martes, 16 de noviembre de 2010

Una cola de dragón en el cuello

La maternidad trastorna. Yo soy la clara prueba. Cualquiera que me conozca lo reconocerá de inmediato. Un ejemplo concreto y palpable: He pasado de odiar las labores a pedirle a los reyes una máquina de coser. De hecho me la trajeron el pasado enero. La abrí con un regocijo que no recordaba desde que me trajeron a Lucas, el novio de la Barbie. En mi entorno esta transformación, o trastorno, ha sido recibida con perplejidad y escepticismo. “Nunca pensé que viviría para verte coser”, afirmó mi madre, sin ninguna brizna de emoción en su voz, más bien confundida ante la insondable complejidad del ser humano. “La verdad que te prefería cuando hacías otras cosas”, mi hermano, con voz de desilusión al verme cortar trozos de tela sin levantar la cabeza para saludarle.
Que nadie espere maravillas, no sé hacer casi nada, por algún defecto de mi configuración neuronal estoy completamente incapacitada para concebir espacialmente los tejidos, es decir, para saber cuándo hay que coser del derechas, del revés o para imaginar cómo quedará algo una vez cosido… Vamos, que lo único que sé hacer es coser recto, básicamente, manteles y servilletas, mi especialidad. Este verano renové todo el ajuar de las mesas, y me dio una satisfacción que ni cuando vi publicado mi primer artículo en un periódico. En fin, supongo que todo esto tiene que ver con la inagotable capacidad de adaptación del ser humano y su eterna búsqueda de la felicidad: es decir, ya que no voy a ganar ni un Nobel, ni a subir al Klimanjaro, pues me conformo con coserme unos mantelitos y me quedo tan contenta. Para qué ponerme metas más altas si sólo me van a hacer infeliz….
Este invierno he ampliado mis habilidades con el descubrimiento de un nuevo material: el forro polar, que no hace falta ni rematar. Así que me estoy dedicando a hacerle bufandas a niños propios y ajenos. Mi nueva especialidad: bufanda rematada como si fuera una cola de dragón. El mediano la llevó esta mañana al cole muy contento, enrollada a duras penas en su cuello corto. Al verle llegar, le dijo un amiguito: “Yo también tengo bufanda”. Y el mío respondió: “Ya, pero la mía es de cola de dragón”, respondió, orgulloso, acariciando su trofeo de forro polar. Ni os cuento lo orgullosa que salió esta madre trastornada del cole…

20 comentarios:

  1. Mi marido todavía alucina cuando saco la maquina de coser, la tengo hace año y medio, y siempre dice es el regalo que nunca me habría hecho y el que más jugo le estoy sacando. (entre novios y casados llevamos 20 años). me encanta tu blog.olga

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  2. ver para creer... yo me dedico a las actividades plásticas que el colegio demanda de mi hijo, y que mi hijo -obviamente porque tiene dos años y medio- no hace ni le interesa... así que yo le diseño las cajitas, compro los materiales para decorarlas... vamos, las cosas que siempre odié cuando yo era pequeña y para las que estaba manualmente incapacitada...

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  3. Jjajajaja, qué bonita anécdota!! ;)

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  4. Me lo puedo imaginar, orgulloso el niño y orgullosa su madre, cual pavo real :-D

    Es que lo que ha hecho una, si encima es valorado, da mucha satisfacción, por mucho más bonito que lo puedas encontrar en una tienda, no tiene punto de comparación.

    Es más, tu niño sabe que lo ha hecho su madre y eso es muuuuuuuuyyyyyy especial... "Lo ha hecho mi mamá para mi". Eso no tiene precio!

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  5. ¿pero de donde sacas el tiempo para esas labores? madre mía!!! eso sí, me imagino que la escena de tu hijo fardando de bufanda ha tenido que ser un subidón de los buenos... felicidades a la mami costurera!

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  6. ¿Podrías publicar una foto de la bufanda cola de dragón? La verdad es que me ha llamado la atención y no me la imagino :-)

    Un saludo
    MLuz

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  7. A mi de momento no me ha dado por la costura, mientras esté mi suegra...:D

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  8. Me pasa lo mismo que a ti, pero con el punto... solo se hacer bufadas, pero no paro de hacelas jajaja

    Tenemos fatal las neuronas!

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  9. Pues yo he probado a hacer de todo: bordar, hacer cositas de fieltro, etc. y la verdad es que tengo tanta habilidad para las manualidades como para las matemáticas, me da pena ponerle a la peque las cositas que hago. Pero no decaigo, ya estoy pensando en la máquina de coser que tiene mi madre en casa.

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  10. oye, pues si quieres hacernos una a nosotros...Somos las que movemos el mundo, que se entere todo el mundo.

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  11. Creo que voy a tener que empezar a coser... a mis hijos les encantaría llevar colas de dragones atadas al cuello...

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  12. je, je, a mí me pasa como a ti. Llevo más de un año pidiendo una máquina de coser para mi cumple, para navidades, para todo, pero mi pareja dice que no me ve con ese regalo y nada, que no me la regala. Al final voy a tener que comprármela yo, porque tengo unas ganas locas de coser, aunque nunca en mi vida lo he hecho, ni siquiera sé coser un botón...

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  13. Me encanto tu entrada, te leo siempre pero solo hoy me atrevo a comentar, me quedo con esta frase que es mi filosofia de vida...

    "Para qué ponerme metas más altas si sólo me van a hacer infeliz…."

    ojo que eso no quiere decir que soy una conformista o mediocre... pero centro mi atencion en las cosas que me hacen feliz.... :) sique escribiendo.. nos alegras el dia..

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  14. jajaa, me ha encantado este post, me identifico totalmente, es genial. También con lo relativo a la felicidad, yo también he abandonado las grandes metas, me da un poco de pena, aunque tu haces unos reportajes estupendos en Yo Dona. Enhorabuena, eres encantadora y nos haces reir, pensar y sentirnos mejor.

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  15. Como es una cola de dragon? Venga pon una foto pls.
    Yo tengo la maquina tambien y lo maximo es subir bajos y hacer una funda para el cambiador.

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  16. ...Confesemos... todas aparentamos estar liberadas y ser modernas y nos morimos por una máquina de coser!!!!
    ¡Viva ser tan buenas en el trabajo como el la vida!!!

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  17. Yo también aprendí a hacer cosidos rectos, siempre rectos, o quizá no tan rectos, en fin... Los trajes para el día de la función han sido siempre mi desesperación... especialmente soñaba con uno, con el de estrellita de Navidad... y sin embargo ahí que fuimos con él, las dos tan contentas, confieso que yo tenía la misma ilusión, y ella tan brillante... todos los trajes me han quedado al final con un apresto más que respetable. Que lo sepa todo el mundo... jajajaja.

    Al final esa es la gran meta de cada día del que es mi hoy. Mañana ya se verá. Hoy me apunto a verla feliz en su mundo. Con máquina o sin máquina de coser. Lo demás puede esperar... bueno, no se si puede, pero se queda en espera.

    Quién me lo iba a decir!!!!

    Rosa comenta algo sobre la liberación... sobre ese sentirnos liberadas, y no puedo evitar reírme... Yo ya hace tiempo que decidí quitarme de encima el cartelito... y conscientemente decidí quedarme con mis hermosas ataduras y todos sus meollos... jajajajaja.

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  18. Lucas era (y supongo que seguirá siendo) el novio de Nancy!!! jajajaja. Aunque bueno, cada una en su casa cuando éramos niñas, podíamos emparejar a las muñecas como nos viniera en gana, no? :P

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  19. uhmmm o sea que tendré que ir aprendiendo...jiji.
    Me encanta este blog :)

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  20. jajaja que bueno el post, a mi por la costura no me ha dado, la aguja para mi tiene dos puntas, en cambio estoy como loca bajando recetas que luego no hago pero tengo una libreta repleta, jajaja las neuronas

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