sábado, 12 de noviembre de 2011

La reparación del frigorífico

De repente se rompió la puerta del congelador. Sin culpables. Sin aparente causa. Pero estaba roto y no cerraba bien. Hubo que llamar al servicio técnico con urgencia. El servicio técnico se presentó en casa con la misma urgencia. Y con celeridad y ánimo de lucro reparó la puerta en menos de cinco minutos. Cuando me dijo el coste de la reparación tuve que controlarme para mantener la educación, sobre todo estando delante mis hijos. Con dignidad y compostura aboné dicho importe, cavilando para mis adentros si aún podría reciclarme como reparadora de frigoríficos. Despedí al reparador con impostada cortesía y nada más cerrar la puerta me puso a hablar sola sobre el agujero que aquella reparación nos hacía en el presupuesto del mes, que si vaya broma, que si vaya timo.... Tan abstraída estaba en mis lamentos que no me di cuenta de que los niños habían desaparecido. Al poco tiempo regresaron, por una vez en armonía y con un objetivo común, llevando los dos su huchita, que abrieron sobre la mesa ante mis narices. "Mira, tres euros y medio. Eran para comprarnos un lego, pero te los damos para ayudarte con lo del friogrífico, que nosotros también queremos ayudar".

22 comentarios:

  1. Pues sí, esta gente es así un timo siempre y te arreglan algo en cinco minutos y parece que cobran por segundos! Pero bueno, lo bonito de la historia es el final :).

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  2. ¡Y entonces fue cuando decidiste comértelos a besos! ¿no?

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  3. Los niños son así de ocurrentes.UN BESITO

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  4. Tampoco yo estoy de acuerdo con las tarifas que cobran los reparadores de urgencias. Hubiera jurado en hebreo, arameo, y me hubiera dejado el presupuesto mensual a tomar viento. Pero uno me dijo: "Pagas la urgencia, no la reparación".

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  5. Snif snif snif

    Simplemente el reparador lo que le de la gana, pero tenés los más hermosos del mundo para vos. Simplemente de un cariño y una solidaridad. Son familia, unida! Excelente trabajo querida

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  6. Uf. Menos mal que los niños te animaron...

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  7. Cavilando, Isabel, cavilando...
    Un beso

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  8. Y ahí nomás se terminó el disgusto, supongo... porque en esos momentos chiquitos e inesperados, es cuando nos damos cuenta de que estamos haciendo las cosas bien (o al menos no tan mal como a veces se nos ocurre pensar). Besos!

    madreinargentina.blogspot.com

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  9. Ja, ja ¿me "puso" a hablar sola? ¿"friogrífico"? No te apures, que todas andamos a carreras.
    Un abrazo, tienes unos hijos encantadores.

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  10. Más de un adulto debería tomar nota del gesto, un cielo tus niños.

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  11. Sé que llego tarde, pero quería comentar el post de "Mamá no se va". Hay que hacer una reflexión y es la siguiente. Soy una madre que, aunque no trabajadora, estoy buscando trabajo y, además se me acaba el paro, así que es urgente. En fin, el caso es que, después de año y medio con la fiera en casa las 24 horas del día pienso lo siguiente. Cierto es que la culpabilidad está ahí, que dejar a los niños es un trastorno y que es difícil. Pero creo que en la mayoría de los casos hay una cosa que se nos olvida: ¿qué pasa después? no sólo ahora, que tenemos que pagar hipotecas y se nos rompe el alma de dejar a nuestros niños pequeños. ¿Y después? Lo comento por lo siguiente. Tengo una amiga con una niña de seis años que renunció a su carrera profesional por estar con ella. Ahora, resulta que la niña quiere hacer clases extraescolares con sus amiguitas y, además de que a la madre no le da la vida porque, habiendo dejado ella el trabajo, casi no puede pagarlas, resulta que entre el cole y las clases con las amiguitas la niña no llega a casa hasta las ocho, hora a la que ella ya estaba en casa después del trabajo. Por tanto, es cierto que los primeros años son duros, porque los dejamos en casa muy pequeños, pero pasados cinco años.... ¿ahora qué? Mi hija no llega a casa hasta las ocho y yo he renunciado a todo por estar con ella....
    Cuando os sentáis culpables pensad en esto, es lo que voy a hacer yo (espero que funcione) porque, claro, ahora mi amiga quiere retomar su vida profesional y, con los años que lleva en casa, la situación actual, etc etc... no consigue nada. Así que está sin profesión, sin quehacer, sin estar con su hija más de lo que hubiera estado trabajando porque la niña ya tiene vida propia... Así que pensar que sólo son unos tres o cuatro años, incluso cinco. ¿Queréis renunciar a toda vuestra vida profesional?

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  12. ¡¡Ains!!¿se puede ser más tierno? El mío mayor una vez me invitó con su huchita a una cosa y casi me le como

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  13. ¡que niños mas lindos por favor¡ ademas sabian el coste real de arreglo jeje bueno yo entraba tambien a decirte que te he dejado un premio en mi blog y que espero que te guste, un saludo.

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  14. Acabo de descubrir tu blog y me declararo total y absolutamente conquistada por él. Te prometo más visitas y leerlo enterito. Creo que voy a aprender mucho de ti.
    Besos y resiste, que en eso estamos todas.
    Besos mil

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  15. Que bonitos. A mi me pasó parecido. Dejó de enfriar. Vino el técnico. Nos dijo que lo apagaramos y lo encendieramos a las 24h. Volvió a los dos días. Arreglado. De no cerrarse bien la puerta, se había congelado la resistencia y ya no funcionaba. Total 200 euros el consejo de apagarlo 24h.

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  16. Es q en el fondo son muy monos! los mios tambien querían abrir la hucha para arreglar la lavadora y que así yo no trabajase y ellos no se quedaran en el comedor...angelitos!!
    Besos

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  17. Dios, pero qué tiernos!!! mi hijo de 3 y medio también me sorprende con cada cosa que me deja con el corazón en carne viva!!! en momentos así te das cuenta de que valen la pena todos los despertares nocturnos!!!

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  18. y además que son como esponjas, una piensa que no te están escuchando y están participando de todas tus cuitas!!!

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  19. Que ricos, seguro que se quitó el enfado de golpe!!!Que tus hijos tengan ese gesto, no tiene precio.

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  20. Recién aterrizada en tu blog te felicito por él. Me voy a ir poniendo al día que veo que hay contenido...
    En cuanto al post, esos tres euros de su hucha valen cada sueño de menos y cada lágrima de más, ojalá los adultos pudiésemos amar como lo hacen los niños!

    También quería comentarle algo a 'anónimo'. No renuncias a una vida profesional, aceptas una vida plena y porque así lo quieres. Si vivimos la maternidad como una renuncia nos hemos perdido algo. Creo que el amor y el tiempo que se dedica a los hijos no espera recompensa, y menos por su parte, porque los hijos, como todo ser humano, son egoístas. Claro que una pierde tiempo de estar con los amigos o ver su serie favorita o deja de comprarse lo que le apetece y luego su hij@ prefiere quedar con sus amigos, ver los dibujos que te ponen la cabeza como un bombo y comprarse todo lo que le gusta, ¿quién, como hijo, no lo ha hecho? ¿Y hemos pedido perdón a nuestros padres? Cuando se es madre se da unac cuenta de lo ingrata que fue con sus padres, de todo lo que les debe, pero el amor a un hijo no espera recompensa, es incondicional.

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  21. Menos mal que ellos valen lo que pesan y compensan las atrocidades del vivir... a mi hace poco también me dejaron conla misma cara.

    Diez minutos le llevó, y me cobró 64 eurazos!!! Ahora que me fijé bien, y la próxima, lo arreglo yo!

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