viernes, 12 de marzo de 2010

Viaje de trabajo

A la madre de familia numerosa le tocó el otro día ir a un viaje de trabajo. Llevaba tiempo en dique seco y notaba ya que le estaban creciendo raíces (además de hijos).
- No te va a dar tiempo a hacerlo todo en un día, vas a tener que quedarte a hacer noche. ¿Te importa?, le preguntaron.
- No, claro que no, respondió la madre de familia numerosa, con una voz que trataba de ser firme y profesional. En realidad le hubiera gustado decir: No, claro que no, todo lo contrario!!!!. Pero no lo hizo.
Cuando se lo contó al padre de las criaturas también tuvo que reprimir su entusiasmo ("No queda otro remedio, he intentado hacerlo todo en un día, pero ha sido imposible", siguió diciendo en tono serio y profesional). Y también tuvo que fingir un poco al despedirse de los niños una mañana lluviosa (el mediano incluso intentó hacer una escena aferrándose al trolley para evitar que se marchara su Mamáaaaaaaaaaaaaa). "¿No te da pena dejar a los niños?", le había preguntado una compañera de trabajo. Y ahí sí que respondió sin disimulos, consciente de que se arriesgaba a que la llamaran madre desnaturalizada: "Pues mira, no, ninguna, más pena me doy yo que estoy sin dormir y estoy al borde de la muerte por agotamiento". Al fin y al cabo, para ser madre, buena o mala, es condición indispensable estar viva. Y a ser posible en buen estado de salud.
Iba con una agenda de entrevistas cargadísima, con un largo viaje en coche por delante, y, sin embargo, su ánimo era como si se fuera de vacaciones. ¡Que me voyyyyyy! Durante la semana previa al viaje, con emoción de adolescente, había ido acumulando libros, revistas, música que llevarse al viaje (de dos días y una noche. Una noche). Su destino era una ciudad feotona, sin nada que ver ni visitar, y lo agradeció porque así nada le distraería de su plan al terminar el trabajo: encerrarse en la habitación del hotel. Ni cine, ni teatros, ni restaurantes de moda podrían desviarla de su camino. Con determinación férrea a las nueve y media estaba ya recluida en su habitación. Abrió el trolley para ver los libros que había traido, le echó un vistazo a uno, pero enseguida decidió aprovechar para hacer lo que verdaderamente le apetecía: Dormir. Dormir. Toda una noche entera ante sí. Sin ruidos. Sin lloros. Sin miedos. Sin toses. Sin biberones. Sin chupetes perdidos. Sin peluches extraviados. Sin pijamas meados.
Y se durmió en los brazos de Morfeo (que no los hubiera cambiado ni por los de George Clooney). Como no estaba acostumbrada a dormir toda una noche seguida se despertó varias veces, lo cual aumentaba más el placer de pensar que podía volver a dormirse, porque nadie iba a echarse a llorar, nadie iba a tener miedo, ni a mearse, ni a tener sed, ni pesadillas.
Y al amanecer se despertó como nueva, aunque con la cabeza embotada, sin duda por la falta de costumbre de dormir tanto. Y por la tarde cuando regresó a casa y sus hijos la recibieron entusiasmados como si regresara de vencer una guerra, los quiso más todavía. Y mejor, sin duda. Que cuando se ha dormido todo se hace mejor.

17 comentarios:

  1. Jajjajjaja. La semana pasada yo hice un viaje de trabajo. El mío de tres días y DOS NOCHES!!!!! Ver la tele desde la cama, fumar en la cama, dormir SÓLAAAAAAA sin un bebé pegado a la teta o a la espalda....
    Felicidades por tu blog, ayer lo descubrí y me acosté a la 1.30 por leerte....

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  2. nena, fantástico, qué bueno que exista gente como tú que me quite el mito de que la madre que desaparece ni que sea una hora de su lugar de trabajo, que es su casa llena de hijos, se ponga una como se ponga de estupenda, tiene que sentirse culpable!!! me encanta, porque todas mienten irremediablemente!!!!!! además, cuando desapareces ahora lo disfrutas mucho más, mucho más, que antes que eras solterita y sin compromiso... yo odiaba dormir sola, odiaba escuchar ruidos por la casa y sentir miedo porque nadie me arropara, y ahora cada noche que no tengo que vigilar al enano, dios cómo lo disfruto, saber que tu tiempo es tuyo y nadie te va a desvelar a las tres de la mañana porque quiere leche o ha perdido su chupete o le ha dado un ataque de tos... luego cuando seamos viejas quizá lo recordemos con nostalgia, al menos eso me han dicho, pero chica de momento qué placer una noche aquí y otra allá de asueto, vivan los trabajos!!!

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  3. Reina la historia de mi vida, hace poco me tuve que ir a Viena no estuve ni 24 horas creo pero sabes que hacía tiempo que no dormía así y si yo también me fui encantada aunque solo fueran 24 horas.
    Besos

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  4. ja,ja,ja...pues sí, yo hace que tengo ese rato, pero sí que vuelves con pilas recargadas e, incluso, queriendo más a tus peques y sin tener que vigilar a ningún duende al que lo que más le gusta es esconderse para que a ti te dé un patatús...
    Marta

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  5. Qué felicidad, dormir más de ocho horas y además del tirón ! Que por la mañana hasta te duele la espalda, por abusar del colchón. Y es cierto, te despiertas varias veces, por eso de la costumbre.

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  6. Esta puede ser una de mis entradas favoritas en toda la blogósfera "porque para ser mamá, buena o mala, es condición indispensable estar viva". Te puedo citar?

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  7. Hola¡¡¡me alegro que hayas podido descansar y de ver que no soy la unica en que en algun momento necesito desconectar sin ser por eso peor madre, y ser la que era antes de tener a mi peque por un rato sin sentirme culpable....

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  8. Yo creo que es el sueño de cualquier madre, unos días SOLA!

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  9. Cuando no era madre, a veces oía cosas como las que explicas en este post y pensaba, "joder, ¿para qué habrá tenido hijos esta petarda? Si total, no los quiere ni ver". Ahora que lo soy, te entiendo taaaaaanto. Y soy yo a la que mis amigas miran raro cuando les digo que tengo ganas de quedarme sola del todo un par de días.

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  10. Yo acabo de volver de tres días con sus noches de viaje de curso. Y, aunque lo mejor de volver ha sido el abrazo de mis dos enanos, de vez en cuando un poco de oxígeno y de sentirte mujer no viene mal.

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  11. Después de leerte, sólo me queda decir...
    Necesito un viaje de trabajo!
    O cambiar de trabajo!

    No me imagino nada más apetecible en el mundo ahora mismo que irme un día (sólo pido uno) adonde sea!!!

    Pero si hasta espero con deleite el momento de retraso en la sala de espera de cualquier médico para leer durante media hora y sin interrupciones cualquier revista...

    Me uno al club de las malas y desnaturalizadas madres.

    Genial, como siempre.

    http://madreymas.blogspot.com/2010/03/planazo-del-sabado-noche.html

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  12. Yo me organicé un viaje de dos días (una noche)a un congreso en Madrid. Una noche enterita para dormir + 2 horas de tren a la ida y 2 a la vuelta, ¡también para dormir! El viaje y el hotel pagados por la empresa, y el congreso y las comidas becados por razones que no vienen a cuento (¡todo gratis!). Cuando llego la hora, con los billetes de tren comprados, a mi mujer le dió un ataque de ansiedad, o algo así y... congreso a tpc. Tuve que pagar parte de los billetes de tren y del hotel porque como no asistí al congreso, la empresa no se hacía cargo. Lo seguí por internet y me enteré que de haber asistido me habría tocado uno de los portátiles que sorteaban (como no estaba allí para recogerlo, portatil a tpc). Reiros, reiros. Ya lo sé, soy un pringao. Y encima me gusta tu blog >(8-P

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  13. ufffffffff, qué liberación conoceros!!!

    Marotomami

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  14. Ahora me siento menos culpable por decir en voz alta "lo único que quiero es estar SOLA, sin niños ni marido durante un par de días para DORMIR"... la cara de mi marido fue un poema, y eso que él es padrazo: tanto que ayer me obligó a meterme en la cama a las 10 y él se fue a dormir a otro cuarto con el intercomunicador de los peques para que durmiera del tirón... y sí, 2 veces me he despertado (¡qué forma de afinarse el oído cuando eres mami!... pero que gusto darse media vuelta sin levantarse y volver a dormir :-)

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  15. Yo también aprovecho los viajes de trabajo para dormir pero además para quedarme un rato en la habitación del hotel y ver los programas de la tele que empiezan tarde...como Buenafuente por ejemplo o me llevo capítulos de mi serie favorita y me los pongo en el portatil. Es un ratito para mi que sabe a gloria.

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  16. Imagino que 24 horas son una bendicion pero mi caso es bien diferente. Viajo bastante por razones de trabajo y no hay mes que al menos pase fuea una semana completa. Los aviones se han convertido en algo cotidiano y los aeropuertos en salas de espera donde cada vez cuesta menos esperar. Me desgarra el corazon dejarme a mi familia en casa cada vez que salgo pero esta es la vida que decidi.
    Mentiria si dijese que no he disfrutado de alguna noche de paz pero hay viajes que se hacen eternos y solo añoro volver a casa. Bendita rutina y benditas noches de pesadilla!!!!
    Desconectar esta bien, pero en su justa medida.

    Saludos desde Londres - hoy os escribo desde uno de esos viajes-

    Estefania

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