lunes, 19 de abril de 2010

Drama en la autopista

Aviso para viajeros que pasaron la tarde del domingo 18 de abril (o sea, ayer) por la autovía de Ávila en dirección a Madrid: si alguno fue testigo desde el coche de una dramática escena en la que una madre en aparente estado de enajenación mental trataba de introducir en el cubo de la basura a un niño cabeza abajo que se defendía chillando y dando patadas, puede quedarse doblemente tranquilo:
- no se trataba de una alucinación, lo vio con sus propios ojos, así que no debe preocuparse por su salud mental. La escena efectivamente ocurrió, una madre trataba de tirar a su hijo mediano a una papelera de la única área de reposo en ochenta kilómetros en la susodicha autovía -concretamente entre Ávila y Villacastín- .
- el niño finalmente no terminó dentro de la papelera -aunque bien se lo había merecido- sino que regresó al coche después de asegurarle a su madre que no iba a seguir chillando, ni pateando los asientos, ni pegando puñetazos a su hermana pequeña. La amendrentación surtió efecto porque la familia logró llegar a su destino sana y salva y sin que ningún niño sufriera mayores daños.

10 comentarios:

  1. jajajajaja. Te entiendo y acompaño en la locura. ¿En qué lugar de nuestro código genético están grabados esos recursos, para que madres viviendo a tantos km los usemos creyendo que se nos ocurrieron a nosotras por primera vez?
    El otro día amenacé a mi hija de 4 años con algo muy parecido y pensé que era la primera mujer en el mundo que se le ocurría. También funcionó!

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  2. Ay cómo te entiendo, perfectamente. Me encanta leer tu blog. Éste es mi primer comentario. Me identifico en casi todo lo que cuentas.
    Besos desde Barcelona

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  3. jajajajajajajajajjajaja diosss aunque poniendome en la piel de madre ( como soy) se que en no hace ninguna gracia, todo lo contrario y más en esos momentos en los que ya no sabes que hacer.. no puedo parar de reirme... me encantas!!

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  4. Jajajaja, no se que tendrán los cubos de la basura, pero a mis padres también les funcionaba eso, jajajaja

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  5. Querida madre, en un primer momento pensé que la periodista había presenciado un suceso de gran demencia por parte de una madre. Ahora me río, pero no dejo de pensar el jaleo que habría en ese coche. Quizá, para otra ocasión, sería interesante llevar a mano el teléfono de los antidisturbios. :-)
    El retratista

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  6. ay hija, como te entiendo! me considero una persona calmada en todo momento, pero desde que soy madre tengo unos momentos de enagenación mental que cuando los he pasado no me reconozco! y es que no sabes que hacer cuando el niño se te pone pesado!
    no fui testigo del suceso, pero me lo imagino

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  7. Jajajajaja!!!!
    Me habría encantado presenciar la escena... Mi Criatura aún tiene 14 meses y no puedo ejercer con ella ningún tipo de chantaje emocional, pero me lo apunto para el futuro...
    Un abrazo,
    MadreYMás

    http://madreymas.blogspot.com/2010/04/formulario-para-padres.html

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  8. jajajajajaa, muy bueno! Hay veces que hay que emplear esos métodos disuasorios porque si no no hay manera.

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  9. Hola, es la primera vez que te escribo. He leído otros posts y me encanta tu estilo. Sin embargo, me ha apenado mucho leer este post.

    Entiendo perfectamente tu situación (yo también soy madre de dos niños y una niña), pero lo que te ha sucedido me ha recordado muchísimo a lo que me hacían a mí mis padres cuando era pequeña, y te lo aseguro, no es nada agradable.

    No sé qué efectos causará esto en tu hijo (espero y deseo que ninguno), pero mis padres a mí me hicieron algo parecido y no he podido olvidarlo. Igual parece algo exagerado, pero sentir que tus padres (las personas más maravillosas del mundo para ti y a las que no quieres decepcionar nunca, sino sólo agradar) no te comprenden (porque las rabietas para ti sí que tienen un sentido) y te degradan como persona así, poniéndote en un cubo de la basura como si tú fueras basura, es horrible.

    Con esto no quiero criminalizarte ni hacer que te sientas más. Yo misma he hecho cosas horribles en situaciones de este estilo, pero creo que es importante que aprendamos a reprimirnos y a llevar las cosas de otra manera, intentando ponernos en el lugar del niño y comprender por qué hace lo que hace.

    Espero que lo que te he puesto no te siente mal. Te comprendo perfectamente y me encanta cómo explicas las situaciones diarias porque me veo reflejada en muchas de ellas. Seguramente tú tampoco estás contenta con esta actuación, pero me hubiera gustado leer que te arrepientes o no te gusta cómo actuaste en lugar de tomártelo como una broma. Y repito, no quiero que te siente mal ni que parezca que voy dando sermones (no es mi intención). Sólo me he visto reflejada cuando era pequeña y es algo que a mí sí me dejó huella (tanto que tenía miedo a que realmente me abandonaran en la carretera). Espero que mi reflexión no te moleste. Por mi parte, seguiré leyendo tus anécdotas de madre con mucho gusto. Muchas gracias.

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