lunes, 27 de septiembre de 2010

Sobre el trabajo materno

Un nuevo estudio científico realizado por la prestigiosa Escuela de Ciencias Sociales de la Universidad de Columbia y publicado por la no menos prestigiosa y Sociedad para la Investigación del Desarrollo Infantil acaba de concluir que el que la madre trabaje fuera de casa no afecta negativamente a su bebé. Los sesudos investigadores han evaluado exhaustivamente el desarrollo de los bebés abandonados por sus madres para ganarse el pan fuera de casa y no han encontrado ningún efecto adverso causado por la ausencia de la figura materna. En contra de estudios previos, que aseguraban que los hijos de madres que han regresado a trabajar antes de que los niños cumplieran tres años encontraban dificultades en el aprendizaje y tenían problemas en su desarrollo emocional, este nuevo informe afirma que estos niños se desarrollan con normalidad y son igual de felices y espabilados. Así que podemos tranquilizarnos todas las desalmadas que día tras día nos desprendemos de nuestros retoños. Pero qué quereis que os diga, que cuando por la mañana dejo a la niña berreando en casa, pues no me sirve de mucho consuelo el estudio este. Y por mucho que piense que mi niña no va a experimentar problemas en su desarrollo emocional e intelectual, pues cierro la puerta con el corazón en un puño.

jueves, 23 de septiembre de 2010

La providencia se hace de rogar.... y cobra

Ya conté desolada hace unos meses que mi EVP (Enviada por la Providencia) se volvía a su país dejando un vacio muy difícil de llenar en nuestra logística familiar y en nuestras vidas. Varias personas de esas que incomprensiblemente me seguís día a día en mi desvariar (gracias de nuevo) os interesasteis por el tema y me pedisteis que contara cómo llevaba a cabo el reemplazo de lo irremplazable. Así que os diré que la providencia, que la otra vez fue tan generosa y desinteresada, en esta ocasión se ha hecho de rogar muy y mucho. Y hasta ha cobrado! Sí, me explico: ante la imposibilidad de encontrar una chica adecuada para la misión (que no es facil, ojo, ocuparse de una casa con tres fieras) tuve que recurrir a una agencia especializada en servicio doméstico (de la que no voy a dar el nombre, porque ya bastante me han cobrado como para encima hacerles publicidad gratuita). Resumiendo: he tenido tres chicas diferentes en menos de un mes. Y como dice el padre de las criaturas, si volvemos a cambiar vamos a necesitar apoyo psicológico para que esto no nos deje traumatizados porque resulta muy duro que se te marchen todas... (no sé si en la federación de familias numerosas disponen de algún tipo de ayuda para progenitores en este trance)
A una la invitamos a irse después de que en toda una semana comprobáramos que no le había dirigido todavía la palabra a los niños. La segunda se marchó a los diez días diciendo que no se iba a acostumbrar a estar con tres niños (como si yo no le hubiera advertido bien claro que eran tres y bien movidos, y los hubiera tenido encerrados en el armario y le hubiera dicho Sorpresaaa cuando llegara a casa). Y la tercera y última por el momento aún sigue en casa. Por lo menos hasta que yo salí esta mañana. Mi madre todavía cuando me llama lo primero que me pregunta es :"¿Sigue ahí?".
P.S. Igual que en su momento dije: esta será la última vez que hablo de lo bien que me come mi niño, ahora os aseguro que esta es la última vez que comento lo mal que está el servicio.

lunes, 20 de septiembre de 2010

La fiera de mi niña

El decodificador de la tele. La pantalla de una lámpara antigua, concretamente, de mi lámpara favorita, uno de esos caprichos que llevas empaquetadísimos en la maleta de un continente a otro. Un par de pintalabios, -uno de ellos de los caros, que parece que ya distingue- que aplastó contra la pared. Dos vasos. Un plato. Un bol. Innumerables periódicos y revistas. Varias piezas de fruta.
Esto es lo que lleva destrozado mi niña en el mes y medio que lleva correteando. Y lo que nos queda. No hay manera de detenerla, se nos escapa continuamente y se lanza a hacer el mal, como un comando suicida cargado de explosivos, sólo que en diminuto y con ricillos. Y cuando vas a por ella, y sabe que vas a agarrarla, ahí es cuando da el golpe fatal, en cuestión de segundos, fracciones incluso de segundo diría yo, tira la lámpara al suelo, empuja el decodificador o arranca los cables de la tele. Y mirándote a la cara, plenamente consciente de lo que está haciendo.
Yo siempre había pensado que las niñas eran mas tranquilas que los niños, pero veo que voy a tener que cambiar completamente de opinión.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Vuelta al cole

Han empezado el cole, uno con la mochila repleta (que hasta diccionario tiene que llevar la criaturita), otro con su nuevo reloj pokemon, que se lo han regalado ayer por su cumpleaños y no se lo quiere quitar ni para dormir. Uno con muchas ganas de ver a sus amigos, de contarse el verano, de salir al recreo...; otro, con algo de pereza por el madrugón, que aún iba dormido, menos mal que el fantástico e inigualable reloj pokemon hace ruido y tiene luces y eso le iba despertando por el camino. Uno, preocupado por si ha hecho bien todos los deberes, otro, con la tranquilidad que da el haber jugado a todo lo que se puede jugar cuando no hay deberes. Y los dos, más altos, más morenos, y mucho pero mucho más mayores.
Y yo, cuando los he dejado allí, cada uno en su clase, con sus amigos del año pasado, sólo puedo decir una cosa: ¡Aleluya!

jueves, 9 de septiembre de 2010

'Me cambio de mamá'

Las vacaciones sientan muy bien a los niños. Desde todos los puntos de vista. Físicamente, porque es cuando se sueltan a nadar, a montar en bici sin ruedines, a andar.... Todos los progresos motores de mis hijos han ocurrido en verano. Al final de las vacaciones parecen otros. También les sienta muy bien para ir consolidando su personalidad. Ganan autoestima, eso de estar todo el día al aire libre rodeados de gente diferente les ayuda mucho a ir formando su yo. Tanta autoestima ganan que los padres nos acabamos convirtiendo en seres prescindibles. Anoche regresó mi hijo mediano despues de una temporadita con los abuelos. Y a la primera de cambio, en cuanto le reñí un poco o le pedí que dejara de gritar, me contestó: "Poz ahora me cambio de mamá". Y se dio la vuelta dejándome a mí con la boca abierta.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Un chupete menos

Ya podemos cantar victoria: el mediano (cuatroañosreciéncumplidos) ha dejado de usar chupete!!!!! Si estuviera en Valencia contrataría una mascletá o un castillo de fuegos artificiales para celebrar el acontecimiento. Como no lo estoy, me limito a contároslo. No me voy a atribuir el mérito de la hazaña, porque no es mio. A estas alturas ya os habreis dado cuenta de que soy una madre cobarde, poco osada, con escaso temple y carácter débil. Así que siempre he fracasado en los intentos de deschupetarlo. Y el niño iba a hacer cuatro años con su enorme chupete. Hasta que entró en escena la abuela. Ya se sabe que las abuelas son personajes claves en las familias modernas, qué sería de nosotros sin las abuelas y los abuelos (desde aquí mi más sincero homenaje)y dijo: "este niño no puede seguir así". Y escondió el chupete. Sin que le temblara el pulso. Tampoco le tembló por la noche cuando la criatura desolada se puso a llorar y a berrear. Durante tres cuartos de horas el primer día, hasta que cayó dormido exhausto. Otros tres cuartos de hora el segundo. Y abuelos y padres aguantaron estoica e inflexiblemente el chaparrón. Porque fue un buen chaparrón. Ni las promesas de fiesta de cumpleaños con superhéroes, ni montañas de chuches, ni regalos de mayor le servían de consuelo. "Que yo no quiero zer mayor, que yo zolo quiero mi chupete, que no quiero tener nunca nunca cuatro añoz, que donde eztá mi chupete???????????" gritó durante un tiempo que a mí, personalmente, se me hizo eterno. El tercer día lloró un poco menos, sólo un poco menos. Y luego ya se le fue olvidando. Hasta que hoy ya por fin me animo a cantar victoria. Uf, un tema cerrado. Aunque ahora que lo pienso, a mí también me da mucha pena que mi mediano preciozo se haya hecho mayor, tenga cuatro añoz y ya no use chupete.....

lunes, 6 de septiembre de 2010

Nueva apología del colecho

Aprovechando la ausencia de la figura paterna -el padre está fuera por trabajo, y va a tardar un par de semanitas en regresar- , la madre imperfectísima, que cada día que pasa es más consciente aún de sus múltiples imperfecciones y de sus límites, decide unilateralmente, por su cuenta y riesgo, retomar el colecho con su hija menor. En descarga suya sólo cabe decir que las primeras noches se resistió, mantuvo a la criatura en su cuna, en su propia habitación, y cada una de las veces que se despertaba llorando -una media de seis veces por noche-, la madre, imperfecta pero paciente, se levantaba amorosa de su cama e iba a la otra habitación a calmar a la desconsolada criatura. Ya digo, una media de seis veces por noche, eso en un día de suerte, porque hubo una noche, que la séptima vez que se levantó miró el reloj para ver con espanto que eran todavía las dos menos cuarto. Tras cuatro noches de peregrinación de cuarto en cuarto, varios intentos de dejarla llorar, sólo para constatar por enésima que nunca nunca nunca iba a lograr aplicar el método Estivil y que su hija iba a manipularla vilmente con cuatro llantos, la madre decidió traerse a la niña a su cama. Con premeditación, nocturnidad y alevosía. Y planificación, porque para evitar que la niña se cayera de la cama, le colocó una de esas barreras protectoras. Y desde entonces, ahí duermen las dos tranquilas y felices noche tras noche. La niña sigue con sus crisis de llanto, pero se calma en cuanto rueda un poco y se topa con su madre. Y esta, por lo menos logra pasar la noche sin levantarse, que no es poco. Y ya le ha ido insinuando al padre, por teléfono y por mail, que alguien ha usurpado su puesto.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Cuenta atrás

Ahora que estamos en septiembre comienza oficialmente la cuenta atrás para la vuelta al cole. 13 días concretamente, y ya podían ser menos, no estaría mal que empezaran una semanita antes que ya están hartas las fieras de tanta holganza, me parece a mí. En cualquier caso, tenemos por delante varios días para ir completando una serie de metas antes de ese lunes 13:
- Darle la vuelta al horario. Porque no se trata simplemente de adelantar la hora de acostarse y levantarse. El cambio ha de ser tan radical que yo creo que les va a provocar jetlag y todo.
- Domesticarles. Quizá nos vendrían bien algunas técnicas de domador de circo para reducir a las fieras y lograr que se acostumbren a estar de nuevo encerrados entre cuatro paredes con techo, y mantener unas pautas mínimas de higiene y limpieza personal. Imagino que habrá que ir reduciendo su actividad física de manera gradual para no provocar reacciones inesperadas.
- Preparar el vestuario, que después de casi tres meses en bañador, camiseta y chanclas les va a costar volver a vestirse de personas. Y claro hay que revisar toda la ropa necesaria para el cole, eso significa que hay que lograr que se dejen probar pantalones, zapatos, botas.... sí, botas, con calcetines.
Y esto no es más que el principio, así que paro que me está empezando a dar taquicardia del estrés....

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