martes, 23 de marzo de 2010

Despistes

Una madre tiene mil cosas en la cabeza, sobre todo en los
primeros meses de un bebé: las malas noches pasan factura
y hacen estragos en su capacidad de concentración, hasta
tal punto que con relativa frecuencia se producen situaciones
de riesgo. Se puede hacer una escala de los despistes, en
orden ascendente de importancia y peligrosidad.
La primera vez que salí yo sola a la calle con los tres niños
iba tan preocupada de que no se separara ninguno del cochecito
—y eso que habíamos entrenado previamente la dinámica en casa durante varios días y los había amenazado
con las consecuencias de incumplir el comportamiento prefijado—,
que me dejé el bolso en la primera tienda en la que
entramos. Eso pasa mucho cuando tienes niños, lo pierdes
todo; aunque, como me recuerda mi madre cada vez que
vamos de viaje, lo único importante es que no pierdas ningún
niño. Y yo, siempre que me lo recuerda, pienso que cualquier
día facturaré uno por error en el aeropuerto. Niños.
La verdad es que puedo estar bien orgullosa porque, por el
momento, nunca he perdido a ninguno, aunque ganas me
habrían dado alguna vez de perder a alguno por un ratito.
Pero eso es otra historia. Ahora bien, lo que se dice perder,
hemos perdido de todo: ropa, biberones, mochilas…
Luego están los errores que ponen en peligro la integridad
física del hogar. Ésos se dan especialmente cuando el bebé
tiene pocas semanas o meses y la madre tiene el cerebro
hecho un colador, y encima va todo el día corriendo por la
casa con la teta fuera. ¿Qué se puede esperar de alguien así?
Pues que deje abierta la puerta del congelador una y otra
vez; luego se descongela la comida, se crea una capa de escarcha
y de la cocina sale un charquito que llega hasta el pasillo.
O que meta los pañales sucios en la lavadora, la ponga
en marcha y después salga toda la ropa manchada de pegotes
de celulosa, que no hay manera de quitar y obligan a volverla
a lavar toda otra vez. O que abra la puerta de casa y
se deje las llaves en la cerradura (porque venían los tres llorando
y uno se hacía pis, el otro ya se lo había hecho y a la
niña le tocaba comer). Sólo le faltaba ya poner una señal luminosa
o un anuncio en la radio para que vinieran a robar,
aunque cualquiera se atreve a entrar en su casa a robar conlos gritos que dan los niños, que son más disuasivos que un
cartel de una empresa de seguridad. Y, cuando después de
buscar las llaves durante media hora por fin las encuentra
en la puerta, piensa que no le habría venido mal que hubiera
entrado alguien: lo habría puesto a cambiarle el pañal a la
niña y se le habrían quitado para siempre las ganas de robar
en casa ajena. Hay algunos despistes aún más peligrosos,
como dejarse el gas encendido sin darse cuenta. Voy a tener
que cambiar la cocina de gas por una vitrocerámica o una
de esas placas que se apagan solas si no hay llama, porque
el día menos pensado salimos todos volando por los aires.
Siempre que en las noticias dicen que ha producido una explosión
de gas, escucho con mucha atención por si hay una
madre recién parida involucrada en el asunto.
Pero los despistes más importantes son los que ponen en
peligro a los niños. Todos los veranos surge la noticia escalofriante
de algún padre o madre, sin duda con mil cosas en
la cabeza, que ha dejado a su hijo en el coche sin darse cuenta
y se ha ido a trabajar. Deberían fabricar unas alarmas que
avisaran de que te dejas al niño dentro del coche. Aunque a
mí la verdad es que no me haría falta, porque mis hijos ya la
llevan incorporada de serie y al segundo de parar el coche
los tienes chillando desesperados (si iban dormidos, se despiertan
inmediatamente) para que los bajemos. Alguna ventaja
había de tener que fueran tan escandalosos.

P.S. Y permitidme recordar, queridos lectores, que hasta el 14 de abril se puede votar por este blog como mejor blog en español (pinchad en el logo lateral de los BOBs en este misma página, -donde pone Finalista de los Bobs-, y ahí bajar hasta la última categoria: Mejor blog en español. Seleccionad Mi vida con hijos en la pestaña lateral y entregadle vuestro voto!. Gracias!) Ah! Y también podeis hacer comentarios, comentad comentad!

11 comentarios:

  1. Uno de mis despistes que me pone los pelos de punta cada vez que me acuerdo fue...dejar al niño en su silla en el ascensor mientras sacaba las bolsas de la compra y el ascensor que se cierra y se va porque lo han llamado...Ay, qué angustia de verdad!!!

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  2. Justamente ese tema hablabamos mi marido y yo el otro día, pues ultimamente cada vez que vamos a comprar algo, despues de pagar, cargamos a los niños y nos vamos y nos tienen que llamar diciendo que nos dejamos los articulos!!

    Antes no nos pasaba nunca!!

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  3. Que buen blog... no sé como llegué acá, y no tengo hijos y soy hombre... ja
    Pero que bien escribís...
    Te doy mi voto a vos!
    Saludos.

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  4. Hace unas semanas nos fuimos a esquiar, y cuando tocó devolver el material resulta que todos habíamos olvidado los zapatos del pequeño... Así que tras devolver sus botas de esquí tuvimos que llevarlo en brazos hasta el apartamento. ¡Qué malos padres nos sentimos!

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  5. pues yo me dejé dos veces el biberón hirviendo para esterilizarlo...la 1ª no fue grave, me dí cuenta en cuando empezó a oler a chamusquina. La 2ª casi acaba en desgracia, porque lo puse al fuego y luego nos fuimos de casa y me olvidé de quitarlo. Menos mal que volví antes de tiempo porque el niño me había vomitado encima y tenía que cambiarme...fueron al menos dos horas, calculo yo...gracias a Dios no pasó nada salvo el indescriptible olor a plástico quemado y la humareda que hubo durante un tiempo...a partir de ahí dejé de esterilizar, y por ciero el niño sobrevivió a los gérmenes y bacterias sin problemas...En todo caso este método de esterilización ya no lo recomiendo, si realmente queréis esterilizar, un esterilizador es muy práctico y se apaga solo!!!

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  6. Hay madre, yo ya venia despistada de serie, de modo que imaginaros, la ultima fué la semana pasada, os cuento: cita en el pediatra a las 4:15, (a las 5:00 sale el mayor del cole, a ver si me da tiempo)salgo pitando del trabajo a eso de las 3:45,necesito recoger a la niña en la guarde y que me de tiempo a pasarme por casa para cambiarla y asearla un poco (a saber como sale hoy de clase), total, que me monto en el coche mientras hago repaso mental por el camino de las tareas que tengo que hacer por la tarde, llego a la guarde, entro en su clase y zasss, en lugar de encontrarme a la panda de retoños me encuentro a la profe y a un grupo de padres sentados en las mini sillas y mirandome con cara de recochineo, y estupor y yo allí en la puerta deseando ser engullida por el gran poster de Pocoyo, ehh umm, ahh si la reunión, es que verás, tengo pediatra y emm, no he podido salir antes del trabajo, lo siento. Si si, se me olvidó por completo la reunión de la guarde y encima como testigos quedan la profesora y los padres de la clase de mi niña,realmente frustrante, que conste que me he propuesto firmemente hacer uso de la agenda.Un besazo

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  7. Hola,
    Yo no soy madre aun, tengo casi 25 años... pero eso es otro tema. Si, me encantaría serlo!!!
    Me encanta tu blog, y me hubiera encantado mas aun ir a la presentacion, pero acabo de leer que era hoy a las 11am.. so sorry, de verdad!
    Haces que se me escapen las sonrisas cuando te leo y te imago a ti y a tus niños.
    Tengo 11 sobrinos, y me voy acordando de las trastadas y las lenguas de trapo, de los ojitos que brillan (y hacen que te derritas) y de las paredes pintadas cual Picasso... un placer verlos crecer y poder compartir con ellos.
    Gracias por escribir este blog y compartirlo con todos nosotros.
    Ah! Si algun dia quieres una niñera en pleno centro de madrid, avisame! :-)
    Ana

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  8. Cuánta razón. Las que ya éramos muuuuy despistadas antes de tener hijos lo tenemos peor.

    He de confesarte una cosa: cuando has descrito lo de salir a la calle con tres niños, me ha recorrido un escalofrío de terror por la espalda. En serio, no sé por qué pero siempre me los imaginaba en casa... Pero no, se ve que hay que salir a la calle también, y con los tres a la vez... Madre mía, qué valiente eres.

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  9. sí, estoy con Metafrastida, yo tengo uno y la idea de pasear con tres tan pequeños a la vez en fin me supera, supongo que cuando no hay más remedio... por supuesto que votaré por ti, paso buenísimos ratos leyéndote y me río mucho! pero sobretodo sobretodo me siento tan identificada, lo bordas mamá en apuros!

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  10. Por lo que se lee por aquí se podrían grabar muchas secuelas de "Sólo en casa" a la española, :-)

    Los peques mueven hoy una cantidad de material tremendo cada vez que hay que desplazarse a algún sitio con ellos... lo dicho. Daría para películas.

    Un saludo

    http://www.miexperienciaenmainada.com

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  11. Jajajaja, pero, claro, yo también anduve por la casa con una teta afuera y tienes toda la razón: ¿qué se puede esperar de una persona así? Y como le contaba el otro día a un psicólogo, nada hace salir lo peor de mí como un momento de crisis en que me hago la pis, se quema el pollo, la niña quiere está sin zapatos en el sofá y necesita kleenex porque se le caen los mocos y el niño ha metido la mano a la tierra de la maceta y se la quiere lamer. Me descontrolo, me desconozco, soy un monstruo, me convierto en mi papá cuando gritaba. Ay, qué horrible.

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