lunes, 22 de agosto de 2011

En verano la madre sargento se convierte en madre hippy y establecemos libertad de horarios

Tengo que reconocer que durante el curso escolar soy lo que se podría llamar una madre sargento. Doy órdenes sin piedad. Y hay normas estrictas que deben cumplirse a rajatabla. Sin cuestionarlas. (Os aseguro que a veces me odio a mí misma). Una de esas normas es la de la hora de irse a dormir: a las 8,30. Incluso en pleno mes de junio, aunque les dé el sol en la cara, los niños están en la cama a esa hora porque sino al día siguiente no logran levantarse para ir al cole o arrastran el cansancio todo el día. Así funcionamos durante todo el curso. Pero una vez que se ha terminado la escuela, pues paso, sin ninguna transición, de ser una madre sargento a ser lo que se podría llamar una madre hippy. Podéis llamarme inconsecuente, pero no sé hacerlo de otra manera. Entonces en verano, implantamos temporalmente un régimen de libertad de horarios. Dejo de guiarme por el reloj (incluso se me estropeó, así que mejor que mejor) y funcionamos por el reloj del estómago y del sol. Cada cual puede jugar, leer y correr hasta que le queden fuerzas.Claro, que por suerte, las fuerzas se les suelen agotar pronto, que ya me ocupo yo de que no paren en todo el día ('tírate otra vez de bomba, amor, pero cogiendo más carrerilla', o 'vamos a dar todos otra vuelta en bici, y ahora hacemos carrera'). Por lo general a partir de las 22,30, o incluso las 23, empiezan a caer uno detrás de otro. Rendidos. Sin poder ya ni quitarse la ropa. Y menos aún ponerse el pijama. Algún día hasta tengo que ayudarles a lavarse los dientes y ponerles a hacer pis. Están extenuados por las emociones del día. Y caen como plomo sobre la cama. La mayor parte de los días no logran ya ni leer un cuento, ni siquiera escuchar cómo les cuento yo uno. Porque nada más poner la cabeza sobre la almohada están ya profundamente dormidos, recuperando energías para disfrutar al día siguiente de un nuevo maratón de aventuras. Bendito verano.

7 comentarios:

  1. A mí no me salió jamás esto de poner horarios fijos, y no porque me oponga... Pero la verdad es que no hay como el verano, mejor dicho... como las vacaciones. Cada uno hace lo que quiere y cuando quiere! ¡Qué felicidad! Besos.

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  2. Yo soy sargento todo el año. No tengo vacaciones...sniff sniff

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  3. Yo también, aunque no tanto... Una hora y media más de relajo sobre el horario previsto (a las 10 a la cama).

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  4. ¡Que buena entrada!. Yo creo que en casa la gran mayoría de las mamás, somos madres Sargento en el transcurso del año y hippis en vacaciones. Es que no se podría vivir de manera sana, de otra forma... Me explico, si fueramos hippis durante el año y en vacaciones sargento, sería el mundo al revés, ¿o no? jajajaja. Bueno, hablando en serio, si las vacaciones son para dejar de ser tan rígidas, ser más libres de horarios, comidas, vestimentas, etc... y no hay nada más rico que ver a nuestros hijos caer como moscas extenuados a la cama, de puro cansados y de que lo han pasado muy bien.
    Un beso desde Chile!

    http://mamdeunamonita.blogspot.com/

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  5. No entiendo cómo puedes aguantar ese ritmo. Dinos la clave.

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  6. ¡Con ese ritmo tienes que estar esqueletica!

    Yo tambien soy madre sargento en todo el año, pero no en vacaciones...que son vacaciones de todo ¿o no?

    No es mucho mas tiempo el que me aguantan, la verdad, en vez de acostarse a las 8.30...lo mismo es a las 9,45...

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