jueves, 17 de febrero de 2011

Heroicidades paternas

Se dice mucho ¿qué no haríamos por un hijo?. Y efectivamente hasta que no te ves metido en faena no te das cuenta de lo que serías capaz de hacer.
Os cuento un rápido ejemplo: Tarde en un MacDonald´s cualquiera. Es la primera vez que nuestra familia acude a un establecimiento de comida rápida y los ánimos son festivos y, casi hasta transgresores. Terminadas las patatas y hamburguesas los dos niños en estado de hiperexcitación corren a la zona infantil, donde se alza imponente y majestuoso un circuito hecho por tubos de plástico y toboganes. Importante precisión para visualizar el conjunto: el circuito es totalmente cerrado, es decir NO se ve a los niños que están dentro. Al cabo de un rato los padres, que disfrutan de un raro momento de calma, empiezan a oir a niños que al salir del aparato comentan, 'hay un niño arriba que no quiere bajar y no para de llorar'. 'Y quiere ver a su mamá', apunta otro. Eso despierta la alarma interna que todo padre lleva dentro y ambos activan el modo alerta: efectivamente se oyen gritos y lloros procedentes de la parte superior del engendro, pero, repito, no se logra ver quién los está emitiendo. Los padres corren hacia los tubos y gritan llamando a sus hijos. Después de varios minutos angustiosos oyen a su hijo mayor confirmar sus peores temores, sí, efectivamente es su hermanito el que está gritando porque le da miedo bajar y sólo quiere ver a su mamá.
Durante diez minutos los padres alternan los modales dulces y las amenazas para tratar de convencer a su hijo mediano de que ceje en su actitud y se avenga a bajar por el lindo tobogán cubierto. La madre trata de ver si hay un ascenso de emergencia por el exterior. No lo hay. También mandan emisarios infantiles hacia arriba para que traten de convencerlo. Sin éxito. El hermano mayor tampoco logra hacerle cambiar de idea. Asi que sólo queda una alternativa: subir a por él. La madre, que sufre claustrofobia aguda, se autodescarta enseguida, asegurando que siempre sería peor tener que rescatarla también a ella. Así que el padre, en un claro ejemplo (y aquí es a lo que iba) de qué no haríamos por nuestros hijos, emprende la subida reptando a duras penas por unos tubos resbaladizos y diseñados exclusivamente para el paso de niños de menos de 20 kilos. Al cabo de pocos minutos reaperece por el tobogán, muy sudado, con la cara roja, agarrando a un cachorro con la cara deforme de tanto llorar.
La madre, emocionada, contempla orgullosa la gesta y abraza consecutivamente al cachorro lloroso y al padre heroico, jurándose que nunca pero nunca en la vida volverá a dejarles que se suban por un engendro similar.
P.S. Agradezco el interés mostrado por los robos de brillantes acontecidos en la clase de mi hijo mediano, al que he tratado de sonsacar sobre las peculiares aficiones de su amigo Pablo. Pero por más que he indagado no he logrado que me de ningún detalle, se limita a repetir con el aplomo de quien habla de algo muy normal, 'pos que roba los brillantes que tenemos en clase'.

18 comentarios:

  1. Mi hijo tiene 7 años, y la PRIMERA Y ÚLTIMA vez, subió por el dichoso labertinto, y tampoco quería bajar ni loco. Desde entonces (hace al menos tres años), las escasas veces que entra se queda en la parte baja lateral, donde no tiene que llegar al tobogán (y podemos decir que en estos ambientes mi hijo es un terrorista peligroso como él solo). Realmente los toboganes de Mc Donald´s son horribles.
    Por cierto, sigue investigando lo de los diamantes, jejeje.

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  2. y nunca te has planteado en que condiciones estará aquello? QUIEN LO LIMPIA, porque si el padre apenas entra, como lo hace el de la limpieza con el cubo y la fregona. ES MEJOR NO PENSARLO y por supuesto QUE NO ENTREN ALLÍ!
    Genial post

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  3. Meter a los niños en una burbujita para que no se manchen....

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  4. Mi peque sigue asegurando que su amigo Pablo encontró oro y que hay que estar muy atentos con las piedras que recogemos. ¡Qué tío! También al padre le tocó ir a rescatarlo a lo alto de un tobogán, cuando tenía cuatro años; no tenía fuerzas para acabar de subir ni valor para bajar solo. Y yo también quedé impresionada de su heroicidad.

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  5. jajajaj! que bueno Isabel! que bueno que nos hagas reir :))) gracias!

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  6. vaya, pobre nenito. Y la verdad es q no se q hariamos por nuestros hijos, o mejor dicho QUE NO HARIAMOS por ellos

    besos

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  7. Soy mama de una niña de 2 años a la que MacDonalds le creo un trauma y ha tardado 6 meses en poder tocar un bola de las de los parques de bola sin llorar...la diferencia contigo es que a mi me toco subira por ella, y te digo que nunca habia visto tanta mierda...
    Pero descubri que el parque del Burguer King es mas pequeño y mas visible y mi nena se ha animado, le encanta ir alli...tambien tengo gemelos y nunca pondran un pie en el parque del MacDonalds y menos en el de Alcala de Henares...

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  8. jajajajaja ¡qué bien contado!

    Jamás hubiera pensado la lógica de quien limpia eso...si los adultos apenas caben ¡puag!

    Besos

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  9. jajajajaja buenisma la entrada, es qu no entiendo porque no hacen una entrada de emergencias

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  10. Nosotros en Pamplona tenemos un McDonal que tiene lo mismo, un tobogan que no se ve nada. Nunca me ha gustado demasiado y por eso no solemos ir mucho, mas bien poco. Siempre me ha dado un poco de miedo que pasara justo lo que has contado en tu entrada. Espero que no me ocurra nada porque si me tocara entrar seguro que tambien me tendrian que sacar. Muy bueno lo que has contado.

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  11. Cada vez que he ido al McDonalds de mi ciudad me he preguntado qué pasaría si mi hijo se metiera en ese tobogán infernal y no quisiera salir. Hoy he tenido un ejemplo claro de lo que podría pasar. Salvando que mi marido que es altísimo y más bien de complexión fuerte no entraría allí como hizo el tuyo y la heroína me temo que tendría que ser yo. Menos mal que a mi hijo no le hace pizca gracia entrar y de momento se limita a mirar abajo o a jugar con el volante de bolas que hay en el lateral.

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  12. que verdad... además el perderlos de vista no es agradable.. esperas que salgan como se espera el regalo de un kinder sorpresa... no sabes si el próximo niño que salga será el tuyo.
    Muy buena entrada. Felicidades.

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  13. jajajaja, a nosotros nos ha pasado algo así con la mediana! ni loca me subo yo a buscarla, para eso estan los papás! :D

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  14. Jajajaaa, que risa, pobre padre.. Tienes toda la razón, ¿por que lo habrán hecho así, tan opaco y poco accesible?. Yo alguna vez me he intentado meter con mis hijos por algún sitio imposible, al ser yo pequeña, y siempre me he arrepentido, que claustrofobia, que manía con los toboganes y tubos cerrados.

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  15. Fue toda una experiencia. ¡Bravo por el valiente papá!
    ¿Y por qué siempre que llora un niño a lo lejos resulta ser el de una? O cuando algo se cae o se rompe... Aunque las pocas veces en que te acercas y es el niño de otra, menudo alivio, ¿verdad?

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  16. Yo soy tan histérica que me planto de pie al lado para mirar todo el rato, así que no puedo disfrutar nada porque siempre estoy en un ay!!!!.
    Lo de la suciedad pues que quieres que te diga... si no les vemos las 24h del día, no me quiero imaginar lo que hacen en el cole y en la guarde tal y como regresan a casa. Así que mi lema es ojos que no ven...
    Me ha encantado tu post, en mi caso yo soy la que subo hasta con claustrofofia, incluso para rescatar a otro niño. Oigo llorar a un peque y salto como un resorte. Tengo un peligro...
    Feliz fin de semana,

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