domingo, 4 de abril de 2010

Breves pinceladas vacacionales

- Primer baño del año. Del mediano. En un embalse. A bomba. Con premeditación y a traición. Con botas y pantalones de pana. A pesar de que era en la orilla y sólo se le cubría por los tobillos logró mojarse hasta la cintura. El resto de la tarde, en calzoncillos. Al sol.
- Primer gateo. De la niña. Técnicamente hablando no es un gateo, más bien se arrastra con los brazos, pero se impulsa. Todo un detalle que haya decidido esperar a las vacaciones para lanzarse.
- Dos horas de viaje repasando las tablas de multiplicar del 2 al 6. El mayor. Dos horas. A treinta segundos por tablas. ¿Cuántas veces hemos repasado las tablas? ¿Cuántas tablas por kilómetro?
- Visita turística-cultural a unas ruinas romanas y un pueblo abandonado. Sin preparación previa. Es decir, que al llegar, padres irresponsables, no sabíamos ni qué romanos habían vivido ahí ni por qué. Y desconocíamos la razón exacta de abandono del pueblo o el devenir de sus habitantes. Hasta hace muy poco suplíamos estas carencias con mucha imaginación y fantasía, y nos salían unas explicaciones muy vistosas y por lo general, mucho más interesantes que la realidad, pero ahora nos tortura pensar que el mayor repita nuestras fantasiosas respuestas en clase y nos llame a capítulo la profesora de turno. Conclusión: hay que documentarse -y mucho- antes de viajar con todo niño mayor de ¿seis años?
- Barro. Mucho barro. En los pantalones. En las botas. En las manos. En los bocadillos.
- Chapas. De las de toda la vida, de las botellas. De ahora. Y antiguas, vintage. Todo un descubrimiento y una continua fuente de discordia.
- Y muchos huevos de Pascua. Y animalitos de chocolate.

4 comentarios:

  1. El primer gateo de mi niña también fue tipo impulso: hacía fuerza con los brazos y se empujaba hacia atrás, así atravesaba todo el salón por debajo de la mesa hasta que los piececillos se atascaban con algo :-)

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  2. Pues tiene una pinta fantástica tu semana santa...

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  3. Cada uno de mis hijos tuvo un estilo de gateo, uno a rastras (soldado de maniobras), otro método tradicional (4 patas) y la peque sentada, con el culo a rastras, pero creo que los 3 puntúan igual como gateo, el caso es que se desplacen.
    Sobre mis vacas de semana estresanta, en fin, mi conclusión, NUNCA te vayas a conocer una capital con tres niños de 6 años para abajo, y menos a Lisboa. En fin, de todo se aprende.

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  4. La pequeña vietcong, llamaba una conocida mía a su hija, que era de gateo arrastrado también...

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