lunes, 30 de mayo de 2011

Hoy es un día grande porque mi reina me ha dado su primer beso

Hoy es uno de esos días que hay que marcar en oro en el calendario. Esto no lo entenderán los que no tienen hijos (y por tanto no han sufrido esa mutación neuronal que tenemos los padres y madres). Pero para mí este 30 de mayo es un gran día porque mi niña me ha dado su primer beso. Sí, su primer beso!!! Llevábamos varios meses de intenso entrenamiento preparando este momento, en el que ha acercado su carita y ha hecho Muack contra la mía. No quiero entrar en detalles sobre si su primer beso se lo ha dado a la chica que la cuida durante el día. Es muy probable. No indagaré por ahí porque solo me falta amargarme por toooodo lo que me estoy perdiendo. El caso es que hoy me ha dado a mí, su mami, un beso en la mejilla por primera vez. Jeje, y antes que a su padre, que todavía no la ha visto hoy.

Y aprovecho este día de tan gran dicha para contaros que el viernes 3 de junio volveré a firmar libros (sí, el mismo del año pasado, Diario de una madre imperfecta, para qué os voy a engañar, los que me leeis ya sabeis que la vida no me da para más) en la Feria del Libro de Madrid. Ya os diré la caseta por si alguien se quiere pasar a saludar. O a comprar, que hay que terminar la edición!

viernes, 27 de mayo de 2011

El discreto encanto de las repeticiones, o porqué me gusta jugar a La nena no está.

Es bien sabido que a los niños les encantan las repeticiones. Hacer las cosas una y otra vez. Cuantas más veces, más les gusta. Y tengo que confesar que a mí también me gusta -de vez en cuando- sumergirme en ese bucle. Qué mejor manera de romper con la lógica, con la realidad, con el ritmo frenético en el que estamos inmersos que ponerse a repetir una y otra vez cómo hacen los animales (por cierto, ¿alguien sabe cómo hace el cocodrilo o la jirafa?). O a mostrar dónde están todas y cada una de las partes del cuerpo. Que no me canso de verselas señalar a la niña de mis ojos. Y sus ojitos se señala cada vez que le pregunto donde los tienes. Y luego me señala los mios, y casi me saca uno con su dedo regordete. O a jugar a 'La nena no está'. Para que se tape la cara con sus manos rechonchas y morenetas. Y se parta de risa con la cara medio tapada mientras yo finjo que la busco por la habitación. Y luego chille 'tas' con su lengua de trapo y 'reaparezca' ante mí como por arte de magia. Y de verdad que no me canso de hacerlo.

lunes, 23 de mayo de 2011

Estoy en esa etapa de mi vida en que solo puedo recomendar toboganes

Hubo una época en que yo estaba al día de las películas interesantes que salían, de los libros nuevos, de los restaurantes de moda, de las canciones que sonaban. Iba al cine, a los conciertos, leía con avidez... Luego fui bajando al ritmo, pero aún así me sonaban los nombres de las películas (que apuntaba mentalmente para verlas más adelante), sabía los restaurantes a los que iba la gente o estaba al tanto de cuando sacaban disco mis grupos favoritos. Ahora tengo que confesar que sería incapaz de decir el nombre de una película que esté en cartelera, de un album que tenga menos de cinco años y si os recomiendo un restaurante es probable que haya cerrado. Así que esta mañana, cuando en Yo Dona, la revista para la que trabajo, me pidieron que hiciera una recomendación de algo nuevo para la web, pensé que lo único que yo puedo recomendar en esta etapa de mi vida (ojo, que no me quejo, solo constato, que luego se me echan encima los que dicen que sarna con gusto no pica) son toboganes. Sé dónde están los más limpios, los más altos, los más resbaladizos, los más artesanales, los más rústicos. Y sin duda, los más divertidos: los que han instalado en Madrid Rio, ese inmenso paseo lúdico que sigue el reinventado Manzanares. Entre Pirámides y Legazpi. Son verdaderamente gigantes. Imprescindibles. Os lo dice una experta.

miércoles, 18 de mayo de 2011

De deberes, disfraces, gusanos y otras obligaciones escolares que nos caen a los sufridos progenitores

A pesar de ser una madre imperfecta, yo me esmero todo lo que puedo en cumplir mis obligaciones con el cole de mis hijos. Les ayudo con los deberes (echándole un tiempo considerable para repasar, que no hacer, corregir, ayudar, explicar... que es algo que nunca entenderé el por qué de repente los padres nos vemos obligados a hacer horas extras con los deberes), me encargo de que tengan todo el material escolar a punto y lo voy reponiendo con mimo a lo largo del curso, me implico con los trabajos especiales y me echo a los montes con entusiasmo para conocer la flora y fauna de nuestro entorno, hacer fotos y luego describirlo; trato de ir a verles (aunque no siempre es posible) y aplaudirles cuando compiten, cantan, recitan o bailan; les disfrazo en Carnaval y en las fiestas designadas discrecionalmente por el cole (hoy sin ir más lejos he mandado al mayor vestido de campesino, para celebrar el día de Castilla y León, y pertrechado con chorizo y dulces de mi tierra, y al mediano de chulapo con sus correspondientes rosquillas, sí, habeis leido, hoy 19 de mayo, ya sé que es muy original el cole de mis hijos y no voy a decir más por si alguien relacionado con el centro tuviera a bien -o a mal- ser lector de este blog).
De verdad que todo esto lo hago hasta con entusiasmo (como ayer, que para que fueran hoy tan contentos le hice una hoz de cartón a uno, para su traje de segador, y al otro un hermoso clavel de papel pinocho para su chaleco de chulapo). Pero hay veces que de verdad siento que están poniendome a prueba (o abusando directamente de la buena voluntad y paciencia de una). ¿De verdad puede obligarme la profesora de mi hijo mediano a llevarme a casa una caja de repugnantes gusanos de seda para que les alimente, les cuide y me quede con varios de ellos? Pues parece que sí.
P.S. Y os diré algo más, con 'solo' dos hijos metidos en esta dinámica escolar, ya no me da la vida para llegar a todo. Cuando la niña entre también en esta rueda no sé cómo haremos. Pero lo haremos, supongo.

Más plazas de escuela infantil pública



Tuve la suerte (milagrosa) de obtener plaza para mi hijo mediano en una escuela infantil pública cuando hizo dos años. Y pasó un año maravilloso. Atravesabas el umbral del centro y te sentías en Noruega, con aquellos colores, esas instalaciones, ese dinamismo.



Para la niña no he pedido plaza (principalmente porque como nos hemos cambiado de casa no tengo ninguna escuela pública cerca), pero aún así quiero sumarme a la reinvidicación de cientos de padres que se quejan por la escasez de plazas en el centro de Madrid, donde solo se han ofertado 176 plazas para el próximo curso.



Para mañana jueves 19 de mayo han convocado una protesta a las 18.30 en la Puerta del Sol.






lunes, 16 de mayo de 2011

La primera comunión

No puedo ser objetiva sobre el tema. Un trauma de infancia me lo impide. Seré breve: cuando hice la primera comunión tenía casi ya la misma estatura que ahora (1,70, fui una niña de crecimiento físico precoz), por lo cual en la foto de grupo yo sobresalgo por encima de las demás niñas. Todas ellas estaban adorables, con sus vestidos de tules y organzas blancos, mientras que yo estaba claramente fuera de lugar. Casi una cabeza le sacaba al sacerdote, no os digo más. Mi cara en la foto es un poema, se notaba que estaba pensando ¿qué he hecho yo para merecer esto?. Así que entendereís que no sea objetiva con el tema y que se me pongan los pelos como escarpias cada vez que veo las pseudobodas que se organizan con las primeras comuniones. Por eso, no os imaginais que alivio experimenté al oir al párroco de la iglesia donde hará mi hijo mayor la comunión el próximo sábado que tienen que ir todos iguales con una túnica blanca. "Un año que dimos libertad hubo todo tipo de excentricidades", dijo el párroco.
A mí me parece genial esta decisión, pero seguro que todavía hay alguna madre que se queda con ganas de vestirle de almirante con galones. O de emperatriz Sissi, que de todo hay en la viña del Señor.

jueves, 12 de mayo de 2011

Todo sea por Disneyland

Tengo que deciros que no soy muy fan de Disneyland. Incluso si os soy sincera cuando oigo los cuentos de familias amigas que se han pasado cuatro días corriendo de cola en cola, levantándose incluso al amanecer, para hacerse la foto con Blancanieves o con Bambi se me ponen los pelos como escarpias. Pero supongo, y esto solo es un suponer, que es uno de esos ritos de pasaje que a los padres nos toca hacer: llevar a los hijos al zoo, al circo, a un parque de bolas y a Disneyland. Y si no te dejas un riñón en el asunto, pues mejor que mejor. Todo esto para justificar que esta humilde bloguera se ha presentado a un concurso (y con esto probablemente decepcionaré a muchas lectoras, si es que me queda aún alguien por decepcionar) de blogs premiado con un viaje a Disneyland para toda la familia. Y que teneis que votar los lectores: http://elclubdelasmadresfelices.com
Pues eso, que qué no haría una madre por sus hijos.... Para lo que hemos quedado, para presentarnos a concursos de Disneyland.

viernes, 6 de mayo de 2011

¿Y tú alguna vez te has arrepentido?

Tengo bastantes amigas que no tienen hijos, algunas porque no han querido, otras porque aún no se han decidido a meterse todavía en este embrollo. Una de ellas me preguntó anoche: "¿Y tú alguna vez te has arrepentido de tener hijos?". Y os aseguro que al oir su pregunta lo primerito que me pasó por la mente, en un flash vertiginoso, fueron las últimas y demoledoras noches, que han sido peores aún de lo normal, los cinco últimos años -cinco, que se dice pronto, cinco años- en los que 'lo normal' ha sido no dormir nunca una noche de un tirón, las peleas y los gritos.... Pero también resonó en mi cabeza la voz de trapo de la niña diciendo, como dice ahora cada vez que llego a casa, "mimami". Y del mediano cuando se me tira encima como un oso. Y las bromas del mayor . Y respondí sin dudarlo, "Pues la verdad que no, nunca".

martes, 3 de mayo de 2011

Regalos del Día de la Madre

Os confesaré, así entre nosotras, que mi regalo ideal habría sido una tarde en un spa, o mejor aún, un fn de semana entero. O una semana. En Bali. Por poner distancia de por medio. Pero no coló. Y, a pesar de que estuve mirando ofertas (para irme, no a Bali, que más quisiera, sino un par de horas a un spa cerca de casa, que al fin y al cabo dos horas bien aprovechadas y en silencio es casi como irse a Bali) al final no me animé ( supongo que debido a la famosa culpa que todas o casi todas arrastramos y ese dichoso afán por querer -por qué, señor, por qué???- pasar el máximo tiempo posible con los retoños). En cualquier caso, no hubo autorregalo (con ganas me quedé, la verdad). Pero sí tuve toda una colección de regalos trabajosamente currados por mis hijos (desde aquí, mi más sincero agradecimiento a las profesoras de mis hijos que año tras año se desviven por sorprendernos a las madres de sus alumnos). Concretamente este año me cayeron dos retratos, uno más figurativo y otro más abstracto, una descripción muy prosaica de servidora. Y una poesía! sí, una poesía, que con ganas me quedo de reproducir aquí, pero que no haré porque es muy sentida y muy emotiva.
Con todo, lo mejor del día fue el mediano, con voz de no haber roto un plato en su vida, enmendando, la plana a su hermano mayor cada vez que hacía algo no aconsejable: "hoy hay que portarze bien, que el día de laz mamáz". Un año de las madres habría que decretar! Con retraso, felicidades a todas las madres, que mucho os lo mereceis todo lo que os hayan regalado.

Compártelo