jueves, 29 de septiembre de 2011

Anécdotas del aeropuerto o por qué tiemblo cada vez que me toca volar con los niños

La familia numerosa se iba a Italia a hacer su viaje anual de visita a la familia paterna. En fechas absurdas, con el colegio ya empezado y saliendo un jueves y regresando un miércoles para pillar la oferta del vuelo más barato del año (que cinco billetes de avión dejan la cuenta corriente tiritando), y con los dedos cruzados para no coincidir con ningún temporal, ninguna huelga de controladores, ni ninguna de las calamidades que habían tenido que soportar en los viajes anteriores y que pusieron a prueba a los muy imperfectos progenitores y que hicieron que la madre, imperfectísima, temblara cada vez que pensaba en subirse a un avión con la prole.
Habiéndose encomendado a todos sus santos, la familia imperfecta facturó sus maletas (o más bien, maletones, porque como todo madre y padre sabe, para cinco días hace falta la misma ropa que para un mes) y se dispuso a cansar a los cachorros en el parque infantil de la T4 de Barajas (desde aquí mi agradecimiento a los responsables del aeropuerto que tuvieron a bien crear este lugar más propio de Noruega que de nuestras latitudes). La familia pasó por delante de una tienda Zara, y la madre, mientras agarraba a la niña para que no se perdiera entre la multitud, logró atisbar unas camisas de colores que le vendrían estupendo para el otoño. Sabiendo que no tendría otra oportunidad como aquella en los próximos meses, y convenciéndose a sí misma de que si compraba ahora algo ya no tendría que salir de compras hasta bien entrado el invierno, dejó al padre de las criaturas en el parque infantil y, mintiendo como una bellaca sin inmutarse ("voy al baño"), regresó al Zara, agarró la camisa y sin probarla, pagó en efectivo y sepultó la camisa en el fondo de su bolso, debajo de los biberones, los pañales, las toallitas húmedas y los bocadillos.
Satisfecha de su hazaña, y disimulando una sonrisa, corrió hace el parque de juegos, porque quedaba solo media hora para que saliera el vuelo. Al entrar en la sala, su nariz-radar detectó que a la niña había que cambiarla con urgencia. Y, sin decirle nada al padre, en este momento más imperfecto que nunca, cogió a la niña y la tumbó en el cambiador de este lugar que hasta entonces le había parecido Noruega. En menos de un segundo, con el culo al aire, y sin esfuerzo aparente la niña agarró el bote de jabón líquido colgado de la pared a la altura de su mano y (aquí se rompió el encanto y la madre imperfecta se dio cuenta de que por algo este país no es Noruega) y se tiró encima el litro de jabón líquido. La madre le pasó la niña, cubierta por entera de verde, al padre y corrió de nuevo a las tiendas del aeropuerto a la búsqueda de algo para cambiarla (porque como buena madre imperfecta llevaba de todo en el bolso, incluida una camisa nueva para ella, menos un cambio de ropa para la niña). Corrió entre las tiendas, mirando el reloj y comprobando que quedaban menos de veinte minutos para que saliera el vuelo, buscando con desesperación ropa infantil. Y lo único que encontró fue una camiseta de una marca de lujo a un precio obscenamente ridículo, que la madre no tuvo más remedio que pagar, convencida de que se trataba de la penitencia por su frivolidad. Y, una vez más, suspiró aliviada, y extenuada, cuando por fin lograron sentarse los cinco en el avión. Eso sí, la niña, completamente duchada, y limpia reluciente con camiseta nueva.

10 comentarios:

  1. Camiseta nueva y de marca, jajaja!!!

    ResponderEliminar
  2. ¿Y te llamas madre imperfecta? Por dios ¿quien puede solucionar todos esos entuertos en un plis plas. Si soy yo, la niña se hubiera manchado de caca mientras la cambiaba en medio del parque de Noruega y luego le hubiera puesto mi camisa con un cordón y tan mona. Besitos de creamomentos.

    ResponderEliminar
  3. Nueva, carísima y de marca... chica, por lo menos glamour no le faltaba a la niña!.
    Yo historias de vuelo tengo miles, pero esta no me había pasado... claro que me ganas por un niño de momento y yo casi nunca viajo con el padre, así que las aventuras me pasan a mí sola, jajaja!.
    Lo mejor de todo es que os pudisteis subir al avión y hacer el viaje como corresponde... y que eres una super mamá... compraste dos camisas en un tiempo récord!!!...
    Besos.

    ResponderEliminar
  4. jajajaja Super mami y con solución para todo.

    Yo de momento no he tenido aventuras con Alba en los aeropuertos, aún no ha viajado en avión pero estoy segura que sabiendo como es me las liará fijo.

    Besitos

    MI PRINCESA DE 28 SEMANAS
    EL VESTIDOR DE MI PRINCESA

    ResponderEliminar
  5. Aclaración de mami viajera que ahora vive en Dinamarca:
    En los países nórdicos hay miles de parques infantiles... pero el de la T-4 está infinitamente más limpio que cualquiera de ellos ¡que se lo digan a tu niña!;)

    ResponderEliminar
  6. Ay, Isabel! Tan bien descripta está la situación que te juro que sin conocer a ninguno, logré visualizar a cada uno de los personajes de esta historia de película. Me alegro que hayan llegado a tomar a tiempo el avión. Besos!

    ResponderEliminar
  7. que sepas que para el dia 12 tengo un viaje en tren con mi hijo ( q solo es uno pero vale como 7 u 8) de 7 horas y 20 minutos y solo de leerte me estan entrando las sudaderas de la muerte

    ResponderEliminar
  8. Mi primer viaje sola con mi primogénito, que entonces tendría 3 o 4 meses nunca se me olvidara... Yo llevaba unos vaqueros nuevos ,de marca, negros, que estaba estrenando y había comprado para subir mi autoestima después de comprobar que los de antes no me valían....
    Pues bien, estábamos aterrizando cuando sobre mi regazo empiezo a notar cierto calorcito y un oloooor...y pienso "vaya,ya se ha cagao, que oportuno".
    Ya sabéis que si viajas en avión con un bebe, te bajas del avión la ultima para coger el cochecito.. Bueno, pues así hice yo y cual no fue mi sorpresa al levantarme cuando me di cuenta de que mi pantalón nuevo ya no era negro sino amarillo, por la mierda que había salido escopeteada del pañal y había traspasado la ropa del niño...
    Mi solución? Lo senté en el cochecito tal cual y yo me ate a la cintura mi Rebeca al tiempo que restregaba un clones por el pantalón...que bochorno!
    Y por supuesto, yo tampoco llevaba muda para el niño...

    Y otra es que hace poco volé con mis dos niños yo sola, uno con 2 años y otro con 3 meses... En el control de pasajeros pedí ayuda a una mujer guardia civil que me puso mala cara al tiempo que preguntaba "pero viaja sola con los dos" gran pecado pensé yo... Y encima luego me metía prisa " cuando pueda coja todo y apartes e y pensé yo" si,eso, cuando pueda" perdón,no lo pensé, lo dije en voz alta para que me oyera.. Y con toda mi pachorra tarde todo lo que pude....

    ResponderEliminar
  9. no cogere el avion con mi hijo hasta que cumpla 15 años por lo menos!

    ResponderEliminar
  10. jajajajaja!!!

    qué identificada me siento, yo que también hago visitas a la familia paterna en el extranjero...

    gracias por hacernos reir y ver la maternidad con humor!!!

    ResponderEliminar

Compártelo