martes, 26 de abril de 2011

Las antivacaciones

Con ese revelador título de 'Las antivacaciones' iba a contaros yo cómo han trascurrido estos días de asueto. Pero casi mejor voy a correr un tupido velo y mirar el futuro con optimismo. Sólo quiero dejar constancia de lo contenta que estoy, y lo digo de corazón, de tener un trabajo al que acudir y un centro escolar en el que depositar a mis hijos.
Feliz vuelta a la rutina!
Y también quiero dar la enhorabuena a la agencia española de metereología por lo certero y atinado de sus previsiones. Efectivamente, el tiempo ha sido tan horrible como dijeron que iba a ser.

miércoles, 20 de abril de 2011

Ese delicioso momento de hacer las maletas

Cada uno de nuestros viajes familiares en coche supone una nueva prueba de fuego para nuestro modesto y compactito monovolumen. El maletero siempre va a reventar. Los niños logramos atarlos a duras penas (con serio riesgo para nuestra integridad física, el día menos pensado pierdo un dedo en el intento) y nada más hacerlo bloqueamos las puertas para que no salgan despedidos por la presión. En esta ocasion va a ser un más difícil todavía. Es cierto que nos iremos 'solo' cinco miseros días. Pero todo el que tiene niños pequeños sabrá que te da igual irte para un fin de semana que para un mes, al final llevas prácticamente lo mismo (algo que el padre de las criaturas no termina de entender, y siempre acaba preguntando '¿pero hace falta llevar todo esto?. Desde aquí le reto a que haga él las maletas). Una barbaridad de cosas. Más aún si el pronóstico de tiempo es como el que es (y no voy a hurgar más en la herida). A la ropa primaveral propia de la estación que había empacado en el primer intento he tenido que añadir forros polares, chubasqueros y botas de lluvia. Pero también bañadores y set de piscina por si nos da por ir a alguna piscina climatizada para pasar el rato bajo la lluvia. Como las previsiones sigan empeorando me va a tocar bajar del armario los gorros y los guantes. También voy a tener que meter algún juego de mesa para poder entretener el tiempo que nos tocará pasar atrincherados en casa esperando a que escampe. Y pinturas. Y lápices. Y algún libro infantil. Y maizena para hacer natillas, que les entretiene mucho darle vueltas. E ibuprofeno, que seguro que alguno se pone malo. Y cuando estoy en este trance de las maletas es cuando entiendo porqué estoy sumida, a mi pesar, en la etapa más sedentaria y menos viajera de mi existencia.
¡Felices vacaciones!

lunes, 18 de abril de 2011

Sin ruedines

Uno de los hitos de la infancia es el momento en el que se aprende a montar en bici sin ruedines. Digo de la infancia aunque en algunos casos, como el mío, sea más bien la adolescencia. A los 13 años, con la misma altura que tengo en la actualidad, aprendió servidora a montar en bicicleta. Menos mal que mis hijos en eso no salen a mí. El mayor se lanzó cuando le faltaban dos meses para cumplir cinco años. Todo un prodigio de precocidad. Y no hizo falta dejarse los riñones llevando por detrás. Se lanzó él solito. El mediano hizo lo propio este fin de semana (en un día de campo maravilloso, bajo un sol preveraniego y una temperatura ideal que me ha congraciado con el mundo y sus habitantes). Y, con cuatro años y medio, superó la marca de su hermano. También lo hizo solo. Sin hipotecar los riñones de sus padres. Dijo con voz decidida: 'papá, que me quites los ruedines'. El padre, un tanto dudoso, se los quitó. Y el aguerrido ciclista se lanzó al mundo con esa alegría que dan los grandes descubrimientos. Ni él mismo se creía que iba ya tan solo y tan rápido. Pero allí que iba. Gritando: "Ez bellízimo". La verdad que no nos lo esperábamos y nos sorprendió tanta determinación. Al día siguiente, sin embargo, él mismo nos dio su explicación del gran avance: "Poz quería ir zin ruedinez para que M. (su hermanita) no me coja la bicicleta. Ezcondez los ruedinez". Ahí lo entendimos todo.

viernes, 15 de abril de 2011

El mundo entero contra mí

Llevo varias semanas sospechando que hay una conspiración contra mí. O que, sin enterarme, estoy de finalista de un reality show, con cámara oculta, y que en cualquier momento va a aparecer alguien y me va a decir: "Enhorabuena, has superado todas las pruebas, que no eran fáciles, y has logrado pasar a la final, que se celebrará dentro de dos semanas en la isla de Bali". Lo sospecho pero no logro confirmarlo, aunque los indicios son múltiples. El mundo entero está contra mí. Hasta la Agencia España de Metereología. Os aseguro que anoche cuando la chica del tiempo (esa que habla con todo detalle de la temperatura en las capas altas de la atmósfera) dijo que de jueves a domingo de la semana santa va a hacer malo, casi me pongo a llorar. P.S. A los afortunados/as que os vais de vacaciones ya este fin de semana, y que vais a aprovechar los últimos días de este verano adelantado que hemos vivido y que nos ha puesto la miel en los labios, pues que seais muy felices!!!!!! (sin acritud, de verdad).

jueves, 14 de abril de 2011

La gota que colmó el vaso

El amor de una madre no tiene límites. Es algo universalmente conocido. Algo muy aceptado en nuestro saber colectivo. Pero el de una madre imperfecta (y más aún de una imperfecta confesa) sí. Es limitado. Y se agota. Y con él, la paciencia. Y el aguante. Tiene que haber (y de hecho, hay) un límite a la cantidad de veces que un ser humano (aunque sea una madre amorosa) puede mediar cada día entre dos fieras, a la cantidad de colacaos derramados que limpia cada día, a las veces que arrastra niños al cole, que viste niños que se resisten a ser vestidos, que se resisten a ser alimentados, a ser lavados o dormidos. No sé, serán doscientas, trescientas, quinientas. en un trimestre. Pero tiene que haber un límite. Y yo lo he rebasado. Lo confieso públicamente. La gota que colmó el vaso fue esta mañana, último día del trimestre escolar más largo de la historia de la escolarización, cuando el mediano se negó a desayunar y a vestirse, como ha hecho todas y cada una de las mañanas de este curso escolar.
Será que este año las vacaciones de Semana Santa llegan más tarde. Y ya estamos todos muy cansados. Del mundo exterior. Y de nosotros mismos. Pero a mí se me ha colmado el vaso. Y se ha derramado el agua. Como el colacao.

lunes, 11 de abril de 2011

Test de estrés para padres

Mucho se está hablando de someter a tests de estrés a las centrales nucleares. Yo creo que también habría que someter a los padres a estas pruebas y al que no lo pase alejarle por un tiempo de sus retoños. Por el bien de todos. Os voy a proponer una. Algo sencillo y cotidiano. Se trata de llevar a uno de los niños, al mediano por ejemplo, al cumpleaños de un amiguito. En el otro extremo de la ciudad. Deberás convencer al padre de la criatura, por lo general reacio a usar el coche en ciudad, de que vayais todos en coche, para luego ir a dar un paseo al campo. Hay que salir de casa media hora antes de la cita del cumpleaños con los tres niños vestidos y el regalo. Parece fácil, verdad? Pues aquí empezamos con los obstáculos, que en una prueba de estrés lo que se valora es la capacidad de hacer frente a los imprevistos (sean tsunamis o rabietas):

  • La Castellana está cortada por una manifestación contra ETA. Eso obliga a dar vueltas por todo el centro de Madrid sorteando las masas. Lo que iba a ser un trayecto sencillo de un cuarto de hora se convierte en un periplo de casi 60 minutos.

  • A los cinco minutos de salir de casa vomita el mediano. A los diez minutos se une el mayor (tan solidario él).

  • Cuando habeis logrado dejar atrás a los manifestantes os dais cuenta de que os habeis olvidado el regalo en casa. Y a un cumpleaños no se puede ir sin regalo, así que dais un par de vueltas por la zona para ver si hay algún sitio donde comprar algo. A los diez minutos, con los niños cubiertos de vómito y el mediano llorando porque él quiere llevarle el regalo que ha elegido él mismo para su amiguito y no otro cualquiera, desistís de la idea.

  • Desecharás la tentación de darte a la fuga, porque lo que realmente te pide el cuerpo es echarte a correr en un semáforo en rojo.

  • Finalmente decidireis agarrar el toro por los cuernos y llevar al niño al cumple sin regalo.

  • Subirás a la casa del cumpleaños con el niño sucio y sin regalo. Y, aquí va la última etapa de la prueba de estrés, te tocará pedirle un cubo de agua y una bayeta a alguien completamente inesperado, pongamos por ejemplo a una ministra, amiga de la madre del festejado, que te abrirá la puerta y te dará un par de bayetas bien escurridas mientras tú no sabes si llorar o aparentar normalidad a pesar de todo.

  • Limpiareis el coche en la calle y subireis todos a la fiesta de cumpleaños como si no hubiera pasado nada. Evitareis daros a la bebida, que sería lo suyo.

miércoles, 6 de abril de 2011

Palabras prohibidas

Cada uno de mis hijos está en una etapa diferente en su aprendizaje del lenguaje (el mayor habla y lee, el segundo habla pero no lee, y la pequeña no dice prácticamente inteligible) así que nos enfrentamos a todo tipo de situaciones. La otra noche por ejemplo durante la cena, con todos delante, el mayor va y suelta: -"En el diccionario vienen palabras impresionantes" - "Ah, sí, ¿cómo cual?", pregunté yo, corta de reflejos, sin mucho interés, pensando que me iba a responder algo como "desorbitado" o "estratosférico". "Pues puta, puyazo... vienen todas en el diccionario", respondió con visible sorpresa, ante la mirada atónita de su hermano mediano, que, sin saber de qué hablábamos, enseguida captó que su hermano se adentraba por terrenos prohibidos. "Y son palabrotas", añadió el mayor, insistente, ante la mirada del mediano, quien no podía ni tragar las croquetas de la perplejidad por la conversación de la que estaba siendo testigo. Y ahí me tocó explicarle porqué unas palabrotas estaban en el diccionario. No sé si logré hacérselo entender, la verdad. Y mientras el mayor trata de asimilar el hecho de que una horrible palabrota absolutamente prohibídisima estuviera impresa y bien impresa en un libro tan respetable como el diccionario, el mediano se ha dedicado a hacerle un curso intensivo en escatología a su hermana pequeña, que aún no dice nada comprensible, pero que, sin embargo, gracias a la ayuda de tan diligente profesor particular, ya sabe decir perfectamente "caca" y "pis". P.S. Y hoy, 6 de abril, la niña de mis ojos cumple dos añitos. Y se agarra dos deditos de una mano con la otra para decirnos "do" cada vez que le preguntamos, con esa insistencia de la que somos capaces los adultos cuando nos hace gracia algo de nuestros niños, que cuantos años cumple. Y os aseguro que cada vez que lo hace (y van ya muchas) me la quiero comer a besos. Os dejo que me voy a terminar de decorar la tarta que le he hecho, porque una es una madre imperfectísima pero vamos, la tarta de cumpleaños de mis niños la hago yo siempre. Faltaría más.

lunes, 4 de abril de 2011

Abdicación temporal

¿Os acordais de cuando el rey Balduino de Bélgica abdicó durante dos días y suspendió su reinado para no tener que aprobar la ley del aborto? Bueno, pues así me sentí yo el día que llevé a mis hijos a una sesión de juegos de la Play Station. Invitaron a todos los niños de mi trabajo a una sesión para probar todos los nuevos juegos, todas las nuevas consolas, los nuevos juegos. Todo ello con merienda a base de gusanitos, Fantas varias, Panteras rosas y tigretones (llevaba décadas sin verlos, yo pensaba que ya los habría prohibido la Unión Europea ), productos que nunca ha entrado en nuestra casa. A mis hijos se les salían los ojos de la órbita al verse allí. No podían creerse que la tirana implacable de su madre les había llevado a un lugar similar. Al principio dudaron unos segundos, y luego se abalanzaron sin dudarlo ya sobre todas las tentaciones que se les ofrecían. Y yo, ahí, pues eso como Balduino cuando abdicó, mirando el reloj para ver cuanto tocaba de nuevo volver a la faena

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