martes, 8 de marzo de 2011

La luz al final del túnel

El otro sábado tuvimos un cumpleaños. Nosotros también, diréis vosotros. En un parque de bolas. Y no, no, os diré, como le expliqué a mis hijos, que era un cumpleaños sólo para padres y madres. Sin niños. Un cumpleaños adulto. Con nocturnidad. Alcohol y demás vicios. Que falta hace darse un poco al vicio con esta vida monacal que la crianza nos obliga a llevar a unos y a otras, que parece que hemos hecho votos de castidad, de obediencia, de silencio... de todo. Pues eso, que ahí estuvimos el padre de las criaturas y yo, dándole al baile, a la charla y a las risas hasta que el reloj empezó ya a marcar la cuenta atrás, que yo ya no veía las tres de la mañana, sino las cuatro horas y media que me quedaban por dormir antes del toque de diana de las siete, y eso en un día bueno, porque en un día malo, puede ser a las seis y cuarto, ya sea día de diario o fiesta de guardar. Así que a pesar de que yo habría continuado hasta que saliera el sol, nos retiramos para poder dormir unas pocas horas con las que afrontar el nuevo día. Y nos levantamos, a las ocho menos cuarto, todo un regalo, cansados, pero de buen humor, porque al menos estábamos cansandos por algo divertido.
Y como no teníamos ganas de cocinar, decidimos ser osados y salir todos, sí, los cinco, a comer fuera, que un día es un día, y viene bien salir de esa rutina que nos oprime y nos encorseta. Y como hacía buen tiempo, comimos en una terracita al sol. Y allí estábamos todos, los adultos con una media resaca, pero qué gusto tener sueño y algo de resaca por haber salido y no solo por haberte tenido que levantar diez veces en cinco horas. Y mientras agarraba la mesa para que no la volcaron los dos pequeños, pensé, mientras me daba el solecito en la cara, que estaba viendo la luz al final del túnel. Y qué gusto.

4 comentarios:

  1. Una al año, no hace daño. La última juerga que yo me pegué así fue la de mi boda hace casi 4 años, cena, amigos, baile, música hasta que vuelve a salir el sol y no has dormido nada... Resacas así no sientan tan mal.

    ResponderEliminar
  2. Tengo 2 primas con 3 niños y ya me han dicho que, más o menos cuando los pequeños cumplen la edad de tu niña, se empieza a vislumbrar la luz... Todavía me queda un poco, pero me consuelo con eso. :)

    ResponderEliminar
  3. jajaja, una vez al año no hace daño como bien dice Ángela, nosotros nos la pegamos el año pasado en una boda en agosto y este año repetimos, dos día de boda en junio! eso será como una luna de miel, dos días!!!

    ResponderEliminar
  4. ¿¿¿Pero todavía hay gente que celebra fiestas de cumpleaños en casa y hasta altas horas??? ¿¿¿Son padres ellos también???. Si es así, por favor, no lo comentes muy alto, que como se enteren los de ADENA los meten en su lista de animales en peligro de extinción y se les acabó la buena vida.

    ResponderEliminar

Compártelo