era muy divertido. Y entonces sí, ahí sí que empezó a partirse de la risa. Y se ha leido dos libros en menos de una semana. Gracias, Manolito, perdón, Mejor Manolo, que así se llama el nuevo título de la serie, que ya está en manos de mi hijo. Y gracias, Elvira.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Diez negritos en adviento

Una tenía preparado su calendario de adviento, con sus sorpresitas, sus chucherías, sus pegatinas, sus planes navideños... Con toda ilusión había ido yo recopilándolo a escondidas. Todo listo para empezar, como es de rigor, el 1 de diciembre. Pero hete ahí que el destino tenía otros planes para nosotros. Y en vez de comenzar con el guión navideño, nos tocó por carambolas del destino, el de una película de terror. El virus asesino en vez de Cuento de Navidad. En la madrugada del 1 de diciembre empezó la niña a vomitar y estuvimos toda la noche sin dormir. Al principio yo pensé, ilusa de mí, que le había sentado algo mal y que era un episodio aislado sin mayor trascendencia. Pero cuando el mediano empezó a sentirse mal, ahí me di cuenta ya de que la cosa apuntaba a mayores. El virus asesino había entrado en casa. Y ya no había nada que pudiéramos hacer para frenar sus macabras andanzas. Os aseguro que cuando el mayor sucumbió, me sentía como en la historia esa de Agatha Cristie, Diez negritos, en la que van cayendo muertos de uno en uno y están todos aterrados sin saber quién va a ser la próxima víctima. Mi marido se fue a correr al parque para ver si con el ejercicio físico a temperaturas polares contrarrestaba la amenaza. Y a mí ganas me dieron de darme al ron para matar el virus con un exceso etílico. Pero todo fue en vano. El virus se mostró impacable y al tercer día sucumbimos los adultos. A ver si hoy cinco de diciembre, un poco desmejorados y con algún kilo menos, nos vamos ya poniendo en modo navideño.

viernes, 30 de noviembre de 2012

La niña me duerme (2)

En la emocion de anoche no entré en detalles, tan solo os dije que la niña ya dormía. Y ahora al leerlos me doy cuenta de que, después de todo lo que os he torturado con mis noches insomnes y mi tortura nocturna, os debo una explicación sobre el advenimiento de este milagro. ¿Cómo lo hemos logrado? ¿Hipnosis? ¿Viaje a Lourdes de rodillas y flagelándonos? ¿Conjuro santero? ¿Exorcismo? ¿Aplicación sin piedad del método Estivil? ¿Brebajes? ¿Sobredosis de tila y valeriana? ¿Amenazas? ¿Promesa de un viaje a Disneyland vestida de princesa? Pues siento decepcionaros, nada me gustaría más que tener una fórmula mágica, y de paso patentarla y dar la vuelta al mundo divulgándola. Me temo que lo que único que hemos hecho ha sido darle tiempo al tiempo. Por algún extraño fenómeno mis hijos, los tres, han tardado entre dos y tres años, incluso tres y medio como ha sido el caso de la niña, en aprender a dormir de un tirón. Hasta ese momento mágico en que logran dormir toda una noche entera se despertaban varias veces, o lloraban en sueños, o gritaban.... Ahora habrá quien me diga que es culpa nuestra, que no hemos sido capaces de enseñarles, que hemos sido demasiado blandos, que hemos cedido a sus lloros y les hemos mimado demasiado, levantándonos a verles, a ponerles el chupete, a darles un beso. Pero qué quereis que os diga, que si un niño pequeñito llora a mí se me rompe el corazón de no atenderle. Y así hemos pasado cinco años. Levantándonos, turnándonos, arrastrándonos el resto del día, envejeciendo, tirando adelante como verdaderos zombis... Pero no me arrepiento.

jueves, 29 de noviembre de 2012

La niña me duerme


Os lo voy a contar en voz bajita, solo a vosotros, así en plan confidencia, que no me atrevo a contarlo muy alto, ni a lanzar las campanas al vuelo por si luego no es para tanto, pero vamos, si fuera por mí yo hacía una fiesta por todo lo alto para celebrarlo, porque merecerlo lo merece. ¿Qué de qué se trata? En cuanto os lo diga, vosotr@s que tanto me habéis sufrido, os vais a dar cuenta de la transcendencia de la noticia: mi niña me duerme. Sí, habéis leído bien. La niña duerme. Mi hija de tres años y medio por fin por fin por fin, aleluya, se ha decidido a dormir la noche de un tirón. De verdad que estoy por contratar fuegos artificiales o una banda de música, y bañarme en champán rosado. Es que no sé qué hacer para celebrarlo. Aunque también os diré que quizá sea demasiado tarde, que el daño a su madre, a su padre, a su relación de pareja ya está hecho, y probablemente nunca volvamos a ser los mismos que éramos antes de pasar cinco años sin dormir (dos con mi hijo mediano que se unieron a tres de la niña), que a saber las secuelas que esto nos ha dejado,  y los millones de neuronas que hemos perdido y  ya no hay manera de recuperarlas, pero no es momento de rencores ni de mirar atrás, sino adelante, a todas esas noches que tenemos por delante para dormir de un tirón, aunque ahora que lo pienso, el mayor con casi diez años dentro de nada entrará en la adolescencia, y ¿a qué edad empiezan a salir por la noche? Dios mio, más vale que me vaya a dormir ya mismo para ir recuperando y acumulando horas de sueño, que falta me hace.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Educar en la felicidad

Que difícil es educar. No hay día que no le de vueltas a si he sido demasiado dura con uno, o demasiado blanda con otro, o con el mismo, que una es muy contradictoria y puede ser ambas cosas en menos de media hora. Si tengo que reñir más, consentir menos, o ser más flexible. Y lo peor es que, a corto plazo, no hay manera de saber si lo estás haciendo bien. Por eso resulta un alivio caer sobre buenos consejos. De regalo de fin de semana, voy a compartir este con vosotros, queridos míos:
"El mejor método de educación es la felicidad. La única receta para poder soportar lo dura que es la vida al cabo de los años es haber recibido en la infancia mucho amor de los padres". (Hector Abad Faciolince, El olvido que seremos)

miércoles, 21 de noviembre de 2012

El Papa quiere dejarnos sin belén

Qué manía tiene este Papa tan serio de desmontar nuestras ilusiones. A mí, humildemente, me parece que está muy mal aconsejado, de verdad, que si tuviera un buen servicio de prensa adaptado a los tiempos modernos le dirían que nada de dar titulares negativos que den al traste con imágenes bien asentadas en el imaginario colectivo desde hace siglos y siglos. Primero acabó con el purgatorio, que queréis que os diga, a mí me parecía que tenía su morbo, eso de estar ahí ni en el cielo, ni en el infierno, yo creo que era donde iba a estar la diversión, sin diablos, pero también sin ángeles, o sea todos con un punto canalla. Y ahora nos viene de nuevo Benedicto XVI con que el portal de Belén, ni era portal, ni tenía pesebre, ni mula ni buey. Yo no se lo pienso contar a mis hijos. Con lo que nos ha costado hacernos con un belén en condiciones, con todas sus figuritas, como para ahora empezar a quitarlas.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Señores gobernantes

Las familias (numerosas o no) no ganamos para sustos

Excelentísima señora alcaldesa del ilustre ayuntamiento de Madrid, Doña Ana Botella,

Hubo una época en que una abría el buzón nerviosa, con el corazón en un puño, esperando encontrar alguna carta de algún ser especial. Le aseguro que abría la portezuela con la mano temblorosa. Seguro que también usted recuerda esas emociones de la adolescencia y primera juventud. Recuerda usted aquellas primeras que le escribía de novio su excelso esposo, Don José María? Pero no le estoy escribiendo para rememorar el nacimiento de su amor, que espero dure aún muchos años. Ahora resulta que a mi edad de nuevo abro el buzón temblorosa y aconjogada. Pero no se preocupe usted, que no me he buscado ninguna aventura extramarital, una sigue felizmente casada con el padre de las criaturas y no le da el ánimo ni la energía para nada más. Y no, tampoco le escribo para hablarle de la infidelidad, o la fidelidad, aunque si quiere podemos discutirlo otro día, me encantaría conocer su opinión al respecto (¿cree usted que lo natural es ser infiel o fiel?).
Ruego me disculpe, que me estoy yendo por las ramas, pero es que no tiene una todos los días la oportunidad de dirigirse a su alcaldesa y esposa de don José María. Lo que me hace ahora temblar cuando recojo el correo es el encontrar alguna nueva debacle para nuestra precaria y vapuleada economía familiar. De verdad que no gana una para sustos. El último me lo ha dado el recibo del Impuesto sobre Bienes Inmuebles que el ayuntamiento que usted dirige tiene a bien cobrarnos a todos los ciudadanos propietarios de la capital de España. Del año pasado a este me han subido la cuota casi 300 euros. Le aseguro que casi me caigo para atrás del susto, me tuve que sentar para leerlo bien. Primero pensé, con esa cándida inocencia que me caracteriza, que había habido un error. Y, sentada en un banco, procedí a leer la letra pequeña, bien pequeña bien pequeña, tan pequeña que casi, con mi inminente presbicia (¿usa usted gafas, señora Botella? ¿a qué edad empezó a tener vista cansada? disculpe, que de nuevo me disperso), no lograba ver que la bonificación para familia numerosa, que antes era del 20%, ahora es del 4%. Así me he enterado de que han dejado ustedes las bonificaciones más sustanciosas para familias con menor capacidad económica, y por tanto con casas con un valor catrastal más bajo que el mio. Señora Botella, usted que fue madre, y ahora abuela, de familia numerosa seguro que me entenderá cuando le diga que si me he comprado una casa más grande es justamente porque tengo familia numerosa, no porque sea rica. Y esta bonificación en el IBI era de las pocas ayudas que mi familia numerosa recibía por serlo de todas las instituciones de este país, y ahora, y me va a perdonar que le hable de temas tan terrenales, esos 300 euros nos hacen un roto (otro) en el presupuesto de este inicio de curso. Y habrá quien me diga que no hubiera tenido tantos hijos y me hubiera quedado en un piso más pequeño, y tendrán razón, que una ya sabía, o no, en lo que se metía. Pero de verdad, señora Botella, que no me esperaba esto de usted, que quiere que le diga. Déjame que le diga que me parece mal que nos haga esto usted, que siempre se había mostrado tan defensora de la familia.
Aprovecho para enviarle mis más respetuosos saludos a usted y a su señor esposo.
Suya siempre





miércoles, 14 de noviembre de 2012

Esta madre se declara en huelga y no riñe

Hoy es día de huelga. Y pensaba yo, pobre ilusa, que me gustaría hacer huelga de todo, no ir al trabajo e irme al campo de paseo. Sin niños, porque también sería huelga de madre. A coger hojas. Para mí, no para el cole. Y a sentarme en medio del bosque a pintar con mis acuarelas, que ya se me deben de haber resecado de no usarlas, los colores del otoño. Y a mancharme mis botas de barro. Y a comerme un bocata. Y a caminar. A caminar mucho pisando hojas y barro, que ahora cuando vamos al campo caminamos muy poco y el barro lo pisan los enanos y yo lo limpio. Pero no va a poder ser. Así que para no sentirme del todo esquirola voy a hacer mi propia huelga. Que será una huelga de castigos y de broncas. Hoy no pienso reñir a nadie. Hagan lo que hagan esta madre está de huelga y NO riñe. Que ya estoy harta de ser un general malhumorado, todo el día en guardia castigando infracciones del orden establecido y la moralidad imperante. Así que esta madre hoy se declara en huelga y no ejerce. Así que espero que los piquetes de metro y medio se me comporten.

martes, 13 de noviembre de 2012

Llegó el ratoncito Pérez

Fue anoche durante la cena, comiéndose un filete. Ya llevaba varios días alertando, y preparándose él mentalmente, de que se le movía un diente. Se me mueve un diente, mamá. Mamá, mira este diente que ya está flojo. Que se me va a caer ya el diente. El acontecimiento era importante porque, a pesar de que era el segundo diente que se le caía, era el primero que se le caía en territorio nacional, es decir, en la zona de influencia del excelentísimo Ratoncito Pérez. El primer diente se le cayó en París, en plenos Campos Elíseos, y la verdad nos dio tanta pena su desolación por perderlo tan lejos del ratoncito pérez, que nos inventamos un primo gabacho del roedor más famoso, el ratoncito Pegués, que cumplió su cometido trayéndole, para gran alborozo del desdentado, una reproducción en miniatura de la Torre Eifel. Anoche entonces fue el gran momento, su primera cita con el verdadero, el único, el mismo que viste y calza, Ratoncito Pérez. Y para la ocasión limpió primorosamente con su cepillo de dientes el incisivo, luego me pidió que se lo envolviera en papel aluminio para no perderlo. Como no lo veía bien y, sin duda, temía que se le esfumara, me pidió que mejor lo envolviera en papel de plástico trasparente, para no perder de vista su trofeo. Con él en el puño bien cerrado, se lavó los dientes, hizo pies y se quitó las zapatillas. Pero hete ahí que en ese interim, perdió el diente, y cuando lo fue a meter bajo la almohada, ya no lo encontraba. Oh, gran desgracia, qué drama. Mi diente, mi diente, dónde está mi dienteeeeeeeeee, gritaba a todo lo que daba llorando con lágrimas de verdad, que le salían a chorro de los ojos como en un dibujo animado. Y ahí me teneis a mí, fiel ayudante del ratoncito, buscando el diente por toda la casa, pensando con qué podríamos sustituirlo porque ni un duro daba yo por encontrarlo. Pero cual sería mi sorpresa cuando debajo de la cama, por uno de esos milagros que se producen con frecuencia en el mundo infantil y que hacen creer en la existencia de seres superiores con o sin alas, me topé con el minúsculo incisivo envuelto en plástico. Dando gracias al Santísimo, porque ya me temía yo un megadrama si no aparecía, se lo entregué al lastimero desdentado, que, con un apego renovado hacia su incisivo, me dijo que no sabía si dejárselo al ratoncito pérez o guardarselo él de recuerdo. Yo me quedé perpleja, suspiré, y le respondí que tenía cinco minutos para pensarlo, que reflexionara bien. A los dos minutos me llamó para anunciarme que lo metía debajo de la almohada, porque quería que el ratoncito pérez se hiciera un castillo de dientes. Así que ahí pusimos en marcha el protocolo de emergencia, porque a pesar de que el diente llevaba varios días flojo no había estado yo muy previsora y no tenía nada preparado, pero menos mal que por esas cosas de las madres que siempre guardamos cosas para cumpleaños imprevistos y demás saraos, encontré en mis cajones un fantástico libro de pegatinas de Caillou, que estas mañana el desdentado descubrió alborozado bajo su almohada. Gracias, rantoncito pérez.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Crianza mancomunada

Una marca de ropa y artilugios infantiles lo decía en sus anuncios publicitarios: Para criar a un niño hace falta un tribu. Y no puedo estar más de acuerdo. La mitad del estrés y los agobios que tenemos padres y madres en la difícil aventura esta de la crianza es que nos hemos quedado solos frente al peligro, o sea, frente a la criatura y así los enanos se han crecido y han tomado las riendas de nuestras vidas (lo cuenta muy bien el genial Raymond Carver en un ensayo autobiográfico sobre las dificultades que tuvo que superar para lograr escribir. "En un momento dado, sin que pudiéramos evitarlo, los niños tomaron el volante del coche y se pusieron a conducirlo a toda velocidad").  Así es, el coche de nuestra vida lo conducen nuestros hijos. Y nosotros vamos atrás de pasajeros, sin saber adónde nos conducen. Mucha más fácil sería todo si mancomunáramos la crianza, si criáramos a nuestros hijos colectivamente, entre todos. Como cuando te vas de vacaciones con un grupo de amigos con niños y uno se encarga de las cenas, otro de las duchas y otro de preparar las camas. Y ya sé qué la vida no puede ser una eterna vacación, pero alguna manera tendría que haber, que este individualismo exacerbado en el que vivimos no nos está llevando a nada bueno.Qué pena que el experimento ese israelí de los kibbutz no haya funcionado y se hayan puesto a ocupar territorios palestinos, porque hubiera sido una solución haberse ido a un kibbutz. 

martes, 6 de noviembre de 2012

Una década en la crianza

Mi hijo mayor acaba de cumplir diez años. Diez años. Diez años. Una década llevo metida en el negocio este de la crianza. Y os aseguro que me ha dado un vértigo tremendo pensar que mi niño ya tiene esa edad. Y no he podido parar de pensar en si he pasado tiempo suficiente con él, si he estado con él cuando me necesitaba, me da la sensación de que no he estado siempre, supongo que estaba demasiado ocupada pariendo, amamantando y criando a sus hermanos. Los enanos me han absorbido mucho tiempo y energía, y por eso le he pedí a él, al mayor, que se portara como un mayor, aunque en realidad era pequeño. Quizás le he exigido mucho y a lo mejor no le he dado tanto.
Un amigo, maravilloso padre de cuatro, me comentó hace años, cuando me metí en el negocio este de la crianza, que lo que más duro se le hacía de tener varios hijos no era el cansancio ni el esfuerzo, sino la sensación de no dedicarle tiempo suficiente a cada uno. Y creo que a mí me está pasando igual.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Estimado señor director de una compañía telefónica,
como sería un intento vano el tratar de dirigirme a usted a través de los servicios al cliente que usted pone a disposición de los comunes mortales (clientes o no clientes) y no tengo a mano el mar para lanzar mi mensaje en una linda botella de cristal, procedo a dirigirme a usted a través del único medio de comunicación pública a mi alcance: este su humilde blog.
Entiendo perfectamente que esté usted tratando de ampliar sus clientes, sin duda con el noble fin de aumentar los beneficios de su compañía y poder así subir el sueldo a sus empleados y obsequiarles con una cesta de Navidad, y que en esta coyuntura económica negativa es más necesario que nunca el redoblar esfuerzo para captar nuevas víctimas, uy , perdón, quería decir clientes.
Comprendo que sea necesario hacer uso de todas las herramientas a su alcance para promocionar sus promociones, y que sea imprescindible el ir luchando cada cliente de uno en uno.
Pero, y aquí es donde voy a discrepar con usted por primera vez, no me cabe en la cabeza que su estrategia de captación, de ampliación de negocio, de diversificación de ingresos, o como quiera llamarlo, pase por poner a una señorita latinoamericana a llamar a mi casa a las 10 de la noche de un sábado y preguntar si está el padre de las criaturas, al que llama con total naturalidad por su nombre de pila. Juro que una no es celosa, pero de serlo, en mi casa se podía haber montado la de dios, porque habrá muchas que no se crean eso de que les llama de una compañía de teléfonos, porque de verdad que hasta a mí me costó creérmelo!.
Y lo malo no es solo es eso, que ya es bastante, sino que el acoso telefónico se produce también cualquier otro día de la semana, a cualquier hora, en cualquier momento. Y de nada vale que le diga al amable caballero o dama que no me interesa, porque a la media hora volverá a llamar otro colega suyo, para tratar de nuevo de convencerme. Y le aseguro que estas llamadas, con o sin señorita descarada, sacan de mí lo peor y acabo pronunciando unos improperios muy poco adecuados para los menores de los que soy responsable legal.
Así que por la presente me veo en la obligación de pedirle, señor director de una importante compañía telefónica, que tenga piedad y cambie de estrategia.
suya siempre.

Oda al pañal de marca blanca

La Federación Española de Familias Numerosas acaba de hacer un estudio sobre el consumo de pañales (una partida muy importante en todas las familias con hijos pequeños y más en las que confluyen varios en 'edad meona' o 'eneuresis nocturna' pues se calcula que el gasto anual por niño es de unos 400 euros) y ha llegado a la conclusión de que los pañales de marca blanca (no voy a citar aquí qué marca blanca, si quieren cita que patrocinen post, sírvanse dirigirse a la dirección de correo que aparece en el margen lateral derecho de este su humilde blog) son igual de buenos o incluso mejores que otros de marcas más conocidas (que tampoco voy a citar, pero que haría encantada a cambio de un lindo patrocinio o de un suministro de pañales, que no os voy a contar la fortuna que me gasto en esta partida.....). Así que ya sabeis, a por las marcas blancas. Yo os contaré que con mi primer hijo, yo muy preocupada por el cuidado de su culito, compré exclusivamente pañales de marca, ya con el segundo empecé a alternar estos con los de marca blanca. Y el lindo trasero de mi querida niña, la tercera y última de mis retoños, solo ha conocido la marca blanca. Y qué quereis que os diga, que no se ha escocido más que los otros, ni se le ha desbordado más el pañal. Así que desde mi experiencia corroboro las conclusiones del estudio. Ya sabeis, marca blanca, sobre todo ahora que el IVA de los pañales ha subido al 21%!

martes, 30 de octubre de 2012

Una madre mejorada

La foto de mi DNI me la hice una semana después de dar a luz a mi primer hijo. No podía ni sentarme de la episotomía, tenía los pechos tan hinchados que me costaba respirar, y me dolía prácticamente cada centímetro del cuerpo. Pero como me urgía renovar el carnet, me tuve que hacer la foto en esas condiciones. Parece que acabo de bajarme de una patera después de varios días perdida en el Atlántico sin comer ni beber, no os digo más. Doy tanta pena que dan ganas de darme una limosna, invitarme a comer o adoptarme. Y con ese DNI tan lamentable he tenido que tirar durante estos diez años, cada vez que lo saco y veo la foto se me encoge el corazón de recordarlo. Ahora por fin, diez años y dos hijos más después, me ha tocado renovarlo. No os digo la ilusión con la que me fui a hacer las fotos. Estrené vestido, pendientes, fui a la peluquería y me pinté como si fuera de boda. De esa guisa fui tan contenta al fotógrafo, dispuesta a abrir una nueva etapa de mi vida con una imagen oficial menos doliente y más festiva. Muy sonriente y satisfecha, como una mujer en la plenitud de su vida, que dirían las revistas más cursis, posé para el fotógrafo. Y cual sería mi sorpresa cuando me preguntó si quería las fotos normales o 'mejoradas', que costaban cuatro euros más. Os aseguro que al principio no entendí a qué se refería, hasta que miré lo que estaba haciendo en la pantalla y vi que había trabajado la foto con photoshop y vi que me había 'planchado' la cara, eliminado las ojeras, y borrado alguno de mis rizos discordantes y asimétricos. Me quedé lívida, y confieso que por un momento dudé de qué versión quería (los diez años pasados con un dni lamentable pesaron sobre mí), pero en un arranque de dignidad, le dije con voz ofendida, la natural. Y ganas me dieron de decirle que se fuera a mejorar a su señora madre.

lunes, 15 de octubre de 2012

Las bibliotecas municipales, esas maravillosas cuevas de Ali Babá.

La biblioteca pública de mi barrio fue el refugio de mi infancia y de mi adolescencia. Y digo refugio en el sentido literal de la palabra, porque allí corrríamos a refugiarnos cuando nos perseguían los niños de la clase para echarnos polvos picapicas (hoy algo similar lo mismo salía en el telediario). Allí también encontré los libros con los que ir buscando las respuestas a las preguntas que me surgían a medida que crecía, también hallé mundos en los que evadirme, paraisos con los que soñar y héroes a los que tratar de parecerme. Cuando tenía 15 años me había leido todo el fondo infantil y juvenil, no creo que no hubiera libro que no llevara mi nombre estampado en la fichita de la primera página.
Por eso ahora disfruto llevando a mis hijos a la biblioteca de mi barrio de ahora. Trato de ir con ellos una vez a la semana para que hojeen comics, acaparen dvds, pero también para que se pierdan en los pasillos de libros, con la esperanza de que algún día sientan, como sentía yo, que han entrado en la cueva de Alí Babá, repleta de tesoros y maravillas. Y allí pasamos la tarde, sentados en el suelo, o en unas minúsculas sillitas, pasando páginas enormes de libros más grandes que mis hijos, o viendo cómics, o comparando dvds. Y cada uno sale tan contento con sus películas, sus libritos y vamos a casa a toda prisa, porque están todos ansiosos por ponerse a ver lo que han cogido.
Y por eso me duele horrores leer que los presupuestos de este año para las bibliotecas municipales se han reducido a cero; es decir, no se invertirá un solo euro en comprar libros ni renovar fondos. Justo ahora que las familias llegamos con más dificultad a fin de mes e íbamos a necesitar más que nunca el poder disponer de lugares como este para seguir leyendo y soñando. ¿Y qué le espera a un país que recorta en esto?

martes, 9 de octubre de 2012

De chupete y biberón

La reina de la casa a sus tres años y medio largos sigue usando chupete para dormir y tomándose un biberón bien lleno al acostarse y otro al levantarse. Se nota mucho que voy relajando mis costumbres, porque cada uno de mis hijos ha mantenido el chupete más tiempo que el anterior, si el mayor lo dejó a los años, el mediano a los tres, y la niña va camino de hacerlo a los cuatro. Idem con el biberón. Y con la sillita de paseo, que para el mayor desapareció a los dos años y medio, al mediano antes de los tres, y la niña sigue teniendo todavía a su disposición por si algún día está cansada y no quiere caminar. Y ya sé que una debería ser más consecuente, y aplicar las mismas reglas a todos sus hijos. Y la abuela bien se encarga de recordármelo, que es la voz de mi conciencia, y cada vez que la ve con el chupete ya me está diciendo, esta niña debería ya dejar el chupete y el biberón, que ya no tiene edad para dormir con el chupete. Pero qué quereis que os diga, que le gusta tanto su chupe y su biberoncito, se lo toma con tantas ganas, y se duerme tan bien con ellos, que ninguna gana tengo de quitárselos. Que ya bastantes frentes tengo abiertos como para abrir otro nuevo.

lunes, 1 de octubre de 2012

Los niños franceses no tiran comida al suelo


A puntito está de llegar a las librerías españolas Cómo ser una madre cruasán, el bestseller de la periodista norteamericana Pamela Druckerman. Su título original es Los niños franceses no tiran la comida al suelo, y ha causado sensación tanto en Francia, como en Estados Unidos. Druckerman se maravilla de que los niños franceses se comportan con civismo en los restaurantes, comen de todo, duermen bien por la noche y juegan con tranquilidad mientras sus madres, siempre a la última moda e ideales de la muerte, charlan de sus cosas. En su libro Druckerman promete desvelar el secreto de estas tan envidiadas madres francesas, así que a ver si es verdad y aprendemos alguna receta mágica.
Os diré solo una cosa, hace poco hemos estado de viaje en Francia, y no, no tengo material suficiente para darle la réplica a Druckerman, ya me gustaría, pero una cosa he podido constatar sobre el mundo de la infancia en Francia: nunca  me había sentido tan incómoda haciendo una vida normal con niños. Y eso que España no es que sea precisamente el paraiso de los niños.  Y os aseguro que en esta ocasión las criaturas se han portado inmejorablemente, vamos, que los angelitos han aprobado con nota, así que el problema no han sido ellos.
Una tarde que, muertos de hambre, entramos a cenar en una cafetería y le dije a la camarera que éramos cinco, pero que teníamos una silla de bebé, que podía plegar naturalmente si ello facilitaba la labor, me miró como si estuviera haciendo entrada con una estación espacial. No os digo más que metí la silla plegada debajo de mi asiento, a punto estuve de sentarme yo en ella para que no ocupara espacio y lograr así que nos dieran de comer. No he comido más rápido en mi vida, aquello no fue comer, fue devorar para salir lo antes posible del lugar, y así me ocurrió en otros lugares.
Otro día, cuando pedí un plato para mi marido, otro para mí, y para los tres niños dos platos para compartir (no soporto que sobre comida)  el camarero me informó que me tenía que cobrar un suplemento de cubierto de nada menos que 6 euros por no pedir un plato por persona. Seis euros de suplemento, para que los angelitos compartieran un plato.
 Así que me parece normal que los niños franceses no tiren la comida al suelo, ni dejen comida en el plato, seguro que lleva un suplemento y sus madres les han aleccionado, por la cuenta que les trae. Que con esto de la maternidad toca adecuarse al entorno.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Sobre la reutilización de los libros escolares

El ministro de Educación, Cultura y Deportes Jose Ignacio Wert se ha lanzado a defender la reutilización de los libros escolares como medida para hacer frente a la crisis, y a la supresión de las becas para libros (que no eran muy grandes, pero algo ayudaban). Yo estoy encantada de reutilizar los libros, soy una campeona del reciclaje y de la vida múltiple de los objetos, que en mi casa se estira la vida útil de todo hasta el más allá. Pero me pregunto yo si el señor ministro ha tenido a bien echarle un vistazo a alguno de los libros que usan hoy nuestros hijos. Dice él que toda su vida reutilizó libros, cosa muy loable, sin duda, pero de difícil aplicación hoy día pues las editoriales, que miran por su propio negocio y no por la economía familiar precisamente, han encontrado la manera de que los libros sean imposibles de reutilizar pues la mayoría de ellos están concebidos de tal manera que los niños los respondan en el mismo libro. Eso hace prácticamente imposible que los vuelva a usar otro niño. Yo estaba toda contenta de poder reutilizar el libro de Conocmiento del Medio de 1º porque mi hijo mayor, como ese año le cambiamos de colegio, solo lo usó medio curso. Y os aseguro que me tuve que pasar tres cuartos de hora para borrar las respuestas de los últimos capítulos!!! que casi se me grangena un dedo. Ahí me gustaría a mí ver al ministro reutilizando!

martes, 18 de septiembre de 2012

¿Y a qué les apunto?????

Inglés y esgrima. Esgrima y baloncesto. Tenis y violonchelo. Ballet y trombón. Percusión o natación. Deporte de equipo o individual, algo que le relaje o que le canse. Un instrumento o un idioma. Como tantas otras madres de este país y del extranjero, en estas semanas de inicio del curso tengo una gran preocupación que ocupa mi mente y a la que no ceso de darle vueltas, conmigo misma o en civilizada conversación con el padre de las criaturas: las extraescolares. Adónde mandar a nuestros retoños para que completen su formación integral como personitas. Que no es poca responsabilidad, porque vete tú a saber si estás castrando a un futuro tenor mandándole a rugby, o anulando a un posible Nadal con sus clases de flauta. De verdad que me parece una responsabilidad tremenda esta de decidir dónde mandar a los niños, que no me siento yo capacitada para decidir de esta manera qué desarrollan más de ellos mismos y qué no, si la sensibilidad musical, el golpe del revés, la pintura con acuarelas o el chino mandarín. Al final os confieso, y aquí os voy a sonar de lo más prosaico y, de nuevo, irresponsable, acaba primando más bien un criterio de orden práctico y pecuniario. A saber, actividades que se impartan en el barrio, que no cuesten un ojo de la cara, (porque no nos daría para pagarselas a los tres, y claro no vamos a mandar al mayor y a loos tros no) y, a ser posible, a las que a medio plazo se pueda mandar a los tres hermanos, por eso de amortizar el viaje. Naturalmente, ha de ser algo que le apetezca hacer a los niños, porque no los vas a llevar arrastrados, que ya basta con acarrearlos al cole, que lo de las extraescolares se tiene que hacer con ganas, que ya bastante tienen encima los pobrecitos nuestros. Así que este año el presupuesto nos va a dar para baloncesto e inglés para los dos mayores,  y a la niña la mantenemos todavía en el feliz limbo de las eternas tardes sin deberes ni clases. Y digo yo¿estaré haciendo bien? debería sacar de donde fuera el dinero para mandarlos a chino mandarín a los tres? debería mandarlos a esas esclavistas clases de entrenamiento matemático y mental tan de moda en las grandes ciudades y cuyo nombre no digo porque una no hace publicidad ni difama en vano? de verdad, que estoy sumida en un dilema que me tiene sin vivir en mí.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Pequeña corrección lingüística

Permitidme que vuelva sobre mis palabras y me corrija a mí misma, que ayer por un lapsus linguístico, fruto de la inercia con la que hablamos y con la que las palabras enmascaran la realidad (como cuando se dice de un ama de casa que 'no trabaja'), os conté que me había tomado esta semana de vacaciones para dedicarme en cuerpo y alma a la vuelta al cole de mis retoños. De vacaciones nada, si esto son vacaciones que me lleven para descansar a una explotación agrícola. Que me levanto a las siete y media para empezar a poner en marcha la maquinaria y me acuesto a las diez extenuada, una vez que se han dormido los retoños, sin haber parado un segundo en todo el santo día. Y mucho me acuerdo ahora de mi madre que siempre decía después de la cena, cuando caía rendida en el sofá, "no os lo creereis, pero me siento ahora por primera vez en todo el día". Y es que entre hacer la compra, ordenarla, arreglar habitaciones, ordenar armarios, preparar ropa otoñal, guardar indumentaria veraniega, forrar libros, preparar meriendas varias, e ir y venir al cole para recoger cachorros.. se me pasa el día sin haber visto pasar el tiempo, que esto de poner en marcha a a una familia numerosa es un trabajo a tiempo completo. De verdad que deseando estoy de sentarme el lunes en la oficina. Y ganas me dan de alargar jornada, en vez de reducirla, para librarme de algo de este trajín.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Nos toca semana de adaptación al cole

La pequeña de 9 a 10, 30. Y los otros dos de 9 a 1. Total, que me paso la mañana yendo y volviendo del colegio. No hago otra cosa, vamos. Y menos mal que me he cogido vacaciones para esta primera semana. Que la adaptación aquí la hago yo. Soy  yo la que se tiene que 'adaptar' al nuevo ritmo escolar. A levantarnos todos a una hora razonable, vestirnos, a ser posible cada uno a si mismo porque sino no nos van a dar las manos, que este año ya salimos todos de casa, no como hasta ahora que la niña se quedaba en casa y era una menos a vestir y arrastrar por la calle. Y una vez vestidos, a desayunar, a ser posible un desayuno completo (leche con pan) porque sino luego no hay quien aguante hasta la hora de la merienda. Y luego a lavarse la cara, para no ir con berretes de chocolate al cole, y los dientes, que lo de los dientes de verdad que tiene mucho mérito, que me toca estar todo el día detrás de ellos para que se los laven, y así luego las encuestas, de esas que hace alguien pensando en culpabilizar a los padres, que siempre hay algo que echarnos en cara, dicen que la mayoría de los niños españoles solo se lavan los dientes dos veces al día. Y qué queréis que os diga, que ya me parece una proeza, que se los laven dos veces, pero vamos, esto lo negaré ante el dentista encima de la tumba de mis antepasados. Y eso, que una vez vestidos, desayunados, lavados y peinados (que esa es otra, peinar), toca revisar las meriendas, para que cada uno lleve la suya, y meterlas en las mochilas. De verdad que me siento como un arriero en plena transumancia. Ganas me dan de irme a algún curso de entrenamiento de animales a ver si me enseñaban cómo modular mi voz, cómo adoptar un tono que provoque una obediencia ciega e inmediata en los cachorros. Sobre todo inmediata, porque no sé cuánto tardaremos en coger el ritmo para llegar a la hora. Que por más que grito, ayudo, amenazo, estimulo, chantajeo, no hay manera de que se vistan y desayunen en un tiempo razonable. Y a esto hay que sumarle, al menos en estos primeros días, el rechazo frontal al cole. "No quiero ir al cole", fueron las primeras palabras esta mañana de la niña y el mediano. A este último logré convencerle, tras media hora de dialéctica, de las ventajas de la escolarización. Pero a la niña no hubo manera y me tocó llevarla berreando y en brazos desde casa hasta el cole, que vaya espectáculo hemos dado por el barrio. Y en el cole la maestra me la ha tenido que arrancar literalmente de los brazos. Pero ventajas de tener varios hijos, mientras que con el primero y el segundo se me rompía el corazón de dejarles llorando, ahora con la niña ni me he inmutado, se la he pasado berreando a su profesora y me he ido tan pancha a tomar un café con una amiga. Corazón de pedernal me he vuelto.
Pues eso, que feliz vuelta al cole.

viernes, 31 de agosto de 2012

A Francia que nos vamos de boda

Mi hermano se casa en Francia. Y allá que nos vamos todos hoy a casarlo. Y cuando digo todos, digo todos, los tres cachorros, y el oso de peluche del mediano, que no sin él no vamos a ninguna parte. Qué no hará una por su hermano menor. Temblandito estoy de echarme a los mundos, que de todo me pasa cada vez que piso un aeropuerto, que una vez que nos íbamos a ver a la familia política en Italia (ya os digo que yo viajo no tanto por voluntad propia sino por las circunstancias que a ello me llevan) me cerraron el espacio aéreo en las narices (gracias a esos controladores aéreos a los que desde aquí aprovecho para mandar, de nuevo, mis más efusivos cariños), y la última vez la niña se vació un bote entero de jabón líquido en el baño y me tuve que gastar un sueldo en comprarle ropa de marca, la única que había en el Duty Free. Lo dicho, que tiemblo cada vez que he de viajar con la familia, que hasta no me siento con todos los niños en el avión, no respiro. Que hasta una vez el comandante le dijo al mayor, que tus padres son unos héroes por llevaros de aquí para allá. Miedo tengo no tanto de perder un niño, que digo yo que lo encontraría, que todo el mundo está muy pendiente de los niños perdidos, y siempre hay algún policía que lo recoge, y hasta te lo anuncian por megafonía : la mamá de menganito rodríguez que se pase por el mostrador. Mi mayor miedo, os lo confieso aquí en petit comité, es perder al oso, porque a ese ni me lo van a anunciar por megafonía ni me lo van a llevar a una comisaría, y bueno se iba a poner el mediano como se le pierda el oso, que es como su media naranja, que lo lleva a todas partes, parece un dibujo animado pegado a su oso. Y en tres horas estoy ya en el aeropuerto, y me empieza a faltar ya la respiración, que de solo pensarlo hiperventilo. Voy a empezar a practicar una postura de yoga, aunque sea mental, para ver si conservo la calma porque como encima esté nerviosa pierdo capacidad de estar alerta y concentración, e ir a al aeropuerto en plan familia numerosa se va de viaje y factura equipaje (qué ripio tan majo me ha salido) requiere una concentración que riete tú de los pilotos de combate o los cirujanos cardiacos.
Lo dicho, que qué no haría una por su hermano pequeño.

jueves, 30 de agosto de 2012

Cuenta atrás para la vuelta al cole

Se acaba agosto y entramos en la cuenta atrás para la vuelta al cole. Todos los años tengo sentimientos encontrados sobre este momento, por una parte, me apetece ya que los cachorros recuperen su ritmo y su rutina, que ahora que hemos vuelto de vacaciones después de todo un verano de libertad están como potros salvajes y el día menos pensado me tiran abajo un tabique. Y ya necesitan recuperar unos horarios, un ritmo, unas tareas, un algo que les centre.... Pero por otra parte, me da pena que se termine el verano, y sobre todo me da una pena atroz tener que convertirme de nuevo en la madre sargento, que mete prisa, que ordena, que gruñe, que grita, que ordena. Me encanta ahora dejarles en casa por la mañana todavía medio dormidos, en pijama, y salir de casa yo sola, sin tener que ir metiendo prisa a nadie más que a mi misma, que salgo mucho más contenta, mil veces más sonriente y menos estresada, porque durante el curso escolar llego al trabajo extenuada y de mal humor, como si hubiera organizado la trashumancia de toda la ganadería vacuna de este país. Pero todo se acaba y en poco más de una semana ya estaremos a la puerta del cole, esperando que se abra la puerta con las mochilas nuevas y los lápices afilados (que ya lo tengo todo listo, porque este año lo de la subida del IVA me ha venido de perlas para no dejarlo todo para el día antes). Y este año ya irán los tres cachorros por primera vez juntos al mismo cole. Y ojalá que la escuela se convierta en lo que escribía el otro día Gustavo Martín Garzo en un maravilloso artículo: Por una escuela pública, laica y literaria
Con sus reflexiones os dejo, para que compreis más motivados el material escolar ( y os duela menos soltar la pasta que nos cuesta, que este año sin beca de libros ni nada de nada es lo más parecido a un atraco)

"Se educa al niño para decirle que en este mundo, por muy raro que pueda parecer, es posible la felicidad. Educar es ayudar al niño a encontrar lugares donde vivir, donde encontrarse con los otros y aprender a respetarles. Lugares, a la vez, de dicha y de compromiso. Donde ser felices y hacernos responsables de algo. Blancanieves huye al bosque, se encuentra con la casa de los enanitos y pasa a ser una más en su pequeña comunidad; Ricitos de oro, al utilizar los platos, sillas y camas de los osos se está preguntando sin saberlo por su lugar entre los otros. Una casa hecha para escuchar a los demás y estar pendiente de sus deseos y sueños, donde hacernos cargo incluso de lo que no entendemos, así deberían ser todas las escuelas.
Educar no es pedirle al niño que renuncie a sus propios deseos, sino ayudarle a conciliar esos deseos con los deseos de los demás.En un cuento de Las mil y una noche dos niños viven felices en su palacio, donde tienen todo lo que pueden desear. Una tarde ayudan a un anciano y este, en señal de agradecimiento, les habla de un jardín donde pueden encontrar las cosas más maravillosas. Y los niños, desde que oyen hablar de un lugar así, solo viven para encontrarlo. Adorno dijo que la filosofía era preguntarnos no tanto por lo que tenemos sino por aquello que nos falta. Eso mismo debe hacer la educación, incitar al niño a no conformarse, a buscar siempre lo mejor. ¿Para qué le contaríamos cuentos si no tuviéramos la esperanza de que puede encontrar en el mundo un lugar donde los pájaros hablan, los árboles cantan y las fuentes son de oro? Aún más, ¿si no fuera para encontrar también nosotros, los adultos, gracias a los niños, lugares así?"





lunes, 27 de agosto de 2012

El pictograma de la buena conducta

Conversación registrada una tarde cualquiera de verano, a más de 35 grados, en la cocina de casa con mi hijo mediano (cinco años, casi seis):
- Mamá, ¿tú sabes que es un pictograma?
- Sí, claro, respondo un poco perpleja.
- ¿Y qué es?
- Pues unos dibujos que significan algo, así escribían los egipcios.
- Sí, eso es, responde satisfecho el pequeño enano sabiondo, que todavía no sabe leeer. ¿y tú podrías dibujarme uno para decirme que me tengo que portar bien todo el día? Porque así lo pongo en la pared y no me olvido.

jueves, 23 de agosto de 2012

Madre desactivada por la ola de calor

Como no termine ya la ola esta de calor africano que estamos viviendo desde hace días me va a pillar el día del inicio del cole con los niños sin mochilas, ni pantalones, ni zapatos, ni libros, ni nada de nada. Y con los niños desnutridos y deshidratados. Y es que este calor me tiene completamente desactivada, soy incapaz de ejercer, lo siento, pero hay condiciones metereológicas adversas en las que es imposible ejercer una maternidad responsable y dedicada, como una querría. De verdad, por encima de los 35 grados (reales, lo que debe equivaler en mi recalentado hogar a una sensación térmica de como poco 49 grados) no hay madre que valga. Habrá quien me diga que el calor no es eximente, y que una buena madre lo es en el frío y en el calor, en la salud y la enfermedad. Será que una es muy floja, y muy imperfecta, que ojo, no lo niego, yo soy la primera en reconocerlo, pero  llego a casa después del trabajo, abro la puerta de mi casa, me da el bofetón de calor en la cara y lo único que quiero es que los niños se metan desnudos en la bañera, a riesgo de que me inunden la casa, y coman únicamente polos y refrescos, y se tiren de los pelos, de las orejas o se den bofetones, con tal de que me dejen tranquila y me dejen boquear agónicamente, cual pez fuera del agua, sin tener que separarles ni alimentarles.
Y nos quedan solo ocho días para comprar el material escolar al IVA del 4%, que el 1 de septiembre va a costar todo aún más caro. Lo dicho, que a ver si para este calor y me pongo a la faena, que sino de esta sí que me quitan la custodia.

martes, 21 de agosto de 2012

Mi mamá es kioskera

Estábamos viendo el Intermedio, el programa ese delirante de Wyoming, uno de las pocos que hoy en día logran retenerme más de dos minutos frente a la pantalla, y una de sus chicas estaba entrevistando a un músico. La conversación era bastante surrealista, en la línea del programa, pero era una entrevista al fin y al cabo. Mi hijo mediano, aprovechando la relajación de horarios y costumbres que practicamos durante el verano en esta casa (en contraposición con el implacable ritmo marcial que tenemos durante el curso escolar), estaba tirado en el sofá remoloneándose para no ir a la cama.
- Y esto qué es, mamá?, preguntó, extrañado, con muy buena lógica.
- Pues una entrevista.
Se hizo un silencio. Se notaba que el enano estaba procesando la información y tratando de relacionarla con otra cosa.
Ah.
Y eso es lo que tú haces?, preguntó, sin duda, recordando alguna otra conversación anterior.
Bueno, sí, yo hago entrevistas a veces, sí.
Ah.
Y se hizo de nuevo el silencio, para de nuevo procesar esta información.
- Pues yo pensaba que tu trabajo era vender periódicos.

Podía haber sido peor, que al fin y al cabo ser kioskero es un negocio muy digno, desde aquí todos mis respetos, por lo menos el cachorro se había quedado con que era algo relacionado con los periódicos, que ya es algo. No me quiero imaginar lo que deben pasar los asesores fiscales, los comunity managers, o los programadores informáticos para explicarle a sus hijos cómo se ganan las lentejas.

martes, 14 de agosto de 2012

Alucinaciones de una noche de verano

Después de las vacaciones volvéis todos a casa, está tan recalentada después de tantos días cerrada, que parece que el aire sahariano se ha instalado para siempre en tu salón, no te sorprendería ver aparecer un camello por la puerta del baño. Los cachorros al principio cogen el regreso al hogar con ilusión, sacan todos sus peluches, los colocan en fila en la cama, hacen una fiesta, se acuestan con ellos. Y tú, pobre ilusa, piensas que, a pesar del calor, todo está yendo rodado. Pero la realidad te golpea sin piedad en mitad de la noche. A las dos de la mañana, oyes gritos y medio sonámbula vas a la habitación de tu hijo mediano, sin saber bien quién eres y sin tener muy claro tu vínculo con esa personita que de pie en la cama te recibe con esta declaración de intenciones: "Tengo sed, tengo hambre. No quiero dormir más. Por qué la noche es tan larga? por qué no se hace de día?" Y tú no sabes si traerle una botella de agua, hacerle una tortilla, o explicarle que aún quedan seis horas hasta que se haga de día, que son las dos de la mañana, por dios. Pero él que va a entender de las dos de la mañana. Así que le das un vaso de agua, y en esto se despierta la pequeña, y también pide agua, menos mal que esta no tiene hambre, pero sí que tiene ganas de cambio, y sin decir nada, coge su almohada, su chupete, su biberón acabado, su muñeca, vamos como si se mudara, y se va a otra cama, a cambiar de aires. Y el mediano sigue diciendo que por qué el cielo sigue tan oscuro, que si el sol se ha ido para siempre. Y tú a estas alturas ya dudas de si hay un eclipse, de si te lo estás soñando, de si estás despierta. Sigue haciendo mucho calor, no sopla una brizna de aire. Pero no tienes sed. A la media hora te acuestas, pero ahora sí que estás completamente despierta. Y te parece estar viviendo una alucinación. A la mañana siguiente vas al trabajo como si no te hubieras ido de vacaciones.

viernes, 10 de agosto de 2012

Gracias, Pixar

Hasta que no tuve una hija no descubrí el universo Princesas. Ese mundo almibarado de color rosa protagonizado por delgadas y lánguidas damiselas, en su mayoría rubias y pien peinadas, que pasan media vida esperando a su príncipe azul y que se reproduce, hasta la saciedad y la nausea, en todo los productos destinados a nuestras niñas, desde la ropa interior hasta las mochilas del cole, pasando por toallas o paraguas. Vamos, que si le vas a comprar unas braguitas a tu niña de tres años es más que probable que lleve a la Cenicienta o a la Bella Durmiente en el trasero. Yo en principio no tenía nada en contra, de hecho, me encanta la película La Bella Durmiente. Pero el tema empezó a preocuparme con la insistencia de mi hija, tres añitos recién cumplidos, en vestir siempre de rosa, llevar solo vestidos y escuchar exclusivamente cuentos de princesas que se casan con un picey (su abreviatura para principe y rey). Y eso que la niña aún no ha ido al cole, y que vive en un entorno rico en testosterona, coches, ruedas, superhéroes y monstruos de diverso tipo. Quizás por eso, como reacción al entorno o como refugio ante la fuerza bruta de sus hermanos, ha desarrollado ese amor por las princesas. Yo me empeño continuamente en sacarla de ese guión, contarle otros cuentos, hablarle de princesas que llevan espadas y cabalgan en bicicleta. Pero reconozco que me cuesta, porque ella sabe lo que quiere y lo exige. Por eso estoy encantada de que Pixar haya venido en mi auxilio con su nueva película: Brave (indomable), una maravillosa historia con una princesa rebelde, pelirroja, despeinada, que, con sus greñas rizadas y pelirrojas, cabalga sin miedo y supera en tiro al arco al más aguerrido guerrero. Por fin mi niña tiene otro modelo de princesa por el que suspirar y en el que mirarse. Gracias, Pixar.

jueves, 26 de julio de 2012

Gracias, abuelos.


Hoy es el Día de los Abuelos, y en todas partes se está recordando su importancia por lo que nos ayudan a cuidar de nuestros hijos, más aún en estos tiempos tan complicados. Y de alguna manera me da pena que hayamos reducido a los abuelos a ser unos cuidadores que nos salen gratis. Yo quiero aquí rendirles homenaje a los abuelos, pero no solo porque nos ayudan, y mucho, que también, no, sino por la importancia que tienen para nuestros hijos. Quiero rendir homenaje a los abuelos
Que enseñan a los nietos a tirar piedras al rio.
Que les llevan de exploración a descubrir el mundo, aunque sea el que está a la vuelta de la esquina, o al otro lado de la calle.
Que les dan chuches a escondidas, incluso después de haberse lavado los dientes.
Que les preparan las patatas fritas más ricas del mundo.
Que les cuentan cómo defenderse de los lobos, aunque no hayan visto un lobo en su vida.
Que les peinan con la raya al lado cada día como si fueran a hacer la primera comunión.
Que les preparan bocadillos que saben a manjar del cielo.
Que les regalan zapatillas deportivas que solo sirven para meter goles.
Que les ayudan a preparar arcos, flechas y tirachinas con palos y piedras.
Que les prestan bastones, que son a la vez garrotes para defenderse de las fieras salvajes.
Que les enseñan por las noches oraciones que colocan a un angelito en cada esquina de la cama.
Que mienten cuando hay tormenta contando historias de camiones y fuegos artificiales.
Que les sacan caramelos de detrás de las orejas.
Que les mojan cuando están regando las plantas.
Que saben hacer magia y quitarse un dedo de la mano y volvérselo a poner.
Que les consuelan cuando los padres nos hemos pasado con una bronca e incluso interceden para levantar un castigo. Y lo consiguen.
Que llevan los bolsillos llenos de Lacasitos, incluso en verano, con el riesgo de que se les deshagan.
A todos esos abuelos, millones de gracias. 

¿Sabeis cual es el agua adecuada para los bebés?


Con estos calores que estamos pasando en este verano tan raro (tan pronto nos asfixiamos como nos quedamos helados o mojados) hay que hablar de la importancia de ingerir líquidos, que nos quedamos secos   y hay que beber mucha agua, zumos, batidos, granizados... Pero sobre todo mucha mucha agua. 
Font Vella, amable patrocinadora de este post, nos recuerda la importancia de elegir el agua adecuada para los bebés menores de dos años. Según un estudio de la sociedad española de pediatra extrahospitalaria, más del 80% de los padres y madres no saben cual es el agua más adecuada para preparar los biberones. A ver, poneos a prueba. ¿Lo sabéis? Nueve de cada diez pediatras recomiendan el agua mineral natural, que no hace falta ya hervir para preparar el biberón.
En esta página web aulamatronas podeis ver consejos para cuidarte e hidratarte durante el embarazo y para preparar los biberones a tu bebé.
Y Font Vella sortea unos altavoces para MP3 y Iphone. Para participar, enviad un comentario a este post indicando vuestra dirección de email. El plazo termina el 7 de agosto.


El momento más ingrato de la maternidad


¿Cómo es posible que con todo lo que ha avanzado la ciencia aún tengamos que seguir despiojando a nuestras crias de la misma manera que hacen las orangutanas? De verdad que no soporto ese momento primate, es probablemente uno de los momentos más ingratos de la maternidad. Por favor, señores científicos, aplíquense e inventen algo efectivo. 

viernes, 20 de julio de 2012

Y ahora cojo y me voy de vacaciones

Sombrilla, forros polares de todos los tamaños, bañadores, manguitos, cremas para antes, durante y después de la exposición solar, batidora, cargadores de todos los dispositivos móviles menos los neuronales que aún no he encontrado un cargador neuronal, libros destinados a permanecer sin abrir, cortauñas, loción antipiojos, crucigramas, pinturas de papel y de ojos, máquina de fotos probablemente sin batería y sin espacio para nuevas fotos, ordenador portátil, carrito de muñecas, muñecas, muñecos, oso de peluche, cuerda para atar al oso de peluche, pantalón del oso de peluche, bañador del oso de peluche, gorro del oso de peluche, chupetes y biberones para niños reales y para muñecos, cubiteras en forma de corazón, vestido festivo que no saldrá de la maleta, sandalias plateadas que idem, botas de montaña que tres cuartos de lo mismo, palas, cubos, rastrillos, toallas, pareos, gafas de sol y de agua de múltiples formas y colores, moldes para polos, destornillador, raqueta de tenis, balón pinchado, tubo de snorkel sin gafas, linterna autorrecargable, abanico, set de costura sin hilo, acuarelas y pinceles, diario, caleidoscopio, loción antimosquitos, pastillas para el mareo, diccionario francés-español, chubasqueros. Si después de meter todo esto en el coche aún queda sitio para una, esta madre atribulada se irá de vacaciones con sus cachorros y les dejará descansar, abnegados lectores mios, durante dos o tres semanitas, para luego regresar, cruzo los dedos, llena de alegría y buen humor, como decían en Barrio Sésamo.


De regalo de vacaciones les dejo este lindo decálogo para una convivencia saludable de la psicóloga Laura Rojas Marcos, todo un dechado de sensatez y sentido común que haría falta aplicar en todo momento y situación y otro gallo nos cantaría: 
1.        Respetar el espacio personal de las personas con las que se está conviviendo.
2.        Dirigirse a los demás en un tono respetuoso y amable. Nunca sobra utilizar términos como "por favor" y "gracias"
3.        Evitar los gritos, comentarios sarcásticos perversos, insultos o ataques verbales. 4.        Colaborar y participar en las tareas del hogar. Repartir responsabilidades entre todos. 5.        Valorar las labores de otras personas. 6.        Si hay algo bueno que decir, decirlo. Resaltar los aspectos positivos de los demás. 7.        Evitar las críticas destructivas y minimizar el cotilleo.
8.        Todos tenemos alguna manía que otra y una forma de "hacer las cosas", por lo tanto, debemos hacer un esfuerzo por ser flexible con los demás y su manera de "hacer las cosas".
9.        Evitar entrar en luchas de poderes ya que provocan estrés y obligan vivir en un estado de vigilancia permanente. 10.        Tener una actitud positiva y constructiva proporcionará a que exista una convivencia armoniosa y fluida. 


Pues eso, que os deseo una convivencia veraniega de lo más armoniosa y fluida!!!! a ser muy felices y a convertir este verano en inolvidable.





Lecturas para crecer

El verano es época de lectura, de mañanas y tardes eternas con un buen libro, y es el momento ideal para, con más calma que durante el año, irles inculcando a nuestros cachorros el vicio delicioso de leer. El Centro Internacional de la Lectura Infantil y Juvenil acaba de presentar una fabulosa guía, Lecturas para crecer en la que recomienda libros para niños hasta los seis años. Descubriréis verdaderas joyas! 

miércoles, 18 de julio de 2012

e-Diario de una madre imperfecta

Muchos lectores (majos donde los haya, que no os merezco) me habeis preguntado si el Diario de una madre imperfecta se podía adquirir en versión digital. Y hoy por fin os puedo decir que sí! Ya podeis correr a Amazon, aquí en España o allende los mares y haceros con él para convertir a este alegato de una maternidad real en el nuevo bestselller de la red! Anda, hacedlo por mis hijos, que no os podeis imaginar lo que devoran. Mirad qué rebonito ha quedado. ¿A que os morís de ganas de comprarlo? Ya está en Amazon.

martes, 17 de julio de 2012

La generación táctil

El DVD se había parado y se había quedado la imagen congelada en la televisión, y entonces la niña, con toda naturalidad, se levantó y arrastró su mano por la pantalla de la tele, como para pasar página en una pantalla táctil. Me quedé de piedra . Y eso que en casa no tenemos ni un iphone ni un ipad, es decir, que , y aún así, su mundo es táctil.

lunes, 16 de julio de 2012

De vacaciones con la famiilia numerosa

El otro día en no sé qué periódico venía en un listado de esos veraniegos: cómo evitar que tus vacaciones te cuesten un riñon, o cómo viajar baratito. Lo que me llamó la atención fue una de las primeras reglas, no recuerdo incluso si era la primera. Decía lo siguiente: cuatro es el número mágico para ahorrar. Me llegó al alma. Porque si cuatro es el número mágico para que las vacaciones te salgan más baratas, se deduce, o no, que a partir de esa cifra todo se multiplica con muchos ceros. Es decir, que viajar siendo cinco sale por un congo de cuando el congo era belga. Esto me lo sé ya muy bien. Para empezar no cabes en un taxi, así que en el hipotético caso de que decidas tirar la casa por la ventana e irte a algún lado en avión, tendrás que ir en dos taxis al aeropuerto, o meterte tú en el taxi con todos los niños y mil maletas -y el otro, el padre o tú irse en transporte público- y convencer al taxista de que no te estás dando a la fuga ni te has enloquecido, porque a ver dónde vas a ir tú con tanto muchacho y tanta maleta, que no te dan las manos ni para la mitad, que la última vez que lo hice casi tengo que ponerle a mi marido al teléfono al taxista  para que le tranquilizara.
Luego está el tema del alojamiento: no sé si os habreis fijado que en las ofertas de las agencias siempre pone un niño gratis, el segundo al 50%, y el tercero? ja, queridos, eso no lo dice ni la letra pequeña más pequeña, es algo que sencillamente no está contemplado en ninguna oferta y aquí os lo voy a contar yo: el tercero compensa lo que te ahorras con todos los anteriores y te sale la familia numerosa por el mismo precio que irte tú con cuatro colegas en plena temporada alta a un resort de lujo. Cuatro se meten en una sola habitación, a partir de cinco ya no hay habitación doble o triple que resista y te dan dos habitaciones como dos casas, que los niños flipan pero tú no paras de hacer cuentas.
Y ya sé que habrá quienes me direis que con la que está cayendo es una frivolidad hablar de irse de vacaciones y de coger aviones, y de reservar hoteles, y tendrán razón, pero a ver qué voy a hacer si mi familia política es extranjera y nos toca viajar para visitar a la abuela, y además una tiene la costumbre de hacerse de vez en cuando, cada vez más de vez en cuando, para qué nos vamos a engañar, una escapadita a la playa a que los niños arrasen en el buffet como si hubieran hecho ayuno durante una semana para llegar todavía con más hambre. Otros años esta escapada era de una semanita, incluso de diez días, pero este año ha sido solo de un fin de semana, y total, como la noción del tiempo de los niños es completamente aleatoria y subjetiva, les ha cundido como si fuera un mes, que para ellos ya cuenta como que hemos estado en la playa, y así con un par de días ya los hemos engañado a los pobrecitos.
Pero  a lo que iba, que sale muy caro movilizar y desplazarse con tanta criatura, proque aliméntalos tú por esos mundos de dios, con el hambre que les da el cambio de aires. Así que hay que tirar todo lo que se pueda de casa de amigos, y de casas de familiares, el problema es que es muy difícil meterse todos, así que este año no os digo más que he desempolvado la tienda de campaña y me voy a echar a los chinos con el padre de las criaturas a quién le toca dormir dentro con alguno de los niños.

viernes, 6 de julio de 2012

Yo voy a seguir haciendo dos horas de digestión

La infancia tiene unas reglas sagradas, no hay  que irse con extraños, no hay que aceptar caramelos de desconocidos, hay que lavarse las manos antes de comer, y hay que hacer dos horas de digestión antes de bañarse en la piscina o en el mar. Ahora resulta que eso de las dos horas de digestión es un mito. Ayer lo desmontó con mucha sabiduría y evidencia científica un pediatra en El Huffington Post . El doctor viene a decir que no tiene nada que ver el haber comido hace dos horas con ese temido corte de digestión que te puede llevar al fondo de la piscina y al otro barrio. "La hidrocución, que es como debería llamarse al corte de digestión, no se produce porque se interrumpa la digestión, sino por un shock circulatorio al sufrir el cambio brusco de temperatura", asegura. Y pide que para evitar ahogamientos usemos el sentido común y vigilemos a nuestros hijos, y que no les hagamos esperar dos horas después de comer. Pero sinceramente, qué quereis que os diga, que yo no pienso decirles nada a mis hijos de este descubrimiento científico, voy a seguir manteniendo como un dogma de fe el hacer la digestión, porque esas dos horas son justamente el único momento tranquilo del día durante las vacaciones ¿Os imaginais ahora sin espera para la digestión que, con la comida en la boca, nos toque ir ya a vigilar a la piscina, a hacer ahí el turno a pie de ola, cual faro de Vigo? Por favor, señores pediatras, un poquito de consideración.

miércoles, 4 de julio de 2012

Loa a la jornada intensiva

En Yo Dona, la revista que me da de comer a mí y a mi tropa,  durante los meses de verano, de junio a septiembre, ambos incluidos, tenemos jornada intensiva de 9 a 4 (mientras que durante el resto del año, con la jornada partida trabajamos de sol a sol). Nos traemos la comida en un tupper y comemos en un momentín, para no perder tiempo. El trabajo sale adelante igual que durante el año, o, si me apurais, incluso mejor, porque no se hacen pausas innecesarias y todo el mundo está motivado para salir a la hora. Si el día se da bien (obviamente hay días que se complican y toca quedarse por la tarde, pero eso entra dentro de tus responsabilidades) llegas a casa antes de las cinco y tienes toda todita la tarde por delante para dedicársela a tus hijos, a tus plantas, a tus vecinos, a lo que quieras, y, last but not least, a ti. De 9 a 4 has trabajado con intensidad, y luego cuidas con la misma intensidad de los tuyos y de ti misma, que falta te hace. Puedes ir a nadar, hacer yoga, pintar cuadros o uñas, ordenar armarios, hacer granizados, ir a la piscina con los niños, salir de rebajas, leer, ver la tele, tocar el clarinete o pasear por un parque. En definitiva, ser una persona completa. Y sobre todo, no tener que renunciar a nada. La Comisión para la Racionalización de los Horarios Españoles, inasequible al desaliento en su empeño de conseguir que cambien los endemoniados horarios de este país nuestro, ha dicho por activa y por pasiva que con estas jornadas los empleados están más motivados, rinden más, y por ende, son más productivos. Y me pregunto yo, ¿por qué no podemos trabajar así durante todo el año?

Aclaración a pie de post: como habeis visto en este blog a veces hay anuncios, los coloca google a cambio de una remuneración irrisoria y no nos consulta, pone anuncios que están orientados a las lectoras del blog. Es decir, que una ni pincha ni corta. A veces los anuncios me encajan más, y a veces me chirrían un poco.

lunes, 2 de julio de 2012

Maternidad a 40 grados

Menos mal que el calor nos ha dado un respiro porque os diré que esto de ejercer la maternidad a 40 grados es extenuante. No tiene una fuerzas para nada, ni para aguantarse a si misma, que te sobran hasta las chancletas, como para encima tener que estar pendiente de las fieras. De verdad que con los calores de la semana pasada no lograba ni decirle a los niños que recogieran o se vistieran, es que ni me salía la voz, cómo va una a imponerse si está boqueando como pez agonizante fuera del agua. Y no os digo ya alimentarles, que estás tú sin ganas de comer, y menos aún de cocinar o de ir a comprar, que te alimentas con un par de yogures y un melocotón con tal de no preparar nada, pero los cachorros no entienden de calores, y no se les pasa nunca el hambre, y cómo les vas a mandar a la cama con un vaso de leche con galletas, que son capaces los angelitos de denunciarte por desatender tus obligaciones. Y claro, tampoco los vas a alimentar solo con helados, aunque ganas darían, de usar solo el congelador y tirando. Va a resultar que soy mejor madre en invierno. Dentro de mis limitaciones, claro está.

viernes, 29 de junio de 2012

Nos hemos quedado sin becas de libros

Yo ya sospechaba que algo así iba a ocurrir, ayer mismo miré por última vez la web de la Comunidad de Madrid y me dio muy mala espina ver que aún no habían anunciado las becas de libros para el próximo curso. Y efectivamente, ayer por la tarde se confirmaron mis peores presagios: Esperanza Aguirre nos deja sin becas. Que tampoco era mucho dinero, porque se había reducido ya y se había quedado en menos de 100 euros, pero por lo menos era una ayuda, sobre todo si tienes varios hijos. Pero ahora ni eso, la próxima vuelta al cole va a ser aún más dura y costosa. Y me pregunto yo, estimada Presidenta, ¿de verdad no tenía otros lugares de dónde recortar? ¿Las becas de libros eran una de esas 'partidas fabulosas para recortar? que digo usted que había encontrado? ¿Cuanto se va a ahorrar con esto? ¿De verdad ese ahorro merece la pena? Ahora los padres tendremos que asumir el coste íntegro de los libros (que suponen una pequeña fortuna, no te digo para las familias numerosas), así que probablemente tendremos que recortar de otras partes. Os confieso que llevo varias semanas haciendo cuentas una y otra vez, calculadora en mano, para ver a qué actividades extraescolares puedo apuntar a mis hijos, hasta dónde me puedo permitir, que yo tengo tres, y multiplicar todo por tres te deja el presupuesto tiritando. ¿Puedo mandar a inglés a los tres? ¿Pueden hacer deporte los tres?
En fin, estimada Presidenta, lo único que le puedo decir es que es cierto que la cultura y la educación cuestan mucho, pero más nos va a costar la incultura....

miércoles, 27 de junio de 2012

Fogonazos de felicidad

En las últimas 24 horas he tenido dos momentos de felicidad absoluta. De esos momentos que te gustaría conservar para siempre porque eres 100% feliz. Supongo que la felicidad es eso, un fogonazo, puntual y pasajero, y seguro que muchas veces estamos tan cegados por nuestro día a día que ni lo apreciamos, vamos, que nos pasa por delante la felicidad y ni nos enteramos, ni la vemos, menos ahora que estamos todos con la crisis al cuello. Y que es hoy en día casi es una osadía reivindicar la felicidad en estos tiempos tan dados al pesimismo y al  catastrofismo, pero qué quereis que os diga que yo he hecho firme propósito de disfrutar cada momento feliz que la vida me regala, y para ello hay que reconocerlo e identificarlo. Y a ello os invito, en plan ejercicio colectivo, a que penséis qué momento de felicidad habeis vivido últimamente y lo conteis, aquí en vuestro blog. Os contaré mis dos momentazos:
- me meto en el agua de la piscina con la niña, lleva manguitos pero aún así se me agarra al cuello con todas sus fuerzas cual koala aterrado y se pone a cantar. Y yo le sigo la corriente y me pongo a cantar yo también, a pesar de que casi no me deja respirar, y me pongo a dar vueltas como si estuviéramos bailando. Y la enana se empieza a partir de la risa. Y ahí estuvimos un rato las dos, mientras el socorrista nos miraba alucinado.
- hora de dar el beso de buenas noches a los cachorros en la cama. El mediano me agarra con brazos y piernas y casi me vuelca, y me dice yo no te suelto ya nunca. La niña, que oye la juerga en la habitación de sus hermanos, se levanta de la cama y viene corriendo a ver qué está pasando, y al ver el gesto de su hermano, con el que está en plena etapa competitiva de yo más, decide que ella también quiere mucho a su mamá y que no va a ser menos, y se me tira encima para agarrarme por el otro lado. Y entre los dos logran tumbarme en la cama, donde acabamos los tres partidos de la risa.
¿Y cuales son vuestros momentos?

martes, 26 de junio de 2012

Sana, sanita, culito de rana

Cuando te conviertes en madre adquieres poderes mágicos. Eso está sobradamente demostrado, a ver sino cómo se explica que seas capaz de hacer mil cosas a la vez, sobrevivir sin dormir, agarrar varios niños y vigilar a otros al mismo tiempo, entender el idioma de los bebés.... Riete de los superhéroes de los tebeos. Unos aprendices al lado nuestro, porque en la vida real las superheroínas somos las madres, y me vais a perdonar la falta de modestia, pero yo hay días que me siento como Elastic Girl, la de los Increíbles. Y una de las cosas que más me han fascinado siempre es el poder curativo de las manos de una madre. Ya de pequeña lo comprobé con mi propia madre, que bastaba con que me pusiera las manos encima para que me sintiera mejor, y de hecho, incluso hoy en día, cuando estoy mala lo único que quiero es hablar con mi mamá y si pudiera correría a su lado olvidando atrás todas mis circunstancias y el hecho de que ahora la madres soy yo. Y cuando tuve niños me maravillé aún más al ver cómo mis manos habían adquirido por puro arte de magia ese poder curativo que se transmite de madre en madre cual fórmula mágica. Y así basta una caricia para aliviar dolores, confortar llantos y curar heridas. Y generación tras generación seguimos curando niños con esa letanía de "Sana, sana, culito de rana, si no te curas hoy te curarás mañana". Y los niños se curan milagrosamente. Y no te digo ya si tienes además una varita mágica, como un stick para aliviar las picaduras de insectos, o una barrita de Arnidol para los golpes... Ya os digo, superheroínas.

jueves, 21 de junio de 2012

La verdadera patria es el verano

Inauguramos hoy un nuevo verano, todavía fresco y sin recalentar. Y en nuestras manos está el lograr que sea inolvidable. Decía el poeta Rilke que la verdadera patria es la infancia, y yo a eso añadiría que la patria son esos meses largos del verano de los niños, esos meses que parece que no se van a acabar nunca, largos como estos días del solsticio de verano, tan eternos que parece que no van a acabar, igual que ahora da la impresión de que el sol nunca va a ponerse. Eso es lo que nos queda a todos para siempre, el recuerdo que nos acompañará toda la vida, y nos dará fuerzas para hacernos adultos. Y a nosotros nos toca ahora lograr que estos veranos sean inolvidables para nuestros cachorros. No hacen falta grandes dispendios. No es necesario irse todos al Caribe (cosa por otro lado poco recomendable con el calor que hace allí en estos meses, que no hay quien aguante y el agua del mar está hecha un caldo), basta con acercarse a alguna playa nuestra, la que más cerca nos quede, con una nevera llena de zumos y bocadillos, y una gran sombrilla. Y si la playa cae lejos, pues a un río de montaña, a un estanque, a cualquier piscina. Y si estamos en casa, pues convertirla en una fiesta estival llenándola de colores. Con batidos de frutas naturales, con banderillas de colores, con sandalias y chanclas, con granizados hechos en casa (mi gran inversión para este verano ha sido una batidura triturahielo, no os cuento qué granizados me salen! con tres sesiones familiares más ya la tengo amortizada), y con baños en la bañera o en un cubo en la terraza,  que lo importante es chapotear y mojarlo todo. Y ya sé que casi ninguno de nosotros, padres abnegados, tenemos ese verano de tres meses, que encima estamos inmersos en esta crisis, que tocamos cada uno a no sé cuantos miles de euros para rescatar a los bancos, y que nos frien a impuestos, y nos recortan por todos lados. Pero eso no puede estropearle a nuestros cachorros su verano, su patria. Así que os deseo a todos Feliz Verano! (y no, esto no es una despedida estival, que nadie se haga ilusiones, que seguiré por aquí todavía desvariando varias semanas)

miércoles, 20 de junio de 2012

Cómo educar en positivo

Hace pocos días os contaba mis tremendas dudas a la hora de castigar, sancionar, reprender, estimular, alentar o corregir a mis retoños. Y hete aquí que desde Save the Children acaban de lanzar hoy mismo su guía Quién te quiere a ti para enseñarnos a todos nosotros, padres perdidos, a educar en positivo. No tengo palabras para agradecerlo. Sobre todo que nos manden mensajes de apoyo como este "Ser padre o madre no es una tarea nada fácil y la mayoría intenta hacerlo lo mejor posible evitando patrones de su propia crianza con los que no está de acuerdo, o incluso repitiéndolos ante su asombro. Antes de nada, calma". Pues eso, que calma y al toro. Y no dejéis de leer la guía. Imprescindible.

martes, 19 de junio de 2012

Tarde de madre bloguera

Era una tarde veraniega, de este verano adelantado que tanto se agradece, y la madre imperfecta se pintó los morros de naranja butano, por eso de aplicarse a sí misma la terapia cromática y derrochar optimismo por dentro y por fuera, y se echó a las calles libre cual mariposa, sin descendientes ni cachorros alrededor. Y feliz cual perdiz se dirigió a baby deli donde madresfera y nonabox nos habían convocado. Y allí con otras madres blogueras nos echamos unas risas y hablamos de nuestras criaturas, las de carne y hueso, y las de letras. Delicias de esta vida bloguera.

martes, 12 de junio de 2012

La madre de todos los castigos

Hoy en día hay libros prácticamente sobre todo lo relacionado con el cuidado de los hijos, desde qué darles de comer hasta cómo hacerles dormir, pasando por cómo educarlos, cómo vestirlos o qué contarles por la noche. Y, sin embargo, no recuerdo haber visto ningún libro de cómo castigarles. Y digo yo que sería útil tener algo así como un código penal de los castigos infantiles, algo consensuado por todos, expertos y amateurs como una servidora, en el que prime el sentido común y que sirva de referencia a todos los padres que andamos perdidos en esta noble y agotadora labor de la crianza y la educación de los adultos del mañana. Porque hay momentos en que os confieso que me siento completamente perdida y no sé cómo reaccionar ante las pruebas diarias a las que me someten mis hijos. Ya sé que hay personas contrarias a los castigos, partidarios de las recompensas y los estímulos positivos. Yo también estoy muy a favor de recompensarles y estimularles positivamente, y os aseguro que mis hijos están suficientemente recompensados y estimulados requetepositivamente, quien lo dude que se dé una vuelta por mi casa y lo compruebe por si mismo. Pero dicho esto, también hay momentos en que se merecen un buen castigo, y es entonces cuando me surge la duda. Dicen que el castigo ha de ser proporcional a lo ocurrido, sí, eso suena muy bien. ¿pero quién me establece a mí esa proporción? ¿Cómo castigo que mi hijo mayor no haya estudiado para un examen? ¿Y si además de no estudiar me ha mentido y me ha dicho que no tenía examen? He de aplicarle la madre de todos los castigos? ¿o ser demasiado severa puede ser contraproducente? ¿El arrepentimiento y el firme propósito de enmienda sirve de atenuante? ¿Se puede levantar un castigo una vez aplicado o eso resta credibilidad al castigante? Estoy por llamar a algún departamento de derecho penal a ver si me orientan.

domingo, 10 de junio de 2012

Lego se lanza a por las niñas

Lego acaba de lanzar una nueva línea de juguetes para niñas, Lego Friends, toda una legión de sonrientes muñequitas con sus casitas, sus mascotas, sus flores, monísimo todo (y envuelto todo en cajas de tonos lilas y rosas para que no haya duda del mercado al que se dirigen, me cuentan que Lego ha decidido sacar esta nueva línea porque los padres, y las niñas, reclamaban algo para ellas, y me pregunto yo, con este afán mío de darle mil vueltas a todo, ¿de verdad lo piden? ¿o se lo ofrecemos? ahí dejo la duda). Y para celebrar el lanzamiento invitan a una legión de periodistas con sus cachorros al espacio infantil de moda en Madrid, grey elephant y ahí pasamos una mañana divina entre batidos de fruta, popcakes, uñas pintadas con mariquitas y sandías, y cientos, miles de ladrillos de Lego multicolores.

miércoles, 6 de junio de 2012

Terapia antistress en tiempos de crisis

Elementos necesarios:
- retoño menor de 5 o 6 años.
- cartulina o similar que se puede enrollar y hacer un tubo alargado.

Coloque su cabeza sobre un extremo del tubo (dejar la suficiente anchura como para que no le comprima), y en el otro extremo colocar la cara de la criatura seleccionada, de manera que queden conectados por el tubo.
Proceda a decir lo más absurdo que le venga a la mente. Pirata de agua dulce. Merluza con picatostes. Abracadabra, pata de cabra e invite a la criatura a que lo repita a toda velocidad.
Observe la cara extasiada del cachorro enmarcada en el tubo. Escuche sus risas.
Repita la operación una vez al día, o más si es necesario. Los efectos beneficiosos se notan de inmediato.

lunes, 4 de junio de 2012

Atracón de cultura

El otro día hablábamos de devorar fruta, y hoy vamos a hablar de devorar cultura, que es algo que también se inocula desde pequeños, la pasión por el arte, por la lectura.... Ayer cumplimos con un delicioso ritual de temporada: la visita a la Feria del Libro de Madrid. Me encanta llevar a los niños para estimular su voracidad por los libros, dejar que se den un verdadero atracón, que vayan de caseta a caseta atraídos por las portadas multicolores, para que vayan adquiriendo ese vicio irrefrenable por la lectura, esa necesidad de poseer un determinado libro, y una vez leído, otro más, y otro.... En esta ocasión hemos recorrido la Feria buscando libros de dragones buenos, de murciélagos superhéroes y de princesas valientes. Y al final acabamos con un manual para amaestrar dragones, un libro de zombies simpáticos y otro de una particular rebelión en la granja. Y volvimos a casa cada uno con su bolsa, como quien lleva un tesoro, deseosos todos de ponernos a leer las novedades.
Y por la tarde, para completar uno de esos días maravillosos en los que da gusto vivir en una gran ciudad (hay días que no da tanto....), fuimos a un taller de pintura en la Fundación Mapfre, que organiza los mejores talleres para niños de Madrid. Y ahí estuvimos aprendiendo cómo usaban el color los expresionistas alemanes. Una delicia.


sábado, 2 de junio de 2012

Niño, cómete una fruta

La noticia salió el otro día, dio la voz de alerta el Ministerio de Sanidad, que la mitad de los niños españoles tienen sobrepeso. Una barbaridad. Pero claro, vas por ahí viendo lo que meriendan algunos niños y alucinas, que si bollitos, que si galletas con chocolate, que si zumos, que si batidos, que si refrescos, que si chuches. Y claro, así lo entiendes que luego pase lo que pase.  El verano pasado no daba crédito los días que fuimos a un hotel y en el buffet veías a niños prácticamente obesos desayunando donuts, que de verdad daban ganas de decirle algo a sus padres. Y aquí me meto donde no me llaman, pero la responsabilidad de la alimentación es de los padres y aunque salga más cómodo ceder y tirar por la vía fácil, nos toca enseñar a los niños a tener una alimentación equilibrada. Yo en este tema también ejerzo de madre sargento, y el día que les dejo tomar un refresco o chuches mis hijos lo celebran como si fuera su cumpleaños. Y eso sí, he logrado que disfruten como locos comiendo frutas, que se pirran por todas las variedades, sobre todo ahora en verano, que da gusto ir a comprar fruta y volver a casa con el carro lleno de piña, de sandía, de nectarinas, de albaricoque.... Todavía me duele hoy la espalda de los más de 20 kilos que he acarreado esta semana del mercado. Y no creo que me lleguen al miércoles....

viernes, 25 de mayo de 2012

El bolso sin fondo de Mamá Mumin

Ya os he contado que soy una madre sargento. Por lo menos la mayor parte del tiempo. Me gustaría que fuera menos a menudo. Quisiera ser otra madre. Antes de tener hijos mi modelo de madre ideal era Mamá Mumin, la rechoncha matriarca del clan Mumin, esos deliciosos personajes finlandeses reeditados en España por la editorial Siruela en una colección deliciosa (buscadlo en la Feria del Libro de Madrid, no os defraudarán, no me canso de decirlo). Una siempre quiere ser de otra manera, pero luego la realidad se impone y te convierte en otra. Es así. Resignémonos, o no nos resignemos y tratemos de evitarlo. A lo que iba, que yo quería ser como mamá Mumin, esa madre maravillosa, que nunca pierde el buen humor ni la paciencia, que siempre tiene la despensa llena de mermeladas caseras, que perdona todo a sus hijos porque sabe que en el fondo son maravillosos, que confia en ellos ciegamente porque sabe que eso les fortalece, que siempre les recibe con buen humor, a ellos y a todos sus múltiples amigos, hagan lo que hagan, que se apunta a cualquier plan por disparatado que sea, que sabe cómo actuar en cada momento... Y que lleva con ella siempre un enorme bolso lleno de todo lo que se puede necesitar en cualquier circunstancia, como las hojas de abeto para los dolores de tripa.
Al final de mamá Mumin, tengo que reconocerlo, no he logrado tener mucho, aunque ya os digo que la tengo en mente y cuando le releo los cuentos a mis hijos trato de pensar en todo lo que tengo que aprender de ella. Pero si hay algo en lo que no tengo nada que envidiarle es en el bolso. Otra cosa no tendré, pero un bolso bien preparado ese lo llevo siempre conmigo, faltaría más. Cuando salgo con mis criaturas llevo un bolso que más que bolso parece el sombrero de un mago porque en su interior se puede encontrar cualquier cosa. Llevo siempre galletas y frutos secos, para esos intempestivos ataques de hambre, pañuelos de papel y toallitas húmedas, pinturas y papeles para entretener las esperas, bolsas de plástico porque nunca se sabe qué podemos encontrar por el camino, algún jersey por si hace frio, hasta hace poco llevaba hasta recambios de ropa interior, ahora ya me he relajado un poco con eso, tiritas. Y desde hace poco también he metido una barrita de arnidol, una especie de barra mágica que alivia  los golpes, porque con las fieras hay que estar preparada para cualquier eventualidad. Eso me consuela, pensar que por lo menos en el bolso me parezco a mamá Mumin.

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