viernes, 30 de abril de 2010

Mi regalo a las madres

Este es mi regalo para todas las madres: Una cita de la lúcida filósofa francesa Elizabeth Badinter (a la que entrevistamos en YO DONA, en la revista de mañana, disculpadme la autopromoción, pero merece la pena)

"La mejor madre es siempre la que no está sumida en la frustración y la desesperación, la que está realizada, contenta y satisfecha con su vida, aunque sea una madre mediocre. Y que dejen de incordiarnos con ese prototipo de madre ideal en fusión completa con su hijo".

jueves, 29 de abril de 2010

Regalos para el Día de la Madre

Ahora que todas las revistas -empezando por la que me da de comer- hacen sus listas sobre los mejores regalos para las madres -la mayoría perfectamente prescindibles y carentes de alma-, me voy a poner a hacer yo mi lista particular de deseos, para ver si el hecho de escribirla la convierte en realidad por arte de magia:
- Dormir a pierna suelta. Pero no una noche, ni dos, que ya el pasado fin de semana descubrí que no era suficiente. Como poco una semana. O dos. Y ya puestos a pedir, un mes para ver si logro detener la pérdida esta imparable de neuronas.
- una tarde de cine -bastaría en realidad con el DVD- para ver una película que me haga emocionar y reir, sentir que aún sigo viva. Ahora que lo pienso, quizá sería mejor de teatro, y ahí sí que habría que salir de casa para ir a un espectáculo, que no recuerdo cuándo fue la última vez que fui al teatro, que debía ser Nuria Espert una chavalina.
- y ya que estamos rememorando quiénes fuimos una vez, en lo que ahora parece otra vida, pues una buena noche de fiesta, con baile hasta la madrugada y retorno a casa con los primeros rayos de sol. Aunque bueno, quizá esto se podría sustituir por un concurso de baile al atardecer con los chicos, que les va mucho la marcha.
- una cena a cinco - es decir, con fieras incluidas, nada de romántico tête-à-tête- sin gritos, sin vasos derramados, sin puñetazos, sin lágrimas, sin broncas en tono castrense. Con armonía y hasta con conversación.
- también por qué no, un vestido - a ver si os vais a creer que una no tiene su vena frivolona- que me haga sentir la madre más guapa del planeta.
- un dibujo, de lo que sea, aunque sea de un coche o de un monstruo de un solo ojo.
- y un corazón enorme de plastilina, con las huellas dactilares de toda la tropa.

Pues a ver si con un poco de suerte me cae por lo menos el dibujo de un coche.

FELIZ DÍA DE LA MADRE A TODAS!!!!

miércoles, 28 de abril de 2010

Sobre los comentarios

A estas alturas ya os habreis dado cuenta de que soy una tremenda maleducada (según los códigos de buena educación en la web) porque nunca, prácticamente nunca respondo a vuestros comentarios. Pero yo sé que todas/todos os dais cuenta de que si no lo hago es porque literalmente no tengo tiempo para hacerlo. Pero eso no quiere decir que no los aprecie. Y mucho, porque al fin y al cabo en ellos reside el interés -si es que tiene alguno- de este blog: en haberse convertido en una terapia colectiva, en un diván de psiquiatra multitudinario y de lo más baratito. En el lugar donde desahogarse, y encontrar apoyo. Y os aseguro que vuestros comentarios a mi último post desesperado me ayudaron mucho en mi retorno forzoso al túnel.
En homenaje y agradecimiento a todos, aquí reproduzco uno que es absolutamente antológico y que merece la pena enmarcar. Llegado desde Chile:

"Si te tomaste unos días para descansar y no los echaste de menos (a los niños), es que no fueron suficientes (los días de descanso, se entiende)".


GRACIAS!

lunes, 26 de abril de 2010

Dudas de lunes

He empezado la semana sumida en un mar de dudas. Hay dos cuestiones concretamente que me torturan. Se agradecen respuestas y comentarios.
- ¿Es lícito no echar de menos a los hijos? ¿Se es muy mala madre si no sólo no se les echa de menos sino que no se tienen ganas de verlos al regresar a casa?
- La crianza es un tunel. De eso no hay duda y con eso estamos todos de acuerdo. Mi duda es: ¿es mejor salir del túnel, aunque sea por dos días, y ver la luz o es mejor no salir nunca porque el regreso a la oscuridad es aún más duro?

martes, 20 de abril de 2010

La nube de cenizas

Lo mejor es asumirlo cuanto antes para actuar en consecuencia. Los hijos son a la vida de pareja lo que la nube de cenizas al tráfico aéreo: un elemento pertubador que todo lo paraliza y colapsa. Luego claro, uno se habitua, aprende a volar de otra manera, hay quien decide seguir volando a toda costa, aunque sea a ciegas y con riesgos, quien lo emprende en solitario, o también, que para todo hay en la viña del señor, quien toma tierra y no levanta más el vuelo. Y lo peor de todo es que no hay controlador que te pueda orientar en esto.

lunes, 19 de abril de 2010

Drama en la autopista

Aviso para viajeros que pasaron la tarde del domingo 18 de abril (o sea, ayer) por la autovía de Ávila en dirección a Madrid: si alguno fue testigo desde el coche de una dramática escena en la que una madre en aparente estado de enajenación mental trataba de introducir en el cubo de la basura a un niño cabeza abajo que se defendía chillando y dando patadas, puede quedarse doblemente tranquilo:
- no se trataba de una alucinación, lo vio con sus propios ojos, así que no debe preocuparse por su salud mental. La escena efectivamente ocurrió, una madre trataba de tirar a su hijo mediano a una papelera de la única área de reposo en ochenta kilómetros en la susodicha autovía -concretamente entre Ávila y Villacastín- .
- el niño finalmente no terminó dentro de la papelera -aunque bien se lo había merecido- sino que regresó al coche después de asegurarle a su madre que no iba a seguir chillando, ni pateando los asientos, ni pegando puñetazos a su hermana pequeña. La amendrentación surtió efecto porque la familia logró llegar a su destino sana y salva y sin que ningún niño sufriera mayores daños.

Firmas en Sant Jordi

Atención lectores/as residentes en Barcelona y cercanías: el viernes 23 de abril acudiré a celebrar Sant Jordi y, confío, a firmaros un par de libritos, o lo que me pongais delante. A las 10 de la mañana en la Librería Bertrand, en Rambla Catalunya, 37. Y a las 5 en el stand de Librería Catalonia en Plaza Catalunya.
Aprovechad la ocasión para comprar libros para el Día de la Madre! Es el regalo perfecto!. Nos vemos el viernes!

miércoles, 14 de abril de 2010

Hijos mascota

No me dejan dormir. Ni una sola noche. Desde hace años. Tengo el cerebro como un colador. Han convertido nuestra vida en un campo de trabajo agotador durante 24 horas al día, los siete días de la semana, 365 días al año. Ya no sé qué significa la palabra vacaciones, porque en vacaciones, sin escuela y sin ayuda en casa, trabajo mucho más. Lloran. Los dos niños discuten continuamente. Se pelean sin tregua. El mediano cuando se enfada o cuando le riño sufre ataques de furia y ha llegado a pegar a la niña. Lo ensucian todo. Continuamente. Nadie diría que pintamos la casa el año pasado. No nos dejan un solo segundo de tregua. No recuerdo la última película que vi.
Pero aún así tengo momentos -y quizá esto es una prueba más de que he perdido completamente la cabeza- en los que si me dijeran que han inventado unas píldoras para mantenerlos congelados en estas edades - la niña con ese año recién cumplido y ese miedo a echarse a andar, el mediano con esos tres años salvajes y deliciosamente tiernos, o el mayor, con esos siete de hombrecito en miniatura, que tan pronto llora porque se le ha roto un juguete como te descoloca con una pregunta de mayor mayor- , pues se las daría sin dudarlo. A los tres. Aunque siguiéramos sin dormir. Agotados otros cuatro años más. Para que la niña me siga aplaudiendo cuando le doy croquetas machacadas, para que se ria enseñando sus dientes separados. Para que el mediano me mire con arrobo de enamorado y me pregunte :'¿Mamá, yo zoy bonito?'. Para que el mayor me haga cuestionarme el mundo entero y repasar las tablas de multiplicar. Y disfrutarlos durante más tiempo, como si fueran mascotas enanas. Porque sé, y cómo lo temo, que cuando sean mayores, echaré de menos desesperadamente a estos cachorros agotadores pero adorables.

P.S. El jurado de los BOBS está reunido en Berlín deliberando. Mañana por la noche se conocerá el resultado. El premio ha sido haber llegado hasta aquí. A todos los que lo habeis hecho posible, GRACIAS.

lunes, 12 de abril de 2010

Riesgo de asfixia

El Ministerio de Sanidad acaba de alertar del riesgo de asfixia para los menores de tres años que entrañan unos muñequitos de Mattel llamados Little People. He visto la foto y creo que no tenemos ninguno en casa. Pero no importa, tenemos cientos, sino miles, de juguetes y objetos que suponen un peligro enorme para la niña, sobre todo ahora que está empezando a gatear -más bien a reptar en plan maniobras militares, lo cual me parece de lo más acertado porque nuestra casa en determinados momentos es lo más parecido a un escenario bélico y una, mal que le pese, tiende a comunicarse con tono marcial -. En fin, a lo que iba, que la vida es un continuo peligro para las personitas menores de tres años, y un sinvivir para los padres que no pueden hacer otra cosa que vigilar que no se lleven nada peligroso a la boca. Y lo peor es que teniendo dos hermanos mayores en ningún lugar está a salvo. Ni siquiera en el parque, ese lugar donde los padres queremos creer que podemos dejar a nuestros bebés cinco minutos, o aunque sean dos, para ir al baño o responder al teléfono. Pero ni siquiera ahí dentro puedo dejarla con tranquilidad, porque es muy probable que, por obra y gracia de sus hermanos, dentro haya alguna pieza diminuto del Lego, o un coche diminuto. Y como la niña está en plena fase de exploración oral, se lo lleva todo absolutamente todo a la boca. Sólo en la última semana le he sacado -con unos reflejos completamente sobrehumanos sobre todo teniendo en cuenta que soy una persona devastada por la falta de sueño- una Hello Kitty diminuta -con una base que sin duda era inferior a dos centímetros, asi que era un riesgo mortal-, un trozo de cuero que arrancó de un puff viejo, un trozo de plástico duro con esquinas en punta (se me pusieron los pelos de punta cuando se lo saqué).
Con todos estos peligros abortados, recupero la fe en el angel de la guarda. Si alguien sabe dónde se le ponen velas, que me lo haga saber.

jueves, 8 de abril de 2010

Desánimo estadístico

Antes de nada quiero aclarar que he dormido muy mal - esta noche me correspondió a mí turno de ´picar en la mina´, o lo que es lo mismo, velar por el sueño, o su ausencia, por lo general, de los cachorros- y el agotamiento físico influye mucho en mi estado de ánimo, que hoy tiende más al desánimo. Y para rematar ha caido en mis manos un informe que me ha hundido en la miseria. Elaborado por la Fundación SM. Entre parejas entre 15 y 39 años, es decir jóvenes, jovencísimos. Y ofrece estos datos:
-Tres de cada cuatro mujeres declaran que se ocupan siempre o habitualmente de limpiar y cocinar (o sea, el grueso de las labores domésticas). Y no sólo eso, dos de cada tres llevan incorporado en su cabecita el disco duro del hogar, y son las que deciden qué se come, qué se compra... Y sólo una de cada cinco, repito una de cada cinco parejas asegura que tiene un reparto equitativo de las tareas domésticas y del cuidado de los hijos. Una de cada cinco. Y esto en menores de 39 años.... Para echarse a llorar.
- Y el otro dato del informe que me ha terminado de hundir en la miseria es que el 50% de los entrevistados asegura que tiene conversaciones interesantes con su pareja una o varias veces al día. Y el 65% afirma que dialoga calmadamente también varias veces al día. Aquí sí me han dado ganas de ponerme a llorar. Porque en esta estadística no entro ni de lejos. A no ser que se considere una conversación interesante el gritar por el pasillo: "¿Has visto por alguna parte el chupete de la niña?".
En fin, que voy a ver si me tomo un café, me espabilo un poco y se me mejora el ánimo...

martes, 6 de abril de 2010

¡Que no te vayes!

"Que no te vayeessssssssssss!" Estas fueron las últimas palabras que oyó la madre imperfecta al salir de su casa una soleada mañana de lunes para regresar al trabajo después de las breves pero intensas vacaciones de Semana Santa. El aullido desesperado lo pronunció el cachorro mediano, al que claramente no habían convencido en absoluto los motivos que pacientemente había desgranado su madre durante el desayuno para explicarle la necesidad de que los papás y mamás vayan a trabajar a ganar dinerito para pagar las vacaciones, y comprar huevos de chocolate, y plastilina, y hasta pinturas nuevas de cera te compro esta tarde cuando vuelva del trabajo si te portas bien todo el dia y te terminas todo el desayuno, y dejas de llorar y gritar que te vas a despertar a tu hermana pequeña que se acaba de dormir ahora porque no ha dormido nada esta noche.
Y para cerrar la puerta de casa se tuvo que despegar al cachorro furioso de la falda, que casi se la arranca cual perro rabioso. Y la madre imperfecta entró en el ascensor arreglándose la ropa -pensando que menos mal que no la veía ningún vecino porque iban a pensar lo que no era- Y apretó el botón debatiéndose entre los sentimientos encontrados: por una parte, enorme tristeza de separarse de sus cachorros, despues de cinco fantasticos y agotadores dias de total fusión en los que dio tiempo a hacer muchas cosas pero no tantas como habrían querido unos y otros y lo peor es que aún faltan varios meses para las vacaciones de verano y además esta primavera no hay puentes ni nada. Y por otra parte, a medida que el ascensor se alejaba de su casa y dejaba de oir los aullidos se sorprendió al notar cómo crecía en su interior cierto alivio y hasta ilusión por llegar a la oficina y disponer de todo un día de trabajo por delante, durante el que podrá leer la prensa, contestar con calma los correos de trabajo y mantener conversaciones adultas sin tener que decirle a nadie que dejara de pegar a su hermano. Y al salir del ascensor, se terminó de colocar la falda y se encaminó al trabajo casi hasta contenta.
P.S. Y hoy es el primer cumpleaños de la niña y reina de la casa, episodio que la madre imperfecta se abstendrá de comentar porque sería incapaz de contener la emoción y se pondría a decir cosas del estilo "la niña de mis ojos cumple un año llenando de felicidad y sonrisas nuestros días". Y lo peor de todo es que lo diría de corazón, porque lo que es la niña está divina.

domingo, 4 de abril de 2010

Breves pinceladas vacacionales

- Primer baño del año. Del mediano. En un embalse. A bomba. Con premeditación y a traición. Con botas y pantalones de pana. A pesar de que era en la orilla y sólo se le cubría por los tobillos logró mojarse hasta la cintura. El resto de la tarde, en calzoncillos. Al sol.
- Primer gateo. De la niña. Técnicamente hablando no es un gateo, más bien se arrastra con los brazos, pero se impulsa. Todo un detalle que haya decidido esperar a las vacaciones para lanzarse.
- Dos horas de viaje repasando las tablas de multiplicar del 2 al 6. El mayor. Dos horas. A treinta segundos por tablas. ¿Cuántas veces hemos repasado las tablas? ¿Cuántas tablas por kilómetro?
- Visita turística-cultural a unas ruinas romanas y un pueblo abandonado. Sin preparación previa. Es decir, que al llegar, padres irresponsables, no sabíamos ni qué romanos habían vivido ahí ni por qué. Y desconocíamos la razón exacta de abandono del pueblo o el devenir de sus habitantes. Hasta hace muy poco suplíamos estas carencias con mucha imaginación y fantasía, y nos salían unas explicaciones muy vistosas y por lo general, mucho más interesantes que la realidad, pero ahora nos tortura pensar que el mayor repita nuestras fantasiosas respuestas en clase y nos llame a capítulo la profesora de turno. Conclusión: hay que documentarse -y mucho- antes de viajar con todo niño mayor de ¿seis años?
- Barro. Mucho barro. En los pantalones. En las botas. En las manos. En los bocadillos.
- Chapas. De las de toda la vida, de las botellas. De ahora. Y antiguas, vintage. Todo un descubrimiento y una continua fuente de discordia.
- Y muchos huevos de Pascua. Y animalitos de chocolate.

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