miércoles, 7 de septiembre de 2011

Eximentes de maternidad

Una de las cosas que más cuesta aceptar cuando se tienen hijos es que son para siempre, y que no solo no hay días libres, sino que no te puedes librar ni un segundo de tus responsabilidades. Eres madre 24 horas del día, siete días a la semana durante el resto de tu vida. Pero de verdad que debería haber circunstancias o situaciones eximentes (del verbo eximir, que según el diccionario significa "librar, desembarazar de cargos, obligaciones o cuidados"), en los que una no tuviera que ejercer de madre. Para mí, concretamente, hay dos situaciones en las que estoy imposibilitada e inhabilitada completamente para ejercer mi papel materno:
1- Cuando tengo migraña. No logro ni hablar, menos aún dar órdenes, o ocuparme de los cachorros.
2- Cuando hay turbulencias en el avión y el pánico me domina, y los niños, angelitos, empiezan a hacerme preguntas del tipo:
"Mira, mamá, el avión hace como que se va a caer, ¿seguro que el piloto sabe conducir?
"Si nos estrellamos contra esa montaña ¿qué pasa?
"¿Por qué sube ahora tan rapido? ¿Es normal?"
"¿Que es ese ruido? ¿ se ha estropeado el motor?
"Si se cae el avión al suelo no nos aplastamos, verdad que no?"

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Compártelo