lunes, 28 de febrero de 2011

Toses nocturnas

Seguro que tiene una explicación médica, pero yo, en mi ignorancia supina, la desconozco. Aquí lanzo la duda para ver si alguien se aviene a responderla: ¿Por qué, por qué por qué la tos a los niños les da sólo por la noche en medio del sueño cuando por fin han entrado en fase de sueño profundo? ¿Por qué por qué, Señor, por qué? Que en todo el día no le da ni una tos, y es quedarse dormida, cuando por fin parece que va a dormir aunque sea una hora seguida, y es comenzar a toser, y a toser, y a toser, y a toser. Y así nos han dado hoy las seis de la mañana. Sin dormir ella. Sin dormir su padre. Sin dormir su madre.
Si alguien sabe la razón de esto, y sobre todo, si alguien sabe algún remedio para aliviarlo, por favor que lo comparta con estos padres, que me va a dar algo si me enfrento a otra noche como la pasada.
P.S. En mi afán por satisfacer las curiosidades de mis lectores, he investigado sobre el tema de los robos de brillantes. Y he llegado a una conclusión: en el patio del colegio de mis hijos hay un botín enterrado. Quién sabe si lo escondieron ahí unos ladrones, o se trata de una herencia oculta. Porque los brillantes salen de ahí, del patio. Ahí los encuentran y ahí, en el patio, es donde se producen los robos y ahí es donde pablo se ganó su ya famoso mote.

lunes, 21 de febrero de 2011

Somos un 4%

Sólo un 4 % de las españolas que trabajamos fuera de casa tenemos tres o más hijos, es decir somos madres de familia numerosa. 4%, según un minucioso estudio llamado Mujer e igualdad de trato. Análisis de la maternidad en la Unión Europea, que acaba de ser presentado. Sospechaba o intuía que no éramos muchas las que nos habíamos liado la manta a la cabeza de esta manera, pero nunca pensé que éramos TAN pocas. Nunca como ahora he visto mi inconsciencia reflejada en una estadística. Cuando dices que tienes tres hijos la gente siempre te dice: "qué valiente", y yo siempre respondo: "qué inconsciente, más bien". Pues eso, que un 4% de inconscientes. Y os tengo que dejar porque me está tirando de la manga un ser de cuatro añitos para decirme que no se quiere poner para Carnaval el disfraz de Spiderman que le han traído los Reyes y que sí le gustaría disfrazarse de mago (ese ha sido mi segunda alternativa como plan B, fácil y resultón), pero que qué pasa si de repente con la varita mágica hace desaparecer a un amigo.

jueves, 17 de febrero de 2011

Heroicidades paternas

Se dice mucho ¿qué no haríamos por un hijo?. Y efectivamente hasta que no te ves metido en faena no te das cuenta de lo que serías capaz de hacer.
Os cuento un rápido ejemplo: Tarde en un MacDonald´s cualquiera. Es la primera vez que nuestra familia acude a un establecimiento de comida rápida y los ánimos son festivos y, casi hasta transgresores. Terminadas las patatas y hamburguesas los dos niños en estado de hiperexcitación corren a la zona infantil, donde se alza imponente y majestuoso un circuito hecho por tubos de plástico y toboganes. Importante precisión para visualizar el conjunto: el circuito es totalmente cerrado, es decir NO se ve a los niños que están dentro. Al cabo de un rato los padres, que disfrutan de un raro momento de calma, empiezan a oir a niños que al salir del aparato comentan, 'hay un niño arriba que no quiere bajar y no para de llorar'. 'Y quiere ver a su mamá', apunta otro. Eso despierta la alarma interna que todo padre lleva dentro y ambos activan el modo alerta: efectivamente se oyen gritos y lloros procedentes de la parte superior del engendro, pero, repito, no se logra ver quién los está emitiendo. Los padres corren hacia los tubos y gritan llamando a sus hijos. Después de varios minutos angustiosos oyen a su hijo mayor confirmar sus peores temores, sí, efectivamente es su hermanito el que está gritando porque le da miedo bajar y sólo quiere ver a su mamá.
Durante diez minutos los padres alternan los modales dulces y las amenazas para tratar de convencer a su hijo mediano de que ceje en su actitud y se avenga a bajar por el lindo tobogán cubierto. La madre trata de ver si hay un ascenso de emergencia por el exterior. No lo hay. También mandan emisarios infantiles hacia arriba para que traten de convencerlo. Sin éxito. El hermano mayor tampoco logra hacerle cambiar de idea. Asi que sólo queda una alternativa: subir a por él. La madre, que sufre claustrofobia aguda, se autodescarta enseguida, asegurando que siempre sería peor tener que rescatarla también a ella. Así que el padre, en un claro ejemplo (y aquí es a lo que iba) de qué no haríamos por nuestros hijos, emprende la subida reptando a duras penas por unos tubos resbaladizos y diseñados exclusivamente para el paso de niños de menos de 20 kilos. Al cabo de pocos minutos reaperece por el tobogán, muy sudado, con la cara roja, agarrando a un cachorro con la cara deforme de tanto llorar.
La madre, emocionada, contempla orgullosa la gesta y abraza consecutivamente al cachorro lloroso y al padre heroico, jurándose que nunca pero nunca en la vida volverá a dejarles que se suban por un engendro similar.
P.S. Agradezco el interés mostrado por los robos de brillantes acontecidos en la clase de mi hijo mediano, al que he tratado de sonsacar sobre las peculiares aficiones de su amigo Pablo. Pero por más que he indagado no he logrado que me de ningún detalle, se limita a repetir con el aplomo de quien habla de algo muy normal, 'pos que roba los brillantes que tenemos en clase'.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Cómo distinguir a los Pablos

En la clase de mi hijo mediano hay varios Pablos, ¿y como creeis que se refiere a uno de ellos? No como Pablo el rubio, o el moreno, o el más alto, o el pegón. No, habla de él con total naturalidad como 'Pablo el que roba brillantes'. Dice por ejemplo "En el patio me he chocado con Pablo el que roba brillantes", o "he jugado a los coches con Pablo el que roba brillantes", vamos, como quien dice 'pablo el hermano de Emma".
Y de verdad que me deja perpleja y maravillada, una vez más, con esa impagable capacidad infantil de convertir la realidad cotidiana en una trepidante aventura.

martes, 8 de febrero de 2011

Perseverando en mis objetivos para el 2011

Trataré de ser más paciente y no perder los nervios a la primera de cambio (y a ser posible, tampoco a la segunda, ni a la tercera, ni a la cuarta, ni a la quinta vez que me repitan que no se va a comer el desayuno, ni se va a vestir y se va a poner el disfraz de Spiderman, al mismo tiempo que pega a su hermana que pasaba casualmente por ahí).
Trataré de ser más paciente y no perder los nervios a la primera de cambio (y a ser posible, tampoco a la segunda, ni a la tercera, ni a la cuarta, ni a la quinta vez que me repitan que no se va a comer el desayuno, ni se va a vestir y se va a poner el disfraz de Spiderman, al mismo tiempo que pega a su hermana que pasaba casualmente por ahí).
Trataré de ser más paciente y no perder los nervios a la primera de cambio (y a ser posible, tampoco a la segunda, ni a la tercera, ni a la cuarta, ni a la quinta vez que me repitan que no se va a comer el desayuno, ni se va a vestir y se va a poner el disfraz de Spiderman, al mismo tiempo que pega a su hermana que pasaba casualmente por ahí).
Trataré de ser más paciente y no perder los nervios a la primera de cambio (y a ser posible, tampoco a la segunda, ni a la tercera, ni a la cuarta, ni a la quinta vez que me repitan que no se va a comer el desayuno, ni se va a vestir y se va a poner el disfraz de Spiderman, al mismo tiempo que pega a su hermana que pasaba por ahí).
Trataré de ser más paciente y no perder los nervios a la primera de cambio (y a ser posible, tampoco a la segunda, ni a la tercera, ni a la cuarta, ni a la quinta vez que me repitan que no se va a comer el desayuno, ni se va a vestir y se va a poner el disfraz de Spiderman, al mismo tiempo que pega a su hermana que pasaba por ahí)
Trataré de ser más paciente y no perder los nervios a la primera de cambio (y a ser posible, tampoco a la segunda, ni a la tercera, ni a la cuarta, ni a la quinta vez que me repitan que no se va a comer el desayuno, ni se va a vestir y se va a poner el disfraz de Spiderman, al mismo tiempo que pega a su hermana que pasaba por ahí).
Trataré de ser más paciente y no perder los nervios a la primera de cambio (y a ser posible, tampoco a la segunda, ni a la tercera, ni a la cuarta, ni a la quinta vez que me repitan que no se va a comer el desayuno, ni se va a vestir y se va a poner el disfraz de Spiderman, al tiempo que pega a su hermana que pasaba casualmente por ahí).
Trataré de ser más paciente y no perder los nervios a la primera de cambio (y a ser posible, tampoco a la segunda, ni a la tercera, ni a la cuarta, ni a la quinta vez que me repitan que no se va a comer el desayuno, ni se va a vestir y se va a poner el disfraz de Spiderman, al mismo tiempo que pega a su hermana que pasaba por ahí).

Pues eso, que, como imaginaréis, me he autocastigado. Y eso, que a ser pacientes.

viernes, 4 de febrero de 2011

Rabietas. II.

Lo mejor de mi trabajo es que conozco a mucha gente interesante, y eso sin duda me ayuda a paliar los efectos embrutecedores y alienantes de la crianza (seguro que al leer esto ya hay alguna que agarra el teléfono para denunciarme, que con ganas se han quedado después de mi confesión sobre el descansillo, pero si alguien se atreve a negarme que la crianza embrutece, que se venga una semanita a mi casa, que hasta un premio Nobel saldría embrutecido después de soportar esa marabunta y encima sin dormir). Pero a lo que iba, que el otro día tuve la suerte de conocer a la psicóloga Rosa Jové, autora del libro Dormir sin Lágrimas, y del próximo lanzamiento Rabietas. 'El destino la ha puesto en mi camino', pensé yo antes de lanzarme a por ella, y decirle: 'Rosa, tengo una consulta que hacerte, ¿cómo me enfrento a las rabietas de mi hioj de 4 años?' (y si esto no es ser una madre dialogante, comprensiva y deseosa de entablar una relación de confianza con sus retoños, que baje Dios y lo vea). Y esto me contó la experta (trataré de transcribir sus palabras con la máxima fidelidad posible):
- Muy sencillo. Tienes que seguir la regla de los tres pasos: El paso 1, darle siempre la razón. Que está, por ejemplo, acogotando a su hermanita, tú le dices, normal que te enfades con ella porque trata siempre de quitarte tus juguetes. El paso 2 es tratar de razonar con él, no ves que no es buena idea pegarle, mejor que te vayas tú con tus cosas a tu cuarto. Y el tercer paso, dejarle que él elija. Y si sigues esta sencilla regla, las rabietas desaparecen en el 80% de los casos.
'Así que sacarle al descansillo no es buena idea, ¿verdad que no, Rosa?, dije yo, sabiendo ya la respuesta. 'Claro que no, ¿se lo harías a tu marido?' Y os confieso que ahí dudé.
Pero bueno, a lo que iba, que prometo que voy a intentar seguir la regla de los tres pasos. Voy a armarme de paciencia, que para eso se la he pedido a los Reyes Magos, y trataré de razonar con la fiera. Aunque sea en el descansillo.... Le daré la razón, sea lo que sea que esté haciendo, para luego, una vez ganada su confianza, tratar de llevarlo para mi terreno, y lograr que sea él mismo el que elija por sí solo lo que yo trato de imponerle. Pero mucho me temo que me voy a encontrar en ese 20% al que no le funciona la sencilla regla de los tres pasos...
Continuará.

martes, 1 de febrero de 2011

Rabietas

Leo con espanto en el periódico que han detenido a un buen hombre por encerrar a su hija de 4 años en un trastero. Digo con espanto, no porque me parezca espantoso lo que ha hecho ese hombre, sino por pensar que el día menos pensado lo mismo me detienen a mí, una de esas veces en que al borde de la desesperación con alguno de mis cachorros hago algo como sacarlo al descansillo en pijama. Antesdeayer sin ir más lejos lo hice con el mediano (cuatro años, debe de ser la edad) a la hora del desayuno por el escándalo que montó. Estaba en pijama, y creo recordar que descalzo. Y chilló que lo debieron de oir todos los vecinos de nuestro piso. No me siento orgullosa de haberlo hecho, pero es que hay momentos que no sé qué hacer con estas rabietas, y menos aún a esas horas intempestivas cuando casi ni me he despertado. Oí el otro día decir e una psicóloga que no hay que contradecir ni castigar a los niños cuando tienen rabietas porque es una manera de reivindicar su independencia. Pues eso, que la reivindique en el descansillo. Y si me detienen pediré a mi abogado que me dejen conectarme a Internet para contároslo.

Compártelo