lunes, 24 de mayo de 2010

Huída hacia adelante

Desde hace siete años -que fue cuando nos estrenamos en el negocio este de la crianza de personitas- no descansamos nunca. Nunca. Como la opción de 'una tarde tranquila en casa leyendo el periódico en el sofá' se ha convertido en algo parecido a la ciencia ficción, en un imposible, una utopía inalcanzable, estamos inmersos en una frenética actividad -Que yo fomento, debo confesar-. Nuestra vida se ha convertido en una eterna huída hacia adelante. Ya que el descanso está vetado, no paremos nunca. Nunca. ¿Para qué? Y menos aún los fines de semana. Siempre hay que hacer algo. Lo que sea. De interior o exterior. Según el tiempo.
Como este fin de semana hacía tan bueno, nos echamos al monte. A ver la explosión de la primavera. A perseguir animales. Vertebrados e invertebrados. A coger flores. A hacer ramilletes. A soplar molinillos. A tirar piedras al rio. Y a saltar charcos. Con todo lo que ha nevado y llovido, hay riachuelos por todas partes. Todos los caminos estaban anegados. Y cuando estaba saltando de piedra en piedra, cargando a duras penas con un delicioso gorriente embarrado que además me iba dando patadas, y viendo cómo el mayor se apañaba él solo, orgullosísimo de ser tan pero tan mayor, para ir pasando, y como la pequeña saludaba feliz desde la mochila donde la llevaba su padre, pensé, quien sabe si fue un fogonazo de lucidez o una alucinación, que quizá la felicidad sea esto.

17 comentarios:

  1. Pues si, Isabel, eso es la felicidad

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  2. Cuando menos esperamos, vamos y nos damos de bruces con pequeños momentos que si bien no nos dan la felicidad absoluta, si es que eso existe, si nos hacen sentir felices.
    ¡Disfruta el momento!

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  3. Nosotros hemos estado este fin de semana también en el campo, en el nacimiento del Río Huesnar. La mayor hecha una sirena nadando en medio metro de agua. El mediano cogiendo lombrices, sapitos, cochinitas... El pequeño es un pequeño castor: palos, palos, y más palos.

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  4. Desde luego que sí lo es.....
    ¿Tres niños dan trabajo? Mogollón, pero generalmente se suple con sus miradas, sus risas, sus besos llenos de mocos, sus verborreas inacabables o sus palabras de lengua de trapo, todo "sus" tan maravillosos.
    Ánimo que en el buen tiempo se pueden hacer muchas cosas los fines de semana, así comenzamos los lunes más reventaos......jajajaja

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  5. qué bueno guapa, a mí me pasan esos fogonazos cuando mi hijo me mira y me hace un guiño o me da un beso espontáneo mientras nos cogemos de la mano en el sofá y vemos un dibujo animado -el mismo- por quinta o sexta vez... a veces echo de menos esos domingos en que mi marido y yo discutíamos porque no sabíamos si quedarnos leyendo un libro, irnos a una exposición o irnos a la playa, después de haber dormido hasta las once por lo menos claro...

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  6. Pues creo que cuando eras mucho de leer el periódico en el sofá, la felicidad está en el medio, como la virtud. Yo también he escapado con niños de casa antes de que me la destrozaran. Ahora, confieso que echo de menos no tener que planear actividades continuamente.

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  7. Cuando ya no tengas por qué hacer esas cosas es cuando te darás cuenta de lo mucho que has disfrutado haciéndolas.

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  8. Pues si lo es, para mi pasar un día feliz con mis hijos es lo máximo que le pido a la vida, que luego crecen y te planteas todo lo que podrías haber hecho con ellos mientras te hacían caso.

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  9. si no lo es, debe de parecerse mucho.

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  10. Felicidad es que, a pesar de que dormir una noche entera del tirón sea un lujo inalcanzable, mi hombrecito de 4 años se despierte a las 4:30 de la mañana y venga a mi cama y me diga "mamá, tengo que decirte una cosa... que te quiero" y sin más "quiero agua o pipi", le acompañé a la cama y le di otro beso de buenas noches. Llevo toda la semana presumiendo de que mi niño me despierta de madrugada para decirme que me quiere, y cada vez se me hincha el corazón de alegría, porque estos momentos son lo mejor de ser madre.

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  11. Uf, si con uno ya me muero de ternura, no me quiero ni me imaginar cómo debe ser con tres... De todos modos de momento me conformo con que me lo cuentes...

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  12. Qué bien escribes, de verdad, tienes un don y la suerte de vivir del él, me has emocionado y retratado fielmente lo que me pasa a mí por la mente y el corazón en momentos similares con mis hijas, es una gozada leerte.

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  13. Por cierto, que me compré tu libro y me lo "bebí" en dos horas, así que ya te imaginas lo que me pareció, inteligente, pícaro, gracioso, realista......maravilloso, avísame cuándo saques la segunda parte
    Mercedes (madre de dos gemelas de 21 meses y autora tb. del mensaje anterior)

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  14. Hola Isabel.

    Hace algún tiempo que leo lo que escribes y tengo que decirte que me encanta. Reflejas estupendamente lo que sentimos todas las mamás que además trabajamos y que para nosotras parece que el día no se acaba nunca. Yo tengo dos peques, un niño de siete años y una niña que va a cumplir un añito el mes que viene. A veces estoy agotada y desearía tener una tarde para mí solita pero cuando te miran con esas caritas y te regalan una sonrisa...eso es la felicidad, no lo dudes! verles felices compensa todo lo demás, las prisas, los agobios...
    En una ocasión mi hijo me dijo que me quería hasta las estrellas y se me saltaban las lágrimas pensando en lo pequeño que era y cómo intentaba transmitirme lo importante que yo era para él. Intentaba medir su amor y ese amor llegaba hasta las estrellas ni más ni menos.
    Hay personas que deciden no tener hijos, una opción que me parece muy respetable, pero creo que no saben lo que se pierden. Tendrán muchas tardes para tumbarse en el sofá, ir al cine, a pasear o de vacaciones a cualquier parte, pero no saben lo que es que se te encoja el corazón de felicidad cuando una personita te mira y te dice: "mamá".

    Un saludo.
    Ana (una mamá que vive en Gijón)

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  15. Te prometo que se me hizo un nudo en la garganta. No podrías haber acertado más.

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  16. creo que te podría poner el mismo comentario en todos los post.... Parece que me estuvieras leyendo el pensamiento!
    Tengo que leer ese libro tuyo, confieso que no lo conocía, y cómo me alegro de haberte encontrado!
    :-)

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